El aumento de la longevidad y la inteligencia artificial obligan a replantear cómo se ahorra, cómo se invierte y cómo enfocar la jubilación. Con esta premisa, se desarrolló el 7 de octubre la XIV Jornada de Pensiones organizada por BBVA Asset Management (BBVA AM), un encuentro que reunió a expertos en economía, demografía, inversión y salud para analizar cómo la longevidad exige revisar los actuales modelos de pensiones.
Iniciando la ponencia, Juan Manuel Mier, responsable de la iniciativa BBVA Mi jubilación, invitó a ampliar la perspectiva y a mirar más lejos en materia de longevidad y planificación financiera de la jubilación. Mier defendió que el corto plazo no debe impedir ver las cuestiones que ya afectan al presente y que, sin duda, afectarán el día de mañana. Entre ellas citó la inteligencia artificial, cuya rápida expansión está cambiando el mercado laboral.
Según el experto, a este cambio tecnológico se suma la longevidad, a la que calificó como una “fantástica noticia”, pero con “muchas aristas” y matices. Como explicó, vivir hasta los 100 años tiene efectos sobre cuánto hay que ahorrar, cuánto habrá que trabajar o con cuántos recursos habrá que vivir. Por eso, el modelo tradicional de ciclo de vida financiero, con sus etapas de estudiar, trabajar y jubilarse, “ha muerto”. Mier añadió: “La jubilación será cada vez más flexible y requerirá replantear tanto las necesidades de ahorro como la duración de la vida laboral. El verdadero objetivo no es vivir más años, es que los años que vivamos los podamos disfrutar más”.
Este cambio de paradigma protagonizó la mesa redonda “Invertir en la era de la longevidad”, moderada por Leire Mateo, y con la participación de Jaime Martínez, director global de Asignación de Activos, y María Seco, gestora de Renta Variable Internacional en BBVA Asset Management. Durante el panel, los expertos explicaron cómo adaptar las estrategias financieras para afrontar los retos y aprovechar las oportunidades económicas de una vida cada vez más larga.
Martínez explicó que vivir más alarga el horizonte de inversión también después de la jubilación, que según calculó puede superar los 30 años, lo que obliga a definir mejor el riesgo. A su juicio, el principal peligro no es la volatilidad, sino el riesgo de quedarse sin ahorros antes de que acabe la jubilación, “el partícipe se puede jubilar, pero su patrimonio no se puede jubilar”. Por su parte, María Seco abordó la cuestión desde la inversión temática, defendiendo que la longevidad es una tendencia de inversión estructural, impulsada por la convergencia entre biotecnología e inteligencia artificial. Además, distinguió entre esperanza de vida y años de vida con salud: “Prolongar los años de vida sin prolongar la salud no es un logro”. Con esta premisa, señaló que la oportunidad económica no se limita a la biotecnología, sino que alcanza a toda la economía que rodea a una vida más larga y saludable, desde los cuidados y la prevención hasta el consumo de bienes y servicios.
La jornada incluyó también la ponencia de Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, que analizó el papel de la inteligencia artificial como motor para elevar la productividad. Por otro lado, la mesa redonda “Demografía y longevidad” estaba moderada por Luis Vadillo, director de Negocio de BBVA AM, junto con Francisco Uría, director general del Instituto Español de Banca y Finanzas (IEBF). La mesa contaba también con la presencia de Enrique Marazuela, director para Asuntos Económicos y Relaciones de Empresas de ICAI-ICADE, y con Mercedes Ayuso, catedrática de Estadística Actuarial por la Universidad de Barcelona. El programa lo completó el Dr. Antonio L. Aguilar-Shea con una conferencia sobre el valor de vivir más.
Tras estas intervenciones, Eduardo Déniz, responsable de negocio Institucional de BBVA AM, cerró la jornada con tres ideas: el miedo, el conocimiento y las personas. Déniz reconoció el temor natural que generan dos revoluciones simultáneas: la inteligencia artificial, que cambia cómo viviremos; y la longevidad, que altera la duración de nuestra vida. Sin embargo, abogó por utilizar el conocimiento para prepararnos ante un futuro desconocido, destacando que el ahorro debe canalizarse hacia inversiones productivas. Finalmente, puso en valor el papel de los gestores financieros recordando que su labor consiste en gestionar el ahorro de las personas para tratar de que su futuro sea mejor. El responsable de negocio Institucional de BBVA AM concluyó que la inversión es, ante todo, una cuestión de personas: “La IA nos cambia el futuro, la longevidad lo alarga, pero son las personas las que le dan sentido a este futuro”.



Por Alicia Miguel Serrano