“El sistema bancario argentino está en proceso de adaptación a un nuevo entorno económico con la reciente expansión crediticia que presenta oportunidades, pero requiere una prudente gestión de riesgos, niveles de capital adecuados y operaciones eficientes”. Ese es el diagnóstico de S&P Global Ratings, sobre la banca del país austral y el actual contexto en el que se desenvuelve.
Según un reporte reciente de la clasificadora de riesgo, calidad de activos aún representa un factor de riesgo importante, particularmente en el segmento de crédito a las familias, debido al menor poder adquisitivo y a las altas tasas de interés.
“En los últimos años, los indicadores de cartera vencida se han deteriorado, especialmente en el segmento de crédito a los hogares. Este deterioro se atribuye a la expansión del crédito hacia clientes con menor historial crediticio, la disminución del poder adquisitivo y las altas tasas de interés”, indicó la firma en el documento, firmado por Joaquín Jolis y Alina Czerniawski.
Así, el nuevo entorno macroeconómico –caracterizado por menores ajustes salariales nominales y la desaparición del efecto de licuación de los pasivos debido a la inflación elevada– ha presionado de forma marcada la calidad de los activos.
Por otro lado, recalcó la agencia calificadora, la rentabilidad de los bancos locales está presionada por el deterioro de la calidad de la cartera y las condiciones macroeconómicas, pero esperan que mejore gradualmente en 2026 con estrategias efectivas para gestionar costos y la exposición al crédito.
“La compresión de los márgenes financieros y el aumentos del costo de riesgo por mayor morosidad han afectado negativamente los resultados del sector. Aunque la expansión del crédito impulsó los ingresos por intereses en el corto plazo, mayores requerimientos de provisiones para cubrir pérdidas crediticias esperadas compensaron este efecto”, indicaron.
Para este año, la firma augura una mejora gradual de la rentabilidad, pero advierten que dependerá principalmente de la evolución de las tasas reales, la recuperación de los ingresos de los hogares y la eficiencia en la gestión de costos. “El sistema ha transitado hacia un modelo más intensivo en crédito, lo que aumenta el riesgo pero también abre oportunidades de crecimiento si se mantiene una adecuada disciplina de originación y seguimiento”, indicó en su informe.
Con todo, en S&P proyectan “un crecimiento moderado, y más selectivo, en el otorgamiento de crédito al segmento corporativo en 2026, más enfocado en la gestión de riesgos y diversificación de la cartera”.



Por Beatriz Zúñiga