Cuando pensamos en tokens, esas unidades digitales que representan activos en una blockchain, las criptomonedas dominan nuestra percepción. Pero es una idea sesgada: imaginen activos financieros -acciones, deuda- o reales -inmuebles, infraestructuras-, fragmentados y digitales, y con capacidad de ser almacenados, transferidos o gestionados, dentro de una capa tecnológica invisible. Cierren los ojos e inicien ese viaje mental para visualizar esta nueva dimensión que plantea una revolución sistémica en la propiedad y en las finanzas. Y en la gestión de activos y patrimonial.
Invertir en una representación digital -y quizá fragmentada- de un inmueble, una obra de arte, una acción, un bono o la participación de un fondo, en vez de utilizar la posesión física y las infraestructuras de mercado tradicionales: es la nueva dimensión a la que nos transporta la tokenización, una realidad que cuenta con un potencial disruptivo en la industria financiera nunca antes visto. Eficiencia, democratización y desintermediación son las palabras mágicas de un idioma cuasi futurista que toma ya forma en los mercados –y en la industria de fondos-, no sin reticencias, retos y riesgos.
“La tokenización de activos tiene el potencial de transformar de manera fundamental la forma en que se crean y distribuyen los productos de inversión”, sentencia Robert Crossley, Global Head of Industry and Digital Advisory Services de Franklin Templeton. Algo que tendrá implicaciones tanto para los fabricantes de productos, distribuidores y asesores, como para los inversores. Las condiciones para una adopción más amplia de los activos tokenizados están en gran medida ya establecidas y, con una infraestructura más madura, mayor participación institucional y marcos regulatorios en marcha, “los próximos cinco años podrían generar más cambios en la gestión de activos que los que la industria ha experimentado en las últimas décadas”. “A largo plazo, la tokenización podría llegar a consolidarse como una de las múltiples formas en las que los activos financieros se representen, conviviendo con los sistemas electrónicos centralizados actuales (…) podría alcanzar un punto de inflexión relevante para la arquitectura de los mercados financieros”, reconoce BlackRock. “Su propuesta de valor principal es la creación de infraestructura nativamente digital que podría permitir la negociación 24/7, la liquidación en tiempo real, una mayor transparencia y nuevas formas de interoperabilidad entre redes. Estas características podrían contribuir a un sistema financiero más eficiente y flexible”, añaden en la gestora.
Robert Crossley (Franklin Tempelton): «La tokenización tiene el potencial de transformar de manera fundamental la forma en que se crean y distribuyen los productos de inversión»
El impacto podría ser aún más disruptivo que el de la IA: “Supone un cambio estructural profundo al transformar la infraestructura del mercado, impulsando democratización, desintermediación y eficiencia. Mientras la IA mejora la toma de decisiones y los servicios, la tokenización moderniza el sistema sobre el que opera la industria”, afirma Ángela Álvarez, fundadora y CEO de Aglaia Capital y Action Monkey, y profesora adjunta del IE Business School. “Tiene un impacto más disruptivo en el funcionamiento del mercado: su adopción institucional, con el BCE aceptando colateral tokenizado, confirma que es un cambio sistémico, que para la industria implica automatización de extremo a extremo y nuevos roles, y para el inversor, menores barreras de entrada, mayor acceso (especialmente a activos privados) y liquidaciones más rápidas con mercados secundarios más viables”. “Si la IA es la gran revolución del pensamiento, la tokenización es la gran revolución de la propiedad y la transferencia de valor”, añade Jorge Soriano, CEO de Criptan.
Una evolución en la forma en que los activos podrían ser representados y gestionados en el futuro y también en la forma de acceder a ellos: “Marca un cambio en la gestión de activos y patrimonios, desplazando a la industria hacia un tipo de propiedad más fluido y fraccionado. Al descomponer participaciones de alto valor (como el capital privado o los bienes inmobiliarios) en participaciones digitales, permite una especie de “democratización” financiera. Los inversores individuales deberían poder construir cada vez más carteras que antes eran dominio exclusivo de los gestores institucionales”, defiende Alexis Bienvenu, Fund Manager de LFDE.
Para Soriano, tiene la capacidad de cambiar las reglas del juego precisamente “porque ataca directamente la estructura de costes y el acceso al producto”, además de otros cambios. “El primero es la fraccionalización: se podrá descomponer un activo en infinidad de partes, lo que permitirá un acceso más democratizado a cualquier inversión. Esto dotará de una demanda y una liquidez muchísimo mayor”. En su opinión, un mercado secundario líquido y accesible es el cambio más significativo.
Mantener activos tokenizados por sí solo no transforma los mercados, advierte Giselle Lai, Associate Director of Digital Assets en Fidelity International: “El cambio real ocurre cuando los activos se utilizan activamente, como colateral o para crear velocidad del capital. En el núcleo de esta evolución está la liquidez”.
Intermediarios: venciendo resistencias
Más allá de los inversores, la aplicación de las tecnologías descentralizadoras pone en el punto de mira a intermediarios y proveedores de servicios financieros. Los expertos advierten sobre procesos que podrían volverse obsoletos y sobre la necesidad de adaptación: “La integración de los contratos inteligentes está desmantelando los back offices tradicionales”, con ejecuciones instantáneas. “El fondo BUIDL de BlackRock, por ejemplo ya opera de forma ininterrumpida”, advierte Bienvenu. Pero en general se habla de transformaciones –y no de desapariciones- y se subrayan las ventajas de la tokenización para las entidades financieras.
“Puede mejorar de forma significativa la eficiencia y la accesibilidad de la industria al facilitar el fraccionamiento, mejorar la trazabilidad y ofrecer una experiencia de inversión más directa. No tiene por qué sustituir a los intermediarios esenciales, pero sí puede transformar su función al reducir fricciones en la cadena de valor”, explica Andrés Fondevila, responsable de Activos Digitales en BBVA Asset Management & Global Wealth. Así, las entidades financieras -incluyendo bancos, empresas de asesoramiento y fabricantes de producto- están ante una gran oportunidad.
“La realidad es más evolutiva que revolucionaria: custodios, agentes de registro y gestoras de activos continúan desempeñando funciones importantes. Sus roles se adaptan en lugar de desaparecer. Los custodios evolucionan para manejar seguridad multi-chain; los agentes de registro validan registros onchain junto con los tradicionales; las gestoras pueden complementar sus vehículos con productos tokenizados más modulares”, explican en Janus Henderson.
Ángela Álvarez (Action Monkey): «Es un cambio sistémico que para la industria implica automatización y nuevos roles, y para el inversor, menores barreras de entrada, mayor acceso y liquidaciones más rápidas»
BlackRock prevé “una posible redefinición gradual de los roles de los actores financieros tradicionales como custodios, bróker-dealers, los propios mercados y gestores de fondos y de activos”, mientras Crossley, de Franklin Templeton, habla de las ventajas para gestoras y asesores: “Al llevar los activos tradicionales a infraestructuras basadas en blockchain, las gestoras pueden reducir los importes mínimos de inversión, habilitar la propiedad fraccionada y ampliar el acceso a estrategias que históricamente han estado limitadas a un grupo reducido de inversores. Este cambio también apoya a los asesores al ofrecerles herramientas más flexibles para proporcionar soluciones personalizadas a gran escala”.
Matthieu Brunhammer, Head of Digital Solutions en Société Générale Securities Services (SGSS) defiende el poder de la tokenización para “agilizar la industria de Asset y Wealth Management al reducir fricciones operativas y permitir una liquidación más eficiente”. Y para ampliar el acceso inversor, gracias a la fraccionalización, y creando oportunidades para nuevas estructuras de productos más líquidos: “Con el tiempo, allana el camino hacia modelos de fondos digitalmente nativos que ofrecen mayor transparencia, automatización y una mejor experiencia para el cliente”.
Para ello, la industria debe vencer inercias y resistencias. En su libro ‘Bancos y Ballenas’, Álvarez la define como el «rinoceronte gris” para gestoras de fondos y patrimoniales, esa realidad de la que no quieren enterarse: “Tienden a ignorarla porque amenaza un modelo basado en múltiples intermediarios y fricciones que sostienen los márgenes, pues los costes de adopción son inmediatos y los beneficios graduales. Sin embargo, el respaldo regulatorio europeo y la aceptación institucional indican que el cambio ya es sistémico. El principal freno es la inercia organizativa, no la tecnología”.
Proyectos piloto en fondos monetarios en España
Algunas gestoras muestran gran convicción en esta gran fuerza transformadora, aunque todavía son pocas las que han empezado a mover ficha en el tablero. Inverco, la asociación de fondos española, habla de dos vertientes: el uso de criptoactivos como subyacente de los fondos y la tokenización en sí de los fondos. “Consiste en la representación de las participaciones del fondo mediante tokens digitales sobre una infraestructura DLT, lo que abre un potencial transformador para la industria”, indica Ángel Martínez-Aldama, su presidente.
Aboga por “una aproximación gradual y reflexiva, especialmente en lo que respecta a los riesgos operativos y tecnológicos” pues, a pesar de la sólida base de DORA, no puede implicar una reducción de las salvaguardas del minorista en los entornos tradicionales: “La tecnología puede evolucionar, pero el compromiso con la seguridad, la confianza y la protección del inversor minorista debe permanecer inalterado”. Con todo, Inverco reconoce que la tokenización presenta potencial para optimizar procesos operativos y de distribución, sobre todo en lo relativo a la trazabilidad y eficiencia en el registro, transmisión y administración de las participaciones.
Aunque la adopción ha sido relativamente lenta hasta ahora, ya se han observado algunos casos de uso, especialmente en instrumentos de bajo riesgo como fondos monetarios tokenizados, que han ganado tracción a nivel global dentro de entornos regulados específicos. En España, una de las primeras entidades en mover ficha ha sido BBVA Asset Management, con un piloto cerrado en el sandbox de la CNMV de un fondo tokenizado sobre una red privada (Allfunds Blockchain).
Nick Cherney (Janus Henderson): «No estamos tokenizando por el hecho de hacerlo, sino para entregar beneficios medibles al cliente»
“Las participaciones se registraban en blockchain y los procesos de suscripción y reembolso se ejecutaban mediante smart contracts, manteniendo un entorno plenamente regulado”, explica Fondevila. De cara al futuro su foco es escalar la tecnología allí donde aporte valor real, con fondos en abierto y más activos tokenizados en las carteras. “Vemos dos ejes claros: explorar la emisión en redes públicas y evolucionar de pilotos cerrados a soluciones abiertas al cliente final”. En paralelo, un paso natural es la incorporación progresiva de activos tokenizados en los fondos, para capturar eficiencias operativas. Un camino que transitarán otras gestoras: “Seguimos monitoreando tecnologías como la tokenización, que pueden redefinir la gestión de activos. Aun estando en fases iniciales y con una adopción limitada, en el medio plazo todas las gestoras acabarán adaptándose a esta nueva realidad”.
También Azvalor lanzó en octubre su primer fondo tokenizado, en el marco del sandbox regulatorio de la CNMV, en colaboración con Allfunds Blockchain y BNP Paribas Securities Services: en esa fase inicial, no está abierto a la distribución, pero el lanzamiento posibilita para inversores seleccionados la validación de nuevas funcionalidades operativas. Su gran novedad es la posibilidad de ejecutar y liquidar operaciones de compra y venta en tiempo real, un avance clave hacia una arquitectura más moderna y escalable en la distribución de fondos UCITS.
En opinión de Inverco, estas iniciativas y pruebas piloto “constituyen un hito relevante, al demostrar que es posible explorar la aplicación de estas tecnologías respetando los estándares de gobernanza, protección del inversor y supervisión”. Son “primeros pasos que permiten testar tanto el encaje operativo como el regulatorio de la tokenización en el ámbito de los fondos”. La asociación ha constituido un grupo de trabajo específico con sus gestoras asociadas para compartir experiencias: “A largo plazo, es razonable pensar que la tokenización pueda integrarse de manera progresiva como una capa tecnológica adicional”. Inverco cree que el desarrollo más natural está en los fondos monetarios, “pues combinan simplicidad estructural, liquidez y un uso operativo claro, por ejemplo, como colateral”.
Las iniciativas internacionales
Fuera de nuestras fronteras, algunas gestoras han ido más lejos, con fondos monetarios y de renta fija tokenizados ya accesibles y proyecciones en mercados privados, donde los beneficios son más palpables. “La hoja de ruta es lógica: se empieza por los activos monetarios y los bonos soberanos porque son el colateral más seguro y líquido. Después vienen los mercados privados, donde la tokenización aporta un valor diferencial enorme al crear liquidez donde antes no había. Un inversor en un fondo de capital riesgo ya no tiene por qué quedarse atrapado diez años: puede vender su token en un mercado secundario. Los cotizados serán los últimos en verse transformados masivamente porque sus sistemas funcionan bien, pero acabarán cayendo por una cuestión de ahorro de costes operativos”, aseguran desde Criptan.
A medida que continúe mejorando la claridad regulatoria, las estructuras pasarán de ser piloto a abrirse: ya está ocurriendo, como muestran los lanzamientos de UBS AM, Hamilton Lane, Clearstream, Société Générale, WisdomTree, Janus Hender- son, BlackRock, Franklin Templeton, JP Morgan AM, Fidelity International o Apollo, entre otras entidades, con proyectos en Europa, Estados Unidos o Asia, centrados en activos monetarios y de renta fija -con alguna iniciativa en el ámbito de la renta variable- y con planes de extensión a mercados privados e incluso vehículos como los ETFs. Un estudio global de la gestora Nickel Digital AM dice que un 87% cree que las gestoras prestarán cada vez más atención al potencial de tokenizar fondos en los próximos tres años, debido a una mayor conciencia sobre los beneficios: facilitar la liquidez y ofrecer opciones de negociación en mercados secundarios, además de una mayor transparencia y del potencial para permitir la propiedad fraccionada, la mejora en la gestión de riesgos y la reducción de costes.
Ángel Martínez Aldama (Inverco): «La tecnología puede evolucionar, pero el compromiso con la seguridad, la confianza y la protección debe permanecer inalterado»
Nick Cherney, Head of Innovation en Janus Henderson Investors, explica sus avances en el universo de renta fija: “La tokenización ofrece el potencial de mejorar la infraestructura financiera”, además de los costes y la accesibilidad. La gestora está asociada con Centrifuge (protocolo blockchain que proporciona su infraestructura de tokenización), y ha lanzado versiones on-chain de sus estrategias de Treasury y AAA CLO, que suman 1.300 millones de dólares.
La lógica es directa: “Hay demanda real de inversores digitalmente nativos que quieren Treasuries y crédito con grado de inversión pero necesitan liquidación instantánea, la capacidad de usar tokens como colateral y una integración fluida con protocolos. Estamos encontrando el capital donde ya está en lugar de esperar a que los inversores se alejen de las infraestructuras tradicionales”. También han lanzado el primer fondo tokenizado del S&P 500 con licencia en asociación con S&P. “Nuestro foco siguen siendo estrategias líquidas y transparentes donde la tokenización resuelve problemas reales de estructuras tradicionales. No estamos tokenizando por el hecho de hacerlo, sino para entregar beneficios medibles al cliente”, añade Cherney.
También Franklin Templeton ha sido un participante temprano, y seguirá ampliando su enfoque. A través de su plataforma tecnológica BENJI, ha lanzado varios fondos monetarios tokenizados, completamente on-chain, tanto para clientes minoristas como institucionales. “Estos lanzamientos demuestran cómo la infraestructura blockchain puede mejorar la transparencia y la eficiencia sin alterar la exposición subyacente de la inversión”, destacan en la gestora. En adelante, su enfoque se centra en ampliar la oferta de productos tokenizados allí donde la estructura aporte un beneficio claro. “Esto incluye la evaluación de nuevos activos y casos de uso a medida que evolucionan la demanda, la regulación y la preparación del mercado”.
Jorge Soriano (Criptan): «La hoja de ruta es lógica: se empieza por los activos monetarios y los bonos soberanos; después vienen los mercados privados; los mercados cotizados serán los últimos»
Por su parte, BlackRock ha explorado en EE.UU. el uso de la tokenización en el contexto de determinados fondos lanzados bajo marcos regulatorios locales, incluyendo un fondo monetario destinado exclusivamente a inversores elegibles en esa jurisdicción, que ha alcanzado los 2.500 millones de dólares. De cara a los próximos años, sus prioridades se centran en “evaluar de forma prudente la viabilidad de la tokenización de otros activos y vehículos como los ETFs y productos de crédito privado; continuar aprendiendo como actor temprano; y contribuir activamente al desarrollo del ecosistema”. La viabilidad de un crecimiento más amplio en la tokenización de ETFs y crédito privado dependerá de la confianza, la liquidez y la claridad regulatoria.
En Fidelity International, han participado en tres iniciativas públicas: en Suiza, colaboraron con Sygnum Bank para proporcionar a los clientes acceso al Fidelity Institutional Liquidity Fund USD (ILF) a través de una representación tokenizada, un primer paso en la ampliación del acceso al fondo para inversores nativos cripto; en Reino Unido, se asociaron con Archax para facilitar la distribución del ILF mediante reresentación tokenizada; y participaron en la Tokenised Collateral Network (TCN) de JP Morgan tokenizando el ILF domiciliado en Irlanda en la plataforma JPM Kinexys. “Este piloto destacó el uso de participaciones de fondos tokenizados con fines de colateral en cadena, mostrando un caso de uso institucional”. También han realizado experimentos de prueba -en Singapur en 2024, con una transacción entre un swap tokenizado emitido por Citi y un fondo tokenizado, y en 2025, explorando la tokenización de fondos como parte del programa piloto eHKD+ de la Autoridad Monetaria de Hong Kong-. “De cara al futuro, nuestro enfoque está en avanzar hacia estructuras de fondos más nativas digitales”, dicen.
Mathieu Brunhammer (SGSS): «Con el tiempo, allana el camino hacia modelos de fondos digitalmente nativos que ofrecen mayor transparencia, automatización y una mejor experiencia para el cliente»
Los retos
Aunque los pros sean evidentes, la tokenización se enfrenta a obstáculos culturales, de herencias tecnológicas y resistencias, de seguridad y, cómo no, regulatorios.
“El mayor reto es cultural y de infraestructura heredada. Los bancos y las gestoras tienen sistemas informáticos de hace 30 años que no son fáciles de conectar con una blockchain. También está el desafío de la interoperabilidad: de nada sirve tokenizar activos si luego no pueden saltar entre redes. Pero las oportunidades compensarán cualquier esfuerzo”, dice Soriano. BBVA AM destaca la falta de estandarización e interoperabilidad, la integración con sistemas legacy y la fragmentación regulatoria, especialmente relevante para una firma global. Inverco apunta los retos de integración de las nuevas tecnologías con los sistemas existentes, de interoperabilidad entre infraestructuras, y tecnológicos y operativos, incluida la ciberseguridad y la dependencia de proveedores, sin olvidar los estándares de protección.
Giselle Lai (Fidelity International): «Nuestro enfoque está en avanzar hacia estructuras de fondos más nativas digitales»
“Los retos principales están en la custodia y responsabilidad, la interoperabilidad y en evitar una liquidez aparente sin mercado real. La tecnología ya existe; el desafío es usarla bien con estándares, regulación, educación y liquidación sólida. En Europa, un sistema de liquidación respaldado por el BCE, previsto desde el 30 de marzo, puede ser una ventaja frente a stablecoins privadas, y un detonante para su uso generalizado. El desarrollo exige alinear tecnología, regulación e incentivos”, añade Álvarez.
Del lado de los catalizadores, dice Fondevila, un marco regulatorio claro y coherente (como el que empieza a consolidarse en Europa con MiCA, MiFID y las orientaciones de los supervisores) junto con la madurez tecnológica y el desarrollo de infraestructuras de confianza por parte de actores sistémicos (como SWIFT), serán claves para una adopción a gran escala.
De hecho, la regulación tiene esa doble faz: “Puede convertirse tanto en un incentivo como en un lastre, en función de cómo se diseñe y de su grado de adecuación a la realidad operativa del sector”, defiende Inverco. Aunque históricamente se ha visto como un obstáculo porque los reguladores iban por detrás de la tecnología, ahora podría ser un motor. “Con la claridad regulatoria aportada por legislaciones recientes como MiCA en Europa (Markets in Crypto-Assets) y la GENIUS Act en Estados Unidos (Guiding and Establishing National Innovation for US Stablecoins), con mucho más porvenir, la infraestructura ya está ahora en su lugar para que la tokenización revolucione la forma en que la riqueza se almacena y se mueve, dicen en LFDE.
La normativa –al menos en Europa y España- es un pilar clave: “El éxito de la tokenización dependerá menos de la tecnología que de la capacidad de los operadores de mercado para dotarla de efectos jurídicos sólidos”, defiende Leovigildo Domene, socio del área Legal del sector Financiero de KPMG Abogados, que recuerda que los tokens no son automáticamente transmisibles. “La infraestructura tecnológica que soporte la tokenización debe reunir garantías equivalentes a las de los sistemas tradicionales de registro, compensación y liquidación” advierte.
¿El PIB de EE.UU. en activos tokenizados?
El potencial de la tokenización de activos no podría ignorarse… aunque solo fuera por su tamaño, que algunos expertos valoran en decenas de billones de dólares (trillions, en nomenclatura anglosajona). Las predicciones oscilan entre 5 y 35 billones: el equivalente al PIB estadounidense en sus cifras más optimistas. “A corto/medio plazo, se compara con la adopción de los ETFs, aunque partimos de una mayor madurez digital. En unos 10 años, las estimaciones alcanzan los 20–35 billones, incluyendo activos líquidos, con 0,7–3,5 billones en fondos tokenizados”, calcula Álvarez. La decisión del BCE de aceptar colaterales en DLT elimina un cuello de botella y hace estos escenarios más probables.
Cifras algo más bajas ofrece Cavallari (SGSS): “Estudios de mercado a gran escala apuntan a una aceleración exponencial en los próximos años y algunos análisis pronostican que el mercado global de tokenización superará los 18 billones de dólares para 2031, impulsado por la adopción institucional y marcos regulatorios más maduros”. Otras revisiones plantean escenarios más conservadores, de 5 billones para 2029, ante una adopción fuerte pero más concentrada en los bonos del Tesoro, el crédito privado y el sector inmobiliario, con una penetración más gradual en los mercados públicos. “Los activos tokenizados están destinados a convertirse en un componente fundamental de los futuros ecosistemas de gestión patrimonial y de activos”, añade.
Un reciente informe de Bain&Company citado por Alastria apunta a 20 billones de dólares en conjunto. “Las cifras que manejamos son mareantes pero tienen todo el sentido si vemos la velocidad de adopción institucional. Las proyecciones más sólidas apuntan a que para el año 2030 podríamos estar hablando de entre 10 y 16 billones de dólares. Esto significa que aproximadamente el 10% de los activos globales estarán representados en formato digital sobre registros en blockchain. No es que se vaya a crear dinero nuevo de la nada: es que el dinero y los activos que ya existen van a migrar de los libros de registro antiguos a esta nueva infraestructura más eficiente y barata”.
“De cara a 2030, la transición desde un mercado de nicho de 30.000 millones de dólares hacia un ecosistema de varios billones parece realista. En los privados, la tokenización actúa como un puente, aportando liquidez a activos “bloqueados”, como la deuda privada. En los cotizados, debería producirse una revolución en eficiencia. Los bonos soberanos tokenizados se están convirtiendo en el colateral perfecto de la era digital, capaz de respaldar operaciones en tiempo real en todo el mundo”, dicen en LFDE.
Para Janus Henderson, el camino variará según el activo. Con su experiencia en programas no piloto -546 millones de dólares en su fondo Treasury y 727 en la estrategia CLO-, creen que, si los ETFs tardaron tres décadas en alcanzar 17 billones de dólares desde su primer lanzamiento en 1993, la tokenización podría moverse más rápido, aunque con una adopción no lineal.
Dos factores acelerarán la adopción de fondos tokenizados y la convertirán en una realidad factible, dicen en Fidelity: una actividad institucional más amplia on-chain y el desarrollo de estructuras verdaderamente nativas digitales.
¿Son tokenizables todos los activos?
Todo esto refleja un universo creciente, y una pregunta inevitable: ¿acabará todo bajo esta tecnología? Para Javier Molina, analista sénior de eToro para España, “casi todo puede tokenizarse en teoría, pero solo se tokenizará aquello donde el beneficio es evidente. La tokenización es funcional y avanza allí donde aporta eficiencia, control o liquidez real y genera beneficio para el que la realiza”.
Y eso ocurre tanto en mercados cotizados como privados: por eso, los expertos hablan de “un crecimiento relevante” y enumeran sus ventajas en ambos universos, aunque con ritmos distintos. “En activos cotizados, los beneficios se concentran más en la colateralización, la eficiencia operativa y el ámbito del post-trade, con una mejora progresiva de la experiencia de usuario. En mercados privados, ese valor añadido es especialmente claro en términos de accesibilidad, fraccionamiento y potencial mejora de la liquidez”, dicen en BBVA AM.
Para Alessandro Cavallari, Head of International Sales en Société Générale Securities Services (SGSS), los instrumentos cotizados se beneficiarán de la liquidación en tiempo real y de los avances regulatorios, mientras que los mercados privados adoptarán la tokenización para desbloquear liquidez y ampliar la distribución.
Por eso, aun dentro de ambos universos, existe un avance selectivo, guiado por la economía, explica Molina. “Los activos que primero se están tokenizando son aquellos que ya cumplen tres condiciones: tienen flujos claros y predecibles, un marco jurídico definido y una necesidad real de ganar eficiencia operativa o liquidez. Por eso el proceso ha empezado por los instrumentos más simples y cercanos al dinero como las stablecoins y los fondos monetarios, seguidos por deuda sencilla como bonos, T-bills o crédito privado, y por vehículos estandarizados como fondos y ETFs”. Incluso se habla del oro como activo tokenizable, en un momento en el que la combinación entre activo refugio y tecnología puede ser de gran interés. En cambio, los activos con gobernanza compleja, derechos económicos contingentes o alta discrecionalidad resultan menos eficientes, dice.
Con todo, más allá de los monetarios, los expertos coinciden en que es en los mercados privados donde habrá mayores oportunidades, pues los beneficios son más evidentes, al menos a corto plazo: “Productos titulizados, crédito privado, inmobiliario… tienen una enorme asimetría de información, spreads más amplios y a menudo mercados secundarios limitados o inexistentes. Blockchain puede ayudar a abordar esas ineficiencias a través de propiedad fraccionada o pistas de auditoría inmutables. El reto es la liquidez”, dicen en Janus Henderson.
Para Molina, los Real World Assets (RWA) son más propicios para la tokenización por una razón esencial: ya existen fuera de la blockchain, con reglas claras, flujos reales y una demanda institucional consolidada. Por eso, predice su avance en real estate, aunque de forma selectiva, y también su extensión de manera natural al crédito y al capital privado. Las posibilidades del mercado inmobiliario parecen amplias: según Standard Chartered, la tokenización podría multiplicar por 56 su tamaño en tres años, impulsado por el salto de los fondos, acciones e inmuebles al universo blockchain.
Sin embargo, hay algunos obstáculos: Miguel Ángel Calero, Executive Director de la Infraestructura de Servicios Blockchain de España (ISBE), iniciativa impulsada por Alastria y la Comunidad de Madrid, advierte de las dificultades regulatorias: “A nivel técnico es posible hacerlo con todo el espectro de las finanzas, pero a nivel regulatorio sólo se permite tokenizar activos líquidos. El mundo de los ilíquidos está fuera de la normativa por el momento. Aunque hay una opción: “Los bienes raíces tienen su propia regulación que inhabilita la tokenización directa, pero permite tokenizar sociedades que son dueñas de los activos”. El experto advierte de que “solo entrará capital cuando haya seguridad jurídica”.



Por Alicia Miguel Serrano
