La gestión de patrimonios está por comenzar un nuevo capítulo del que puede salir convertido en una experiencia de vida integral. La última investigación de McKinsey & Company proyecta que el sector de wealth management se transformará profundamente en Estados Unidos hacia 2035, con un cambio de paradigma que va más allá de las inversiones tradicionales y toca la tecnología, la oferta de servicios y las expectativas de los clientes.
Según la consultora estratégica, en 2035 los clientes no buscarán solo recomendaciones sobre activos: demandarán soluciones holísticas que integren metas financieras, personales y de propósito de vida. Este enfoque, que hoy está más presente entre los clientes de mayor patrimonio, se extenderá a segmentos más amplios, redefiniendo la propuesta de valor de las firmas de gestión de patrimonios.
Este nuevo modelo —que McKinsey describe como «life management«— implica ir más allá del tradicional asesor de inversiones para convertirse en un socio de confianza integral, capaz de conjugar planificación financiera con servicios de estilo de vida, gestión fiscal y familiar, y otras necesidades complejas de los clientes.
Inteligencia artificial como motor del cambio
La llegada de lo que McKinsey denomina agentic AI —una inteligencia artificial más autónoma y con capacidad de actuar sobre datos complejos— será uno de los vectores más transformadores en la industria.
Esta tecnología permitirá automatizar gran parte del trabajo analítico y operativo, reduciendo costos y aumentando la escala. A su vez, facilitará una personalización masiva y en tiempo real de las recomendaciones para cada cliente, algo que hasta ahora solo estaba disponible en family offices de ultra alto patrimonio.
Sin embargo, McKinsey enfatiza que la tecnología no reemplazará la relación humana, sino que la redefinirá: el valor diferencial estará en la combinación de IA con supervisión y acompañamiento humano, sobre todo en decisiones complejas y sensibles.
Ejes estructurales del sector hacia 2035
El informe identifica seis temas clave que darán forma al sector durante la próxima década:
- Expansión de la oferta de servicios: de la inversión pura a una suite integrada que abarca planificación fiscal, sucesoria, seguros, filantropía y, potencialmente, servicios de estilo de vida.
- Tecnología y datos como núcleo del negocio: digitalización de procesos, analítica avanzada e IA aplicada a la relación con clientes.
- Nuevas expectativas de confianza: los clientes valorarán mucho más la transparencia, la coherencia y la capacidad de anticipar necesidades.
- Transformación del rol del asesor: los talentos deberán dominar tanto la tecnología como habilidades interpersonales más complejas.
- Redefinición de modelos de negocio: alianzas, integraciones y estructuras más modulares.
- Creciente complejidad regulatoria y competitiva: nuevos activos, mercados digitales y ecosistemas de servicios conectados.
Retos: talento y competencia intensificada
Un desafío significativo es el déficit de asesores cualificados. Investigaciones relacionadas prevén que, si se mantienen las tendencias actuales, para 2034 la industria podría enfrentar una escasez de cerca de 100.000 asesores frente a una demanda creciente de servicios personalizados
Para McKinsey, esto no solo es un problema de números, sino también de productividad. Las firmas deberán reorganizar sus modelos operativos, fomentar equipos y aprovechar IA para liberar tiempo de los talentos hacia actividades de mayor valor agregado.
Al mismo tiempo, la competencia por atraer y retener clientes se intensificará. La convergencia entre bancos, gestores tradicionales, plataformas digitales y nuevos actores tecnológicos plantea un ecosistema más fragmentado y exigente.
¿Qué deberían hacer las firmas hoy?
Aunque 2035 parece lejano, McKinsey subraya que las decisiones estratégicas de hoy definirán quiénes lideran mañana. Entre las recomendaciones están:
- Invertir tempranamente en tecnología y datos para construir ventajas competitivas sostenibles.
- Revisar la propuesta de valor al cliente, incorporando servicios holísticos que aborden no solo portafolios, sino vidas.
- Reforzar las capacidades humanas, formando asesores con habilidades híbridas: tecnológicas y relacionales.
En pocas palabras, para la consultora global, hacia 2035, el sector de wealth management en Estados Unidos está rumbo a una redefinición profunda. La combinación de expectativas más sofisticadas de los clientes, la integración de nuevas tecnologías y la necesidad de servicios más completos están dando forma a un modelo donde la gestión patrimonial deja de ser un producto para convertirse en una experiencia de vida integral.



