Los ETFs básicos de bajo coste y los ETFs activos pueden ser complementarios en las carteras para maximizar las rentabilidades. Así lo cree Matthew Bartolini, Global Head of Research Strategists en State Street Investment Management, que analiza en una entrevista a Funds Society las últimas cifras de flujos de inversión hacia los fondos cotizados. Bartolini opina que la demanda a largo plazo de ETFs básicos es generalizada y añade que de cara al futuro, «cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos».
En el primer semestre de 2026, las entradas en los ETFs superaron el billón de dólares (trillions, en términos estadounidenses), lo que sitúa las entradas anuales en camino de superar los 2 billones de dólares (trillions). Durante este periodo, uno de cada dos dólares que se invirtió en ETFs (el 49%) se destinó a ETFs de bajo coste, el tipo de fondos sobre los que se construyó el sector de los ETFs.
Las entradas de inversión en los ETFs de bajo coste siguen siendo muy sólidas a pesar del auge de los ETFs de gestión activa. ¿Qué está impulsando este interés por estos productos?
Los ETFs básicos de bajo coste siguen siendo elementos fundamentales en la construcción de carteras para los inversores. Ofrecen una exposición transparente y diversificada a clases de activos y segmentos de mercado clave a un coste muy bajo, lo que los convierte en asignaciones estratégicas eficaces dentro de las carteras.
Su combinación de amplia exposición al mercado, simplicidad operativa y eficiencia en los costes sigue encontrando eco entre una amplia gama de inversores. Esos atributos también contribuyeron a que el ETF State Street S&P 500 SPDR Portfolio (SPYM) fuera elegido como inversión por defecto dentro del nuevo programa «Trump Accounts», lo que amplió la adopción de los ETFs a una nueva generación de inversores.
Cabe destacar que esta demanda a largo plazo es generalizada. Los asesores, las instituciones, los proveedores de carteras modelo y los inversores centrados en la jubilación recurren cada vez más a los ETFs de bajo coste como herramientas eficientes para la construcción de carteras, su implementación y la acumulación de patrimonio a largo plazo.
¿Cómo están adaptando los proveedores de ETFs de bajo coste su gama de productos a este entorno de auge de la gestión activa?
El auge de los ETFs activos no ha mermado la demanda de ETFs básicos de bajo coste. Los inversores los consideran cada vez más como herramientas complementarias: los ETFs de bajo coste proporcionan una exposición eficiente al mercado como núcleo de la cartera, mientras que los ETFs activos se utilizan para perseguir objetivos específicos, como la generación de ingresos, la gestión del riesgo o la generación de alfa.
En cuanto a nuestras soluciones dentro de nuestra gama de ETFs, el objetivo es garantizar que contamos con una plataforma sólida que incluya tanto fondos cotizados de bajo coste como activos, lo que permite usos complementarios. Y eso encaja con la forma en que los inversores pueden construir sus carteras.
Por ejemplo, una cartera típica puede utilizar ETFs de renta variable y renta fija de bajo coste y de amplio espectro como base, para luego incorporar estrategias activas con el fin de obtener ingresos, gestionar el riesgo, buscar oportunidades de alfa en mercados menos eficientes o abordar una tesis de inversión temática específica y detallada.
La realidad es que los inversores están adoptando cada vez más tanto los ETFs activos como los ETFs básicos indexados de bajo coste, utilizando cada uno de ellos para la función que mejor desempeña dentro de la cartera. Y, en algunos casos, vemos cómo las exposiciones indexadas de bajo coste se utilizan de forma activa para construir asignaciones más personalizadas que se ajusten a la tolerancia al riesgo de una cartera o a una visión macroeconómica amplia.
Esto es más frecuente en la renta fija, donde existen estrategias que desglosan las betas macroeconómicas generales en diferentes vencimientos dentro de los mercados de bonos del Tesoro de Estados Unidos o de bonos corporativos estadounidenses para equilibrar los perfiles de rendimiento y duración con mayor precisión.
¿Hay margen en el sector para seguir reduciendo las comisiones de los ETF?
Muchas exposiciones beta básicas ya tienen unos precios excepcionalmente bajos, aunque el sector sigue experimentando reducciones periódicas de las comisiones. De cara al futuro, cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos.
¿Qué tipos de ETF de bajo coste están despertando actualmente mayor interés entre los inversores?
Las exposiciones amplias a la renta variable han atraído la mayor parte de los flujos de bajo coste en lo que va de año. El 70% de los flujos de bajo coste en 2026 se ha destinado a exposiciones a la renta variable (+381.000 millones de dólares) y el 70% de esa cantidad (+291.000 millones de dólares) se ha canalizado hacia ETFs de bajo coste centrados en los mercados de renta variable estadounidenses.
Esta tendencia refleja la eficiencia de los mercados de renta variable en general y el deseo constante de los inversores de acceder a la beta del mercado principal a bajo coste. También ayuda a explicar por qué los gestores activos suelen centrarse en áreas en las que creen que hay mayores oportunidades para generar alfa (por ejemplo, los mercados de fuera de Estados Unidos).
El panorama es algo diferente en el caso de la renta fija. Los ETF activos de renta fija han captado una cuota mayor de los flujos de lo que cabría esperar por su cuota de activos bajo gestión, ya que la renta fija activa atrae aproximadamente el 42% de los flujos frente al 31% de los activos.
Lo contrario ocurre con los ETFs de renta fija de bajo coste, que representan el 57% de los flujos a pesar de constituir el 69% de los activos de los ETFs de renta fija. Esto sugiere que los inversores recurren cada vez más a los gestores activos para que les ayuden a mejorar las oportunidades de renta, al tiempo que gestionan la incertidumbre en materia de tipos de interés, crédito y macroeconomía en los mercados de bonos.



