Diversificación, Asia y jubilación. Estos son los tres principales ejes sobre los que gira el discurso de Philippe d’Orgeval, Deputy Group Chief Investment Officer de Amundi, en una entrevista con Funds Society. El experto, que participó en el Amundi World Investment Forum celebrado el pasado 11 y 12 de junio en París, considera que el riesgo de concentración en las carteras es uno de los grandes retos a los que se enfrenta a la hora de distribuir activos. Para solucionarlo, su propuesta es mirar a Asia.
D’Orgeval también hace hincapié en el potencial que existe en el campo del ahorro a largo plazo de cara a la jubilación y el relevante papel que tendrán las firmas digitales de inversión. En ese ahorro a largo plazo, ve oportunidades en la inteligencia artificial y en todos los sectores en los que tendrá impacto, como centros de datos o semiconductores.
¿Cómo está afectando el conflicto de Oriente Medio a las diferentes clases de activos?
El conflicto ha supuesto una fuerte crisis energética que ha repercutido simultáneamente en todas las clases de activos. En el caso de las materias primas, el tráfico por el estrecho sigue estando muy por debajo de los niveles previos a la guerra y se prevé que la normalización del precio del petróleo sea un proceso gradual. Esta crisis energética ha sido el principal factor que ha reavivado las presiones inflacionistas.
Antes de la firma del memorando de entendimiento entre EE. UU. e Irán, considerábamos que los mercados estaban descontando demasiadas subidas de tipos, por lo que, en materia de política monetaria, nuestras previsiones apuntaban a un menor número de subidas. Por este motivo, en renta fija, nos interesaba bastante tener exposición al segmento a corto plazo, ya que resultaba bastante atractivo en términos value.
En cuanto al gowth, el conflicto de Oriente Medio ha lastrado el crecimiento mundial, pero se ha evitado la recesión. Mantenemos una postura cautelosa respecto al riesgo, pero seguimos defendiendo que se dan las condiciones para asumir cierto riesgo o para mantener una ligera sobreponderación en renta variable. La inteligencia artificial es una temática a largo plazo, por lo que se está invirtiendo una gran cantidad de capital. Dicho esto, vemos la necesidad de diversificar la inversión dentro de esta temática. No solo en Estados Unidos, sino también más allá de lo que denominamos «hiperescaladores», y mirando hacia Asia, con China como ejemplo.
Por lo tanto, existen oportunidades para invertir en este tema de una manera menos concentrada. Tampoco hay que pasar por alto a Europa. Si bien la IA comenzó como una tecnología de vanguardia, ahora está avanzando hacia la IA física: hay que construir centros de datos y fabricar semiconductores. Por lo tanto, todos los proveedores a lo largo de esa cadena de valor se beneficiarán. Este tema también está relacionado con la energía, la electrificación, los equipos para centros de datos, los proveedores de energía nuclear, etc.
Por otra parte, somos partidarios de incluir oro en las carteras para diversificar a medio y largo plazo. El oro que estamos incorporando a la cartera sirve como cobertura frente al riesgo de un periodo estival difícil y volátil. En ese contexto de inflación persistente, podríamos volver a un bono más tradicional vinculado a la inflación.
¿Qué opina sobre la decisión del BCE en su última reunión?
No nos sorprende. De alguna manera esperábamos este movimiento en junio, y ya veremos si se toma una decisión similar en julio. Eso sí, esperábamos un enfoque más proactivo respecto a la evolución de la inflación, pero su comunicado no lo confirmó. Seguimos monitoreando el efecto de la segunda ronda de inflación.
¿Qué desafíos están afrontando en la asignación de activos?
Principalmente, diversificar y evitar el riesgo de concentración; que ningún tema influya en demasía en la cartera. Vemos que Estados Unidos tiene una ponderación superior al 60% en los benchmarks internacionales de renta variable, aunque su economía supone el 26% del total mundial. Enfrente estarían China e India, que, aunque sus economías suponen el 21% del PIB global, apenas representan un pequeño porcentaje de la capitalización bursátil.
Claramente, impulsando una mayor exposición a los mercados emergentes ayuda a diversificar las carteras. Otro aspecto está relacionado con los tipos de interés. Ahora que los tipos de interés han vuelto a niveles más elevados, los bonos resultan interesantes en términos de valor absoluto. Eso sí, hay que tener en cuenta la exposición gubernamental, la crediticia, etc., porque, en el ámbito gubernamental, siguen existiendo riesgos como el fiscal, etc., por lo que el crédito también resulta interesante.
¿Cuáles son las tres principales megatendencias de inversión? ¿Y quiénes tienen más probabilidades de ganar?
La IA es una megatendencia clave en muchos aspectos, que se encuentra en la actualidad en un gran ciclo de inversión de capital. Es difícil predecir quiénes serán los ganadores y los perdedores, ya que vemos que todo avanza muy rápido. Por ejemplo, si miramos a Estados Unidos, OpenAI era considerada una clara ganadora, pero vemos que Entropic está acortando distancias y, en cierto modo, se está equiparando con OpenAI. O Google, que hace unos dos años se percibía como una empresa débil en IA, pero de repente ha demostrado su capacidad y está produciendo semiconductores, por lo que tiene una cadena de valor mucho más integrada. Ahora se le considera un actor clave.
Al observar Asia y China, creo que subestimamos su capacidad para convertirse en líderes mundiales. Ya lideran en algunos aspectos, como los semiconductores, por ejemplo, en Corea y Taiwán. Pero China también está experimentando un gran desarrollo, implementando la producción de semiconductores, entre otros. Es evidente que hay que vigilar la euforia que se vive en Estados Unidos y China, aunque tendemos a subestimar un poco a China en ese sentido. Creo que lo mismo ocurrirá con el LLM y los chips. En cuanto a los semiconductores, están mejorando cada vez más en términos de tecnología y sofisticación. En definitiva, los ganadores son muy diversos, sin dejar de lado a Asia. Es bueno diversificar y prestar más atención a esta área geográfica. Entre los ganadores, sin duda están las compañías relacionadas con todo el CAPEX: electrificación, equipos industriales y centros de datos, que se beneficiarán de las inversiones en la IA.
Otra temática ganadora es la autonomía estratégica. La defensa es un sector en crecimiento. En consecuencia, y en cierta medida relacionado con la IA, el sector industrial también se beneficiará de esas grandes inversiones de capital en tanto que la autonomía estratégica también está relacionada con la seguridad energética. La electrificación renovable se beneficiará de estas tendencias, ya que cada bloque energético aspira a la autonomía. La transición energética es otra tendencia clave, impulsada por los otros dos temas, pero también por la transición climática y el riesgo climático. Creo que cerca del 40% de la red eléctrica europea tiene 40 años, lo que da una idea de la necesidad de invertir y adaptarse a las grandes necesidades que vemos en muchos ámbitos.
Y el último punto es la brecha de las pensiones, la jubilación y la necesidad de crear un marco regulatorio, pero también de inversión para abordarla. Y creo que esto es válido para todas las regiones. El envejecimiento de la población es cierto para China, para Europa y para Estados Unidos. Así que esa es una tendencia importante.
¿Cuáles son las principales necesidades de los inversores minoristas en comparación con los inversores institucionales? ¿Y cómo está adaptando Amundi su producto para ofrecer a la situación?
La accesibilidad es un tema importante para el segmento retail, y una de las razones del desarrollo de la banca digital, especialmente para la población joven. Organizar los ahorros debe ser sencillo. El coste también es un tema importante. Y, de forma indirecta, se relaciona con el tema de la jubilación, ya que organizar los objetivos y los ahorros para cubrir las necesidades a corto y largo plazo ayuda realmente a organizar los ahorros. Por lo tanto, creo que complementa a la banca digital y el ahorro digital. Se trata de personalización, de abordar los aspectos ESG y los temas relacionados con el clima que afectan a los fondos de pensiones. También implica ayudarles a gestionar su solvencia y sus problemas regulatorios. Por el contrario, el inversor institucional tiene unas necesidades diferentes, es difícil comparar, aunque en algunos campos encuentran intereses en común, cómo afrontar el reto de la inversión de cara a la jubilación.
En cuanto a cómo nos adaptamos, hemos implementado un equipo de soluciones que brinda apoyo y equipos de soluciones que atienden las necesidades de clientes minoristas, patrimoniales e institucionales para escuchar al cliente y adaptarnos. Hemos creado una solución para la jubilación, ya que la consideramos relevante, tanto para instituciones como para particulares, en tanto que requiere la organización de soluciones que abarquen las fases de acumulación y desacumulación. Además, hemos puesto en marcha diferentes tipos de adaptadores: mandatos, ETFs o fondos tradicionales que ayuden a simplificar los procesos. Por lo general, los ETFs se consideran una herramienta sencilla muy utilizada por los bancos digitales. Así, podemos ofrecer gestión activa y pasiva a través de ETF, por ejemplo, para abordar esas diferentes necesidades.
Además, hemos creado diversas iniciativas muy centradas en la banca digital. Prevemos un gran desarrollo en ese ámbito, por lo que hemos puesto en marcha una iniciativa de programación específica para abordar las necesidades particulares de sus usuarios, que suele ser población joven que envejecerá. También ofrecemos soluciones a nuestros propios clientes con una plataforma de ETFs marca blanca, con el fin de que nuestros distribuidores y nuestros clientes que interactúan con otros clientes, puedan contar con ETFs y con una plataforma de marca blanca para satisfacer sus necesidades.
¿Por qué Amundi sigue apostando por la inversión en ESG, a pesar de que esta práctica ha dejado de estar de moda?
La inversión responsable sigue siendo parte de nuestro ADN. Tras la euforia de hace unos años, podría decir que ahora vivimos en una fase de normalización, no de una retirada del mercado en esos temas. Siempre hemos sido muy firmes en ese tema, y la realidad es que los grandes inversores siguen pendientes de la política climática y las empresas siguen abordando temas relacionados con el clima. Esto ocurre en los mercados desarrollados, pero también en los mercados emergentes, que están experimentando un notable crecimiento en este ámbito. La regulación también ha evolucionado porque buscaba un impulso y establecer un marco, con una mayor simplificación de la normativa.



