Impulsada por una serie de factores, la industria de compañías tecnológicas dedicadas a la gestión de activos e inversiones –el subsegmento de las fintech conocido como wealthtech– ha estado floreciendo en América Latina. Desde la perspectiva de los gremios fintech de Colombia, Panamá y Perú, las tendencias que empujan este carro siguen en curso, augurando una senda de madurez, evolución y consolidación hacia delante.
“El crecimiento de las wealthtech en América Latina nace de una tensión muy concreta: las personas tienen cada vez más necesidad de proteger, organizar y hacer crecer su dinero, pero durante años los productos de inversión y gestión patrimonial estuvieron diseñados para pocos”, explica Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, a Funds Society.
Las necesidades financieras de los hogares de la región ahora van más allá de tener acceso a una cuenta bancaria o un crédito. El ahorro y su gestión, junto con herramientas para diversificar carteras, han alimentado la proliferación de este tipo de compañías.
“La región tiene una población joven, cada vez más digital, que ya usa apps para pagar, transferir y manejar su dinero, pero que históricamente ha tenido poco acceso a productos de inversión simples, transparentes y diversificados”, acota Reynaldo Pescetto, fundador de Arka Inversiones y líder del sector wealthtech dentro de la Cámara Fintech de Panamá. Y ese es precisamente ese espacio que la industria ha estado cultivando.
Así, el sector ha crecido de forma acelerada. Para ilustrar, cifras del BID y Finnovista muestran que las fintechs en América Latina y el Caribe aumentaron de 703 a 3.069 compañías, entre 2017 y 2023.
Viento a favor para el rubro
Para Javier Salinas, presidente de Asociación Fintech del Perú, el desarrollo de las wealthtech ha sido impulsado por una combinación de factores estructurales. Esto incluye nuevas generaciones de inversionistas –con sus particularidades–, una baja profundidad en los mercados de capitales tradicionales y una demanda creciente por alternativas de inversión más simples, accesibles y transparentes.
En ese sentido, un ingrediente relevante ha sido la relación de los latinoamericanos con el uso de tecnología en sus finanzas. “Primero se digitalizaron los pagos, luego el acceso al crédito, después la administración cotidiana del dinero; ahora, el siguiente paso natural es la construcción de patrimonio”, comenta Santos.
En ese sentido, el subsegmento de wealthtech cuenta con soluciones financieras de distintos tipos, apalancando la adopción de tecnología para abrir la puerta a la inversión fraccionada, portafolios automatizados, fondos, operación de activos de forma directa, educación financiera integrada y herramientas de planeación financiera personal.
“Su desarrollo no responde solo a una tendencia tecnológica, sino a una necesidad de fondo: democratizar capacidades financieras que antes estaban concentradas en clientes de altos ingresos y llevarlas a segmentos mucho más amplios de la población”, acota el dirigente de las fintech colombianas.
Además, el contexto económico de los distintos países también ha jugado un rol en el devenir del sector. “En muchos países de la región, las personas buscan proteger y hacer crecer su patrimonio frente a inflación, devaluación o rendimientos limitados del ahorro tradicional”, explica Pescetto, de Arka, lo que ha dejado a los inversionistas locales más receptivos a la inversión global, la diversificación y las soluciones digitales.
Prospectos para las wealthtech
Ahora que las firmas tecnológicas de gestión de inversiones y servicios aledaños ya han abierto la puerta, la de facilitar el acceso a servicios más sofisticados para el cliente retail, la etapa siguiente es de consolidación, según predicen desde el ecosistema fintech latinoamericano.
“Esperamos que el sector wealthtech evolucione hacia una etapa de mayor sofisticación, regulación proporcional y colaboración con el mercado financiero tradicional”, describe Salinas, desde la Asociación Fintech del Perú, agregando que la siguiente estadio estará marcada por la confianza, la educación, la asesoría personalizada, la protección del inversionista y productos más integrados.
Desde el gremio de fintech panameñas, Pescetto anticipa un futuro de “mucha maduración” para el rubro wealthtech. “Ya no se trata solamente de que una persona pueda invertir desde una app, sino de que pueda entender qué está haciendo, elegir según sus metas, conocer su perfil de riesgo y construir patrimonio de forma disciplinada en el tiempo”, explica.
En esa línea, Santos, de Colombia Fintech, prevé un futuro en que estas compañías evolucionen hacia convertirse en “plataformas de bienestar financiero”, ayudando a los clientes a articular su vida financiera. “La oferta debería moverse hacia modelos más personalizados, con productos de bajo monto, asesoría híbrida, automatización, inteligencia artificial, educación financiera contextual y acceso más sencillo a instrumentos que hoy siguen siendo complejos para el usuario promedio”, comenta.
Por el lado de la industria, la expectativa es que haya una colaboración más estrecha entre compañías fintech y actores del mercado tradicionales, como agentes de bolsa, bancos, gestoras de fondos y aseguradoras, entre otros. “La tendencia global apunta a modelos híbridos: tecnología para escalar, pero con estándares claros de idoneidad, información al cliente, gobierno de riesgos y acompañamiento financiero”, señala Salinas, de la Asociación Fintech del Perú.



