Tikehau Capital detecta tres focos de atención y otras tres temáticas de inversión de cara a 2026. Así se desprende de la presentación de perspectivas realizada recientemente por Thomas Friedberger, CEO adjunto y co-CIO de Tikehau Capital. Así, apunta como primer foco de atención para los próximos 12 meses al entorno de reflación que podría extenderse a 2026 y que el experto cree que ha estado “oculto” por varias fuerzas deflacionarias: la debilidad del renminbi -que ha permitido que China logre un superávit comercial con Estados Unidos de un billón de dólares- y del yen japonés, unido a unos bajos precios del petróleo. Incluso, “los más optimistas añadirían que la inteligencia artificial es una fuerza deflacionaria”, apunta.
El experto cree que puede producirse una revalorización de la divisa china “para evitar, en primer lugar, perturbar demasiado a Estados Unidos y, en segundo lugar, a reequilibrar ligeramente su economía hacia su mercado interno. Por lo tanto, “una ligera revalorización del renminbi que atraiga capital a China es una buena manera de relanzar la economía local”. Un movimiento que podría seguir el yen para que sus exportaciones no pierdan competitividad.
Esta situación tendrá consecuencias, en tanto que “supone un problema para la financiación de los déficits presupuestarios de las economías occidentales”. En definitiva, “los tipos de interés a largo plazo siguen siendo demasiado bajos” y, en opinión de Friedberger, “deberían subir”, por lo que la curva de tipos de interés debería empinarse, ya que los tipos de interés a corto plazo “se mantendrán bajos para contribuir a la construcción de resiliencia y no para impedir la eficiencia de la política fiscal”. Eso sí, también cree que los tipos de interés a largo plazo deberían evolucionar al alza.
Un segundo foco es Europa, “una oportunidad de inversión única”. Aquí, el experto valora positivamente el impulso fiscal que va a llevar a cabo Alemania y el fin del saneamiento de los sistemas bancarios del sur de Europa, por lo que se eliminan simultáneamente las dos principales fuerzas que frenaban el crecimiento europeo.
En esta convicción por Europa también influye las intenciones del sector público y privado de invertir en la economía real, junto al compromiso del BCE con el ciclo de bajada de tipos, “aunque probablemente esté llegando a su fin”. Asimismo, Friedberger valora positivamente unas valoraciones de los activos atractivas con respecto al mercado estadounidense y unos niveles de endeudamiento corporativo más bajos que en Estados Unidos.
Y, en tercer lugar, Friedberger cree conveniente prestar atención a la inteligencia artificial. Admite que es prudente a la hora de invertir en esta área. “Somos un poco contrarian”, reconoció. Aquí explicó que los grandes escaladores (AWS de Amazon, Google Cloud, Azure de Microsoft, IBM Cloud y Oracle Cloud) van a salir a los mercados de deuda para financiar su crecimiento, un evento que podría provocar volatilidad en el mercado de deuda. Eso sí, observa valor en los centros de datos.
Principales oportunidades de inversión
Este escenario ofrece oportunidades de inversión. En primer lugar, en la soberanía europea, concretamente, en defensa, ciberseguridad y descarbonización. En defensa, Friedberger admite que invierte en toda la cadena de valor de la industria aeronáutica y de defensa europea, que cuenta con uno de los mejores ecosistemas de empresas de defensa del mundo.
Respecto a la ciberseguridad, en Tikehau Capital invierten en empresas innovadoras en toda la cadena de valor, tanto en soluciones puras de ciberseguridad como en tecnologías upstream -que aceleran la innovación en materia de ciberseguridad- y en tecnologías downstream -aplicaciones empresariales que destacan su nivel de seguridad como diferenciador clave-.
En segundo lugar, Friedberger citó a los secundarios de deuda privada como otra oportunidad de inversión. Su atractivo reside en que cuenta con una tasa de interés totalmente estable y conlleva un riesgo crediticio puro.
Y, por último, ve interesante el sector inmobiliario y los activos reales. La tesis de inversión en esta clase de activo se apoya en que el sector parece estar volviendo a la normalidad tras las fuertes turbulencias derivadas por las subidas de los tipos de interés entre 2022 y 2023. Se fija en el inmobiliario de valor añadido, es decir, del inmobiliario de transformación que implica la reconversión de activos inmobiliarios para nuevos usos.
Para exponerse mejor a estas dinámicas, los activos que mejor encajan son, en su opinión, el sector residencial a través de desarrollo de soluciones de vivienda compartida o especializada en entornos urbanos; el sector del comercio minorista y el reposicionamiento de edificios de oficinas bien situados.
Como inversión interesante dentro del inmobiliario, Friedberger destaca la deuda inmobiliaria, en un entorno en el que los prestatarios, especialmente en el segmento de activos de tamaño medio y en transición afrontan un déficit de financiación, “lo que abre oportunidades para los proveedores de capital alternativo”. Aquí ve necesidades de inversión en centros de datos, “un elemento clave para la soberanía”.



