Michel Saugné, director de inversiones de La Financière de l’Echiquier (LFDE), ha planteado diez posibles “sorpresas” para 2026 con un objetivo claro: reforzar la construcción de carteras ante escenarios adversos. “Cuando construyes una cartera, piensas en ganar dinero, pero también tienes que pensar en no perderlo. Analizar los peores escenarios ayuda a lograr un posicionamiento más equilibrado”, ha señalado el experto.
- Aterrizaje brusco del crecimiento global
Pese a las ganancias de productividad asociadas a la inteligencia artificial (IA), al dinamismo del capex, a la moderación de los precios energéticos y a los estímulos monetarios y fiscales, Saugné no descarta que el crecimiento mundial resulte “mucho más débil de lo esperado”. Un frenazo de esta naturaleza tensionaría los activos de riesgo y pondría a prueba las valoraciones actuales. - “Annus horribilis”: accidente financiero sistémico
El segundo escenario contempla un evento “al estilo LTCM”, en referencia al colapso de Long-Term Capital Management. Un repunte abrupto de diferenciales y rentabilidades, combinado con primas de riesgo bursátiles comprimidas, podría provocar caídas simultáneas en bolsa, crédito y deuda soberana. “En entornos tan volátiles, con movimientos intensos en Japón y en el dólar, los mercados son más propensos a generar accidentes”, advierte. - Resurgimiento de la inflación en EE. UU.
Frente al consenso desinflacionista, Saugné alerta sobre un posible repunte, especialmente en bienes de consumo. Cita las declaraciones del consejero delegado de Amazon sobre el agotamiento de inventarios acumulados para mitigar aranceles: “No sería una sorpresa ver presiones adicionales en precios en los próximos trimestres”. - “Big bear steepener” y ‘Japan Tantrum 2.0’
Un escenario de fuerte pendiente en la curva —con caídas en los tipos cortos y subidas en los largos— podría venir acompañado de una liquidación violenta del carry trade japonés. El desmantelamiento de estas posiciones, sostiene, “sería doloroso” para los mercados globales. - Pérdida de credibilidad de la Fed
Saugné valora positivamente el nombramiento de Kevin Walsh como presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Jerome Powell. “No es un actor imprevisible”, afirma. Sin embargo, advierte de que Walsh realmente es un candidato hawkish, lo que no encajaría bien con las intenciones de Trump de una política más ‘dovish’ con una rebaja sustancial de los tipos de interés. En concreto, el experto de LFDE habló de que una eventual reducción agresiva del balance podría tener un impacto significativo en las condiciones financieras. - Crisis de liquidez en deuda privada
El auge del private debt introduce riesgos poco transparentes. “No siempre conocemos los covenants ni la estructura real de los riesgos”, señala. Un episodio de ventas forzadas podría ampliar diferenciales, aunque reforzaría el atractivo relativo del grado de inversión. - Crisis de inversión en IA
Saugné no prevé el colapso de la IA, pero sí una posible crisis de capex vinculada a su rentabilidad real. Cita la relación entre NVIDIA y OpenAI como ejemplo de circularidad. “Hay que encontrar el valor real: identificar el verdadero aumento de productividad y el valor añadido generado”. - Fuertes fluctuaciones del dólar
Una elevada volatilidad del billete verde, especialmente si se debilita con intensidad, tendría implicaciones para Europa y los flujos de capital globales. - Salida repentina de Donald Trump
Un eventual abandono anticipado del cargo por parte de Donald Trump introduciría incertidumbre política y volatilidad en los mercados. - Caída del 90% del Bitcoin
El último escenario contempla un desplome del Bitcoin tras un fraude vinculado a una stablecoin relevante. Aunque Saugné considera que la tokenización transformará la industria de gestión, advierte: “Necesitas un esquema realmente colateralizado”. A su juicio, bitcoin carece de respaldo tangible y su comportamiento depende de los excesos de liquidez: “Cuando la liquidez se retira, llegan los problemas”.
En conjunto, estos diez supuestos no constituyen una previsión central, sino un ejercicio de gestión de riesgos. “No nos gustan los cisnes negros, pero debemos estar preparados”, concluye Saugné.
Cambio de paradigma
Esta lista de escenarios posibles entronca con la visión de LFDE de que el mercado está entrando en una nueva etapa estructural marcada por “cambios significativos en el liderazgo global” y por una transición desde un ciclo impulsado por la liquidez hacia otro mucho más exigente. “Venimos de un periodo dominado por el momento, la beta fácil y la expansión de múltiplos. Ahora entramos en un mundo más diferenciador, más volátil y, probablemente, impulsado por los beneficios”, resume Saugné.
A su juicio, 2025 fue paradigmático en ese sentido: gran parte del comportamiento de los mercados respondió a la expansión de múltiplos y no al crecimiento real de los resultados. En un contexto en el que las valoraciones son elevadas en prácticamente todos los activos y geografías —con métricas ajustadas como el PER de Shiller en niveles históricamente exigentes—, “el margen de error es limitado”, destaca el experto.
Saugné advierte además de que buena parte del impulso de política monetaria y fiscal ya se ha utilizado y de que las expectativas de crecimiento de beneficios —en torno al 12% en EE. UU., el 5% en Europa o el 17% en emergentes— resultan difíciles de reconciliar con un escenario macro más incierto.
Así, en su opinión, este nuevo régimen marcado por mayor dispersión sectorial y geográfica, es terreno fértil para la gestión activa. “Cuando la liquidez lo impulsa todo, todo sube. Cuando desaparece ese viento de cola, la selección vuelve a ser determinante”, afirma. La clave pasará por identificar compañías con crecimiento tangible, balances sólidos y capacidad de generación de caja, en un entorno donde el componente más intangible de las valoraciones —los flujos de caja más allá de los próximos años— pesa de forma desproporcionada en índices como el estadounidense.
De cara a 2026, LFDE aboga por una mayor diversificación fuera de Estados Unidos, mercado que considera exigente en términos históricos. Europa aparece como una alternativa atractiva por valoración y por la presencia de catalizadores como el plan fiscal alemán, el programa Next Generation EU y la temática de soberanía estratégica. También destaca Japón, apoyado en reformas estructurales y en un yen depreciado, así como los mercados emergentes —con especial mención a India— como oportunidad para participar de la recuperación de estos parqués bursátiles.
La gestora mantiene un sesgo hacia crecimiento de calidad, tras su reciente comportamiento inferior al mercado, y recomienda mayor selectividad en sectores de fuerte momento como banca, inteligencia artificial, materiales críticos o defensa, donde “la historia estructural sigue intacta, pero las valoraciones exigen discriminación”. En crédito, la preferencia es clara: “Mantenerse en calidad, en grado de inversión”, dado que la prima adicional del high yield no compensa el riesgo asumido.
En suma, Saugné defiende una aproximación prudente pero constructiva: menos dependencia de la expansión de múltiplos, más foco en beneficios reales y una diversificación activa como herramienta central para navegar una etapa que define sin ambages como “un cambio de era”.



