Las compañías de pequeña capitalización (small caps) representan más del 10% de la capitalización bursátil global en libre flotación, pero siguen teniendo un peso reducido en muchas carteras. Históricamente, este segmento ha ofrecido rentabilidades atractivas a largo plazo y una diversificación relevante frente a las compañías de gran capitalización. Sin embargo, tras la pandemia, las small caps atravesaron un periodo prolongado de peor comportamiento relativo.
Sin embargo, en los últimos tiempos, la dinámica de rentabilidad relativa entre las compañías de pequeña y gran capitalización ha empezado a cambiar. El gráfico inferior ilustra la naturaleza cíclica de la rentabilidad relativa, con periodos de rentabilidad superior que suelen prolongarse en el tiempo a medida que se produce una rotación en el liderazgo del mercado. Es importante señalar que la valoración ha desempeñado un papel fundamental en este ciclo: aunque las small caps han llegado a cotizar históricamente con una prima de hasta el 30% frente a las de gran capitalización, esta situación se ha invertido en los últimos años. Actualmente, cotizan con un descuento cercano al 30 %,[1] un nivel inédito en más de dos décadas.
La inversión en small caps también permite obtener exposición a dinámicas de crecimiento menos representadas en los grandes índices globales. Muchas de estas compañías operan en nichos de mercado con elevadas barreras de entrada, modelos de negocio especializados y una mayor capacidad de crecimiento orgánico. Además, suelen estar más vinculadas a la evolución de sus economías domésticas y menos expuestas a los riesgos geopolíticos o regulatorios que afectan a las grandes multinacionales.
Gráfico: Rentabilidad relativa de las small caps frente a las large caps

La rentabilidad anterior no es garantía de rentabilidad futura. El valor de su inversión puede fluctuar. Fuente: Robeco, LSEG y MSCI. El gráfico muestra la rentabilidad relativa del MSCI World Index frente al MSCI World Small Cap Index. Tras el máximo de rentabilidad del mercado en cuestión, comienza un nuevo ciclo una vez que la rentabilidad inferior previa de dicho mercado aumenta hasta mostrarse al menos un 20% superior respecto al mínimo anterior (excepto en el caso del último ciclo de pequeña capitalización, que comenzó en febrero de 2025). La rentabilidad se basa en los índices de rentabilidad total a final de mes en USD. El periodo de la muestra abarca desde diciembre de 2000 hasta febrero de 2026.
Un mercado de difícil acceso
No obstante, capturar este potencial no resulta sencillo. El universo global de small caps abarca cerca de 4.000 compañías y presenta características muy distintas a las del mercado de gran capitalización: menor cobertura por parte de analistas, mayor dispersión de rentabilidades y modelos de negocio mucho más heterogéneos. Estas características generan ineficiencias que pueden traducirse en oportunidades de alfa, pero también incrementan el riesgo de selección.
Precisamente por esta complejidad, los enfoques tradicionales de análisis fundamental encuentran mayores dificultades para cubrir el universo de forma eficiente. Del mismo modo, las estrategias puramente pasivas pueden derivar en exposiciones no deseadas a compañías de baja calidad, con problemas de liquidez o estructuras financieras más frágiles. En consecuencia, acceder de forma eficiente al universo de small caps requiere un enfoque más selectivo, disciplinado y sistemático.
Un enfoque sistemático avanzado para capturar oportunidades
En este contexto, las estrategias cuantitativas avanzadas (Next Gen) están ganando protagonismo. La combinación de modelos multifactoriales con técnicas de machine learning permite abordar algunos de los principales retos asociados a la inversión en small caps. A diferencia de los modelos lineales tradicionales, estas herramientas son capaces de identificar relaciones más complejas entre variables, detectar patrones en datos menos estructurados y adaptarse con mayor rapidez a cambios en el entorno de mercado.
La aplicación de la IA en la gestión cuantitativa permite, además, capturar mejor la diversidad del universo small cap. No todas las compañías responden de la misma manera a los distintos factores de inversión, y las relaciones entre valoración, calidad, momentum o revisiones de beneficios pueden variar de manera significativa según el contexto económico o sectorial. Los modelos Next Gen buscan precisamente entender esas interacciones dinámicas y construir carteras más robustas y adaptativas, capaces de procesar de forma sistemática miles de compañías dentro de un marco de inversión coherente y escalable.
En este marco, surgen soluciones como el Robeco NextGen Global Small-Cap Equity ETF, solución diseñada específicamente para navegar la complejidad del segmento combinando amplitud de universo, gestión sistemática y capacidades avanzadas de análisis de datos. El objetivo no es únicamente acceder al potencial de crecimiento de las small caps, sino hacerlo mediante un proceso disciplinado que permita identificar oportunidades de forma consistente, evitando al mismo tiempo una concentración excesiva y manteniendo una exposición diversificada al conjunto del universo global de pequeña capitalización.
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Tribuna de Mario Palao, Client Relationship Manager en Robeco





Por Beatriz Zúñiga