El dólar se dispara ante la huida de los inversores hacia activos refugio por la guerra en Irán. Para algunos analistas, este movimiento al alza disipa las dudas y el debate sobre el papel del dólar como activo refugio. Un argumento que parece seguir intacto tras ver que mantienen su tradicional correlación con el oro, que ha experimentado un comportamiento radicalmente opuesto al del dólar.
“Como es habitual en periodos de elevada tensión en los mercados, el dólar se ha consolidado como el activo refugio por excelencia gracias a su profunda liquidez, al tiempo que se ha visto reforzado por el repunte de los precios del petróleo, ya que Estados Unidos es actualmente un exportador neto de energía”, explican desde Ebury. En cambio, en términos más amplios, los activos estadounidenses están rindiendo claramente mejor que los del resto del mundo, revirtiendo la tendencia de “vender América” que predominó tras las disputas arancelarias del año pasado.
El efecto “guerra”
El escenario central que manejan los mercados es el de una guerra relativamente corta, de alrededor de un mes, en línea con las estimaciones expresadas por Trump. “Mientras ese horizonte temporal siga siendo plausible, las ganancias adicionales del dólar podrían mantenerse contenidas e incluso dar paso a una corrección si el conflicto concluye hacia finales de mes o a comienzos de abril”, señala Metthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercados de Ebury.
No obstante, el experto advierte de que el principal riesgo para los mercados sería una escalada regional del conflicto o un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, disparando por encima de los 100 dólares el precio del petróleo. En este contexto, las monedas europeas —especialmente el euro, la corona sueca y las divisas de Europa Central y del Este— están siendo las más perjudicadas, en parte por su elevada sensibilidad al encarecimiento del gas, cuyo precio en Europa ha aumentado cerca de un 50%.
“El dólar canadiense se ha erigido como otro claro ganador, gracias al aislamiento geográfico de Canadá y su posición como exportador neto de energía. Junto a él, la corona noruega, también impulsada por el petróleo, y el franco suizo han encabezado la tabla de rendimientos cambiarios de la semana pasada”, señalan desde Ebury.
De Trump a la Fed
En opinión de Patrick Artus, asesor económico senior en Ossiam AM, affiliate de Natixis IM, Donald Trump quiere un dólar débil para mejorar la competitividad en precios de Estados Unidos, pero, tras el inicio de la guerra en Irán, el dólar volvió a apreciarse. Según el experto, “Trump acoge con satisfacción la depreciación del dólar y le gustaría que la Fed redujera significativamente sus tipos de interés oficiales para amplificar esta depreciación”, pero, tal y como señala: “El deseo de la administración Trump de debilitar el dólar no tiene sentido económico. Una política deliberada de depreciación del dólar corre el riesgo de desencadenar una crisis de balanza de pagos en Estados Unidos, ya que la perspectiva de un dólar más débil desalentaría a los inversores extranjeros, no estimularía mucho el volumen de exportaciones estadounidenses y aumentaría el precio de las importaciones en Estados Unidos”.
En este sentido, se observa una revisión mucho menos agresiva de las expectativas de tipos de interés en Estados Unidos que al otro lado del Atlántico. “Esto se debe al menor impacto que podría tener el repunte del crudo en la inflación estadounidense en comparación con la europea. Los mercados de futuros siguen descontando con holgura al menos una bajada adicional de tipos por parte de la Reserva Federal antes de finalizar 2026, con una probabilidad de que se produzca en junio que ronda el 50 %”, reconoce Ebury en su último informe.
Volatilidad en el mercado de divisas
Por ahora, los expertos ven probable que el dólar estadounidense se mantenga respaldado en el corto plazo, ya que los mercados energéticos siguen descontando posibles interrupciones en el suministro. Sin embargo, advierten que los factores estructurales en contra del billete verde siguen vigentes. “Creemos que es importante que los inversores gestionen sus asignaciones en divisas, porque las posibles intervenciones gubernamentales podrían limitar la debilidad de algunas divisas asiáticas. Además, los factores estructurales en contra del dólar siguen presentes y el gasto fiscal en Alemania debería aportar apoyo adicional al euro”, insisten desde UBS Global Wealth Management.
Según el análisis de Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, ante la volatilidad en divisas siga siendo elevada a corto plazo, “los inversores deberían gestionar sus asignaciones en moneda para reducir el riesgo de que grandes movimientos perjudiquen sus objetivos financieros, incluyendo el uso de herramientas de cobertura”. Y añade: “Seguimos viendo con buenos ojos el dólar australiano, el dólar neozelandés, la corona noruega, el yuan chino y algunas otras divisas de mercados emergentes con mayor rentabilidad en nuestras carteras globales”.



