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Columna de Arturo Rueda

Las adecuaciones al régimen del SAR no han generado cambios sustanciales en las inversiones de las siefores

Foto: john mcsporran / Flickr Creative Commons
Por Arturo Rueda

En diciembre de 2010, cuando los portafolios se habían recuperado del colapso mundial generalizado, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), con régimen de inversión acotado, mantenía en valores gubernamentales casi 60% de los recursos del sistema, según cifras de Consar. En febrero de 2018, con parámetros de inversión/riesgo más altos y alternativas de diversificación más amplias, ese tipo de inversión era aún mayoritario, casi 50% del total. La reducción no fue gradual, sino en períodos concretos, y atendió más a las condiciones de los mercados y filosofía de las Afores, que a la amplificación del régimen.

En la primera gráfica se aprecia que la proporción se mantuvo por dieciocho meses adicionales en torno a 58%, se redujo ocho puntos porcentuales entre agosto de 2012 y noviembre de 2013 para bajar a 50% de los recursos. Ese fue y ha sido su “piso”, la inversión mínima histórica del sistema en deuda del gobierno. Ahí se mantuvo dos años, con altibajos. Fueron relevantes el incremento a 55% de diciembre de 2015 a junio de 2016 y la reversa hacia el piso señalado, en el que permanece desde septiembre de 2017.

La renta variable (RV) total –nacional e internacional– era el tercer activo más importante del sistema, apenas debajo de la deuda privada mexicana. Entre diciembre de 2010 y febrero de 2012 se mantuvo alrededor de 17,6%. Por la forma de las líneas, se percibe que la evolución de la inversión en RV fue convexa respecto a la de valores del gobierno, es decir, subió en la medida en que ésta bajó: la proporción más alta de RV se dio en los dos años en que la de deuda gubernamental estuvo en su “piso”. En sentido inverso, es claro que la línea de RV hizo una formación cóncava respecto del aumento de la de títulos gubernamentales, entre octubre de 2015 y noviembre de 2017.

El alza de la proporción de RV total se explica por el aumento que las Afores hicieron de la RV externa, representada por la línea punteada superior. Obsérvese que la internacional era de 9% en 2010, que alcanzó su máxima proporción de 17,5% en el tercer trimestre de 2014 (cuando se aceleró el proceso de depreciación del peso), bajó a 12% en junio de 2016 (cuando el dólar oscilaba entre 18,50 y 19,00), y volvió a sobrepasar 15% en septiembre de 2017. En contraste, la línea de la inversión del SAR en RV local, la más baja de todas, se dibuja casi plana. Subió poco más de un punto porcentual para mantenerse alrededor de 9% entre diciembre de 2012 y diciembre de 2013. A partir de entonces bajó poco a poco, a 5,6% en noviembre de 2016, como reflejo de la perspectiva no optimista sobre el comportamiento de la BMV (El ETF DIA, que emula en pesos mexicanos el desempeño del índice Dow Jones, subió 230% entre el cierre de 2010 y febrero de 2018; la BMV, 30%).

La inversión en deuda privada doméstica varió poco en siete años, de 17,8% a 19,0%, con máximos alrededor de 20%, por eso en la gráfica se dibuja horizontal.

SB4: entre 100% de explotación, variaciones extremas, a uso moderado

La tenencia de valores gubernamentales en el conjunto de las SB4 evolucionó de manera simétrica a la del sistema, en tiempos y trazo gráfico, pese a ser la SB de régimen más amplio y parámetros más altos. La mayor proporción fue 54,4%, en enero de 2012; la inferior, 43,6%, en diciembre de 2013; su “piso”, de 45%.

Véase que las variaciones de la deuda gubernamental en las SB4 evolucionaron también en sentido opuesto a las de RV total: a reducción de la primera, incremento de la segunda, y viceversa.

Entre 2010 y 2011, las SB4 aprovechaban a plenitud su límite regulatorio de 25%. Aunque en julio de 2011 el tope se elevó a 40%, la RV aumentó a 33% hasta después de un año. Esta cifra se mantiene como su “techo”, el máximo histórico en esta clase de activo. Apréciese que pese a que a desde 2017 el límite es de 45%, no tuvo modificación significativa y que incluso, entre mayo de 2016 y abril de 2017, osciló por debajo de 25%, como si el tope hubiera sido el de 2011.

 

En lo individual, la SB4 de Invercap fue la de mayor consumo de RV total (38%), si bien temporalmente, entre marzo de 2013 y febrero de 2015. Paradójicamente, fue la de menor aprovechamiento (alrededor de 15%) entre agosto y octubre de 2016. Otras SB4 de uso extremo fueron Pensionissste (máximo, 36%; mínimo, 7,5%; al corte, 17,5%) y Azteca (35%, 8% y 29%).

De menos vaivenes en sus proporciones han sido Profuturo (máximo, 35%; mínimo, 24%; al corte, 31%), Banamex (37%, 22% y 33%), Sura (34%, 22% y 27%), Banorte (36%, 20% y 30%) y por supuesto, Inbursa que, si bien ha sido la más “conservadora” (20,5%, 13% y 18%), la ha aumentado a paso lento aunque sostenidamente.

Muchas adecuaciones al régimen; pocas variaciones a las carteras

Entre julio de 2011 y febrero de 2018 el régimen de inversión del SAR se abrió a mayor variedad de activos y aumentó considerablemente el límite de RV y las proporciones de riesgo. No obstante, la reducción máxima de deuda del gobierno fue de 16% (de 60% a 50%), mas solo en ciertos periodos; incluso, “rebotó” a 55% luego de la expansión del régimen. El aumento regulatorio de RV para las SB4, de 80% (de 25% a 45%) no significó mayor aprovechamiento, pues apenas subió 12% (de 25,6% a 28,7%) e incluso bajó en 2016 a cifras inferiores a las que tenía cuando el tope era de 25%. La deuda privada nacional prácticamente no tuvo variaciones.

En suma, la ampliación del régimen y el incremento progresivo del límite de RV no supusieron cambios sustanciales a las proporciones del SAR. Las inversiones del sistema continúan descansando en emisiones gubernamentales.
Un esquema de inversión mínima obligatoria en las diversas clases de activos, al estilo del sistema de pensiones de Chile, podría encauzar el aprovechamiento del régimen e incrementar las posibilidades de mejor desempeño.

Columna de Arturo Rueda
 

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