Pese al mensaje de prudencia que han enviado los principales bancos centrales de los mercados desarrollados tras sus reuniones de esta semana, los expertos de las gestoras internacionales consideran que, de cara al resto del año, la evolución de los tipos estará inevitablemente dominada por lo que ocurra en Oriente Próximo.
Según su visión, los bancos centrales de todo el mundo están adoptando una postura de “espera” a corto plazo, dado el riesgo de estanflación derivado del conflicto en Oriente Medio. “En los próximos meses, el impacto desigual sobre el crecimiento y la inflación en los distintos países determinará las próximas trayectorias de política monetaria”, señalaba recientemente Alessia Berardi, directora de Macroeconomía Global del Amundi Investment Institute.
En su último análisis, Berardi se adelantaba a lo visto esta semana: “La Reserva Federal pospondrá, y no revertirá, la flexibilización para proteger a los hogares más vulnerables, mientras que el Banco Central Europeo se enfrentará a una disyuntiva más marcada entre inflación y crecimiento, y mantendrá su postura durante los próximos trimestres. Por su parte, el Banco de Inglaterra prolongará su pausa en el ciclo de flexibilización y en Japón, las medidas de accesibilidad de la era Takaishi deberían moderar las presiones inflacionistas, y se espera que el Banco de Japón reanude su moderada trayectoria de subidas de tipos durante el verano”.
La Fed: mayor nivel de incertidumbre
Por su parte, la Fed -que tampoco tocó los tipos- también mandó un mensaje claro: los riesgos geopolíticos añaden un mayor nivel de incertidumbre a ambos lados de su mandato. Sin embargo, fuera de eso hubo pocos cambios en una declaración muy basada en el consenso. “En la rueda de prensa, el presidente Powell trató de ofrecer unas orientaciones prudentes y calmadas, subrayando la necesidad de no sobrerreaccionar a los acontecimientos actuales y recordando que ‘es pronto para saber cómo afectarán a los datos’ e insistiendo en que la incertidumbre es excepcionalmente elevada. También puso el acento en mantener la credibilidad en el control de la inflación, especialmente desde la óptica de las expectativas”, señala Max Stainton, estratega senior de Macroeconomía Global en Fidelity International.
En su opinión, Powell dejó claro que el Comité se siente cómodo adoptando un enfoque de esperar y ver mientras se desarrolla el impacto del conflicto, y destacó la necesidad de que la inflación de bienes se modere de forma significativa a lo largo del año. “Fue explícito al señalar que cualquier sesgo hacia futuros recortes sigue estando condicionado a que ese progreso se materialice”, añade.
Para Deborah Cunningham, directora de inversiones para los mercados de liquidez global en Federated Hermes, la decisión de la Fed de mantener los tipos sin cambios sigue siendo la postura más adecuada. Según argumenta, el actual conflicto con Irán no alcanza ni de lejos la magnitud de las perturbaciones observadas durante la pandemia de COVID, ni es comparable a la crisis financiera mundial de 2008, por lo que no hay justificación para recortar los tipos en cientos de puntos básicos.
“Al mismo tiempo, la inflación, incluso si los precios de la energía se estabilizan, sigue estando muy por encima del objetivo del 2% de la Fed. Esto deja abierta la posibilidad de una modesta subida de tipos, aunque no parece que este sea el escenario que se perfila mientras sigan avanzando las soluciones alternativas para la distribución segura de petróleo y gas o el conflicto termine en un plazo razonable”, reconoce Cunningham.
Lo que no ha pasado desapercibido son las nuevas proyecciones económicas de la Fed. En concreto, la senda mediana en el Summary of Economic Projections sigue apuntando a un recorte adicional de 25 puntos básicos tanto en 2026 como en 2027, sin cambios respecto a diciembre. Además, las previsiones de inflación se revisaron al alza —especialmente para 2026 y 2027— junto con un crecimiento algo más sólido del PIB real en 2027-2028 y a largo plazo (2,0% frente al 1,8% anterior), posiblemente reflejando ganancias de productividad relacionadas con la IA. “Esta revisión al alza ayuda a explicar por qué la tendencia central del tipo neutral a largo plazo aumentó ligeramente hasta el 2,9%-3,6% (desde el 2,8%-3,6%). Cabe destacar que ninguno de los 19 miembros del FOMC prevé subidas de tipos este año, y solo uno lo hace para 2027. En este contexto, sorprendió ligeramente que el presidente Powell señalara en la rueda de prensa que ‘se planteó la posibilidad de que el próximo movimiento pudiera ser una subida’”, coincide Martin van Vliet, miembro del equipo de Global Macro de Robeco.
BCE: intervendrá ante una crisis energética
En el caso del Banco Central Europeo (BCE), mantuvo los tipos sin cambios en el 2%, destacando un panorama de riesgos equilibrados entre la inflación y el crecimiento, así como la necesidad de seguir de cerca el conflicto en Oriente Medio. Por su parte, Lagarde destacó una demanda interna resistente y una inflación bien anclada en el objetivo, pero reiteró la disposición a intervenir en caso de crisis energéticas.
Para Ulrike Kastens, economista senior de DWS, lo relevante es que el BCE ya ha incorporado los efectos iniciales del aumento de los precios de la energía en sus proyecciones de crecimiento e inflación. “Como resultado, las perspectivas de inflación a corto y medio plazo han empeorado significativamente y las previsiones de inflación subyacente también han sido revisadas al alza”, matiza.
“Las nuevas proyecciones muestran una inflación ligeramente más elevada y persistente por encima del objetivo a medio plazo, mientras que las estimaciones de crecimiento se han revisado a la baja, reflejando el impacto negativo del aumento de los precios de la energía sobre la renta real. La orientación del BCE ha resultado menos restrictiva de lo que esperaba el mercado, manteniendo un enfoque flexible y decisiones tomadas reunión por reunión”, añade Antonella Manganelli, consejera delegada de Payden & Rygel para Europa.
Un aspecto relevante es que aunque la presidenta Lagarde destacó las diferencias con respecto a 2022, también dejó claro que el BCE haría todo lo necesario para garantizar la estabilidad de precios a medio plazo. En opinión de Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO, el BCE estará atento a los efectos indirectos sobre la inflación subyacente y seguirá muy de cerca las expectativas de inflación.
“Por ahora, solo esperamos un discurso restrictivo, pero creemos que el umbral que debe superar el BCE para ignorar por completo un periodo de inflación superior al objetivo es algo más alto que antes de 2022. Unas condiciones de partida diferentes, una política monetaria menos anclada a un escenario central y una menor dependencia de los modelos macroeconómicos podrían dar lugar a un BCE más flexible. Si el BCE decidiera actuar a lo largo de este año, a día de hoy no prevemos que suba los tipos más allá de lo que ya se descuenta en los mercados”, concluye Veit.
El BoE: unanimidad
En línea con el resto de instituciones monetarias, el Banco de Inglaterra (BoE) ha mantenido los tipos al 3,75% a la espera de ver el impacto de la guerra de Irán. “Hubo un tiempo en que parecía seguro que BoE redujera los tipos en esta reunión, pero, dado el conflicto con Irán, no es de extrañar que la institución haya decidido mantenerlos. Lo que llama la atención es que todos los responsables de la política monetaria votaron a favor de mantener los tipos sin cambios, lo que demuestra que incluso los miembros más moderados del comité quieren ver cómo evoluciona este conflicto antes de volver a bajarlos”, reconoce Luke Bartholomew, economista jefe adjunto de Aberdeen Investments.
Según Bartholomew, dado que los datos sobre el mercado laboral muestran que el crecimiento salarial sigue moderándose, sin duda hay argumentos de peso para bajar los tipos en algún momento. “Ahora que las perspectivas de inflación parecen más complejas, el BoE se centrará en mantener a raya las expectativas inflacionistas. Así pues, aunque el obstáculo para volver a las subidas de tipos es muy alto, la economía podría enfrentarse a una larga espera hasta la próxima bajada”,
Según los expertos, la combinación de las subidas de los precios de la energía impulsadas por factores geopolíticos, los riesgos de inflación más persistentes y la comunicación cautelosa del Comité de Política Monetaria (MPC) ha eliminado prácticamente la posibilidad de una bajada de tipos en marzo. “El mensaje ha sido de fuerte dependencia de los datos y mayor vigilancia, en línea con la exclusión por parte del mercado de las bajadas de tipos clave en 2026”, añade Martin Wolburg, economista senior de Generali Investments.
SNB y la fortaleza del franco suizo
A esta tendencia se ha unido también el Banco Nacional Suizo (SNB), que mantuvo su tipo de interés de referencia sin cambios en el 0%, en línea con lo esperado. Según explica Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, la reciente fortaleza del franco suizo no parece suficiente para justificar un retorno a tipos de interés negativos. “Tras la reducción de las intervenciones en el mercado de divisas para debilitar la moneda a lo largo de 2025, el SNB también adoptó una postura prudente en el primer trimestre. En particular, en relación con el dólar estadounidense, es probable que sus vínculos con el Gobierno de EE.UU. influyan en este enfoque”, destaca el experto.
En el caso de Suiza, su preocupación por el Conflicto es diferente ya que la inflación se sitúa actualmente en el 0%. “La estabilidad de precios a medio plazo está respaldada, entre otros factores, por la caída de los precios de la electricidad, la moderación de la inflación de los alquileres, la fortaleza de la moneda y un crecimiento contenido de salarios y actividad económica”, añade Rüegg. Por ello, en este contexto, es previsible que el tipo de interés del SNB se mantenga en el 0% hasta finales de 2026.
BoJ: no cierra la puerta a subidas
Por último, el Banco de Japón (BoJ) también mantuvo sin cambios su tipo oficial, dejando la referencia para el mercado monetario en torno al 0,75%. Según los expertos, lo más relevante fue que el BoJ dijo que la economía japonesa sigue recuperándose moderadamente, aunque con algunas señales de debilidad, y señaló que la inflación subyacente había estado por encima del 2%, pero recientemente ha bajado hacia el 2% por factores como las medidas del Gobierno para aliviar el coste de la energía. “El escenario fundamental para continuar con la normalización de la política monetaria y con nuevas subidas de tipos sigue siendo válido, la combinación de datos aún pendientes y el cambio en los riesgos geopolíticos sugiere un enfoque de “esperar y ver” para esta reunión”, comenta Gregor M.A. Hirt, CIO de Multi Asset en AllianzGI.
También introdujo un tono de más cautela por el entorno global y la institución monetaria destacó la volatilidad de los mercados y la subida del precio del crudo tras el aumento de tensiones en Oriente Medio, y dijo que habrá que vigilar su impacto sobre crecimiento e inflación. Sin embargo, reiteró que, si se cumple su escenario económico y de precios, seguirá subiendo gradualmente el tipo de interés.



