Los fondos soberanos continúan consolidando su protagonismo en los mercados privados. Según el Sovereign Wealth Funds Report 2026, elaborado por el Center for the Governance of Change de IE University en colaboración con ICEX-Invest in Spain, estos vehículos gestionan ya 15,1 billones de dólares en activos a escala global, frente a los 13,2 billones registrados en la edición anterior, lo que supone un incremento del 14%.
El informe, que analiza la actividad de estos inversores entre julio de 2024 y diciembre de 2025, identifica un universo de 109 fondos soberanos, cinco más que en la anterior edición. El crecimiento responde tanto a la revalorización de las carteras como a la creación de nuevos vehículos, especialmente en Asia, Europa y Oriente Medio.
Más allá del incremento patrimonial, el estudio refleja un cambio en la forma de invertir de estos actores. Durante el periodo analizado participaron en 391 operaciones de inversión directa, un 17% menos que en el informe precedente. Sin embargo, el volumen agregado ascendió a 404.000 millones de dólares, un 91% más, lo que evidencia una clara apuesta por operaciones de mayor tamaño y capacidad transformadora. «El informe muestra un capital más concentrado: menos operaciones, más impacto. Los soberanos lideran la mayoría de las transacciones valoradas en más de 1.000 millones de dólares, demostrando capacidad de ejecución», señaló Javier Capapé, editor del informe y director del Sovereign Wealth Research de IE University, durante la presentación celebrada en la sede de ICEX en Madrid.
Según Capapé, la creación de doce nuevos fondos confirma que estos vehículos se han convertido en una herramienta con la que los gobiernos afrontan una economía global más fragmentada y menos eficiente, reforzando la resiliencia y la autonomía estratégica de sus países. El experto destacó además que las inversiones vinculadas a inteligencia artificial representan ya uno de cada tres dólares del valor total de las operaciones en las que participaron los fondos soberanos durante el periodo analizado.
La consejera delegada de ICEX, Elisa Carbonell, subrayó durante la presentación que los fondos soberanos se han consolidado como «uno de los grandes actores de la inversión internacional» y constituyen una fuente de capital estratégico para el crecimiento empresarial. En su opinión, el informe permite comprender mejor sus estrategias de inversión y facilita la identificación de oportunidades de captación de capital, al tiempo que confirma el creciente interés de estos inversores por España.
Menos operaciones, pero de mayor dimensión
El cambio de estrategia también queda reflejado en las principales transacciones cerradas durante el periodo de estudio. Entre ellas destacan el respaldo del Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí a la adquisición de Electronic Arts, valorada en 55.000 millones de dólares; la financiación de Anthropic, liderada por QIA (Qatar) y GIC (Singapur), por importe de 13.000 millones de dólares; la reorganización de TikTok en Estados Unidos con el apoyo del fondo tecnológico emiratí MGX, respaldado por Mubadala; y varias inversiones en infraestructuras energéticas europeas impulsadas por fondos de Noruega y Singapur.
El informe concluye que los fondos soberanos han dejado de desempeñar un papel secundario en los mercados privados para convertirse en los principales impulsores de muchas de las grandes operaciones internacionales.
Los mercados privados consolidan a los fondos soberanos como inversores de referencia
El estudio confirma que estos vehículos actúan cada vez más como socios estratégicos en los mercados privados globales. En más de la mitad de las operaciones superiores a 1.000 millones de dólares participan como inversores principales, sustituyendo el papel que tradicionalmente desempeñaban como coinversores minoritarios.
Otra de las tendencias que identifica el informe es la creciente apuesta por la inteligencia artificial y las tecnologías vinculadas a la digitalización. Los fondos del Golfo y de Singapur lideran esta transformación, reorientando sus carteras desde activos tradicionales hacia compañías relacionadas con IA, centros de datos, redes digitales e infraestructuras energéticas.
No obstante, el informe también pone de manifiesto que la capacidad de estos inversores para anticipar las empresas tecnológicas emergentes sigue siendo limitada. Apenas el 3% de sus inversiones corresponde a compañías antes de alcanzar la categoría de unicornio, lo que refleja que su función continúa siendo principalmente la de respaldar y escalar empresas que ya han demostrado su viabilidad.
Asia y Oriente Medio concentran cerca del 80% del capital soberano mundial
El informe vuelve a poner de manifiesto la elevada concentración geográfica de este tipo de vehículos. Asia-Pacífico y Oriente Medio reúnen aproximadamente el 79% de los activos soberanos bajo gestión en todo el mundo, mientras que Europa representa el 16% del total. América concentra alrededor del 2% y África mantiene una participación inferior al 1%.
Entre los fondos más activos por número de operaciones destacan Temasek y GIC, ambos de Singapur, junto con Mubadala, de Abu Dabi. Si el criterio es el volumen económico invertido, el liderazgo corresponde a GIC, seguido por el saudí PIF y el catarí QIA. El informe también destaca la irrupción de nuevos actores, entre ellos MGX, el nuevo fondo tecnológico de Abu Dabi, que ha protagonizado algunas de las mayores inversiones internacionales en inteligencia artificial.
Europa apuesta por fondos soberanos con vocación estratégica
El informe dedica un capítulo específico al papel de Europa dentro del ecosistema de los fondos soberanos, donde identifica un modelo claramente diferenciado respecto a otras regiones. Con la excepción del Government Pension Fund Global (GPFG) de Noruega —que alcanzaba los 2,1 billones de dólares en marzo de 2026, una cifra superior al PIB de España—, cerca del 80% de los fondos soberanos europeos responden al modelo de strategic investment funds, es decir, vehículos concebidos para impulsar sectores estratégicos, movilizar inversión privada y favorecer el desarrollo económico.
A diferencia de lo que ocurre en muchos fondos de Oriente Medio o Asia, las fuentes de financiación de estos vehículos europeos no proceden de los ingresos derivados de materias primas, sino de superávits fiscales, participaciones en empresas públicas o recursos procedentes de programas de la Unión Europea.
En este sentido, el estudio destaca especialmente el papel desempeñado por el programa Next Generation EU, cuyas transferencias han servido como capital semilla para la creación de nuevos fondos soberanos en distintos países europeos. El informe también analiza las diferencias existentes entre los modelos nacionales. Mientras que economías como Francia, España o Italia gestionan varias estructuras de inversión pública con funciones diferenciadas, Irlanda ha optado por un modelo unificado articulado en torno a la National Treasury Management Agency.
Según los autores del estudio, el impacto de Next Generation EU ya es «sólido y medible». Como ejemplo, citan el fondo FOCO, gestionado por Cofides, y el recientemente anunciado España Crece, que representan un nuevo modelo de financiación basado en la transformación de las transferencias europeas de recuperación en capital soberano. En su opinión, este mecanismo podría favorecer una segunda ola de creación de fondos soberanos europeos entre 2026 y 2030.
El universo de los fondos soberanos sigue creciendo
El Sovereign Wealth Funds Report 2026 amplía este año su cobertura hasta 109 fondos soberanos, que gestionaban conjuntamente 15,1 billones de dólares en abril de 2026, frente a los 104 vehículos y 13,2 billones registrados en la edición anterior. El incremento agregado, cercano a los dos billones de dólares, responde a dos factores principales. Por un lado, aproximadamente la mitad del crecimiento procede de la evolución orgánica de los grandes fondos de cartera financiera. El Government Pension Fund Global de Noruega incrementó su patrimonio un 18%, hasta los 2,1 billones de dólares; el China Investment Corporation (CIC) creció también un 18%, hasta 1,57 billones; ADIA, de Abu Dabi, avanzó un 20%, hasta 1,19 billones; mientras que el fondo soberano de Kuwait aumentó un 23%, hasta los 232.000 millones de dólares. La otra mitad del crecimiento se explica por la incorporación de nuevos vehículos y por ajustes metodológicos realizados en el estudio.
Los fondos creados desde 2024 aportan cerca de 350.000 millones de dólares adicionales al patrimonio global. Entre ellos destacan Danantara, de Indonesia; MGX, en Abu Dabi, con un patrimonio inicial estimado en 50.000 millones de dólares; el National Wealth Fund (NWF) del Reino Unido, con 37.000 millones; y los nuevos fondos irlandeses FIF e ICNF, que suman conjuntamente unos 19.000 millones de dólares. Además, el informe incorpora cambios metodológicos como la ampliación del perímetro del Turkey Wealth Fund (TWF), cuyo patrimonio pasa de 26.600 millones de dólares a 44.700 millones al modificarse los criterios de clasificación utilizados.
Nuevos fondos y mayor concentración geográfica
El estudio confirma que la distribución geográfica del capital soberano continúa altamente concentrada. Asia-Pacífico y Oriente Medio concentran aproximadamente el 79% de los activos gestionados por los fondos soberanos del mundo. Europa representa el 16% del total —aunque el fondo noruego supone por sí solo el 85% de los activos soberanos europeos—, mientras que América apenas alcanza el 2% y África permanece por debajo del 1%.
Los autores también identifican varios países que preparan el lanzamiento de nuevos fondos soberanos. Portugal aprobó en junio de 2026 los planes para crear su vehículo nacional. También avanzan iniciativas similares en Saint Kitts y Nevis, Kenia y Canadá, donde el Canada Strong Fund fue aprobado en abril de 2026. En contraste, el informe señala que la orden ejecutiva firmada en Estados Unidos en febrero de 2025 para impulsar un fondo soberano federal parece haber perdido impulso y, por el momento, no ha registrado avances significativos.
España consolida su atractivo para el capital soberano
Como en anteriores ediciones, el informe incorpora un capítulo específico dedicado a España, donde constata el creciente interés de los fondos soberanos internacionales por el mercado nacional. Entre julio de 2024 y diciembre de 2025 se registraron 18 operaciones directas por un importe conjunto de 6.700 millones de euros, equivalentes a 7.600 millones de dólares. De estas operaciones, doce fueron realizadas por fondos soberanos internacionales y seis por vehículos españoles, reflejando tanto la capacidad del mercado español para atraer capital institucional de largo plazo como la consolidación de instrumentos nacionales de coinversión pública.
Por segundo año consecutivo, España ocupa el sexto puesto mundial por volumen económico de las operaciones en las que participan fondos soberanos y se sitúa como el segundo país de la Unión Europea, únicamente por detrás de Alemania. Las inversiones se concentraron en sectores considerados estratégicos para la economía española, como energías renovables, infraestructuras digitales, educación superior, residencias de estudiantes, tecnología e industria.
Entre las principales operaciones destacan las inversiones de Mubadala y Masdar en energías renovables y educación; la apuesta de GIC por infraestructuras y residencias de estudiantes; la actividad del ecosistema Temasek-Keppel en centros de datos; y las primeras inversiones realizadas por FOCO en compañías y plataformas españolas.
El informe también destaca el peso creciente de Noruega como inversor en España. A cierre de 2025, el Government Pension Fund Global mantenía posiciones superiores a 24.000 millones de euros en deuda soberana y corporativa, acciones cotizadas y activos de mercados privados, especialmente infraestructuras vinculadas a energías renovables. Con ello, el estudio concluye que España continúa consolidándose como uno de los principales destinos europeos para el capital soberano internacional, al tiempo que desarrolla una arquitectura propia de inversión pública destinada a movilizar capital privado y reforzar sectores estratégicos.


Por Alicia Miguel Serrano
