Las hostilidades en Oriente Medio han provocado un ambiente de volatilidad en el precio del crudo que ha devuelto el foco hacia energías alternativas. Este factor, unido a la creciente demanda de energía por parte de la inteligencia artificial, ha permitido a los inversores volver a mirar a la energía nuclear.
De momento, los gobiernos han tomado medidas para un renacimiento de la energía nuclear. En primer lugar, el presidente estadounidense Donald Trump firmó el año pasado varias órdenes ejecutivas que benefician este tipo de energía. El objetivo inicial de las mismas es cuadruplicar la capacidad nuclear de Estados Unidos hasta 2050, a través de la construcción de reactores más pequeños; la aceleración de los permisos de construcción de nuevos reactores y el refuerzo de los beneficios para proyectos nucleares.
Es más, las estimaciones de la Comisión Europea apuntan a que el desarrollo del sector nuclear en la región podría requerir hasta 240.000 millones de euros en inversiones hasta 2050. La cifra incluye la extensión de la vida útil de centrales nucleares operativas así como el desarrollo de nuevas tecnologías nucleares.
En WisdomTree, que el año pasado lanzó el WisdomTree Uranium and Nuclear Energy UCITS, consideran que las previsiones actuales de nueva capacidad nuclear siguen estando muy por debajo de lo necesario para cumplir los objetivos globales: el mundo cuenta actualmente con 436 reactores operativos, con solo 74 en construcción, de los cuales, 38 se sitúan en China.
“Estos ambiciosos objetivos de capacidad nuclear apenas están empezando a traducirse en compromisos comerciales reales, y los mercados todavía tienen que valorar plenamente lo que esto implica para el uranio y la cadena de valor nuclear en general”, aseguran desde la firma, que recuerdan el ejemplo de Brookfield y Cameco en otoño del año pasado, cuando anunciaron una asociación estratégica centrada en la tecnología de reactores Westinghouse por un valor mínimo de 80.000 millones de dólares. “Llamó la atención la reacción del mercado: las acciones de Cameco subieron en bolsa casi un 24% al día siguiente, un recordatorio de que los grandes desarrollos nucleares creíbles aún pueden coger por sorpresa a los inversores”, justifican desde WisdomTree.
Cómo posicionarse
Ante este escenario de potencial crecimiento de la energía nuclear y de necesidades de inversión, las firmas se han puesto en marcha recientemente fondos cotizados (ETFs) para posicionar las carteras en esta tendencia.
El First Trust Bloomberg Nuclear Power UCITS ETF, de First Trust, acaba de salir a cotizar en la Bolsa de Londres. “Tras décadas de debate, la energía nuclear está cobrando impulso, ya que las principales empresas tecnológicas la están adoptando como fuente de energía limpia y fiable para alimentar sus futuras innovaciones”, recoge la firma en un documento relacionado con este vehículo. En First Trust apuntan que, dado que la inteligencia artificial y los centros de datos están impulsando una creciente demanda de electricidad, a lo que se suman las iniciativas gubernamentales para ampliar la capacidad nuclear, «la energía nuclear puede constituir una oportunidad de inversión atractiva”.
Asimismo, UBS Asset Management, ha anunciado este mismo mes de marzo el lanzamiento del UBS Nuclear Economies UCITS ETF, que ofrece exposición específica a la cadena de valor del uranio y la energía nuclear. Este nuevo fondo cotizado sigue el Solactive Global Uranium & Nuclear Economies Index, y ofrece exposición diversificada a empresas que operan en minería y exploración de uranio, inversiones físicas en este metal y tecnologías relacionadas con la industria del uranio, incluidos los productores de componentes nucleares. Eso sí, excluye a los operadores de centrales nucleares.
VanEck cuenta con uno de los ETFs más relevantes relacionado con el uranio y la energía nuclear: el VanEck Uranium and Nuclear Technologies UCITS ETF, lanzado en 2023 y con algo más de 2.000 millones de dólares en activos bajo gestión. La firma, con motivo de la llegada de los 500 millones de euros en activos bajo gestión el año pasado, recogió en el comunicado que muchos inversores siguen considerando la energía nuclear como una tecnología costosa que conlleva importantes riesgos medioambientales y de seguridad, sin embargo, “los investigadores están trabajando actualmente en tecnologías que hacen que la energía nuclear sea más eficiente y respetuosa con el medio ambiente”.
No obstante, las inversiones en energía nuclear y recursos naturales dependen en gran medida de la demanda de uranio, así como del entorno económico y político, lo que puede afectar significativamente al sector y al rendimiento de estos vehículos.



