Dato de inflación de junio de EE.UU.: ¿la señal inequívoca que esperaba la Fed para bajar tipos?

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Los mercados e inversores dan por seguro que la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) anunciará un primer recorte de tipos en septiembre. El argumento que respalda esta convicción es el buen dato de inflación del mes de junio en EE.UU.: el indicador general e interanual mostró un avance del 3%, inferior al 3,1% esperado y al 3,3% del mes previo; y el subyacente sorprendió con un recorte de una décima con respecto al dato anterior, alcanzando los mínimos desde abril de 2021. 

“En términos mensuales, la tasa general pasó al terreno negativo por primera vez en casi cuatro años, con un -0,1% vs el 0,1% esperado y la variación nula del mes anterior. Con todo, se confirma así la trayectoria hacia el objetivo del 2%, aunque en los próximos meses se podrían registrar fluctuaciones”, explican los analistas de Banca March.

Por componentes, señalan desde Banca March que tanto los servicios como los bienes contribuyeron en menor medida a la inflación. “En los servicios que excluyen la energía, la variación fue de tan solo el 5%, la menor tasa desde abril de 2022, contribuyendo un 3% frente al 3,11% del mes anterior. Esto vino principalmente explicado por la significativa ralentización en los alquileres atribuidos: 5,4% en junio, el menor crecimiento desde mayo de 2022 y frente al 5,6% anterior, aportando así 1,4%. En cuanto a los precios de los bienes, retrocedieron a ritmos del 1,84%, siendo el mayor descenso en 20 años, y con ello retiraron 0,40%  a la inflación. Por último, también destaca la fuerte desaceleración de la energía, con un crecimiento de 0,99% frente al 3,67%, aportando así únicamente un 0,08% vs un 0,26%”, detallan desde la entidad en su análisis diario. 

Según Banca March, es indiscutible que se trata de un buen dato, lo cual se reflejó en el comportamiento del mercado. “Impulsó la cotización de los bonos a ambos lados del Atlántico, dejando los tipos a 10 años en Estados Unidos en los niveles más bajos desde finales marzo y en Alemania se perforó de nuevo el nivel del 2,5%. Asimismo, los futuros de tipos de interés elevan hasta el 90% las posibilidades de recortes en el mes de septiembre, dándola prácticamente por segura”, añaden. 

Septiembre: recorte de tipos

A la luz de este dato macro sumado a la visión del mercado laboral y de la economía estadounidense que lanzó Jerome Powell, presidente de la Fed, esta semana durante su comparecencia ante el Comité de Banca del Senado, sitúan la primera bajada de tipos en EE.UU. en septiembre. En opinión de Ronald Temple, estratega jefe de Mercados de Lazard, a estas alturas, una bajada de tipos en septiembre debería ser “trato cerrado”. “En el segundo trimestre, la tasa de inflación general en EE.UU. ha sido del 1,1%, con una inflación subyacente del 2,1%, lo que hace cada vez más evidente que las sorpresas al alza del primer trimestre fueron anómalas. Dada la creciente evidencia de ralentización del crecimiento económico, es hora de que la Reserva Federal vuelva a centrarse en el doble mandato y relaje la política monetaria”, defiende Temple. 

Para John Kerschner, jefe de Productos Titulizados de EE.UU. y gestor de cartera de Janus Henderson, tanto el IPC general como el subyacente fueron más débiles de lo esperado, lo que da a la Reserva Federal la señal inequívoca de que empezará a bajar los tipos a finales de año.  “Dado que faltan menos de tres semanas para la próxima reunión de la Fed, el mercado está valorando actualmente que se saltará esa reunión y realizará su primer recorte en septiembre. Las probabilidades de un recorte en esa reunión se acercan ahora al 100%, según el mercado. Y lo que es más importante, el mercado espera ahora tres recortes para finales de enero de 2025.  El presidente Powell dijo recientemente que los riesgos para la inflación están ahora más ‘equilibrados’. La cifra de ayer refuerza esa opinión y quizá incline ahora la balanza hacia la preocupación por una desaceleración más brusca de la economía estadounidense”, afirma Kerschner.

Existe un claro consenso sobre que los datos más débiles de la inflación en EE.UU. refuerzan el caso para un recorte de tasas en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de septiembre. “Junto con datos económicos más suaves, incluido un enfriamiento del mercado laboral, esto ha aumentado la confianza en que la inflación tenderá a bajar en los próximos meses. Reducimos nuestra previsión de inflación en EE.UU. al 3% en 2024 y al 2,2% en 2025. Todavía esperamos que la Reserva Federal reduzca las tasas en septiembre y diciembre de 2024”, reconoce David Kohl, economista jefe de Julius Baer.

Según argumenta Kohl, la disminución de la inflación en junio sigue a una moderación en mayo y refuerza nuestra opinión de que la Fed reducirá la tasa objetivo de los fondos federales en su reunión de septiembre. “Los datos económicos más débiles, incluido un enfriamiento del mercado laboral, también aumentan nuestra confianza en que la inflación se desacelerará aún más en los próximos meses y que la Reserva Federal volverá a reducir la tasa objetivo en su reunión de diciembre. Reducimos nuestras previsiones anuales de inflación para 2024 del 3.2% al 3.0% y para 2025 del 2.3% al 2.2%”, concluye.

Sin embargo, también hay voces en la industria que disienten de esta visión. Según los expertos de Vanguard, a pesar del giro que ha dado la inesperada fortaleza de la economía estadounidense, los acontecimientos del primer semestre de 2024 ha reforzado su opinión de que el entorno de las tasas de interés más altos ha llegado para quedarse. “El ciclo económico actual no es normal. La economía mundial sigue asentándose tras unas descargas económicas sin precedentes que incluyen una pandemia, una guerra en Ucrania y un aumento de las tensiones geopolíticas. Los cambios estructurales, como el envejecimiento de la población y la tendencia al alza de la deuda fiscal, también hacen difícil descifrar el ciclo económico a partir de la tendencia. Esto crea un entorno difícil para los bancos centrales, los mercados y los inversionistas”, afirma Jumana Saleheen, economista jefe para Europa de Vanguard.

Grupo Fidelitas lanza su nueva división especializada en el asesoramiento integral para sus clientes

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En el marco de su continuo crecimiento y expansión, Grupo Fidelitas & Company  ha anunciado el lanzamiento de Fidelitas Advisors, una nueva división dedicada a brindar servicios de asesoramiento integral a clientes individuales e institucionales.

Este nuevo lanzamiento se produce tras el éxito de Fidelitas ARTe, empresa líder en la promoción y democratización del arte, y Fidelitas Real Estate, especialista en gestión inmobiliaria y asesoramiento de inversiones. Con Fidelitas Advisors, el Grupo Fidelitas & Company completa su oferta de servicios, ofreciendo a sus clientes una solución integral que abarca desde el asesoramiento financiero y la planificación patrimonial hasta la gestión de inversiones y la intermediación en operaciones inmobiliarias.

«El lanzamiento de Fidelitas Advisors marca un hito importante en la trayectoria de Grupo Fidelitas & Company», afirma Rubén Puga, fundador y presidente del Grupo. «Gracias al éxito de nuestras divisiones especializadas en arte y bienes raíces, hemos adquirido una experiencia invaluable que nos permite ofrecer un servicio 360 a nuestros clientes, atendiendo sus necesidades financieras y patrimoniales de manera integral y personalizada».

Fidelitas Advisors estará dirigido por un equipo de profesionales altamente cualificados y experimentados, con una amplia trayectoria en el sector financiero y empresarial. El equipo estará liderado por Rubén Puga, quien cuenta con una reconocida experiencia en finanzas y banca. «Estamos entusiasmados de poder ofrecer a nuestros clientes un servicio de asesoramiento integral de la más alta calidad», señala. «Nuestro objetivo es convertirnos en el socio de confianza de nuestros clientes, acompañándolos en la toma de decisiones estratégicas que les permitan alcanzas sus metas financieras y patrimoniales».

Los objetivos

Fidelitas Advisors ofrecerá una amplia gama de servicios incluyendo asesoramiento financiero y planificación patrimonial, gestión de inversiones, intermediación en operaciones inmobiliarias, asesoramiento en fusiones y adquisiciones, y asesoramiento fiscal y legal.

Empiezan su andadura, según explica Puga a Funds Society, con 10 asesores patrimoniales, con carteras con un valor de 80 millones de euros. La idea es gestionar, al cierre de 2024, en torno a 300-500 millones de euros.

El proyecto arranca en Madrid, Marbella y Sevilla, en España, y en Roma, Miami y Lima en el terreno internacional, con idea también de futuras expansiones.

Con el lanzamiento de Fidelitas Advisors, Grupo Fidelitas & Company se consolida como una empresa de asesoramiento integral. La compañía está comprometida a ofrecer a sus clientes un servicio de excelencia, basado en la confianza, la transparencia y la profesionalidad.

Salomé Bouzas ficha por la gestora de Santander Private Banking

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LinkedIn

Nuevo refuerzo en Santander Private Banking. Salomé Bouzas Romero, hasta ahora Portfolio Manager en Amundi, se ha incorporado a la gestora de la entidad de banca privada española, también como gestora de activos.

Según fuentes del mercado, se unirá al equipo liderado por Álvaro Galiñanes Franco, Chief Investment Officer en Santander Private Banking Gestión.

Bouzas ha trabajado durante los dos últimos años en Amundi, donde ha sido gestora en la plataforma de soluciones multiactivo, según su perfil de LinkedIn.

Anteriormente desarrolló su carrera profesional en Tressis, donde trabajó durante casi ocho años, en su último puesto como analista de fondos de inversión y gestión de carteras.

En su primera etapa en Tressis, fue asesora financiera en el

Salomé cuenta con la titulación CFA, tiene el master de Banca y Finanzas por el

En busca de soluciones para la crisis global del agua

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El mundo vive una importante crisis en torno al agua. El cambio climático, entre otros factores, sitúa nuestro acceso a agua limpia y salubre bajo una clara amenaza. Según el informe del World Resources Institute en 2023, el 25% de la población mundial se enfrenta actualmente a un estrés por falta de agua extremadamente alto cada año, consumiendo regularmente casi todo su suministro de agua disponible. Además, al menos el 50 % de la población mundial, unos 4.000 millones de personas, viven actualmente en condiciones de gran estrés hídrico durante al menos un mes al año.

Son cifras preocupantes, pero a veces es difícil darse cuenta de la gravedad del problema hasta que lo experimentas en primera persona. Recientemente tuve oportunidad de visitar la hermosa región de Andalucía y durante una excursión por el interior, descubrimos cómo el embalse malagueño de El Chorro se encontraba al 17% de su capacidad muy por debajo del nivel que cabría esperar en esta época del año. El sur de España atraviesa una importante plurianual, con crecientes restricciones en el uso del agua y el temor cada vez mayor sobre lo que pueda significar para la temporada turística de verano.

Pero España no es, por desgracia, el único país que debe enfrentar este grave problema: la Organización Meteorológica Mundial apunta a que las temperaturas mundiales récord de 2023 exacerbarán las sequías plurianuales en Sudamérica, África y otras zonas del Mediterráneo. Las inundaciones también se han vuelto más frecuentes a medida que el aumento de la temperatura de los océanos provoca tormentas más intensas.

El impacto del cambio climático se ve agravado por el crecimiento demográfico y el rápido ritmo de urbanización, que ejercen una mayor presión sobre nuestras infraestructuras hídricas. Esto también se debe a décadas de inversión insuficiente de los gobiernos en las redes de distribución del agua. En un informe, Global Water Intelligence estima que alrededor del 30% del agua de los sistemas hídricos mundiales se pierde por el envejecimiento de las infraestructuras y el despilfarro, lo que bastaría para abastecer de agua a otros 2.000 millones de personas.

Y los costes económicos de la falta de acceso a agua de calidad son inmediatos, ya que el agua es un recurso fundamental para muchas industrias. La agricultura representa alrededor del 70% del consumo mundial de agua, mientras que la energía hidroeléctrica contribuye  generar el 15% de la electricidad mundial. Pero el agua también desempeña un papel clave en la construcción de edificios, la minería y el refinado de recursos y en los sectores tecnológicos, desde la fabricación de los semiconductores utilizados en nuestros aparatos electrónicos hasta la refrigeración de los centros de datos utilizados para alimentar Internet.

Con un agua limpia cada vez más escasa, está claro que tanto las empresas públicas como las privadas deben invertir en soluciones que promuevan una mayor circularidad del agua. El reciclaje y la reutilización deben convertirse en la norma y los gestores de activos deben comprometerse activamente con las empresas en este tema dada su importancia desde las perspectivas medioambiental y financiera.

Pero la escasez de agua no es el único problema: también hay problemas reales en torno a la calidad del agua; por ejemplo, en 2023, sólo el 14% de los ríos del Reino Unido se consideraban en “buen” estado ecológico. Las sustancias alcalinas perfluoradas y polifluoradas (PFAS) se utilizan en multitud de procesos de fabricación y productos, incluidos los envases de plástico. Cuando se liberan en el agua, estas “sustancias químicas perennes” no se descomponen hasta pasados miles de años y se han relacionado con una serie de efectos negativos sobre la biodiversidad y la salud. Apodados el “nuevo amianto”, los gobiernos de todo el mundo están empezando a introducir una normativa más estricta en torno a la depuración de los PFAS en el agua potable, con el consiguiente riesgo de litigios y enormes costes de limpieza para las empresas que no se adhieran a ella.

Los gobiernos y las empresas se están dando cuenta de los crecientes riesgos económicos derivados del estrés hídrico, en un momento en que aumenta la presión política para que aborden la crisis del agua. Muchos países están acelerando sus inversiones en agua. Por ejemplo, en el proyecto de ley del presidente Biden para 2021, que prevé un gasto de 1 billón de dólares en infraestructuras, se han destinado 55.000 millones de dólares a mejorar las envejecidas infraestructuras hidráulicas de Estados Unidos, en un contexto en el que las sequías y las inundaciones son cada vez más frecuentes y graves en todo el país.

Las empresas que aportan soluciones innovadoras para promover una mejor gestión del agua no sólo ofrecen resultados sostenibles positivos, sino que también están bien posicionadas para disfrutar de vientos de cola en su crecimiento gracias al aumento de la inversión pública y privada en infraestructuras y soluciones hídricas. El agua es posiblemente el recurso más infravalorado actualmente: pagamos muy poco por ella, pero el impacto cuando carecemos de ella es inconmensurable. Afortunadamente, el mundo empieza a darse cuenta de ello y a invertir para preservar este preciado recurso.

Tribuna elaborada por Pauline Grange. Gestora de carteras de Renta Variable Global en Columbia Threadneedle.

El auge de la extrema derecha y el limitado espacio fiscal dificultan el cierre de la brecha de inversión en Europa

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¿Qué está en juego en Europa?
Pixabay CC0 Public DomainFoto: NakNakNak. ¿Qué está en juego en Europa?

Eiko Sievert y Tom Giudice, analistas especializados en países soberanos y del sector público de Scope Ratings, consideran que la UE necesita mercados de capitales más profundos y financiación adicional para las inversiones necesarias a fin de reforzar la seguridad, la defensa y la independencia estratégica de Europa al tiempo que mejora su competitividad. Según su visión, la creciente fragmentación política complica la tarea.

“La emisión de deuda pendiente de la UE (AAA/estable) se multiplicará por diez hasta alcanzar casi el billón de euros a finales de 2026, frente a la cifra de menos de 100.000 millones de euros en 2019. Ello refleja el apoyo financiero de toda la UE en respuesta a las recientes crisis, que se tradujo en la creación de un nuevo y sólido marco de financiación», explican.

Sin embargo, según Eiko y Tom, se necesitan fondos públicos adicionales para reducir el gran déficit de inversión de la UE, que ronda los 500.000 millones de euros anuales. Para colmar esta brecha, los analistas explican que será necesaria la inversión tanto pública como privada, incluidas las asociaciones público-privadas a gran escala, la futura emisión de deuda común de la UE y la movilización directa de capital privado.

«A raíz de la creciente influencia de los partidos de extrema derecha en el Parlamento Europeo y en los parlamentos nacionales de los Estados miembros,  supondrá un reto para cumplir la tarea de inversión a la que se enfrenta la Comisión Europea en los próximos cinco años. Por lo tanto, consideran que acelerar el progreso de la Unión de Mercados de Capitales (UMC) será una prioridad clave para conseguir movilizar la financiación del sector privado.

“Aunque tras las últimas elecciones los partidos de extrema derecha han aumentado su presencia en el Parlamento Europeo, es poco probable que entorpezcan la elaboración de las políticas generales. Sin embargo, dado que los jefes de Estado dirigen las principales prioridades políticas y la orientación general de las políticas en el Consejo Europeo, la creciente influencia de las opiniones políticas de extrema derecha en muchos gobiernos nacionales podría ralentizar los avances en algunos ámbitos políticos, como la transición ecológica», apuntan en su análisis.

En este sentido, recuerdan que la mayoría de los países miembros que son contribuyentes netos al presupuesto a medio plazo de la UE, que también suelen ser los países soberanos con mejores ratings, han experimentado un giro político hacia la derecha en los últimos años. «Esta tendencia puede limitar la voluntad de los políticos europeos de ponerse de acuerdo para establecer futuros instrumentos de deuda e inversiones comunes», matizan.

La decisión del presidente francés, Emmanuel Macron, de convocar elecciones parlamentarias anticipadas tras el aumento del apoyo a los partidos de extrema derecha en las elecciones europeas, pone de relieve la creciente fragmentación política, que aumenta aún más la incertidumbre sobre la capacidad de los gobiernos para abordar eficazmente los crecientes retos fiscales.

“Varios Estados miembros afrontan elevadas cargas fiscales, con ratios deuda/PIB que a finales de 2024 superarán el 100% en Grecia (155%), Italia (140%), Francia (112%), Bélgica (106%) y España (105%), limitando inversiones estratégicamente importantes en la UE. Así pues, la consolidación fiscal sigue siendo crucial, pero puede dar lugar a una menor inversión pública. Con arreglo al marco fiscal revisado de la UE, podrían anunciarse procedimientos de déficit excesivo para unos 11 países, entre ellos Italia, Francia, Bélgica y España. La aplicación de la posterior reforma fiscal será fundamental, ya que el incumplimiento de los objetivos a medio plazo podría descalificar a los países de otros mecanismos de apoyo a la crisis, como el Instrumento de Protección de la Transmisión del BCE», añaden.

Dadas las limitaciones fiscales y políticas para realizar inversiones públicas adicionales a escala comunitaria y nacional, los analistas prevén que se aceleren los esfuerzos para mejorar la UMC. «Se trata de una medida necesaria para reducir el déficit de inversión de la UE, ya que la mayor parte de la financiación deberá proceder del sector privado. Sin embargo, hasta la fecha, la utilización de los mercados de capitales por parte de las empresas y los hogares está muy por detrás de la de otras grandes economías, lo que pone de relieve el reto que tenemos por delante», insisten. 

Por último, según su visión, las empresas de la UE siguen dependiendo en gran medida de la financiación bancaria y, en los últimos tres años, sólo han obtenido de los mercados de capitales el 10,7% del total de sus nuevas necesidades de financiación.

Y aclaran que aunque hay claras diferencias entre los Estados miembros, con un porcentaje mayor en Francia (17%) que en Alemania (9%), la UE en general está por detrás de países que se benefician de mercados de capitales más profundos, como el Reino Unido y EE.UU., donde más de una cuarta parte de la financiación empresarial procede de la emisión de bonos o acciones.

Además, destacan que los hogares de la UE también tienen una parte baja de sus ahorros invertidos en los mercados de capitales, equivalente a alrededor del 90% del PIB, aunque hay excepciones como Dinamarca (187%) y los Países Bajos (174%). “Esta proporción es muy inferior a la del Reino Unido (182%), donde los hogares invierten mucho en seguros y pensiones, y muy inferior a la de Estados Unidos (311%), donde los hogares suelen tener menos efectivo y una gran proporción de sus activos financieros en acciones cotizadas y fondos de inversión. La UE ha mostrado un historial más alentador en financiación verde. El fuerte compromiso de los últimos años con la transición verde se refleja en su liderazgo en la emisión de bonos ESG como porcentaje de la emisión total, tanto a nivel de la UE como de cada Estado miembro. Aunque es probable que se haga más hincapié en apoyar la independencia energética de la UE y otras prioridades estratégicas, esperamos que continúe la fuerte emisión de bonos verdes en la UE», concluyen los analistas de Scope Ratings.

Perspectivas de renta fija: a la espera de rebajas de tasas

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Foto cedidaFoto cortesía de Janus Henderson Investors

Los mercados de renta fija se han obsesionado con el calendario de las rebajas de los tipos de interés. Para ello no solo hay que fijarse en los datos económicos y de inflación, sino en los propios responsables políticos. Nadie mira a los bancos centrales por la agudeza de sus previsiones, que ha sido deplorable. En su lugar, los mercados miran a los bancos centrales porque fijan la política.

En lo que supone un claro reconocimiento de su falta de clarividencia, los bancos centrales se han vuelto muy «dependientes de los datos» y reactivos. El problema es que los indicadores clave en los que se fijan ―inflación y empleo― son indicadores rezagados. Esto se ve agravado por el hecho de que sus herramientas políticas también funcionan con un efecto retardado.  La persistente inflación ha llevado a los mercados a descartar las rebajas de tipos previstos y se prevé que la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) aplique una o dos rebajas de tipos este año, frente a las seis o siete de principios de año.1 Este enfoque constituye una receta para cometer un error en la política si la inflación no se comporta en los próximos meses.

La conclusión del retraso de las rebajas de tipos ha sido una mayor oportunidad para los inversores en renta fija de asegurarse unos rendimientos atractivos. A los inversores se les está remunerando por esperar a que se produzcan rebajas de tipos.

El freno a la bajada de tipos en Estados Unidos se debe a la inflación. Ya se trate de billetes de avión, seguros de automóviles o alquileres, ha habido muchas razones por las que el descenso de la inflación se ha estancado. En contabilidad, llega un momento en que una empresa utiliza el término «partidas excepcionales» con demasiada frecuencia y los inversores se vuelven escépticos sobre la solidez de los beneficios de una empresa. ¿Debería aplicarse un cinismo similar a la Fed y a su lucha contra la inflación?

Creemos que no. En primer lugar, el estancamiento se ha producido en todos los artículos, incluyendo incluye los volátiles precios de alimentos y energía. La inflación subyacente mantiene una tendencia a la baja. En segundo lugar, la inflación no se mueve en línea recta, por lo que debemos esperar volatilidad ocasional. En tercer lugar, los datos de inflación son conocidos por sus atrasos y, en los niveles actuales, no están muy lejos del objetivo de la Fed. De hecho, si EE.UU. informara de la inflación utilizando el dato del índice armonizado de precios al consumo (como es habitual en Europa), la inflación estadounidense se situaría en el 2,4%.2 Además, las expectativas de inflación entre los consumidores siguen bien ancladas en torno al 3% para el próximo año, tanto en EE. UU. como en la zona euro.3

Las demandas salariales también se están moderando en la mayoría de las economías. El análisis sugiere que el crecimiento salarial tiende a ser un síntoma de la inflación más que su causa.4 Por tanto, es probable que el descenso de la inflación acentúe la tendencia a la baja de las demandas salariales. Puede que se requiera paciencia durante unos meses más, pero la tendencia se mantiene intacta.

Mientras que este verano se celebra la Eurocopa de fútbol de la UEFA 2024, uno se acuerda de algunas investigaciones sobre porteros y tandas de penaltis. Los porteros tienen tendencia a lanzarse en una dirección concreta para detener un penalti, cuando realmente pararían más penaltis si simplemente se quedaran en el centro de la portería.  Esto se debe a que los porteros se sienten peor cuando se les marca un gol tras la inacción (quedarse en el centro) que tras la acción (saltar a un lado u otro). 5 Los responsables de los bancos centrales pueden estar pensando que, si la economía está creciendo modestamente, los mercados laborales gozan de buena salud y la inflación está contenida, ¿por qué no quedarse quietos? Al fin y al cabo, se arriesgan a una mayor pérdida de reputación si permiten que aumente la inflación que si provocan debilidad económica o desempleo. Sin embargo, son conscientes de que su política también funciona con retraso, por lo que cuanto más tiempo se mantengan los tipos en los niveles actuales, más aumentará la presión financiera.

Ya hemos visto problemas entre los bancos regionales el año pasado y, más recientemente, entre las empresas con niveles de endeudamiento excesivos. Sin embargo, las tasas de impago por debajo de investment grade solo han aumentado modestamente y se espera que se mantengan en torno al umbral bajo de un solo dígito de entre el 3% y el 5% en Europa y EE. UU. durante el resto de este año. El contexto técnico de los emisores de deuda que encuentran compradores dispuestos ha sido favorable, pero eso se debe en parte a la expectativa de que los tipos serán más bajos el año que viene. Esto anima a los inversores a asegurarse los rendimientos de los bonos emitidos ahora que son relativamente altos, al tiempo que se consuelan con el hecho de que unos tipos más bajos en el futuro deberían ser un apoyo para el telón de fondo económico y empresarial.

Aparte de una gran sorpresa de crecimiento o un shock de inflación, nos cuesta ver que los principales bancos centrales vayan a subir los tipos. El riesgo para los mercados de tipos es que las rebajas de tipos sean menores y más lentas de lo esperado. Por ello, preferimos los mercados europeos a los estadounidenses, donde la economía relativamente más débil de Europa ofrece más visibilidad acerca de una trayectoria de tipos más bajos.

Para muchos activos de renta fija, una trayectoria de bajada de tipos más lenta no es necesariamente mala si viene engendrada por un crecimiento económico fuerte, pero no demasiado fuerte, que favorezca los beneficios y los flujos de caja. Con un contexto económico de crecimiento resistente, aunque moderado, en EE. UU., una reactivación de la economía europea y menos pesimismo respecto a las perspectivas económicas de China, existe la posibilidad de que los diferenciales de crédito se reduzcan aún más. Entre los sectores corporativos, seguimos prefiriendo las empresas con buenos ratios de cobertura de intereses y un fuerte flujo de caja, y apreciamos oportunidades de valor en algunas de las áreas que han estado en desventaja, como activos inmobiliarios.

Sin embargo, reconocemos que los diferenciales de crédito en conjunto están cerca de sus medias históricas, lo que deja poco colchón en caso de que las perspectivas corporativas den un giro a peor. Teniendo esto en cuenta, observamos valor en la diversificación, especialmente hacia la deuda titulizada, como los valores respaldados por hipotecas, los valores respaldados por activos y las obligaciones de préstamos garantizados. En este caso, los prejuicios con respecto a estas clases de activos, combinados con la resaca de la volatilidad de los tipos, han hecho que los diferenciales y los rendimientos ofrecidos parezcan convincentes. Los rendimientos de los sectores titulizados son más atractivos desde el punto de vista histórico y es más probable que no sufran problemas en caso de una desaceleración más grave.

Sería negligente no mencionar la política, dado que en la segunda mitad del año se producirá el acontecimiento definitorio de numerosas elecciones, incluida la de un presidente estadounidense. El elevado riesgo político en la segunda mitad de 2024 debería atraer a los inversores hacia activos tradicionalmente de menor riesgo, como los bonos, que ofrecen cierta protección frente a una desaceleración más pronunciada o una escalada de los riesgos geopolíticos.

En resumen, el relato de que 2024 será un año de relajación de la política monetaria sigue intacto, aunque algunos bancos centrales hayan hecho esperar a los mercados. Las rebajas de tipos ofrecen la posibilidad de obtener plusvalías de la renta fija, pero los inversores no deben pasar por alto la segunda palabra del nombre de esta clase de activos. En estos momentos, hay muchas rentas disponibles.

 

 

Tribuna de Jim Cielinski, responsable global de renta fija de Janus Henderson Investors. 

Perspectivas para la renta fija: a la espera de rebajas de tasas

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Foto cedidaFoto cortesía de Janus Henderson Investors

Los mercados de renta fija se han obsesionado con el calendario de las rebajas de los tipos de interés. Para ello no solo hay que fijarse en los datos económicos y de inflación, sino en los propios responsables políticos. Nadie mira a los bancos centrales por la agudeza de sus previsiones, que ha sido deplorable. En su lugar, los mercados miran a los bancos centrales porque fijan la política.

En lo que supone un claro reconocimiento de su falta de clarividencia, los bancos centrales se han vuelto muy «dependientes de los datos» y reactivos. El problema es que los indicadores clave en los que se fijan ―inflación y empleo― son indicadores rezagados. Esto se ve agravado por el hecho de que sus herramientas políticas también funcionan con un efecto retardado.  La persistente inflación ha llevado a los mercados a descartar las rebajas de tipos previstos y se prevé que la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) aplique una o dos rebajas de tipos este año, frente a las seis o siete de principios de año.1 Este enfoque constituye una receta para cometer un error en la política si la inflación no se comporta en los próximos meses.

La conclusión del retraso de las rebajas de tipos ha sido una mayor oportunidad para los inversores en renta fija de asegurarse unos rendimientos atractivos. A los inversores se les está remunerando por esperar a que se produzcan rebajas de tipos.

El freno a la bajada de tipos en Estados Unidos se debe a la inflación. Ya se trate de billetes de avión, seguros de automóviles o alquileres, ha habido muchas razones por las que el descenso de la inflación se ha estancado. En contabilidad, llega un momento en que una empresa utiliza el término «partidas excepcionales» con demasiada frecuencia y los inversores se vuelven escépticos sobre la solidez de los beneficios de una empresa. ¿Debería aplicarse un cinismo similar a la Fed y a su lucha contra la inflación?

Creemos que no. En primer lugar, el estancamiento se ha producido en todos los artículos, incluyendo incluye los volátiles precios de alimentos y energía. La inflación subyacente mantiene una tendencia a la baja. En segundo lugar, la inflación no se mueve en línea recta, por lo que debemos esperar volatilidad ocasional. En tercer lugar, los datos de inflación son conocidos por sus atrasos y, en los niveles actuales, no están muy lejos del objetivo de la Fed. De hecho, si EE.UU. informara de la inflación utilizando el dato del índice armonizado de precios al consumo (como es habitual en Europa), la inflación estadounidense se situaría en el 2,4%.2 Además, las expectativas de inflación entre los consumidores siguen bien ancladas en torno al 3% para el próximo año, tanto en EE. UU. como en la zona euro.3

Las demandas salariales también se están moderando en la mayoría de las economías. El análisis sugiere que el crecimiento salarial tiende a ser un síntoma de la inflación más que su causa.4 Por tanto, es probable que el descenso de la inflación acentúe la tendencia a la baja de las demandas salariales. Puede que se requiera paciencia durante unos meses más, pero la tendencia se mantiene intacta.

Mientras que este verano se celebra la Eurocopa de fútbol de la UEFA 2024, uno se acuerda de algunas investigaciones sobre porteros y tandas de penaltis. Los porteros tienen tendencia a lanzarse en una dirección concreta para detener un penalti, cuando realmente pararían más penaltis si simplemente se quedaran en el centro de la portería.  Esto se debe a que los porteros se sienten peor cuando se les marca un gol tras la inacción (quedarse en el centro) que tras la acción (saltar a un lado u otro). 5 Los responsables de los bancos centrales pueden estar pensando que, si la economía está creciendo modestamente, los mercados laborales gozan de buena salud y la inflación está contenida, ¿por qué no quedarse quietos? Al fin y al cabo, se arriesgan a una mayor pérdida de reputación si permiten que aumente la inflación que si provocan debilidad económica o desempleo. Sin embargo, son conscientes de que su política también funciona con retraso, por lo que cuanto más tiempo se mantengan los tipos en los niveles actuales, más aumentará la presión financiera.

Ya hemos visto problemas entre los bancos regionales el año pasado y, más recientemente, entre las empresas con niveles de endeudamiento excesivos. Sin embargo, las tasas de impago por debajo de investment grade solo han aumentado modestamente y se espera que se mantengan en torno al umbral bajo de un solo dígito de entre el 3% y el 5% en Europa y EE. UU. durante el resto de este año. El contexto técnico de los emisores de deuda que encuentran compradores dispuestos ha sido favorable, pero eso se debe en parte a la expectativa de que los tipos serán más bajos el año que viene. Esto anima a los inversores a asegurarse los rendimientos de los bonos emitidos ahora que son relativamente altos, al tiempo que se consuelan con el hecho de que unos tipos más bajos en el futuro deberían ser un apoyo para el telón de fondo económico y empresarial.

Aparte de una gran sorpresa de crecimiento o un shock de inflación, nos cuesta ver que los principales bancos centrales vayan a subir los tipos. El riesgo para los mercados de tipos es que las rebajas de tipos sean menores y más lentas de lo esperado. Por ello, preferimos los mercados europeos a los estadounidenses, donde la economía relativamente más débil de Europa ofrece más visibilidad acerca de una trayectoria de tipos más bajos.

Para muchos activos de renta fija, una trayectoria de bajada de tipos más lenta no es necesariamente mala si viene engendrada por un crecimiento económico fuerte, pero no demasiado fuerte, que favorezca los beneficios y los flujos de caja. Con un contexto económico de crecimiento resistente, aunque moderado, en EE. UU., una reactivación de la economía europea y menos pesimismo respecto a las perspectivas económicas de China, existe la posibilidad de que los diferenciales de crédito se reduzcan aún más. Entre los sectores corporativos, seguimos prefiriendo las empresas con buenos ratios de cobertura de intereses y un fuerte flujo de caja, y apreciamos oportunidades de valor en algunas de las áreas que han estado en desventaja, como activos inmobiliarios.

Sin embargo, reconocemos que los diferenciales de crédito en conjunto están cerca de sus medias históricas, lo que deja poco colchón en caso de que las perspectivas corporativas den un giro a peor. Teniendo esto en cuenta, observamos valor en la diversificación, especialmente hacia la deuda titulizada, como los valores respaldados por hipotecas, los valores respaldados por activos y las obligaciones de préstamos garantizados. En este caso, los prejuicios con respecto a estas clases de activos, combinados con la resaca de la volatilidad de los tipos, han hecho que los diferenciales y los rendimientos ofrecidos parezcan convincentes. Los rendimientos de los sectores titulizados son más atractivos desde el punto de vista histórico y es más probable que no sufran problemas en caso de una desaceleración más grave.

Sería negligente no mencionar la política, dado que en la segunda mitad del año se producirá el acontecimiento definitorio de numerosas elecciones, incluida la de un presidente estadounidense. El elevado riesgo político en la segunda mitad de 2024 debería atraer a los inversores hacia activos tradicionalmente de menor riesgo, como los bonos, que ofrecen cierta protección frente a una desaceleración más pronunciada o una escalada de los riesgos geopolíticos.

En resumen, el relato de que 2024 será un año de relajación de la política monetaria sigue intacto, aunque algunos bancos centrales hayan hecho esperar a los mercados. Las rebajas de tipos ofrecen la posibilidad de obtener plusvalías de la renta fija, pero los inversores no deben pasar por alto la segunda palabra del nombre de esta clase de activos. En estos momentos, hay muchas rentas disponibles.

 

 

Tribuna de Jim Cielinski, responsable global de renta fija de Janus Henderson Investors. 

Perspectivas de renta fija: a la espera de rebajas de tipos

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Foto cedidaFoto cortesía de Janus Henderson Investors

Los mercados de renta fija se han obsesionado con el calendario de las rebajas de los tipos de interés. Para ello no solo hay que fijarse en los datos económicos y de inflación, sino en los propios responsables políticos. Nadie mira a los bancos centrales por la agudeza de sus previsiones, que ha sido deplorable. En su lugar, los mercados miran a los bancos centrales porque fijan la política.

En lo que supone un claro reconocimiento de su falta de clarividencia, los bancos centrales se han vuelto muy «dependientes de los datos» y reactivos. El problema es que los indicadores clave en los que se fijan ―inflación y empleo― son indicadores rezagados. Esto se ve agravado por el hecho de que sus herramientas políticas también funcionan con un efecto retardado.  La persistente inflación ha llevado a los mercados a descartar las rebajas de tipos previstos y se prevé que la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) aplique una o dos rebajas de tipos este año, frente a las seis o siete de principios de año.1 Este enfoque constituye una receta para cometer un error en la política si la inflación no se comporta en los próximos meses.

La conclusión del retraso de las rebajas de tipos ha sido una mayor oportunidad para los inversores en renta fija de asegurarse unos rendimientos atractivos. A los inversores se les está remunerando por esperar a que se produzcan rebajas de tipos.

El freno a la bajada de tipos en Estados Unidos se debe a la inflación. Ya se trate de billetes de avión, seguros de automóviles o alquileres, ha habido muchas razones por las que el descenso de la inflación se ha estancado. En contabilidad, llega un momento en que una empresa utiliza el término «partidas excepcionales» con demasiada frecuencia y los inversores se vuelven escépticos sobre la solidez de los beneficios de una empresa. ¿Debería aplicarse un cinismo similar a la Fed y a su lucha contra la inflación?

Creemos que no. En primer lugar, el estancamiento se ha producido en todos los artículos, incluyendo incluye los volátiles precios de alimentos y energía. La inflación subyacente mantiene una tendencia a la baja. En segundo lugar, la inflación no se mueve en línea recta, por lo que debemos esperar volatilidad ocasional. En tercer lugar, los datos de inflación son conocidos por sus atrasos y, en los niveles actuales, no están muy lejos del objetivo de la Fed. De hecho, si EE.UU. informara de la inflación utilizando el dato del índice armonizado de precios al consumo (como es habitual en Europa), la inflación estadounidense se situaría en el 2,4%.2 Además, las expectativas de inflación entre los consumidores siguen bien ancladas en torno al 3% para el próximo año, tanto en EE. UU. como en la zona euro.3

Las demandas salariales también se están moderando en la mayoría de las economías. El análisis sugiere que el crecimiento salarial tiende a ser un síntoma de la inflación más que su causa.4 Por tanto, es probable que el descenso de la inflación acentúe la tendencia a la baja de las demandas salariales. Puede que se requiera paciencia durante unos meses más, pero la tendencia se mantiene intacta.

Mientras que este verano se celebra la Eurocopa de fútbol de la UEFA 2024, uno se acuerda de algunas investigaciones sobre porteros y tandas de penaltis. Los porteros tienen tendencia a lanzarse en una dirección concreta para detener un penalti, cuando realmente pararían más penaltis si simplemente se quedaran en el centro de la portería.  Esto se debe a que los porteros se sienten peor cuando se les marca un gol tras la inacción (quedarse en el centro) que tras la acción (saltar a un lado u otro). 5 Los responsables de los bancos centrales pueden estar pensando que, si la economía está creciendo modestamente, los mercados laborales gozan de buena salud y la inflación está contenida, ¿por qué no quedarse quietos? Al fin y al cabo, se arriesgan a una mayor pérdida de reputación si permiten que aumente la inflación que si provocan debilidad económica o desempleo. Sin embargo, son conscientes de que su política también funciona con retraso, por lo que cuanto más tiempo se mantengan los tipos en los niveles actuales, más aumentará la presión financiera.

Ya hemos visto problemas entre los bancos regionales el año pasado y, más recientemente, entre las empresas con niveles de endeudamiento excesivos. Sin embargo, las tasas de impago por debajo de investment grade solo han aumentado modestamente y se espera que se mantengan en torno al umbral bajo de un solo dígito de entre el 3% y el 5% en Europa y EE. UU. durante el resto de este año. El contexto técnico de los emisores de deuda que encuentran compradores dispuestos ha sido favorable, pero eso se debe en parte a la expectativa de que los tipos serán más bajos el año que viene. Esto anima a los inversores a asegurarse los rendimientos de los bonos emitidos ahora que son relativamente altos, al tiempo que se consuelan con el hecho de que unos tipos más bajos en el futuro deberían ser un apoyo para el telón de fondo económico y empresarial.

Aparte de una gran sorpresa de crecimiento o un shock de inflación, nos cuesta ver que los principales bancos centrales vayan a subir los tipos. El riesgo para los mercados de tipos es que las rebajas de tipos sean menores y más lentas de lo esperado. Por ello, preferimos los mercados europeos a los estadounidenses, donde la economía relativamente más débil de Europa ofrece más visibilidad acerca de una trayectoria de tipos más bajos.

Para muchos activos de renta fija, una trayectoria de bajada de tipos más lenta no es necesariamente mala si viene engendrada por un crecimiento económico fuerte, pero no demasiado fuerte, que favorezca los beneficios y los flujos de caja. Con un contexto económico de crecimiento resistente, aunque moderado, en EE. UU., una reactivación de la economía europea y menos pesimismo respecto a las perspectivas económicas de China, existe la posibilidad de que los diferenciales de crédito se reduzcan aún más. Entre los sectores corporativos, seguimos prefiriendo las empresas con buenos ratios de cobertura de intereses y un fuerte flujo de caja, y apreciamos oportunidades de valor en algunas de las áreas que han estado en desventaja, como activos inmobiliarios.

Sin embargo, reconocemos que los diferenciales de crédito en conjunto están cerca de sus medias históricas, lo que deja poco colchón en caso de que las perspectivas corporativas den un giro a peor. Teniendo esto en cuenta, observamos valor en la diversificación, especialmente hacia la deuda titulizada, como los valores respaldados por hipotecas, los valores respaldados por activos y las obligaciones de préstamos garantizados. En este caso, los prejuicios con respecto a estas clases de activos, combinados con la resaca de la volatilidad de los tipos, han hecho que los diferenciales y los rendimientos ofrecidos parezcan convincentes. Los rendimientos de los sectores titulizados son más atractivos desde el punto de vista histórico y es más probable que no sufran problemas en caso de una desaceleración más grave.

Sería negligente no mencionar la política, dado que en la segunda mitad del año se producirá el acontecimiento definitorio de numerosas elecciones, incluida la de un presidente estadounidense. El elevado riesgo político en la segunda mitad de 2024 debería atraer a los inversores hacia activos tradicionalmente de menor riesgo, como los bonos, que ofrecen cierta protección frente a una desaceleración más pronunciada o una escalada de los riesgos geopolíticos.

En resumen, el relato de que 2024 será un año de relajación de la política monetaria sigue intacto, aunque algunos bancos centrales hayan hecho esperar a los mercados. Las rebajas de tipos ofrecen la posibilidad de obtener plusvalías de la renta fija, pero los inversores no deben pasar por alto la segunda palabra del nombre de esta clase de activos. En estos momentos, hay muchas rentas disponibles.

 

 

Tribuna de Jim Cielinski, responsable global de renta fija de Janus Henderson Investors. 

Pablo Méndez toma el mando del equipo de Estrategia de LarrainVial

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(cedida) Pablo Méndez, gerente de LarrainVial Estrategia
Foto cedidaPablo Méndez, gerente de LarrainVial Estrategia

Después de una década trabajando en LarrainVial, Pablo Méndez dio un paso más en su carrera, tomando el mando del equipo de Estrategia, en reemplazo de Gonzalo Silva. Esto luego de que cambios en el multi-family office Alcalá movieran la nómina de la casa de inversiones chilena.

Según informaron a través de una comunicación interna de la firma, el ejecutivo iniciará sus nuevas funciones como gerente de LarrainVial Estrategia a partir del 1 de agosto de este año.

Méndez ha realizado el grueso de su carrera en la firma, llegando en 2013. Actualmente se desempeña como gerente de Portafolios de Inversión en el mismo equipo que pronto pasará a liderar.

Anteriormente, se desempeñó como subgerente de Portafolios de Inversión y analista de Estrategia, según consigna su perfil profesional de LinkedIn.

El ejecutivo también se ha dedicado a la academia, enseñando Teoría de Portafolios como profesor de medio tiempo en la Universidad Diego Portales durante 2021, y cuenta con un máster en Finanzas de la Universidad de Nueva York (NYU).

Méndez reemplazará a Gonzalo Silva, quien a su vez fue trasladado al multi-family office Alcalá, filial de LarrainVial. Esta decisión llegó luego de la salida de René Sepúlveda, quien se dedicará a la asesoría independiente.

CME Group y CF Benchmarks anuncian dos nuevos índices de criptomonedas

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Pixabay CC0 Public Domain

CME Group y CF Benchmarks anunciaron este jueves planes para lanzar dos nuevas tasas de referencia de criptomonedas e índices en tiempo real para Ripple XRP (XRP) e Internet Computer (ICP), que serán calculados y publicados diariamente por CF Benchmarks, a partir del 29 de julio.

Estas tasas de referencia e índices no son productos de futuros negociables.

«Estos nuevos índices de referencia están diseñados para proporcionar datos de precios claros y transparentes a una amplia gama de participantes del mercado, lo que les permite valorar con mayor precisión las carteras o crear productos estructurados», dijo Giovanni Vicioso, Jefe Global de Productos de Criptodivisas de CME Group

Con 24 criptodivisas en nuestro conjunto de Índices de Referencia e Índices en Tiempo Real CME CF, “proporcionaremos datos de precios a través de más del 93% de la capitalización del mercado de criptodivisas invertible, ayudando a los clientes de todo el mundo a gestionar mejor su riesgo», agregó Vicioso.

Al igual que con todos los índices de referencia e índices en tiempo real de CME CF Benchmarks, estos nuevos índices de referencia utilizarán datos de precios de las principales bolsas de criptomonedas y plataformas de negociación que son actualmente bolsas constituyentes del conjunto de índices de referencia e índices en tiempo real de CME CF Benchmark, dice el comunicado.

Cada uno de los nuevos índices de referencia se calculará con datos de precios de un mínimo de dos de las bolsas Bitstamp, Coinbase, Gemini, itBit, Kraken y LMAX Digital.

«CF Benchmarks se enorgullece de seguir apoyando la expansión y maduración de esta clase de activos a medida que los clientes comienzan a distribuir su actividad entre una gama más amplia de criptodivisas», dijo Sui Chung, CEO de CF Benchmarks

Cada uno de estos nuevos índices de referencia proporcionará el precio en dólares estadounidenses de cada activo digital, publicado una vez al día a las 16:00, hora de Londres, mientras que cada índice en tiempo real respectivo se publicará una vez por segundo, 24 horas al día, 365 días al año.