Ante la llegada del segundo semestre del año, parece que pocas cosas están claras salvo, quizá, que la volatilidad puede convertirse en un compañero habitual en el camino. Según el escenario que dibuja el House View de Aberdeen Investments, el viaje estará marcado por una inflación más persistente y un riesgo geopolítico estructuralmente elevado. Aun así, en la firma mantienen una visión constructiva: «Creemos que hay oportunidades para invertir, eso sí, no nos dejamos llevar por el ruido del corto plazo; preferimos anclarnos en los fundamentales, en la selección de activos de calidad y en una diversificación que realmente aporte valor». Desde la gestora alertan de que estamos ante un nuevo escenario, donde las viejas herramientas para diversificar fallan y los shocks de oferta acechan. Ante este panorama, tienen una convicción clara: solo un enfoque flexible y, sobre todo, altamente selectivo, permitirá navegar este camino tan complejo con seguridad.
A nivel macroeconómico, el escenario base de Aberdeen contempla un acuerdo entre EE. UU. e Irán. Sin embargo, mantienen la cautela ante el riesgo de subidas bruscas en el precio del petróleo y una recuperación lenta del estrecho de Ormuz. Prevén menor crecimiento y políticas monetarias más restrictivas. A nivel geográfico, Estados Unidos muestra resiliencia gracias a la inversión en IA y los estímulos fiscales. China, por su parte, parece más protegida por su baja inflación y su flexibilidad energética. Los flujos hablan de cierta resistencia en renta fija, especialmente en crédito y bonos de corta duración. Y en renta variable, prefieren evitar la debilidad de los mercados desarrollados y apostar por la renta variable emergente.
¿Dónde ve Aberdeen las oportunidades?
Los expertos de Aberdeen afirman estar convencidos de que «asistimos al inicio de un nuevo superciclo de materias primas». «Existe un desajuste estructural entre una demanda creciente de minerales críticos y materiales y una oferta crónicamente limitada. La demanda de estos recursos, esenciales para la modernización de redes eléctricas, el avance de las energías renovables y la expansión de centros de datos para IA, contrasta con una oferta asfixiada por años de desinversión en nuevos proyectos de extracción minera», detallan.
La geopolítica actúa aquí como un catalizador decisivo. La seguridad en el suministro de estos activos físicos ha pasado a ser una prioridad de Estado, y fuerza a las economías a reconfigurar sus cadenas de valor a través del reshoring y la diversificación de fuentes. En este escenario, el sector de materiales es clave. Este segmento presenta una baja correlación con los índices de renta variable tradicional y permite diversificar la cartera sin elevar el riesgo total.
También detectan una tesis de valor real en mercados emergentes como América Latina, India y la región ASEAN. En estas zonas encuentran nombres que combinan negocios de alto dividendo con empresas de hardware crítico, lo que constituye un mix adecuado para asegurar la estabilidad de la rentabilidad a medio plazo.
Ante este escenario de transformación, la respuesta de Aberdeen no es refugiarse en activos pasivos, sino identificar aquellas ineficiencias del mercado que permitan navegar el ciclo actual, protegiendo el capital a través de una selección altamente rigurosa. «Siendo plenamente conscientes de que el mercado puede desviarse de nuestro escenario base, creemos que hay propuestas que actúan como un ancla, adaptándose a las condiciones cambiantes en lugar de luchar contra ellas», explican en el House View. En concreto, citan dos fondos en particular que creen que ilustran esta necesidad de capturar el crecimiento estructural con disciplina.
En cuanto a la renta variable emergente, la estrategia abrdn SICAV I- Emerging Markets Income Equity se basa en la premisa de que la rentabilidad sostenida nace exclusivamente de los fundamentales. El fondo elude las apuestas especulativas para centrarse en una selección bottom-up de compañías con una capacidad probada para generar flujo de caja y mantener balances sólidos. Si bien la demanda de semiconductores en Corea del Sur y Taiwán ha impulsado los rendimientos, la estrategia mantiene una postura constructiva, pero disciplinada en tecnología, tomando beneficios estratégicos cuando es necesario. Al combinar un 50 % de crecimiento rentable con un 50 % de valor sostenible, logra respaldar el rendimiento tanto en periodos de dislocación como en fases de optimismo, mitigando la incertidumbre que rodea a mercados como China o India.
Por su parte, el abrdn SICAV I- Future Minerals Funds se erige como un contrapeso táctico indispensable ante la transición hacia una economía electrificada y digital que ha puesto de relieve la escasez de recursos físicos. Esta estrategia se desmarca de la exposición tradicional a la renta variable tecnológica estadounidense para enfocarse estrictamente en la cadena de valor de los minerales críticos. La propuesta de Aberdeen no se limita a la extracción pura; captura el valor a lo largo de todo el espectro, desde el procesamiento y la producción de materiales avanzados hasta la fabricación de componentes críticos y maquinaria minera eficiente. Aunque en Aberdeen son conscientes de la volatilidad intrínseca que estos segmentos pueden experimentar, su disciplina en la selección permite mitigar las caídas de mayor calado mientras capitalizan el aumento proyectado de la demanda. Este posicionamiento, que integra rigurosamente los principios del Artículo 8 de SFDR y criterios ESG, está diseñado, en última instancia, para buscar estabilidad frente a las crónicas limitaciones de la oferta.
Información importante
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La inversión en los mercados emergentes conlleva un mayor riesgo de pérdida respecto a la inversión en mercados más desarrollados, debido, entre otras cosas, a mayores riesgos de naturaleza política, fiscal, económica, cambiaria, de liquidez y normativa.
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Por Beatriz Zúñiga