La IA en 2026: grandes inversiones, crecimiento real y correcciones saludables
| Por cristina.lopez | 0 Comentarios

La reciente corrección en el sector tecnológico refleja un ajuste más que una ruptura estructural en el ciclo de inversión en IA. En este sentido, las firmas de inversión no tienen duda: la inteligencia artificial seguirá siendo uno de los motores más importantes de la tecnología y la economía este año. En opinión de Nicolas Bickel, de Edmond de Rothschild, las grandes empresas de la nube y OpenAI están invirtiendo cantidades históricas en infraestructura de IA: más de 1,6 billones de dólares entre 2025 y 2028. «Estas inversiones ya empiezan a dar resultados: la IA mejora servicios en la nube, comercio electrónico y publicidad digital, y muchas empresas de software que se han adaptado a la IA están viendo cómo crece el interés por sus productos», destaca.
Ahora bien, en la misma medida en que la IA se va haciendo tangible, también han llegado las correcciones del mercado. Aunque al cierre del jueves el S&P 500 había bajado solo un 3% desde sus máximos, seamos realistas, la situación parece mucho peor. «Esto se debe a que la pérdida del 3% es una combinación de pérdidas mucho mayores en lo que va de año en áreas que habían atraído la mayor parte de los activos, como bitcoin (-49 %), los gigantes del software (-25 %) y los Magnificent 7 (-6 %). Mientras tanto, las acciones de las 493 compañías restantes, han subido entre un 1 % y un 6 % desde los mínimos del mercado en noviembre, lo que resulta aún más reconfortante. Consideramos que la corrección tecnológica actual es saludable, pero no completa», explican desde el equipo de renta variable de Federated Hermes.
Corrección saludable
Aunque algunos expertos comparan la situación actual con la de 2000, muchos sostienen que las condiciones actuales difieren de forma significativa: las empresas cotizadas que están impulsando el actual aumento del capex suelen contar con sólidos flujos de caja y la flexibilidad financiera necesaria para invertir, incluso si parte de ese gasto acaba resultando mal asignado. Una de esas voces es la de Fabiana Fedeli, directora de inversiones (CIO) de Renta Variable, Multiactivo y Sostenibilidad en M&G Investments, quien reconoce que las preocupaciones sobre el incremento del capex y sobre empresas de software que prometen en exceso en cuanto a la materialización de ingresos por IA son legítimas, pero considera que no estamos ante un punto de inflexión. Según su visión, más bien, se trata de un reinicio, a medida que los mercados reevaluan sus expectativas.
«La velocidad de los movimientos de mercado ha ido aumentando, amplificando los vaivenes y contribuyendo a la magnitud de la reciente purga. Estos ajustes son ahora más amplios y más rápidos que en ciclos anteriores, y los inversores tendrán que afinar su capacidad para distinguir el ruido de las señales realmente significativas», añade a su argumento.
Para Fedeli, esto no es el final de la apuesta por la IA, sino más bien como una ampliación del abanico de oportunidades más allá del reducido grupo de grandes tecnológicas estadounidenses que ha concentrado la atención de los inversores. «La carrera por la IA es global y, aunque seguimos creyendo que algunos de los “facilitadores” de la IA —los fabricantes de hardware que construyen la infraestructura que la sustenta— aún tienen potencial, creemos cada vez más que está surgiendo una oportunidad entre los beneficiarios de la IA: compañías de distintos sectores, como consumo, medios, financiero, materiales e industriales, que están desplegando IA para mejorar costes, aumentar ingresos y optimizar la captación de clientes. Además, la inversión en IA es global, y debemos mirar más allá del mercado estadounidense. Dicho esto, la actual debilidad relativa de la tecnología en EE.UU. ofrecerá a los inversores activos nuevas oportunidades de inversión, ya que la innovación, en sentido amplio, sigue mostrando fortaleza estructural. Se trata de una recalibración, no de un giro de tendencia, y los principales beneficiarios del auge de inversión en IA quizá no sean las empresas que realizan el capex, sino aquellas mejor posicionadas para aprovecharlo», afirma la experta de M&G.
Por su parte, los expertos de Federated Hermes esperan que el cambio del mercado hacia las acciones de menor capitalización y valor probablemente continúe durante algún tiempo. Una de las razones que sustenta esta visión de «corrección saludable» tiene que ver con el desarrollo de la propia IA. Por ejemplo, explican que los hiperscalers están empezando a alejarse del modelo «asset light» que los hacía tan atractivos: altos márgenes incrementales, modesta intensidad de capital y una extraordinaria generación y crecimiento del flujo de caja libre. Ese panorama está cambiando rápidamente.
«Además, el sector del software se enfrenta a una combinación de problemas graves que no se valoran lo suficiente. Primero, muchas empresas todavía están asimilando el exceso de licencias vendidas durante el aumento de la demanda de trabajo remoto en la pandemia. Los ciclos de renovación siguen marcados por la optimización y la reducción, no por la expansión. Segundo, la IA está amenazando el modelo tradicional basado en licencias. Y también, el mercado se está ensanchando porque están mejorando las compañías de fuera del ámbito tecnológico, que hasta ahora había liderado el mercado», añaden a sus argumentos.
Por último, Thomas Hempell, de Generali AM, reconoce que el mercado puede ser volátil por la concentración de inversiones en empresas tecnológicas y los altos precios de sus acciones. Pero a diferencia de la burbuja de las puntocom en los 90, el crecimiento actual está respaldado por beneficios reales. La IA tiene mucho potencial para transformar negocios y aumentar la productividad, incluso en un contexto económico que sigue siendo favorable.
Visión para este año
Estos ajustes que hemos visto no le restan argumentos a que la IA es una oportunidad en la que estar invertido. Según Paddy Flood, de Schroders, los beneficios de la IA no siempre son visibles de inmediato. Muchas empresas la usan para hacer más eficientes sus servicios, desde asistentes virtuales hasta recomendaciones personalizadas, sin que los usuarios tengan que pagar directamente por ello. “Aunque no siempre se vea, la IA ya genera valor económico en toda la cadena tecnológica”, dice Flood.
Joe Davis, de Vanguard, recuerda que la inversión en IA todavía está en sus primeras etapas, similar a lo que pasó con Internet o la electricidad cuando comenzaron. La próxima fase dependerá de los llamados “AI scalers”, empresas con recursos suficientes para aumentar la potencia de computación, almacenamiento de datos y modelos de IA a gran escala. Estas inversiones no solo impulsarán la tecnología, sino también sectores relacionados, como semiconductores, centros de datos y energía. Esto marca el inicio de un cambio importante a largo plazo en la economía.
Según la visión de Johnathan Owen, gestor de carteras en TwentyFour AM, después de un año de gran entusiasmo por la IA, los mercados están empezando a mostrar disciplina. La enorme emisión de bonos vinculados a la IA, que podría llegar entre 1 y 3 billones de dólares en los próximos años, preocupa sobre si los inversores podrán absorber tanta oferta en tan poco tiempo. Aunque la demanda sigue alta, el momento y la cantidad de estas emisiones podrían frenar la subida de precios y aumentar los riesgos de crédito. Owen recomienda centrarse en activos esenciales como centros de datos e infraestructura, evaluando con cuidado el endeudamiento y el riesgo, porque los beneficios todavía tardarán en reflejarse.
Por último, Mark Munro y Anthony Merola, de Aberdeen, señalan que los gigantes tecnológicos están recurriendo cada vez más a los mercados de bonos públicos para financiar la expansión de la IA, dejando atrás la dependencia exclusiva del flujo de caja o el capital privado. Solo en los últimos tres meses, Meta, Alphabet, Amazon y Oracle emitieron miles de millones de dólares en bonos. Comparan el ritmo actual de inversión con el auge de Internet en los 90. Según ellos, la necesidad de financiación seguirá creciendo, impulsada por los costosos centros de datos y el aumento de la demanda de energía. Para los inversores, esto significa oportunidades tácticas en bonos de alta calidad a corto plazo, mientras que en fondos a largo plazo será clave ser flexibles para aprovechar las próximas emisiones importantes.
En conjunto, los analistas coinciden en que 2026 será un año de consolidación: grandes inversiones, adopción creciente de la IA y oportunidades de crecimiento reales, aunque con desafíos que requieren prudencia y estrategias claras tanto para empresas como para inversores.








