En Funds Society hemos convertido en tradición este reportaje sobre el balance del año que acaba y las perspectivas para el que comienza. Tras doce meses siguiendo los mercados, la evolución de sus estrategias y escuchando a los inversores, las gestoras internacionales consideran que 2025 ha sido un año de nuevos paradigmas en política comercial y geopolítica, de resiliencia del mercado y de un nuevo enfoque a la hora de asignar activos. Según su visión, 2026 arrancará con todas estas tendencias en marcha, pero ante todo creen que estamos ante un nuevo régimen de inversión con la gestión activa, la reordenación de las carteras y un nuevo enfoque de diversificación – que incluye a los alternativos – como partícipes motores.
En el número de diciembre de 2024 arrancábamos este texto hablando de un entorno con pocas certezas y con muchos matices por aclarar, para poder tener una visión clara de hacia dónde iríamos en 2025. Entre ellos estaban, principalmente, la política monetaria, la evolución de la inflación, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y las tensiones geopolíticas. A lo largo de los meses, muchos de estos factores se han esclarecido, lo que nos lleva a terminar el año con la sensación de que en 2025 hubo más nitidez que en el año anterior, aunque se hayan producido importantes cambios de paradigma y la incertidumbre haya sido constante.
«Tras un primer semestre marcado por la incertidumbre en materia de política económica, el tercer trimestre aportó más claridad: el régimen arancelario de Estados Unidos parece en gran medida definido en este momento, la aprobación de la ley ‘grande y hermosa’ consolidó la política fiscal por el momento y el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed respondió a la pregunta de cuándo bajaría los tipos al hacerlo en septiembre.
En 2026, la IA, la evolución del dolar estadounidense, el modelo de crecimiento de China y los esfuerzos de soberanía de Europa serán temas clave
Lo cierto es que, como suele suceder, el entorno macroeconómico sigue siendo algo incierto, pero últimamente se han reducido de forma notable los riesgos extremos de cara a los próximos trimestres. Como cabía esperar, los mercados financieros han respondido ala reducción de la incertidumbre con un periodo de volatilidad relativamente baja. Desde un punto de vista cíclico, parece probable que esto persista durante los próximos meses» señala AllianceBernstein en su informe de perspectivas para el último trimestre de 2025.
En opinión de Natasha Brook-Walters, codirectora de Estrategia de Inversión de Wallington Management, los mercados se apoyaron en unos beneficios que están respaldando valoraciones más altas, especialmente en EE.UU., mientras que la política monetaria y fiscal sigue siendo expansiva, y la incertidumbre comercial ha disminuido. Y añade que, a pesar de las dudas abiertas sobre la salud fiscal de EE.UU. -incluido el cierre del gobierno en octubre- y de la independencia de los bancos centrales, EE.UU. ha dominado el panorama global. «Datos más débiles del mercado laboral llevaron a la Fed a volver a una postura de estímulo tras un año de pausa, mientras que la inteligencia artificial impulsó unos ingresos y beneficios sorprendentes. Además, la abundante liquidez en el sistema financiero ha seguido alimentando el apetito por el riesgo», destaca como principales conclusiones de 2025.
Según Alliancebernstein, el entorno macroeconómico sigue siendo algo incierto, pero se han reducido los riesgos extremos
Dicho esto, desde AllianceBernstein reconocen que les preocupan, cada vez más, las fragilidades estructurales del sistema a largo plazo. «Además de las vulnerabilidades fiscales obvias de todo el mundo desarrollado y de los interrogantes sobre el papel del dólar, la amenaza para la independencia del banco central de Estados Unidos es otro problema con implicaciones a largo plazo potencialmente masivas para la economía y los mercados financieros. Por ahora, estos parecen contentarse con ignorar los riesgos a largo plazo y centrarse en el corto plazo, pero el combustible para futuras crisis sigue acumulándose«, advierten.
Resiliencia y dispersión del mercado
La primera conclusión que lanzan las gestoras internacionales sobre 2025 es que los mercados demostraron una gran resiliencia en un entorno complejo. Para Martina Álvarez, directora de ventas para Iberia de Janus Henderson, «estos se han visto influenciados por el gran número de titulares como, por ejemplo, los aranceles de la administración de Trump o los diferentes conflictos bélicos. No obstante, al contrario de lo que suele anticiparse en los panoramas de volatilidad e incertidumbre, los mercados financieros han tenido un comportamiento benigno«.
En opinión de Carlos Aparicio, managing director – Spain and Portugal de MFS Investiment Management, esta resiliencia se observó, por ejemplo, en que las ganancias iniciales se vieron impulsadas por las medidas de alivio en política monetaria, incluido el retraso en la imposición de aranceles por parte de EE.UU., lo que suavizó las tensiones comerciales y mejoró la confianza de los inversores.
«Los beneficios empresariales superaron las expectativas, con márgenes de beneficio cercanos a máximos históricos que mantuvieron elevadas valoraciones de la renta variable. Sin embargo, los precios excesivos de las acciones tecnológicas de gran capitalización y relacionadas con la inteligencia artificial provocaron fuertes retrocesos ante sus decepcionantes resultados, lo que amplió la dispersión de los retornos y recompensó a los gestores activos que se decantaron por el valor, las acciones cíclicas y los sectores olvidados. En renta fija, el cambio en la dinámica de los rendimientos llevó a los inversores a alejarse de la deuda bancaria y a buscar oportunidades de crédito.

La incertidumbre geopolítica añadió volatilidad y puso de relieve la divergencia en el rendimiento regional. La política monetaria también desempeñó un papel clave, ya que la Fed relajó los tipos y redujo la diferencia entre Estados Unidos y Europa, lo que favoreció a los activos de riesgo. Si bien los márgenes de beneficio se mostraron resistentes y reforzaron a la renta variable, los riesgos geopolíticos y la debilidad del dólar crearon oportunidades en la renta variable no estadounidense y la deuda de los mercados emergentes”, argumenta Aparicio al hablar de esa resiliencia.
Según recuerda Christian Schulz, economista jefe de Allianz Glo bal Investors, los mercados financieros sufrieron un golpe severo después de que el presidente Trump anunciara sus “aranceles recíprocos” en el “Día de la Libe ración”, con fuertes caídas en los mercados bursátiles, de bonos y, de manera inusual, también en el dólar estadounidense. “Sin embargo, excepto el dólar, los mercados se han recuperado, impulsados por el auge de la IA en EE.UU. y China, y por el apoyo de los bancos centrales y, en algunos casos, de la política fiscal en todo el mundo. También destaca la resistencia de los rendimientos a largo plazo de los bonos del Tesoro estadounidense, a pesar de los grandes déficits y de las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal”, señala.
Fabiana Fedeli (M&G) considera que la mayor velocidad en los movimientos del mercado ha añadido una capa adicional de complejidad para los inversores
La narrativa de la resiliencia ha sido clara, pero las gestoras matizan que eso no significa que los mercados no hayan sufrido ante los titulares y a las tensiones geopolíticas. “Sí, mostraron una sensibilidad especial a las noticias relacionadas con los anuncios arancelarios esporádicos y las negociaciones intermitentes sobre las tarifas. También hemos sido testigos de una mayor velocidad en las reacciones del mercado ante anuncios o datos individuales, lo que ha provocado fuertes movimientos bruscos seguidos de recuperaciones igualmente rápidas”, afirma Fabiana Fedeli, responsable de Equities y Multi-Asset de M&G.
Y reconoce que, frente a los conflictos globales, los shocks políticos y los giros en las políticas económicas, el sentimiento de los mercados de riesgo se ha mantenido relativa mente tranquilo en general. “Hasta ahora, esta resiliencia ha estado justificada, dado que los datos macro económicos y los acontecimientos geopolíticos solo tienen un impacto duradero sobre los activos de riesgo cuando afectan a los beneficios empresariales. Sin embargo, debemos mantener la vigilancia: hay solo un pequeño paso del cansancio a la complacencia”, añade.
A esta resiliencia, Susana García, Head of Business Development para Iberia de Jupiter AM, añade otra característica: la dispersión. “Hemos visto bastante dispersión, y no solo a nivel geográfico, sino dispersión a nivel sectorial y de estilos y creo que va a seguir, al igual que la incertidumbre, sobre todo por tener a Trump en la Casa Blanca”, apunta. Según matiza Álvarez desde Janus Henderson, “la vuelta de la dispersión en las rentabilidades viene no sólo del cambio de paradigma en el que estamos, sino también por la vuelta del coste de capital que genera mayores diferencias entre ganadores y perdedores”.
Gestión activa para un nuevo paradigma inversor
Brook-Walters va un paso más allá y asegura que detrás de esta resiliencia y dispersión lo que realmente hay es un nuevo régimen. “2025 ha reforzado nuestra visión de que estamos entrando en un nuevo régimen de inversión, caracterizado por una mayor volatilidad macro económica, ciclos económicos y de políticas monetarias divergentes, y gobiernos mucho más intervencionistas que los que hemos visto des de 2008”, defiende.
Según Christian Rouquerol, Head of Sales Europe & Latin Ameri ca y Co-Head Iberia de Tikehau Capital, y David Martín, Managing Director y Co-Head Iberia de Tikehau Capital, 2025 ha con solidado un cambio profundo en el marco económico global, marcado por el regreso de los estados como actores centrales. “En un entorno de desglobalización y tensiones geopolíticas persistentes, las principales economías han reforzado sus políticas industriales y orienta do el capital público hacia sectores estratégicos. Esta dinámica, estructural más que coyuntural, ha venido acompañada de un incremento notable del endeudamiento público, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de los tipos de interés a largo plazo en relación con las necesidades reales de financiación”, explican.
Christian Schulz (Allianz GI): «Destaca la resiliencia de los rendimientos a largo plazo de los bonos del tesoro estadounidense, a pesar de los grandes déficits y de las dudas sobre la independencia de la FED»
Para estas cinco gestoras, la gestión activa ha sido la clave para navegar en este mercado resiliente y de alta dispersión. “Este entorno es favorable a los gestores activos. De ahí que también estemos viendo cambio de tendencias en flujos. Tras unos años de fuerte apuesta por la gestión pasiva, vemos a los inversores orientarse hacia la gestión activa como una fuente de rentabilidad complementaria”, afirma Álvarez desde Janus Henderson.
Martina Álvarez (Janus Henderson): «Tras unos años de fuerte apuesta por la gestión pasiva, estamos viendo a inversores orientarse hacia la gestión activa como una fuente de rentabilidad complementaria»
Visión que también comparte Apa ricio desde MFS IM: “En medio de la divergencia regional y sectorial, la gestión activa será fundamental para navegar por la volatilidad, identificar oportunidades y evitar segmentos sobrevalorados o estructuralmente débiles, tanto en renta variable como en renta fija”.
En este sentido, Fedeli considera que, si bien la volatilidad del mercado puede ofrecer oportunidades atractivas para los gestores activos centrados en los fundamentales empresariales, este aumento en la velocidad de los movimientos del mercado ha añadido una capa adicional de complejidad para los inversores. En su opinión, “si bien puede resultar tentador celebrar la resiliencia de los activos de riesgo hasta ahora en 2025, es importante asegurarnos de comprender bien las compañías en las que invertimos y evaluar cuán realistas son las expectativas que sustentan sus valoraciones”. Esta gestión activa será, según Rouquerol y Martín, determinante para manejar los riesgos del próximo año: “En este contexto, la calidad en la ejecución y una mayor selectividad en las decisiones de inversión se han vuelto esenciales para mitigar riesgos y generar retornos ajusta dos a esta nueva realidad”.
Susana García (Jupiter AM): «Hemos visto bastante dispersión, y no solo a nivel geográfico, sino también a nivel sectorial y de estilos y creo que va a seguir»
Reordenación de las carteras: diversificación en Europa y emergentes
Ahora bien, ¿cómo se ha materializado este nuevo régimen de inversión? En opinión de las gestoras, el ejemplo más claro ha sido el fin del llamado excepcionalismo de EE.UU., que se ha traducido en un mayor atractivo de la renta variable europea y emergente, así como de los activos alternativos.
“A lo largo de 2025, hemos visto una mayor conciencia entre los inversores de que una sobreexposición a los activos de EE.UU. representa un riesgo y que, por tanto, se requiere una mayor diversificación. Los inversores han buscado refugios alternativos, siendo el oro la opción principal, junto con las monedas digitales, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Además, el dólar estadounidense no ha sido el único refugio cuestionado: los bonos del Tesoro estadounidense, especialmente en la parte larga de la curva, se han visto sacudidos por las preocupaciones sobre el creciente déficit presupuestario del país”, explica Fedeli.
Susana García, Head of Business Development para Iberia de Jupiter AM Ante esta narrativa, Brook-Walters cree que los inversores deberían considerar para el próximo año un conjunto de oportunidades más amplio y apostar por una mayor flexibilidad a la hora de invertir. “Las distintas economías y empresas están respondiendo al cambio de formas muy diferentes y a ritmos distintos. Algunas compañías locales se beneficiarán de políticas proteccionistas, y algunos gobiernos gestionarán esta transición mejor que otros”, afirma.
En un primer momento, el gran ganador parece haber sido Europa. Según la experta de M&G, los mercados europeos cobraron impulso a principios de año, beneficiándose de la reorientación de las carteras fuera de EE.UU., además de los anuncios de gasto fiscal como, por ejemplo, en infraestructura y defensa en Alemania.
Natasha Brook-Walters (Wellington Management) explica que, para los inversores preocupados por la concentración de los mercados, las estrategias más flexibles pueden ser una opción
“Sin duda hay y habrá más interés en Europa, sobre todo por los países en los que se han aprobado medidas fiscales e inversión en el sector de defensa, lo cual también ha favorecido a otros sectores europeos como infraestructuras o la tecnología relacionada con la defensa. A pesar de que contamos con las valoraciones bastante descontadas de los últimos años, todavía vemos bastante colchón para crecer”, sostiene García desde Jupiter AM.
Más allá de Europa, las gestoras también señalan a los mercados emergentes, ya que tienen un peso del 21% en los índices bursátiles globales. “Este peso y las oportunidades que deberían existir en mercados que representan el 41% del PIB nominal mundial justifican una exposición constante a la renta variable emergente. En general, el aumento de la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China, junto con el auge del proteccionismo, está generando más volatilidad y riesgo que el observado entre 2001 y 2020, pero las valoraciones siguen siendo razonables, existen motores de crecimiento en todo el universo emergente que presentan oportunidades y la depreciación del dólar estadounidense, si persiste, será un importante factor favorable para la renta variable”, defiende Tom Wilson, director de renta variable de mercados emergentes de Schroders.
El argumento también favorece a la renta fija emergente. En opinión de Álvaro Peró, Investment Di rector de renta fija en Capital Group, en un mundo dominado por un discurso inversor centrado en EE.UU., la deuda emergente en moneda local ofrece una alternativa atractiva. “Con unos factores de rentabilidad basados en la dinámica de los tipos de interés locales, este activo puede aportar diversificación y potencial resistencia a las carteras globales”.
Y defiende: “El activo y el alto rendimiento estadounidense ya no están estrechamente correlaciona dos. Al combinar estas fuentes de rendimiento distintas —los tipos de interés locales y la dinámica de las divisas en de la deuda emergente en moneda local, y los diferenciales de crédito en el alto rendimiento estadounidense—, los inversores podrían mejorar la diversificación de la cartera y reducir el riesgo de concentración, lo que favorece la posibilidad de obtener rendimientos más estables a largo plazo”.
Carlos Aparicio (MFS IM): «Creemos que el alfa de la selección de valores desempeñará un papel importante en los rendimientos esperados en la renta fija en el futuro»
Apuesta por los alternativos
La tercera pata en esta reorientación de las carteras han sido los activos alternativos. Según la experiencia de Brook-Walters, los merca dos privados están empezando a convertirse en una consideración importante para un conjunto más amplio de inversores que buscan alcanzar múltiples objetivos en sus carteras como, por ejemplo, equilibrar rentabilidad, rentas, diversificación y protección frente a la inflación, junto con sus activos tradicionales. “Lo que antes era dominio exclusivo de grandes instituciones, ahora resulta cada vez más relevan te para los clientes de banca priva da”, asegura.
La realidad es que, a lo largo de este año, la confianza de los inversores en los mercados privados se está mostrando resistente, y el optimismo crece sobre todo en lo que respecta a las estrategias con activos reales. Según una encuesta de Goldman Sachs Asset Management, los inversores ven oportunidades para mantener o mejorar los resultados durante el próximo año en infraestructuras, capital privado, real estate y crédito privado.
“Estos activos cuentan con más de 20 años de trayectoria de resiliencia y protección frente a la inflación, y ahora ofrecen a los inversores acceso a la próxima ola de crecimiento, especialmente a través de oportunidades en el middle market, donde la propiedad activa y la creación de valor pueden abrir un importante potencial alcista. Las infraestructuras se están beneficiando de vientos de cola estructurales, dado el volumen de gasto público y privado necesario, tanto para renovar activos obsoletos como para construir nuevas infraestructuras”, afirma Tavis Cannell, director global de Infraestructuras de Goldman Sachs Alternatives.
Detonantes macro para 2026
De cara a 2026, las gestoras inter nacionales parten de una premisa clara: todas las tendencias expuestas anteriormente continuarán. Es decir, el próximo año seguirá caracterizado por una fuerte resiliencia y dispersión en los mercados, así como por esa reordenación de las carteras hacia Europa, mercados emergentes y activos alternativos; y todo ello con un fuerte enfoque hacia la gestión activa.
Para Tikehau Capital, 2025 ha consolidado un cambio profundo en el marco económico global. marcado por el regreso de los estados como actores centrales
Pero, ¿cuáles serán los motores en los mercados en 2026? “Creo que hay muchos factores de los que hemos hablado este año que serán una realidad patente en 2026, como la claridad sobre las políticas monetarias, el impacto real en la inflación de los aranceles de la Administración Trump, el menor crecimiento de la economía real y el efecto de las políticas fiscales y de gasto anunciadas en Europa. El mercado estará marcado por el efecto de estos factores y el inversor tomará conciencia”, afirma García desde Jupiter AM.
Los expertos de las gestoras hablan también de la geopolítica: “Después de los diferentes acontecimientos de este año, se ha evidenciado cómo el riesgo geopolítico debe tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones de inversión. Ahora las empresas y los inversores deben estar preparados para tácticas que abarcan sanciones, aranceles y cambios de divisa”, apunta Álvarez desde Janus Henderson.
Sobre esta reconfiguración de alianzas globales, Rouquerol y Martín de Tikehau Capital señalan que la evolución de las relaciones entre Estados Unidos y China será funda mental para entender los equilibrios económicos globales. Así, más allá del discurso geopolítico, “el análisis debe centrarse en la sostenibilidad del modelo estadounidense, ya que se observa que su prima de valoración frente al resto del mundo se apoya en pilares que hoy presentan signos de tensión, desde el endeu damiento federal hasta el papel del dólar como moneda de reserva. El interrogante ya no es si hay alternativas, sino cuándo y cómo pueden materializarse”.
Oportunidades de inversión y temáticas para el nuevo año
Fruto de este entorno y régimen de inversión, las gestoras identifican oportunidades claras para 2026. “Las small caps se beneficiarán del aumento de la deslocalización y de los programas de reindustrialización”, tras estar rezagadas en los últimos años, señala Álvarez.

Para los expertos de Tikehau Capital, Europa seguirá posicionada como una zona de valor diferencial. “Hay varios factores que favorecen al continente europeo, como el giro fiscal de Alemania, la normalización del sistema bancario en el sur, valoraciones más atractivas frente a Estados Unidos y un entorno político y monetario más propicio a la inversión. El foco está en sectores directamente vinculados a la autonomía estratégica, como transición energética, defensa, digitalización, ciberseguridad o infraestructuras críticas. Es aquí donde vemos oportunidades reales para invertir con visión de largo plazo”, defienden. Además, la reconfiguración de alianzas globales y el debate en torno al uso del dólar en el comercio internacional apuntan a una fragmentación progresiva del sistema financiero global que también dejará oportunidades. “En este nuevo orden, las temáticas de soberanía europea, los mercados secundarios de deuda privada y la transformación urbana seguirán ganando peso en las carteras”, comentan.
Las gestoras también coinciden en que la IA seguirá siendo uno de los temas de inversión estrella y consideran que estamos lejos de una burbuja. “Las perspectivas tecno lógicas son de gran alcance, quizá incluso subestimadas. Las inversiones en las primeras etapas de cualquier revolución tecnológica pueden salir mal y las correcciones son inevitables, pero quedarse al margen no es una opción. El auge podría ex tenderse desde las empresas tec nológicas de EE.UU. y China hacia otros sectores y regiones”, sostiene el economista jefe de Allianz GI.
Sobre si 2026 será el año en que el mundo tecnológico “pinche”, García desde Jupiter AM explica que no podemos hablar en términos de “burbuja”, tal y como la recordamos de otros eventos de mercado, pero sí afirma que ve “bastante colchón” para una corrección. “Nos sentimos más cómodos buscando oportunidades de inversión en la IA y en la tecnología fuera de las Siete Magníficas o las grandes firmas del sector”, reconoce.
Víctor de la Morena (Amundi Iberia): «El legado de Trump puede entenderse como una fuerza disruptiva de doble filo: volatilidad y tensiones comerciales en los mercados, y oportunidades y el debate sobre la sostenibilidad del modelo actual»
La experta de M&G considera que, sin duda, existen bolsas de excesivo entusiasmo y expectativas infladas en renta variable, donde la rápida expansión de múltiplos ha generado valoraciones excesivamente elevadas, pero no duda del potencial de inversión que aún queda en este campo. “La IA es una tendencia estructural a largo plazo, y anticipamos que se implementará en múltiples industrias, permeando nuestras vidas de formas cada vez más amplias. Distinguir entre las empresas realmente comprometidas con la IA y aquellas con esfuerzos más superficiales sigue siendo un desafío, pero la aceleración en su adopción representa un cambio de paradigma sin precedentes. Lo más importante será la capacidad de elegir eficazmente a los sucesores: entender en qué invertir y en qué no hacerlo”, dice Fedeli.
Encajando la renta fija
También habrá nuevas oportunidades en deuda. “Durante los últimos años, con el escenario previo de la subida de los tipos de interés, el ahorro se ha canalizado a través de fondos monetarios y a vencimiento. Especialmente en España, los inversores siguen teniendo cantidades importantes en depósitos y fondos monetarios y es necesario que se vaya canalizando ese ahorro hacia soluciones de inversión de mayor valor. Con la bajada generalizada de tipos, ya no es tan fácil conseguir un 4% sin asumir riesgos”, explica Álvarez.
Aparicio señala que el crédito global se encuentra bien posicionado: “Se está beneficiando tanto de los flujos de-risking (procedentes de la renta variable o el crédito privado) como de los flujos re-risking (procedentes del efectivo y los bonos del Estado). El crédito sigue estando bien respaldado por unos sólidos fundamenta les y datos técnicos. También creemos que el contexto del mercado favorecerá a los gestores expertos en selección, dado el difícil panorama de valoración de la renta fija: no se puede negar que los diferencia les del crédito global son bastante ajustados en general. Además, la dispersión de los diferenciales dentro de un índice también es bastan te estrecha en términos históricos”, comenta.
Diversificación: la gran lección
Las gestoras internacionales lanzan un último mensaje: el nuevo paradigma de inversión obliga a redefinir la diversificación. “Redefinir la diversificación podría impulsar a los inversores a ampliar su universo de oportunidades. Este año hemos observado algunas interesantes en la renta variable europea y japonesa, donde las valoraciones, la dinámica de las políticas y las reformas corporativas están alineadas de forma positiva. Dicho esto, la renta variable estadounidense sigue siendo esencial —el ancla de las carteras globales-, pero puede que sea necesario evolucionar la forma en que asignamos a esta región”, defiende Brook-Walters.
Según Jacobo Ortega (SAM), «Los mercados de renta variable deberán aproximarse a las tasas de mejora en beneficios que estima el consenso, situadas en torno a incrementos de doble dígito»
Para el responsable de MFS IM en España, los temas que condicionarán al mercado el próximo año son en sí mismos un buen argumento a favor de la diversificación: “Existe el riesgo de que el dólar estadounidense siga debilitándose en el futuro, lo que ofrecería oportunidades de inversión en el resto del mundo. Mientras tanto, estaremos atentos a las dinámicas fiscales en países con elevados déficits fiscales, como Estados Unidos, Japón, Francia o el Reino Unido, ya que es probable que aumente aún más el riesgo de una crisis fiscal. En cuanto a la IA, esperamos una mayor difusión en todos los sectores, lo que creará oportunidades atractivas, pero también provocará algunas alteraciones. La selección de valores será clave, ya que es probable que haya ganadores y perdedores”, resume Aparicio.
Con la mirada puesta en los primeros compases de 2026, el economista jefe de Allianz GI concluye que, aunque en general son constructivos respecto a los mercados financieros, el ciclo económico asincrónico —debido a los ecos de las guerras comerciales de EE.UU.—, así como el riesgo de turbulencias impulsadas por decisiones a corto plazo del presidente estadounidense, ser ágil en la toma de decisiones y en las estrategias tendrá recompensa. “Diversificar alejándose del dólar, sin renunciar a las oportunidades que ofrece la revolución tecnológica, será clave”, concluye Schulz.




