La función de compliance se afianza como un elemento central en la gestión de riesgos y la gobernanza de las entidades financieras en España. Así se ha puesto de manifiesto en el I Congreso de Compliance en el Sector Financiero, organizado por Asociación Española de Compliance y la Cátedra de Derecho de los Mercados Financieros de la Universidad CEU San Pablo, que ha reunido en Madrid a expertos de banca, mercados de valores, seguros y prevención del blanqueo de capitales, junto a representantes institucionales.
El encuentro ha evidenciado un cambio de paradigma: el compliance evoluciona desde una función de control hacia una auténtica pieza de gobierno, con capacidad de influencia en la toma de decisiones estratégicas. En este nuevo contexto, su papel resulta clave para asegurar el cumplimiento del marco regulatorio y garantizar que la actividad de las entidades se alinea con su apetito al riesgo.
Durante la apertura, Gloria Hernández Aler, vocal de la Junta Directiva de ASCOM, ilustró el momento que vive la profesión con una metáfora: “El compliance es como una canción de rock & roll”, en referencia a su carácter dinámico, exigente y en constante evolución. Por su parte, la rectora de la CEU San Pablo, Rosa Visiedo Claverol, subrayó que el Compliance Officer desempeña un rol cada vez más relevante, no solo en el plano jurídico, sino también en ámbitos como la transparencia, el buen gobierno y la integridad corporativa.
En la misma línea, Alfonso Martínez-Echevarría destacó que la creciente ofensiva regulatoria convierte a los profesionales del cumplimiento en figuras indispensables para interpretar el nuevo entorno normativo.
Cuatro ámbitos, un mismo diagnóstico
El congreso estructuró su análisis en torno a los principales segmentos del sector financiero —banca, mercados de valores, seguros y prevención del blanqueo de capitales—, que, pese a sus diferencias, comparten una tendencia común: la ampliación del perímetro técnico, una supervisión más especializada y un papel cada vez más activo del compliance dentro de las organizaciones.
En mercados de valores, el foco se centró en la protección del inversor minorista, con especial atención a la transparencia en costes, la gestión de conflictos de interés y la integración de criterios de sostenibilidad. En el ámbito asegurador, se destacó la expansión del compliance hacia áreas como la tecnología, la privacidad, la sostenibilidad o la inteligencia artificial, lo que exige equipos más especializados.
Por su parte, en la prevención del blanqueo de capitales se puso de relieve la convergencia con otros riesgos, como el fraude o la financiación del terrorismo, así como la evolución hacia modelos de vigilancia más avanzados y basados en datos.
Un entorno regulatorio en transformación
El congreso se ha celebrado en un contexto marcado por importantes iniciativas regulatorias europeas, como la Retail Investment Strategy, la implantación de DORA o la revisión de MiFID y PRIIPs, además del nuevo marco comunitario en materia de prevención del blanqueo de capitales. Estos cambios están impulsando la necesidad de modelos de cumplimiento más ágiles, integrados y orientados a la anticipación de riesgos.
Un punto de encuentro para el sector
El I Congreso de Compliance en el Sector Financiero se consolida así como un espacio de referencia para el intercambio de conocimiento entre profesionales, reforzando una función cada vez más estratégica dentro de las organizaciones.
En la clausura, José F. Zamarriego sintetizó el papel del Compliance con una idea clara: “Somos traductores de riesgos”, subrayando su función como puente entre la complejidad regulatoria y la toma de decisiones empresariales. Asimismo, destacó la vocación de servicio del sector, orientada a garantizar la integridad y el buen funcionamiento del sistema financiero.


Por Beatriz Zúñiga
