Costó, pero se logró. En medio de una aguerrida campaña presidencial, que ha incluido hasta acusaciones de fraude electoral en la primera vuelta –dada la demora del conteo de votos que atrasó la proclamación de la segunda mayoría–, el mercado peruano está en cuenta regresiva para el balotaje que determinará el próximo presidente del país. El 7 de junio, los votantes decidirán si será Keiko Fujimori, carta de la derecha, o Roberto Sánchez, abanderado de la izquierda, quien tendrá el desafío de terminar con una década de inestabilidad política y llegar a terminar su período en la Casa de Pizarro.
“El próximo ciclo político encuentra al Perú en una situación bastante particular: fundamentos macroeconómicos relativamente estables que coexisten con una institucionalidad política debilitada y una gobernabilidad aún frágil”, explica a Funds Society el gerente de la División de Gestión Patrimonial de Banbif, Roberto Montero. Ese desacople de larga data, señala, “no es sostenible por mucho más tiempo, dado que perjudica el crecimiento potencial de la economía”.
Si bien los activos peruanos han estado poniendo atención a la situación global –con su propio campo minado de tensiones–, los coletazos de la segunda vuelta se han dejado sentir. El sol, puntualmente, vio algo de volatilidad asociada al paso de Sánchez a la segunda ronda. Esto, en un contexto en que, como heredero político del expresidente Pedro Castillo, se lo considera como un candidato menos favorable para la economía local.
“La debilidad del sol peruano refleja un fenómeno puntual y bien documentado de la dolarización preventiva, que históricamente acompaña los episodios de incertidumbre política en Perú, especialmente cuando el resultado electoral pone en cuestión el modelo económico”, escribió en una nota reciente la analista Emanoelle Santos, del broker XTB.
Mientras que el mercado ve a Fujimori como una opción de continuidad de un modelo económico orientado a la inversión privada, agregó, la candidatura de Sánchez abre incertidumbres sobre posibles cambios constitucionales, más presión fiscal y menos estabilidad en el Ejecutivo, “Ese diferencial de percepción de riesgo es lo que el sol ya está incorporando con semanas de anticipación”, comentó.
Si gana Keiko Fujimori
Las encuestas proyectan un resultado que está en el aire, donde se espera que el descontento con las alternativas y las personas sin un apoyo claro jueguen un rol relevante. La favorita del mercado es claramente Fujimori, personera del partido derechista Fuerza Popular que ya va en su cuarto intento por la banda presidencial.
“En un eventual gobierno de Keiko Fujimori, el mercado interpretará el resultado como una señal positiva para la economía. La expectativa sería un gabinete económico más tecnocrático, una posición pro‑inversión y una menor incertidumbre regulatoria, especialmente en sectores como minería, infraestructura y sistema financiero”, augura Montero. Este escenario favorecería la fluidez de proyectos y una baja en las primas de riesgo, apoyando la inversión privada y arando la tierra para un crecimiento sobre el 3% en el PIB.
Sin embargo, el ejecutivo de Banbif advierte de un riesgo político persistente, que sería un desafío clave para una presidencia de Fujimori: “la capacidad para construir gobernabilidad, manejar la fragmentación en el Congreso y reducir los altos niveles de conflicto social”.
Entre otros activos locales, el sol se vería favorecido en este escenario, según acotan desde el equipo de estudios de Credicorp Capital, aunque la magnitud de la potencial reacción de la divisa “es altamente incierta”.
Si gana Roberto Sánchez
Por el contrario, Sánchez es una figura que tiene nerviosos a los inversionistas. Reviviendo el fantasma de los flujos de salida de capitales que gatilló la elección de Castillo en 2021, los inversionistas locales lo ven como un riesgo para el clima de negocios en el país andino.
Dentro de las medidas que ha propuesto el abanderado del partido izquierdista Juntos por el Perú –y favorito en las zonas rurales– están una Asamblea Constituyente, un rol más activo del Estado en la economía y una revisión de contratos del gobierno. “Una de las posiciones de Sánchez que más ruido ha generado entre los participantes del mercado fue su afirmación hace algunas semanas de que no mantendría a Julio Velarde como presidente del BCRP (Banco Central de Reserva del Perú)”, recalcaron desde Credicorp, aunque posteriormente dijo que apoyaba la autonomía del ente rector.
Por lo mismo, la expectativa es que una victoria de este candidato podría impactar a los activos locales, inyectando volatilidad a los mercados y exigiendo una mayor prima de riesgo.
Eso sí, Montero asegura, “sin llegar al extremo observado durante el año 2021”. Si Sánchez demuestra ser más pragmático, podría moderar la volatilidad; mientras que un enfoque más intervencionista tendría un impacto en los activos. “Más que el discurso político en sí, lo determinante será la composición del equipo económico y el tono de las primeras decisiones”, comenta el profesional.
Estrenando un nuevo diseño legislativo
Un elemento que le agrega otro nivel de novedad a esta carrera presidencial es el entorno legislativo en el que tendrá que operar el gobierno entrante. Y es que el país andino volvió a la bicameralidad, volviendo a tener un Senado por primera vez desde 1992, cuyos asientos fueron determinados por las elecciones generales de este año.
Esto, se anticipa, será una variable importante para quien gane los comicios del 7 de junio. “En el ámbito legislativo, el camino a seguir dependerá de la capacidad del próximo presidente para desenvolverse en un Congreso aún fragmentado y en un Senado inaugural que ostentará un poder significativo”, indicó S&P Global Ratings en un informe reciente.
En esa línea, la clasificadora de riesgo recalca que el panorama legislativo “parece estar cambiando” en Perú: tanto la Cámara Baja como el reestrenado Senado tienen representantes de seis partidos. Esto representa una concentración respecto a los diez partidos que operaban en el Congreso en los últimos cinco años.
Con este telón de fondo, en el mercado ven poco marco para cambios radicales en la economía peruana, gane quien gane. “Nuestro escenario base asume, en cualquier caso, que reformas radicales al modelo económico serán poco probables durante el próximo gobierno”, indican desde Credicorp Capital. En el nuevo diseño, por ejemplo, las reformas constitucionales requerirán mayorías de dos tercios en cada cámara durante dos legislaturas o mayoría absoluta en ambas cámaras más un referendo.
Además, está el tema de la vacancia, uno de los motores de la puerta giratoria que ha dividido los últimos diez años en ocho presidencias distintas. Según destacaron desde la casa de inversiones peruana –la más grande del mercado local–, este tipo de medida requerirá mayorías de dos tercios en ambas cámaras.
Esto, sumado a que será el Senado el encargado de aprobar al presidente del BCRP, pinta un panorama de resguardo para los pilares de la economía.
Expectativas de flujos
Estas elecciones han traído recuerdos de fugas de capitales a más de algún profesional de inversiones. Las salidas de flujos vivieron su punto álgido entre 2021 y 2022, en el marco de la elección de Castillo, cuando se vio una marcada dolarización de las carteras de inversión, la internacionalización de los patrimonios y un auge en la cuentas de custodias internacionales. En sólo siete meses, tras esas votaciones, se registró una fuga de capitales de 14.000 millones de dólares.
Hoy, aseguran desde el mercado, las cosas son distintas. “El escenario es distinto debido a que, en parte, la mayoría de las personas de alto patrimonio ya tienen los fondos que consideran necesarios en custodias internacionales”, comenta Montero, mientras que “los inversionistas no tan grandes se dieron cuenta que mantener fondos en el exterior no les resulta óptimo, debido a los costos más elevados y el tema tributario”.
Lo que sí se ve como persistente en la esfera de wealth management es una posición más defensiva para los altos patrimonios, manteniendo una mayor diversificación internacional para gestionar riesgos. “Buena parte de las decisiones de diversificación, dolarización y exposición internacional ya fueron realizadas, contando con los canales fluidos de salida ante cualquier contingencia”, explica el líder de la banca privada de Banbif.
Desde S&P Global Ratings concuerdan con el diagnóstico. “Es interesante que, de algunas encuestas y conversaciones sostenidas con empresarios, parece existir una postura más constructiva de cara al futuro sobre la economía ante la experiencia adquirida en medio de la alta disfuncionalidad política observada durante la última década”, indicaron en su informe.



