En un contexto global marcado por mayor volatilidad financiera, tensiones geopolíticas persistentes y cambios en la asignación de carteras de los grandes patrimonios, el real estate prime —y en particular el segmento de branded residences— comienza a consolidarse como un activo defensivo dentro de las estrategias de preservación de capital de los individuos de alto patrimonio neto.
Así lo refleja la última edición de The Residence Report, el informe anual de Knight Frank, que analiza la evolución del mercado global de residencias de marca y su creciente atractivo entre compradores internacionales que priorizan estabilidad, calidad de servicio y uso personal, además del potencial de valorización.
De acuerdo con el reporte, el mercado de branded residences atraviesa una fase de crecimiento estructural, impulsada por la demanda de propiedades que combinan propiedad inmobiliaria con estándares hoteleros de gestión, bienestar y experiencia. El número de proyectos a nivel global se ha multiplicado en la última década y el pipeline de desarrollos continúa ampliándose, con especial protagonismo de marcas de hospitalidad de lujo.
Este crecimiento no responde únicamente a una búsqueda de retornos, sino a un cambio en el perfil del comprador: inversores que buscan protección de capital, diversificación geográfica y activos tangibles en jurisdicciones percibidas como estables.
Miami en el radar de los grandes patrimonios
Dentro de ese mapa global, Estados Unidos —y Miami en particular— mantiene una posición destacada. Aunque el crecimiento del segmento se acelera en regiones como Medio Oriente y Asia, el informe subraya que los mercados norteamericanos siguen concentrando una parte significativa de los proyectos y de la demanda internacional.
Miami se beneficia de una combinación de factores que refuerzan su atractivo defensivo: profundidad de mercado, liquidez, marco legal sólido y una demanda sostenida tanto de compradores locales como internacionales. A esto se suma la creciente preferencia por desarrollos residenciales de alta gama con servicios integrados, especialmente entre inversores que combinan uso personal, segunda residencia y preservación patrimonial.
Uno de los puntos centrales del análisis de Knight Frank es que las branded residences tienden a mostrar mayor resiliencia frente a ciclos económicos adversos, en comparación con desarrollos residenciales tradicionales. La presencia de una marca global, la calidad del servicio y la gestión profesional aportan previsibilidad, diferenciación y, en muchos casos, mejor retención de valor en escenarios de corrección de precios.
Este fenómeno explica por qué ciudades como Miami continúan atrayendo nuevos proyectos de residencias de marca, incluso en un entorno de tasas más altas y mayor selectividad por parte de los compradores.
Para family offices, asesores patrimoniales y bancos privados, el real estate de lujo con marca empieza a ocupar un lugar más definido dentro de las carteras, no solo como apuesta inmobiliaria, sino como activo estratégico de largo plazo, vinculado al estilo de vida y a la movilidad internacional de la riqueza.
Miami aparece, en este contexto, como un caso representativo de una tendencia global: la búsqueda de activos reales, bien ubicados y gestionados por marcas consolidadas, capaces de ofrecer estabilidad en un mundo cada vez más incierto.


Por Guadalupe Barriviera
