Cuarenta años después de establecerse por primera vez en el Principado de Mónaco, Edmond de Rothschild se traslada a su nueva sede en La Condamine. Este nuevo edificio de 5.300 metros cuadrados reunirá bajo un mismo techo a los 270 empleados del banco privado monegasco, con el fin de fomentar una mayor colaboración entre los equipos y enriquecer la experiencia del cliente.
Edmond de Rothschild también plasma de forma tangible la singularidad de su modelo. Será el punto de encuentro de múltiples áreas de especialización de todo su Ecosistema: la banca privada, los vinos de Edmond de Rothschild, expuestos en un club de vinos, así como la casa de perfumes Caron, que abre su primera boutique en el Principado.
Cuarenta años de presencia en Mónaco
Presente en Mónaco desde 1986, Edmond de Rothschild da un nuevo paso en su desarrollo en el Principado con la inauguración de su nueva sede, situada frente a la Place d’Armes y al mercado de La Condamine. Construido por SCI Esperanza, y diseñado por J.B. Pastor & Fils, el edificio cuenta con once plantas, siete de ellas destinadas a las oficinas de Edmond de Rothschild.
Concebida como una elegante casa urbana, abierta y luminosa, esta nueva sede reúne toda la experiencia de Edmond de Rothschild Mónaco en banca privada: banca personalizada, gestión discrecional, asesoramiento, Real Estate, planificación patrimonial y correduría de seguros de vida.
Un edificio diseñado para operaciones de banca privada
Los espacios de trabajo, distribuidos entre las plantas primera y quinta, han sido concebidos para fomentar el intercambio de conocimientos y una estrecha colaboración entre los equipos. La abundante luz natural, las salas de reuniones, las zonas de encuentro presentes en cada planta y los espacios de circulación abiertos contribuyen a crear un entorno de trabajo pensado para combinar precisión, agilidad e inteligencia colectiva.
La planta baja, así como la sexta y la séptima, están destinadas a la recepción de clientes. El edificio dispone de dieciocho salas de recepción, algunas de ellas modulares, además de dos amplias terrazas ajardinadas que ofrecen una vista panorámica de 360 grados sobre el Principado.
En este entorno, la experiencia del cliente refleja los estándares de una Maison de lujo: espacios discretos y elegantes, materiales cuidadosamente seleccionados, una meticulosa atención a la acústica y la iluminación, y un recorrido fluido y confortable en cada etapa de la visita. Un servicio de aparcacoches y un taxi estilo británico decorado con los colores distintivos de la Maison y puesto a disposición de los clientes, completan esta experiencia, concebida con el máximo cuidado por el detalle.
Arquitectura sostenible integrada en el tejido urbano
El edificio ha obtenido la certificación BD2M Bronce, la certificación monegasca de edificios mediterráneos sostenibles. Creada por el Gobierno del Principado, esta certificación evalúa los edificios en función de diversos criterios medioambientales, entre ellos el aislamiento, la selección de materiales y el bienestar de los ocupantes. Además, el edificio incorpora un sistema que contribuye a optimizar su consumo energético.
Su arquitectura se inspira en el estilo mediterráneo característico de La Condamine, con una fachada de ladrillo y azulejos vidriados, cabujones en la fachada y balcones de hierro forjado. El resultado es un edificio que se integra a la perfección en el tejido urbano de un barrio en constante evolución.
Un ecosistema familiar reunido bajo un mismo techo
En el interior, el legado de la Casa se expresa a través de sutiles detalles: el rojo, el azul y el amarillo del escudo de armas de la familia, la brújula, las cinco flechas, y referencias a Château Clarke, Gitana, la Ferme des 30 Arpents, Megève y los vinos de Edmond de Rothschild.
Situado en la sexta planta, el Wine Club, de 25 metros cuadrados, rinde homenaje a los vinos Edmond de Rothschild procedentes de Francia, España, Nueva Zelanda, Argentina y Sudáfrica. Diseñado como un espacio íntimo y acogedor, prolonga la relación con el cliente mediante una experiencia de cata que refleja los territorios, la experiencia y el art de vivre característicos de la Casa.
En la planta baja se encuentra la primera boutique de Caron en Mónaco, un espacio de 83 metros cuadrados diseñado por Casper Mueller Kneer Architects bajo la dirección artística de Olivia de Rothschild. El hormigón visto, el metal cepillado y los tonos discretos se combinan para crear una experiencia sensorial. En el centro de la boutique, una reinterpretación monumental de las emblemáticas fuentes de perfume de Caron, rinde homenaje a una de las tradiciones históricas de la Maison.
Ariane de Rothschild, consejera delegada del Grupo Edmond de Rothschild, comentó: «Desde hace más de un siglo y medio, el espíritu de Edmond de Rothschild ha sido una inspiración. Hemos permanecido fieles a sus principios, sin perder de vista la importancia de reinventarnos. Es este compromiso constante el que nos permite seguir en sintonía con nuestro tiempo. Esta nueva sede expresa quiénes somos en esencia: un grupo familiar, independiente, atento a los lugares, las tradiciones y las relaciones humanas».
Por su parte, Gérard Ohresser, consejero delegado de Edmond de Rothschild Mónaco,ha añadido: «Esta nueva sede nos permite reunir a nuestros 270 empleados bajo un mismo techo, reforzar los vínculos entre nuestras líneas de negocio y nuestras áreas de especialización, y recibir a nuestros clientes con el espíritu de hospitalidad que caracteriza a nuestra Casa. Diseñado específicamente en función de nuestras necesidades y ambiciones, el edificio refleja nuestra forma de trabajar: cercanía con los clientes, interacciones de alta calidad, atención al detalle y una gran capacidad para conectar e integrar las diversas áreas de especialización dentro de nuestro Ecosistema».


Por Beatriz Zúñiga
