La medidas del gobierno estadounidense destinadas a cambiar los patrones de alimentación en el país ofrecen un importante impulso a las compañías que conforman las cadenas de suministro de la llamada «comida real» y a las que se dedican a la reformulación de productos. Las nuevas directrices hacen hincapié en las proteínas, los productos lácteos y las grasas de calidad, endurecen los criterios nutricionales que han de aplicarse en los colegios y cambian las condiciones de uso de las ayudas para la compra de alimentos1.
Esta medida marca un importante cambio en la orientación de la política nutricional. Al priorizar la «comida real» en sus nuevas directrices de alimentación, el gobierno deja clara su intención de reorientar la dieta nacional hacia alternativas a los alimentos ultraprocesados, con preferencia por los alimentos sin procesar o mínimamente procesados y ricos en nutrientes.
Este cambio de política tiene consecuencias de gran alcance para los inversores, ya que, en la práctica, el gobierno trata de orientar tanto el comportamiento de los consumidores como los miles de millones de dólares que se destinan a la compra institucional de alimentos.
En nuestra opinión, a medida que las instituciones y los consumidores se van adaptando a estos nuevos criterios nutricionales, las compañías que ya cuenten con capacidades en las cadenas de suministro de la «comida real» y en tecnologías de reformulación de productos podrían beneficiarse de manera desproporcionada de la nueva normativa.
Cambio radical a la política nutricional de las últimas décadas
Para entender bien la magnitud de este cambio, es necesario remontarse a la pirámide alimenticia original publicada por el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos en 1992.
Estas directrices priorizaban los carbohidratos refinados frente a las proteínas ricas en nutrientes y las grasas saludables. Se basaba en el consumo diario de entre seis y once raciones diarias de alimentos del grupo de los cereales, como el pan, el arroz y la pasta. Las grasas y los aceites quedaban relegados a un consumo muy moderado.
Las directrices estadounidenses para 2025-2030 marcan un cambio de tendencia casi completo. En el nuevo marco de «pirámide invertida», los alimentos del grupo de los cereales se han desplazado a la parte inferior, mientras que las proteínas de calidad, los lácteos enteros y las grasas saludables pasan a ocupar el lugar central de una dieta equilibrada.
Este cambio se enmarca en un mandato más amplio del ministro de Sanidad Robert F. Kennedy Jr. para que los estadounidenses «coman comida real»2. Entre los aspectos más significativos de la nueva política destacan los siguientes:
- Las nuevas directrices recomiendan una ingesta diaria de entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal.
- El gobierno ha declarado la «guerra al azúcar añadido», y ha reemplazado la vaga recomendación de «10% del total de las calorías diarias» por un límite estricto de no más de 10 gramos de azúcar añadida por comida. Además, se indica que, en los niños menores de cuatro años, el azúcar añadido no forma parte de una dieta saludable.
- Las nuevas directrices avalan las fuentes de grasa procedentes de alimentos sin procesar o mínimamente procesados, como los lácteos enteros, los huevos y la carne roja, como componentes esenciales de una dieta rica en nutrientes.
El alcance de las nuevas directrices
Aunque las tendencias de consumo suelen tardar años en cambiar, el impacto de las nuevas directrices se notará de inmediato debido a la política nutricional. Las directrices no son meras recomendaciones: constituyen un marco obligatorio que determina cómo deben asignarse miles de millones de dólares de gasto público en alimentación.
Es probable que, antes de acabar influyendo en los estándares del mercado estadounidense en general, las ramificaciones más importantes de las nuevas directrices se manifiesten directamente en dos áreas clave:
- Nutrición escolar: las directrices determinan los menús de unos 30 millones de alumnos. En la actualidad, los alimentos ultraprocesados representan casi las dos terceras partes de la ingesta calórica de los menores de 18 años. Anticipamos una revisión de los criterios federales para la alimentación en las escuelas que priorice las proteínas de calidad y los productos lácteos enteros y que establezca límites estrictos a los azúcares añadidos.
- Ayudas públicas: el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria atiende actualmente a 42 millones de estadounidenses con un bajo nivel de renta, 78% de los cuales reciben también cobertura sanitaria a través de Medicaid. Por lo tanto, el gobierno tiene un claro incentivo financiero para cambiar las condiciones de uso de las ayudas para la compra de alimentos y evitar que se destinen a productos poco saludables asociados a la obesidad y otros problemas de salud.
Estados Unidos representa casi el 30% del gasto mundial en alimentación, por lo que este cambio de política podría tener un impacto significativo en las oportunidades de inversión que ofrece el sector alimentario a escala mundial.
Esto no quiere decir que las nuevas directrices reflejen el consenso científico mundial sobre alimentación saludable. De hecho, la inclusión de ciertos elementos, como la recomendación de consumo de carne roja y de grasas de origen animal, en su mayoría saturadas, está siendo objeto de gran controversia. No obstante, pensamos que podrían acelerar la transición hacia una alimentación más saludable y rica en nutrientes que ya está en marcha.
Beneficiarios estructurales del cambio hacia la «comida real»
En nuestra opinión, las nuevas directrices impulsan las oportunidades de inversión en cinco áreas concretas:
- Proteína de calidad. Pensamos que el notable aumento del consumo recomendado de proteínas beneficiará a los productores de acuicultura y lácteos de alta calidad, lo que además encaja con la mayor concienciación en torno a la salud y el bienestar y con la creciente penetración de los fármacos GLP-1 para la pérdida de peso. En nuestra opinión, los principales productores de salmón de piscifactoría están bien posicionados, ya que las nuevas directrices avalan expresamente el consumo de pescado rico en omega-3.
- Productos frescos. La nueva pirámide prioriza las frutas y verduras, lo que podría favorecer a los productores líderes de mercado en este ámbito.
- Hierbas y especias. Las nuevas directrices animan a los estadounidenses a reducir el consumo de sodio y azúcares añadidos, por lo que las hierbas y las especias podrían convertirse en buenos aliados para aportar sabor a la «comida real». Las compañías de especias y condimentos podrían verse favorecidas.
- Alimentos fermentados y salud intestinal. Por primera vez, las directrices federales estadounidenses avalan expresamente el consumo de alimentos fermentados como el kéfir, el chucrut y el miso. Pensamos que los referentes del sector del yogur y de los cultivos iniciadores y enzimas especializados están bien posicionados para beneficiarse de este enfoque en la salud del microbioma.
- Reformulación. Los fabricantes de alimentos se enfrentan a la difícil tarea de eliminar los azúcares añadidos de los productos existentes. Para solucionar el problema técnico que conlleva cumplir con los nuevos límites, más estrictos, y mantener al mismo tiempo el sabor, muchos fabricantes de alimentos se asocian con proveedores de ingredientes especializados y compañías de reformulación de alimentos.
Cambio de rumbo de la política alimentaria de Estados Unidos
Las nuevas directrices del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos señalan un nuevo rumbo para el mercado alimentario estadounidense. Dado su potencial para cambiar la asignación del gasto en alimentos en el país, estos cambios no son indiferentes para el sector alimentario mundial, ni para quienes invierten en él.
Las nuevas directrices priorizan los alimentos mínimamente procesados y endurecen los criterios nutricionales en un mercado actualmente dominado por los alimentos ultraprocesados, por lo que pensamos que los cambios podrían favorecer enormemente a los principales proveedores de productos y servicios que faciliten dietas más saludables.
Tribuna de Agne Rackauskaite, gestora del BNP Paribas SMaRT Food
[1] Esta es una versión revisada de un artículo proporcionado por Impax Asset Management. Se ha publicado con el título: The ‘inverted pyramid’: winners from new US food guidelines (La «pirámide invertida»: beneficiarios de las nuevas directrices alimentarias en Estados Unidos). BNP Paribas Asset Management ha delegado la gestión de determinados fondos a Impax Asset Management Ltd., socio de inversión sostenible con sede en Londres y participada por BNP Paribas.
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