El cambio de régimen en Venezuela traerá consigo una reconfiguración política en Latinoamérica, según Robeco. Los países de la región se enfrentarán a una crucial disyuntiva: permanecer dentro del «sur global» o alinearse con una renovada esfera comercial y de seguridad estadounidense. Para los inversores en mercados emergentes, las oportunidades a largo plazo en este periodo de transformación son reales y, según la gestora, inminentes.
El impacto geopolítico derivado de la detención de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 por fuerzas de operaciones especiales estadounidenses en Caracas ha alterado de manera significativa el panorama político y económico de Sudamérica. Este evento representa el cambio más importante en la dinámica de poder del hemisferio occidental desde el final de la Guerra Fría, con el resurgir de la doctrina Monroe para el siglo XXI.
Revalorización del escudo amazónico: Impactos en la dinámica electoral sudamericana de 2026
El operativo de Estados Unidos en Venezuela marca el inicio de una posible influencia estadounidense en el país, mientras que tres economías clave de Sudamérica —Perú, Colombia y Brasil— se preparan para elecciones generales que definirán su alineación geopolítica y su relación con Washington en los próximos años. Robeco destaca que, aunque México no celebrará elecciones en 2026, sigue siendo una pieza central dentro de la nueva configuración regional, jugando un papel crucial tanto como crítico diplomático como nodo económico en el nuevo orden regional.
México enfrenta una difícil posición, equilibrando su compromiso constitucional de no intervención con su integración económica con Estados Unidos, en un contexto de creciente polarización y tensión regional.
La hora de la verdad en Colombia
En Perú, las elecciones de abril de 2026 se celebrarán en un contexto de fragmentación política y creciente preocupación por la seguridad. La ascensión de figuras como Rafael López Aliaga, quien propone políticas duras para contrarrestar la influencia bolivariana, podría fortalecer los lazos con Estados Unidos. La estabilización de Venezuela, que podría aliviar la presión migratoria, también influirá en la política interna peruana.
Por su parte, Colombia será el país más directamente afectado por la caída de Maduro. Las elecciones legislativas y primarias, programadas para marzo y junio de 2026, se perciben como una verdadera encrucijada sobre la relación del país con Estados Unidos, especialmente en temas de seguridad. Una victoria de la derecha podría consolidar la relación con Washington y significar un fin del conflicto interno, mientras que una victoria de la izquierda, representada por figuras como Iván Cepeda, podría fortalecer la soberanía nacional, pero podría tensar los lazos con Estados Unidos.
¿Podrá Lula resistir la marea derechista?
En Brasil, las elecciones generales de octubre de 2026 representarán un punto de inflexión en la orientación geopolítica del país. El presidente Lula, cuyo mandato ha sido criticado por su postura contra el unilateralismo estadounidense, se enfrenta a la presión de una creciente polarización política interna. En el ámbito económico, la oposición de centroderecha propone un giro hacia una mayor disciplina fiscal y una mayor integración con Estados Unidos, lo que podría atraer inversiones necesarias para la modernización industrial del país.
El papel de México
México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, se ha posicionado como un crítico firme de la intervención estadounidense en Venezuela, defendiendo la soberanía del país y rechazando las políticas unilaterales. No obstante, según Robeco, el país continúa siendo un eje clave en la relación comercial con Estados Unidos, especialmente en el contexto de la «salida de China» y la reubicación de cadenas de suministro. México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos, lo que refuerza su papel estratégico en la región.
Repercusiones para el sector de los recursos
La destitución de Maduro ha reconfigurado el mapa de los recursos naturales en la región. Según Robeco, la reactivación de las reservas de petróleo venezolano bajo la administración estadounidense podría generar presión a la baja en los precios del crudo. Mientras tanto, el triángulo de litio y cobre (Argentina, Chile y Perú) se está posicionando como una zona estratégica para los intereses de Estados Unidos, dada su relevancia en las redes energéticas y la industria tecnológica. Brasil, por su parte, se mantiene como líder en recursos naturales, especialmente en petróleo, cobre y tierras raras, lo que refuerza su influencia en la región.
La influencia de China frente al nearshoring estadounidense
En términos de influencia económica, Robeco señala que la incursión estadounidense en Venezuela pone a prueba la posición de China en Sudamérica, especialmente en sectores clave como la energía y las infraestructuras. Con el regreso de 300.000 millones de barriles de crudo venezolano al mercado, China pierde terreno frente a la creciente influencia estadounidense, que se está consolidando como el principal garante de la seguridad energética y comercial en la región.
A medida que los países de la región se alinean con Washington, la competencia con China podría intensificarse, especialmente en proyectos de infraestructura a largo plazo, como el puerto de Chancay en Perú o la expansión del sector automovilístico en Brasil. Los recursos naturales de México, además de su integración con la economía estadounidense, siguen siendo fundamentales para la seguridad energética del continente.
Posicionarse ante la nueva era
La incursión de 2026, en opinión de Robeco, marca el final de una década de estancamiento regional. Si bien las consecuencias inmediatas podrían incluir volatilidad monetaria y debates sobre la soberanía, la trayectoria a medio plazo podría ser un cambio estructural hacia un clima de inversión favorable a EE.UU. que fomente el crecimiento. Si las próximas elecciones en Colombia, Perú y Brasil confirman este giro hacia la derecha que ya se ha observado en Argentina y Chile, la región podría experimentar un ciclo económico más constructivo en los próximos años.
Robeco mantiene una posición estratégica en toda Latinoamérica en sus estrategias de mercados emergentes, a través de una exposición diversificada a Chile, México, Perú y Brasil. La gestora tiene posiciones en empresas que pueden verse afectadas por los acontecimientos actuales, entre las que se incluyen activos de infraestructura en México, empresas mineras de cobre, litio y oro en Sudamérica, así como empresas de energía y servicios públicos en Brasil. La región sigue presentando un valor atractivo en comparación con otros mercados emergentes.



