A unos días de que termine el primer trimestre del año el mercado mexicano de fondos de inversión volvió a hacer historia, rebasó por primera ocasión el saldo de 5 billones de pesos en activos bajo gestión (277.777,77) millones de dólares al tipo de cambio promedio del periodo señalado, según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB).
El crecimiento del mercado de fondos de este país norteamericano es quizá uno de los más espectaculares en el mundo durante los años recientes, en poco más de una década los activos bajo gestión se han duplicado casi por 3 veces, considerando que en el año 2013 el saldo final se ubicó en 1,7 billones de pesos (94.444,44 millones de dólares).
Hay varias claves que explican las cifras anteriores:
- Masificación del inversionista; Para los analistas del mercado de fondos el verdadero detonador de este boom en México no han sido los mercados, sino las personas. Las cuentas pasaron de 250 mil en 2018 a más de 16 millones en 2025. Incluso, las cuentas financieras vinculadas al ecosistema de inversión en México ya superan los 49 millones, algo impensado hace unos años. Solo en 2025 la cuentas de inversión en fondos crecieron prácticamente 39%. Es claro que México ha pasado de ser un mercado elitista a uno masivo.
- Digitalización: La transformación tecnológica es probablemente el factor más disruptivo, es el punto de quiebre para el mercado. Las plataformas digitales y apps redujeron el ticket mínimo (desde 10 pesos), se multiplicaron las operaciones pequeñas (retail) en el mercado y se eliminó la fricción: apertura, operación y seguimiento ahora son inmediatos. Como resultado, se ha observado una entrada masiva de jóvenes, mayor frecuencia de inversión y democratización real del acceso al mercado.
- Entorno de tasas e incentivos financieros: El contexto macro también jugó a favor; las tasas de interés elevadas (post-pandemia) hicieron atractivos los fondos de deuda mexicanos. Esto explica por qué 74% del mercado está en renta fija, el crecimiento fue masivo pero conservador y muchos inversionistas entraron por rendimiento, no por sofisticación.
- Estrategia de bancos y grupos financieros: Los grandes jugadores también han participado para impulsar las inversiones en fondos: integraron fondos en apps bancarias, banca patrimonial, nómina y ahorro automático. En consecuencia, el cliente bancario se convirtió en inversionista casi sin fricción y los fondos se volvieron el producto “puente” entre ahorro y mercado. Además, los fondos permiten a los grupos financieros captar ahorro sin riesgo crediticio y generar ingresos estables por cobro de comisiones.
- Cambios regulatorios y fortalecimiento institucional: El crecimiento del mercado también tiene una base estructural: regulación más robusta (CNBV, AMIB), mayor confianza en intermediarios, impulso a educación financiera.
- Globalización del acceso a mercados: Otro factor silencioso pero clave ha sido el acceso a ETFs, mercados internacionales y SIC, debido a que existe una mayor diversificación sin salir de México, se amplió la oferta y se hizo más atractivo invertir en fondos.
- Efecto “bola de nieve” (círculo virtuoso): Una vez que el sistema crece, se autoalimenta hay más inversionistas, más activos, mejores rendimientos y productos, mejores resultados.Cuando el inversionista gana, reinvierte y atrae más capital.
El mercado mexicano de fondos vive sin duda un periodo de bonanza, y todo indica que tiene para rato según explican quienes siguen su desempeño. Al cierre de diciembre de 2025 los activos bajo gestión representaban cerca del 15% del PIB del país, muy por debajo al promedio registrado en naciones industrializadas en donde por lo general superan el 50%. Todos quienes participan en el mercado consideran que se vive un momento único, que debe aprovecharse, sin olvidar los retos que también existen.




