La tercera edición del Funds Society Alternative Summit contó con un panel conducido por CAIA Association -colaborador en el evento- en el que Leonardo López, CAIA, Head of Iberia Chapter de CAIA Association, como moderador, junto a Puy Carazo, CAIA, Director, Wealth Management Spain en Deutsche Bank; Andrés Recuero del Val, Product & Business Development de Andbank y Rafael Suárez, CFA, CAIA, Head of Asset Allocation en Beyond Wealth intercambiaron opiniones sobre “Activos alternativos en carteras reales: construcción, implementación y experiencia práctica”.
López presentó el panel con una declaración de intenciones: “La distinción entre inversión tradicional e inversión alternativa no existe, solo existe la diferencia entre una cartera bien estructurada o una cartera antigua”. Por ese motivo -explicó- “estamos hoy aquí”, porque “la inversión alternativa ya no va a ser un adorno, va a ser una parte estructural de las carteras de cara a generar ventajas y diversificación para los próximos años”.
Carazo arrancó el debate identificando los alternativos como una “herramienta que ayuda a resolver problemas con los activos tradicionales”, en definitiva, para que el inversor logre los objetivos en función de sus necesidades. Recuero admitió que los alternativos “tienen que cobrar más protagonismo”, una tendencia que en realidad ya está observado, incluso el más conservador, que ya mira a productos de infraestructura o de deuda privada. Asimismo, Suárez recordó el gran cambio experimentado por la inversión alternativa, con una democratización en los últimos 3-5 años. “Creo que el crecimiento en las gestoras de alternativos vendrá de la parte de wealth en mayor medida que en el cliente institucional”, apuntó. Las previsiones, según el experto, es que este segmento de cliente doble su exposición a alternativos desde el 3% actual.
Para definir las carteras, Carazo aplica un proceso de asignación de activos propio en la firma que incluye los activos alternativos como una parte de esa cartera estratégica. “Es un satélite de una cartera. Los porcentajes que tenemos de momento son aspiracionales respecto a la realidad, pero eso deja atisbar lo que vamos a ver en los próximos años”, apuntó.
Suárez, por su parte, explicó que la asignación a alternativos “depende el 100% del cliente”, ante su capacidad de afrontar la iliquidez intrínseca de estos activos. Pero también admitió que intenta estructurar la exposición “por instancias temporales, decir, corto, medio y largo plazo, y, dentro del largo plazo, realizar asignaciones en función de los objetivos”. En el panel también se trató la relevancia de la fiscalidad en las asignaciones de las carteras a alternativos. En este sentido, Recuero reconoció que intentan explicar al cliente que la fiscalidad no debe ser el factor primordial de este tipo de inversiones, caracterizadas por la iliquidez.
En cuanto a los retos de este tipo de inversiones, Carazo apuntó a factores operativos y regulatorios , ya que “algunas comercializaciones son complicadas”, pero confía en que en estos temas se “irá avanzando”. También señaló a la formación como “reto importante”, tanto de los gestores como de los clientes. Suárez, en este sentido, añadió la necesidad de realizar un esfuerzo para explicar cómo funcionan los productos ilíquidos, en tanto que “no se invierte en un producto, sino en un programa de inversión”, por lo que resulta importante “difundir cómo funcionan las añadas”, por ejemplo.
En cuanto a formatos, Carazo admitió que las figuras ELTIF y evergreen “están funcionando muy bien”. Eso sí, admitió que incluye “todas las estrategias” ya que “no son excluyentes”.Sin embargo, Recuero se mostró escéptico con respecto a los evergreen, “sobre todo para una distribución en banca privada”. El experto explica que para ese cliente -”que representa la gran mayoría de nuestros compromisos en alternativos”- suelen evitar este tipo de estructuras “para evitar un posible malentendido de nuestros clientes o un exceso de confianza con respecto a la iliquidez de los productos”.
Carazo, sobre este tema, asegura que en su caso “ponen el límite en la formación” y Recuero, que la democratización “es un proceso” que, en todo caso “no debería ir a más” porque “hay productos que no son para todos los públicos”. Mientras, Suárez apuntó que los alternativos “no son sustituto de nada” e hizo un llamamiento a hacer “una labor densa” al seleccionar: conocer al gestor, analizar en qué invierte el fondo en cuestión, etcétera.
La unanimidad marcó las conclusiones de los panelistas: es imprescindible la formación. Recuero explicó que es necesaria “para trasladar los conocimientos” y alertó de que una cartera sin alternativos “carece de sentido”. Una opinión que comparte Suárez, que considera que “si conseguimos que esa fuerza de venta esté realmente formada en este tipo de temas, va a ser capaz de dar las explicaciones a los clientes para que lleguen a entender por qué quieren tener ese tipo de productos en la cartera. Sin esa formación previa, es imposible”.



