¿Puede la gestión de activos imitar de alguna manera al fútbol moderno? Roman Gaiser, director de renta fija de EMEA de Columbia Threadneedle Investments, recibió recientemente a Funds Society en el evento anual que celebra la firma en el Santiago Bernabéu (es el VI Investment Day que celebra), y realizó algunos paralelismos entre las jugadas del Real Madrid y la gestión de su fondo, el CT (Lux) – European High Yield Bond IE. “Con frecuencia, en el mejor fútbol son los mejores jugadores los que hacen que todo parezca fácil. Eso es lo que intentamos hacer con el fondo. No tenemos a nadie que simplemente salve el balón en la línea de gol porque está a punto de entrar. Se trata de ver hacia dónde va el pase e interceptarlo quizá en algún punto del centro del campo o estar en la posición adecuada, o correr. Así es como se gestiona mejor el fondo, evitando el drama”, resume.
Bromas aparte, en el momento de escribir estas líneas el Real Madrid está clasificado en el segundo puesto de La Liga, mientras que el CT (Lux) – European High Yield Bond IE (calificado con 4 estrellas Morningstar) ha terminado 2025 en el segundo cuartil de su categoría, con un rendimiento cercano al 5%. Gaiser insiste en que “el fondo está diseñado de forma que pueda hacer feliz a la gente”. Se trata de una estrategia que invierte en emisiones con un vencimiento máximo a cuatro años, por lo que presenta un posicionamiento “bastante defensivo”. Gaiser añade que la estrategia está pensada para alentar a los inversores a permanecer invertidos y poder beneficiarse del tipo de interés compuesto.
Gaiser ofrece un repaso de la evolución de su clase de activo en otro ejercicio que ha sido positivo para el high yield en líneas generales, y que ha traído como novedad la emergencia de la temática de la IA también en esta parte del universo de crédito.
¿Qué balance hace de 2025?
En conjunto, el año pasado ha sido claramente positivo. Ha sido, en gran medida, lo que denominamos un año de coupon clipping, con rentabilidades ligeramente por debajo del 5%. En retrospectiva, el comportamiento ha sido relativamente estable, aunque con episodios de volatilidad como el Liberation Day. En general, el mercado descontaba una desaceleración económica más acusada, que finalmente no se materializó.
Al mismo tiempo, los tipos de interés comenzaron a descender, lo que tiende a respaldar de forma significativa a los mercados. Por un lado, facilita que las compañías se refinancien a un coste menor y, por otro, reduce el atractivo de las alternativas para los inversores, especialmente los mercados monetarios.
¿Qué tendencias espera para 2026 en high yield?
No diría que los inversores están posicionados de forma especialmente agresiva en ningún mercado de crédito, desde luego no en investment grade (IG) ni en high yield (HY). Ha habido una buena demanda, pero sin un posicionamiento extremo, y eso constituye un buen punto de partida para este año. Esperamos una ligera aceleración económica en Europa, no muy intensa, pero sí apoyada por el debate en torno al gasto fiscal en Alemania, parte del cual ya se está materializando. Una parte de ese impulso puede trasladarse también a la inflación, ya que para construir puentes, carreteras o viviendas se necesitan recursos humanos.
Un nuevo tema relevante es, sin duda, la IA. Tanto los llamados hiperescaladores como otras compañías vinculadas a la IA están acudiendo ahora al mercado de bonos. Existe un optimismo generalizado en términos de crecimiento y eficiencia, pero lo relevante es que grandes emisores como Google, Meta, Broadcom u Oracle han accedido al mercado IG y, en cierto modo, han contribuido a revalorizarlo. En el caso de Google, por ejemplo, su apalancamiento ha pasado de 0,3 a 0,6 veces, lo que no supone un problema dada su capacidad de generar alrededor de 70.000 millones de dólares de flujo de caja libre al año. Incluso destinando esa cifra íntegramente a inversión en IA, su calidad crediticia no se vería comprometida.
Sin embargo, por el tamaño de estas emisiones, los niveles de precio han sido distintos, lo que ha generado cierta presión al alza sobre los diferenciales IG, especialmente en emisores con calificaciones A o AA.
Lo relevante es que parte de esta financiación también se está produciendo en el mercado high yield. La diferencia es que estas compañías no cuentan con la fortaleza financiera de Meta, Google o Amazon. En este punto entramos los analistas de crédito: no trabajamos con múltiplos de cinco o diez veces, sino con el objetivo de evitar problemas en las carteras. Esta perspectiva ha cambiado y ha introducido un mayor realismo. Los inversores se preguntan ahora si todas las compañías van a tener el mismo desempeño y buscan asegurarse de estar bien posicionados.
¿Espera una mayor rotación desde fondos monetarios hacia fondos de crédito? ¿Por qué debería un inversor considerar HY en vez de IG?
Como comentaba antes, las rentabilidades de los fondos monetarios han cambiado significativamente. Hace un par de años ofrecían en torno al 4%, mientras que ahora se sitúan más cerca del 1% o el 2%. En contraste, el mercado HY ofrece rendimientos cercanos al 5%, en torno al 4,5%-4,8%, es una diferencia relevante.
Además, es importante considerar el medio plazo. No se trata solo de lo que se obtiene en un año, sino en horizontes de hasta cinco años, donde vuelve a jugar un papel clave el efecto de la capitalización compuesta, combinando cupones más elevados con una prima de liquidez.
El HY también permite volver a obtener rentabilidades reales: no solo se preserva el capital, sino que se genera valor. En el caso del IG, las rentabilidades no están superando a la inflación.
La otra cuestión clave es el tipo de riesgo que se quiere asumir. En IG se asume principalmente riesgo de duración. Un inversor con un horizonte muy largo puede tolerar mejor la volatilidad, pero la mayoría evalúa su rendimiento en periodos anuales o incluso más cortos. Tradicionalmente, la renta fija se percibe como más segura que la renta variable, pero como vimos en 2022, cuando los tipos subieron y los bonos cayeron, el impacto mark-to-market fue mucho más severo en los bonos de mayor duración, especialmente en deuda pública e IG. Por tanto, hoy el inversor debe plantearse si prefiere una duración más larga o más corta.
En los últimos años hemos visto un doble movimiento en high yield, con compañías que han optado por financiación privada y otras que han ascendido al grado de inversión. ¿Cómo es hoy el mercado de high yield?
Es, en cierto modo, un mercado renovado, aunque depende del periodo que tomes comoreferencia. Si miramos muy atrás, esa afirmación es cierta, pero en Europa el mercado de high yield ha mostrado buena calidad de forma bastante consistente. Aproximadamente el 70% del mercado está calificado en BB, el escalón más alto dentro del HY. En Europa apenas alrededor del 5% del mercado se sitúa en el segmento CCC.
En el pasado hemos visto episodios de excesiva agresividad, como a comienzos de los años 2000, cuando el entusiasmo por la telefonía móvil y las redes de cable generó una clara exuberancia. Ese tipo de dinámicas siempre conlleva riesgos: exceso de oferta, concentración sectorial o una actividad de M&A demasiado agresiva. No hemos observado nada de eso en los últimos años.
De hecho, el aumento de los tipos ha obligado a muchas compañías a revisar sus balances y a asegurarse de que podían refinanciarse adecuadamente. No ha habido un exceso de entusiasmo reciente en el high yield, lo que, paradójicamente, es una señal positiva.



