Tensiones, crisis, recordatorio de una realidad estructural, punto de inflexión y oportunidad: en las últimas semanas el sector de activos alternativos y crédito privado ha tenido episodios de falta de liquidez inmediata que han llevado a limitar las salidas de capital por parte de grandes gestoras.
Este fenómeno no implica necesariamente insolvencia, pero sí refleja un problema estructural del segmento: la dificultad de ofrecer liquidez frecuente en vehículos que invierten en activos muy ilíquidos, como préstamos directos a empresas.
Hay un “mismatch de liquidez”, o como señala en un reciente informe Jaime Cruz , Porfolio Manager Deuda Privada USA Fynsa AGF”: “En términos simples, el mercado está recordando una realidad estructural: el crédito privado no es un activo líquido, aunque algunas estructuras intenten ofrecer ventanas periódicas de salida”.
Una nueva dificultad para inversores ya saturados de incertidumbre
En medio de la enorme incertidumbre que ha generado la nueva guerra en Oriente Medio y la inestabilidad crónica de los mercados públicos, los expertos observan estos movimientos que hasta hace poco “parecían improbables”, según el propio Cruz.
Para los analistas de Apollo Academy (firma especializada en activos alternativos) estamos ante un punto de inflexión
Durante el periodo comprendido aproximadamente entre 2010 y 2022, los bajos tipos de interés, la abundancia de liquidez y la expansión de múltiplos permitieron que muchos gestores generaran rentabilidades sin necesidad de recurrir intensamente a la creación de valor operativa. Sin embargo, el entorno macroeconómico ha cambiado de forma estructural, y el sector se enfrenta ahora a un escenario en el que esos factores ya no pueden sostener el mismo nivel de retornos. En este contexto el éxito futuro del private equity dependerá de recuperar los principios que históricamente definieron la industria: disciplina en las adquisiciones, mejora operativa de las compañías participadas y estrategias claras para generar liquidez en las salidas, sostienen David SamburPartner Co-Head of Private Equity and Head of Equity, Matt NordPartner Co-Head of Private Equity and Head of Hybrid y Antoine MunfakhPartner Deputy Glob, en un informe que les adjuntamos en este link.
El informe de Apollo plantea que el private equity debe volver a sus raíces: “Tradicionalmente, el atractivo de esta clase de activo se basaba en la capacidad de los gestores para adquirir empresas con potencial de mejora, implementar cambios estratégicos y operativos y, posteriormente, monetizar ese valor a través de una salida. Este enfoque implicaba una participación activa en la gestión de las compañías, con el objetivo de mejorar su eficiencia, optimizar su estructura de costes, impulsar el crecimiento o redefinir su posicionamiento competitivo. Al no estar sometidas a la presión de los resultados trimestrales propios de los mercados públicos, las empresas bajo propiedad de private equity podían adoptar estrategias de transformación a largo plazo”.
Una mayor diferenciación entre gestoras
Los expertos coinciden en que las oportunidades del sector pasarán por una diferenciación de las propuestas de las gestoras.
“La mayor competencia entre gestores, junto con el regreso de algunos bancos a ciertos segmentos de financiamiento corporativo, ha comenzado a presionar las condiciones de originación. Esto se ha traducido en menor originación en algunos segmentos y una compresión gradual de spreads, particularmente en el direct lending corporativo, donde participan la mayoría de los BDCs.
Este ajuste está generando una diferenciación cada vez más clara dentro del universo de private credit. Mientras gran parte de los BDCs compiten en el segmento de direct lending corporativo, existen otras áreas del crédito privado donde la competencia sigue siendo significativamente menor”, señala Jaime Cruz , Porfolio Manager Deuda Privada USA Fynsa AGF
En particular, el financiamiento respaldado por activos reales —como el asset-backed lending y el financiamiento inmobiliario— continúa ofreciendo spreads atractivos y estructuras más defensivas, con dinámicas de originación que siguen siendo favorables, añade el experto.
“Para quienes invierten con horizonte de largo plazo, esta dinámica no necesariamente es negativa. De hecho, puede fortalecer el ecosistema. Cuando los flujos especulativos disminuyen y el capital que permanece es verdaderamente paciente, los gestores pueden enfocarse en lo que realmente genera valor: originar crédito de calidad, estructurar operaciones sólidas y capturar spreads atractivos. En ese sentido, lo que hoy ocurre con los BDCs privados no es una crisis, sino una transición natural en un mercado que ha crecido de manera acelerada durante la última década. Y como suele suceder en los mercados financieros, los momentos de ajuste suelen ser también los que terminan consolidando las oportunidades de largo plazo”, concluye Cruz.



