El Tribunal Supremo ha resuelto, en dos sentencias del 14-10-2024, códigos STS 5132/2024 y STS 5164/2024, que un contribuyente con seguro unit linked, sin derecho de rescate, queda sometido a gravamen en el impuesto sobre el patrimonio, explican desde finReg360.
Inicialmente, la inspección tributaria entendió que la póliza mantenía un valor patrimonial ya que fue designado como beneficiario el mismo tomador del seguro y sus herederos para el caso de fallecimiento. Por su parte el Tribunal Superior de Justicia de Galicia interpretó que no es propiamente un seguro de vida, sino un producto mixto, cuya finalidad es la inversión y por tanto debía integrarse en la base imponible del impuesto.
El Tribunal Supremo, atendiendo al criterio del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, entiende que los contratos denominados unit linked son auténticos contratos de seguros de vida en los que el tomador del seguro puede decidir y modificar los activos financieros en los que desea materializar las provisiones técnicas correspondientes a su seguro, asumiendo el riesgo de la inversión. La decisión concluye que los unit linked, atendiendo al literal del artículo 17.1 de la ley del impuesto sobre el patrimonio vigente antes de la entrada en vigor de la Ley 11/2021,2 solo se integrarán en la base imponible si el contrato bajo el que se instrumenta es un seguro de vida, y tiene reconocido un derecho de rescate.
Dado que en los supuestos sentenciados las pólizas no tenían reconocido un derecho de rescate, no se cumplen los requisitos de la ley del impuesto en ese momento, que forzaría a integrarlo en la base imponible del cálculo. Ambas sentencias sientan un criterio relevante en esta materia, con un ámbito de aplicación que abarca solamente a los ejercicios previos a la reforma introducida con la aprobación de la Ley 11/2021 .
Finalmente, a lo que asistimos fue a una “avalancha roja”. A la espera de concretar una posible ligera mayoría en la Cámara de Representantes, Donald Trump obtuvo el martes una victoria sin paliativos sobre Kamala Harris (295 electores frente a 226), tanto en el voto popular (con un inusual 51%), como en el electoral. Esto fue posible gracias a su éxito en los estados más afectados por la crisis en el sector industrial (Michigan, Pensilvania y Wisconsin) y en las familias más castigadas por el auge de la inflación.
La respuesta en los mercados, como cabía esperar, fue efervescente y casi calcada a la que experimentamos en 2016, aunque en un contexto bastante diferente. En un entorno como el actual, marcado por la incertidumbre macroeconómica y geopolítica, el simple hecho de eliminar la inquietud que planteaban estas elecciones presidenciales será favorable, al menos hasta la investidura, el próximo 20 de enero, tanto para el sentimiento inversor como para la confianza de los hogares y la actividad empresarial.
La extensión de la TCJA de 2017, que beneficia a la economía de las familias; una hipotética rebaja en la tasa impositiva para las empresas (aunque probablemente no hasta el 15%); la disminución de la presión regulatoria (que favorece, sobre todo, a la industria bancaria y a los equipos y servicios del sector petrolífero); y el impulso en crecimiento nominal que deberían traer consigo las propuestas del flamante nuevo presidente de Estados Unidos se saldaron con la subida más importante en años para el Dow Jones, incrementos en los precios de más del 10% para los bancos, de más del 4% para el sector industrial, y con un alza del 14,75% para Tesla, que proporcionó a Elon Musk los primeros réditos de su apuesta de 130 millones de dólares por Trump.
De aquí a final de año, los analistas procederán a ajustar el efecto de los recortes de impuestos y la desregulación en los beneficios por acción de sus empresas. Si Trump redujera la tasa del impuesto corporativo del 21% al 15%, las empresas del S&P 500 tendrían un ahorro fiscal considerable, que, de acuerdo con nuestros cálculos, se acercaría a los 110.000 millones de dólares.
Esta cifra, basada en datos de beneficios netos de 2023, representa un impulso de +6%. El ahorro fiscal podría traducirse en mayores ganancias netas (BPA), un mayor flujo de caja disponible para inversiones y, sobre todo, como ya sucedió entre 2017 y 2020, en recompra de acciones o en dividendos más jugosos para los accionistas. Además, una mayor inversión facilitaría la recuperación en las encuestas regionales.
Mientras tanto, el crecimiento de la economía se mantiene por encima de su potencial de largo plazo. Se da por hecho que la tendencia hacia la desinflación continúa (según la encuesta entre gestores de fondos de BofA, el mercado no se muestra preocupado por una mayor probabilidad de aterrizaje brusco), y la victoria electoral de Trump refuerza los argumentos de quienes desestiman el escenario de ralentización.
Además, no prestarán demasiada atención, de aquí a final de 2024, a los datos del mercado laboral, ya que los consideran contaminados por las huelgas y varios huracanes. Los grandes bancos centrales (salvo el japonés) continúan relajando sus respectivas políticas monetarias. La Fed incluida, a pesar de las dudas que pueda generar el liderazgo de Trump en materia fiscal, preocupaciones que surgirán más adelante.
China, por su parte, probablemente anuncie pronto un paquete de estímulos que podría sorprender. Y, como guinda de este pastel, los últimos ~1,5 meses del año suelen ser un período estacionalmente favorable para la renta variable. La valoración es muy exigente, pero…
Adicionalmente, la temporada de resultados del tercer trimestre estuvo lejos de ser perfecta. Aunque las sorpresas positivas vinieron, en muchos casos, por la contención en el gasto y la compra y cancelación de acciones propias, los resultados tampoco fueron peores de lo que se esperaba. La agregación de precios objetivo para empresas del S&P coloca al índice en 6.415 a doce meses, por encima del pronóstico de 5.875 que manejan los estrategas.
La amenaza que supone el endurecimiento de sanciones y aranceles al comercio internacional (hasta un 60% en el caso de China y un 10%-20% de manera universal, con el evidente riesgo de represalias por parte de los países más afectados) desencadenó la tormenta perfecta en el mercado de divisas (el peso mexicano, por ejemplo, cayó un 2,4%). Además disparó la cotización del dólar y está ejerciendo una presión bajista sobre el precio de la deuda pública emitida por economías emergentes.
Bloomberg estima que, si efectivamente Trump cumple con el esquema del 60%-20% en cuanto a aranceles, el impacto sobre el PIB de Estados Unidos estaría entre un -0,8% y un -1,3%, dependiendo de si solo China o todos los países afectados por esta iniciativa deciden impulsar contramedidas. El proteccionismo que caracteriza su agenda política de “América Primero”, y que el mercado interpretó adecuadamente, queda de manifiesto en la rentabilidad relativa del S&P 500 respecto a las bolsas EAFE (Europa, Asia y Oriente Medio) o en la del índice dólar DXY.
Aunque la nueva administración persiga un dólar más débil, Trump se encontrará con los mismos obstáculos que ya enfrentó Ronald Reagan en 1980. La inercia que caracteriza al dólar, la rentabilidad en los mercados financieros estadounidenses, que actúa como imán para los flujos de inversión extranjera, o el riesgo de una combinación de laxitud en política fiscal y menor generosidad monetaria por parte de la Fed son factores favorables para el billete verde.
La falta de concreción respecto a sus planes fiscales ofrece un abanico de posibilidades tan amplio que impide hacer asunciones creíbles. El Comité para un Presupuesto Responsable estimó, el mes pasado, que los planes de Trump aumentarían la deuda, en promedio, en 7,75 billones de dólares. Aunque el rango de resultados es demasiado abultado (con un mínimo de 1,65 billones de dólares y un máximo de 15,55 billones), el hecho de que los republicanos puedan acabar haciéndose con el control de la Cámara de Representantes sesga el pronóstico al alza.
La Oficina Presupuestaria del Congreso preveía en junio que los déficits estructurales elevarían la deuda a unos 48 billones de dólares hasta finales de 2034, y que el costo neto de los pagos de intereses, que ya es el más alto desde 1996 (3,06% del PIB), podría alcanzar el 6% en 2054. Este nivel obligaría a recortar prestaciones sociales y sanitarias, así como inversiones en obra pública.Sin embargo, aún no sería catastrófico. Adicionalmente, con un crecimiento nominal de entre un 4,5% y un 5% y la TIR del bono en un 4,43%, la situación es todavía manejable.
El mercado de deuda pública ya ha descontado gran parte de todo esto. Esto es evidente si comparamos el movimiento en la TIR con la evolución del precio del barril de crudo o si observamos el cálculo teórico de la prima por plazo: la caída en el precio del T-Bond no refleja las expectativas de ese aumento en el crecimiento nominal del que hablábamos, sino más bien una preocupación creciente respecto a la situación de balance de Estados Unidos.
Según el Comité, los planes de Trump llevarían la relación deuda/PIB desde el 99% hasta el 142% en 2035. Aunque es cierto que la trayectoria es insostenible, el deterioro sería, en todo caso, muy progresivo. Además, si el presidente cumple todo lo prometido, ese 9,6% al que aumentaría el déficit en los próximos 10 años probablemente termine siendo bastante menor.
La rentabilidad del T-Bond podría subir algo más, pero existe valor a estos niveles. Es poco probable que se produzca una tormenta de ventas como la que sucedió en el Reino Unido con Liz Truss. En primer lugar, porque el dólar continúa siendo la moneda de referencia para el comercio internacional, mientras que la libra esterlina ha venido perdiendo relevancia desde el Brexit.
Por otro lado, aunque aproximadamente un tercio de la deuda pública de Estados Unidos está en manos de extranjeros, el déficit estructural de cuenta corriente demuestra que el modelo de prestar a los estadounidenses para que continúen adquiriendo productos extranjeros probablemente no se rompa en el corto plazo. Como explicamos más arriba, el dólar se ha fortalecido: con los diferenciales en mínimos y la bolsa en máximos, los flujos de inversión continuarán dándole soporte.
Foto cedidaJuan Paulino Dueñas, ganador del premio, y José Carlos Escribano, presidente de la Cámara de Comercio de Málaga
El proyecto empresarial MalakAir,una operadora de drones multiservicios, ha resultado ganador del Premio Impulsa Startup promovido por la Cámara de Comercio de Málaga y en el que se ha querido reconocer la innovación y la apuesta por la tecnología en las nuevas iniciativas empresariales. El premio, al que han optado quince emprendedores, ha sido entregado al joven malagueñoJuan Paulino Dueñas, creador de MalakAir, por el presidente de la Cámara de Comercio de Málaga, José Carlos Escribano.
“Estoy muy agradecido a la Cámara de Comercio no solo por este premio que recibo hoy, si no por toda la formación y ayuda recibida para convertir en empresa mi idea de negocio. Mi proyecto empresarial es una operadora de drones que se dedica, tanto a la rama técnica como audiovisual, aunque en la actualidad está especialmente orientado al sector de la construcción y más concretamente al seguimiento y la evolución de obras”, ha explicado Juan paulino Dueñas tras recoger el galardón.
El programa Impulsa Startup, impulsado por Cámara de España, cuenta con financiación del Fondo Social Europeo Plus (FSE+), en el marco del Programa de Educación y Formación, Empleo y Economía Social 2021-2027, y tiene como objetivo último apoyar a los emprendedores para que puedan convertir sus ideas de negocio en empresas viables y con posibilidades de crecimiento y expansión.
“El programa Impulsa Startup cuenta con dos líneas de actuación principales. Una primera fase, denominada Crea y Crece, destinada a emprendedores cuyas ideas de negocio sean potencialmente escalables, es decir, que con la ayuda de la tecnología puedan convertirse en una startup exitosa con posibilidades de crecimiento y expansión en el futuro. Con la entrega de este premio queda concluida esta primera fase. La segunda, Despega, está destinada, en cambio, a proyectos con un Producto Mínimo Viable (MVP) o un prototipo testado en el mercado”, ha precisado José Carlos Escribano, presidente de la Cámara de Comercio de Málaga.
MalakAir ha sido uno de los quince proyectos presentados ante un Jurado integrado por Alberto Moratiel, Sonia Jurado, Salvador López y Azahara Vera. De entre los proyectos finalistas, además del ganador, han optado entre otros los siguientes: Puro Look, para ayudarte a comprar ropa según tu morfología y colormetría; CARE Technology, con el objetivo de aliviar de carga administrativa a los profesionales de la salud; Innoray Tech, destinado a la venta de equipos médicos, asistencia y asesoramiento; Opera Mind, taller online teórico-práctico para gestionar el estrés; Dynafeet, clínica podológica especializada en diversidad funcional; Marca en Redes, servicios de marketing especializado; SUM. Soluciones Última Milla, instalación de Smarts Lockers; Paszoom, app para gestión de propinas o Beauty Dates Atelier, app de belleza evolutiva.
Formación y mentorías
Según ha explicado Escribano, los quince emprendedores seleccionados han recibido apoyo de un tutor de la Cámara de Comercio, “que les ha guiado en todo el proceso de formación, creación y validación de su idea”. Además, han recibido formación específica para que puedan conocer las diferentes metodologías existentes relativas tanto a la creación de empresas como a la validación de modelos de negocio, como DesignThinking, Lean Startup o Agile, entre otras.
“Con esta formación pretendemos que los emprendedores cuenten con los instrumentos necesarios para poder validar su idea testeándola en el mercado real. No obstante, cuentan también con el apoyo de mentores que no solo les podrán ayudar a construir su idea, sino también a repensarla, si fuera necesario. Desde aquí quiero felicitar no solo al ganador sino a todos los participantes porque todos son merecedores de este premio por sus magníficas ideas de negocio, los buenos trabajos presentados y su perseverancia. A todos los animo a continuar en el camino del emprendimiento y les recuerdo que la Cámara de Comercio de Málaga pone a su disposición de manera gratuita todos sus servicios”, ha concluido José Carlos Escribano.
Gescooperativo, la sociedad de inversión colectiva del Grupo Caja Rural, ha lanzado al mercado un nuevo fondo garantizado con un plazo de dos años y cinco meses que ofrece un rendimiento asegurado del 4,15% a vencimiento.
Este fondo invertirá en renta fija pública y privada de emisores y mercados de la zona euro, especialmente deuda pública de la zona euro.
El nuevo fondo garantizado de Gescooperativo, cuyo folleto acaba de ser aprobado por la CNMV, recibe el nombre de Rural VI Rentabilidad Garantizada FI y asegura al inversor el 100% del capital inicial invertido el 1 de enero de 2025 más una rentabilidad mínima garantizada al vencimiento, el 31 de mayo de 2027, del 4,15%, el equivalente al 1,70% TAE. El fondo tiene fijadas ventanas de liquidez cuatrimestrales.
Este es el quinto fondo garantizado de rendimiento fijo que lanza Gescooperativo al mercado en lo que va de año, lo que responde a su estrategia de proporcionar a sus clientes productos financieros que les permitan alcanzar sus objetivos de rentabilidad de manera segura y controlada, especialmente para aquellos inversores con un perfil conservador que valoran la estabilidad y la protección del capital invertido.
Banco BPM, el tercer mayor banco de Italia, ha anunciado una oferta pública de adquisición (OPA) a través de su filial aseguradora Banco BPM Vita para hacerse con la totalidad del capital que aún no controla de la gestora de activos Anima Holdings, en la que cuenta con una participación del 22,38%, que rondaría los 1.600 millones de euros, según informaba ayer Europa Press.
La propuesta de adquisición, que tiene por objeto excluir a Anima de la cotización en Euronext Milán, contempla el pago en efectivo de 6,20 euros por cada acción de Anima, lo que representa una prima del 8% respecto del precio marcado al cierre de la sesión de ayer.
La oferta está condicionada a la obtención por parte de Banco BPM Vita de una participación que represente al menos el 66,67% del capital social de Anima, así como la confirmación de la posibilidad de que el Banco BPM pueda aplicar a la operación el llamado ‘compromiso danés’, que permite a los bancos aplicar una ponderación de riesgo muy baja a las inversiones en seguros.
La entidad surgida en 2016 de la fusión entre Banco Popolare y Banca Popolare di Milano (BPM) ha destacado que la integración de Anima dará lugar a la creación de «un nuevo campeón nacional», segundo entre los grupos bancarios italianos, con activos totales de seguros de vida y gestión de activos por aproximadamente 220.000 millones de euros y activos financieros de clientes de unos 390.000 millones de euros.
Asimismo, la entidad calcula que el cierre de la operación supondrá una mejora significativa de la rentabilidad, con un aumento del beneficio por acción de alrededor del 10% y un aumento del RoTE desde el objetivo previsto del 13,5% hasta más del 17% en 2026, mientras que la absorción de capital será limitada, con una reducción del Ratio CET1 de unos 30 puntos básicos.
“El FOMC modificó el lenguaje para añadir cierto grado de cautela en lo que respecta a la futura senda de la política monetaria. El presidente Powell indicó que, por ahora, las elecciones no tendrán ningún impacto en las perspectivas, pero si se observa la agenda política propuesta, 2025 puede ser una historia diferente”, destaca Salman Ahmed, responsable global de Macro y Asignación Estratégica de activos en Fidelity International.
Para Jean Boivin, responsable del BlackRock Investment Institute, lo más interesante de la conferencia de prensa de la Fed fue lo que faltó. “Powell reiteró el enfoque de reunión por reunión del organismo, afirmando que el destino de las tasas de política, y el ritmo de recortes para llegar allí, aún no se ha decidido. Evadió preguntas sobre el impacto económico de la posible agenda de políticas del presidente electo Donald Trump, indicando que esperaría a ver acciones políticas concretas. No hizo comentarios sobre las condiciones financieras, que aún son relativamente laxas después de uno de los ciclos de subidas más bruscos en la historia de la Fed. Y señaló que la inflación ha disminuido mucho sin ‘el tipo de aumento brusco del desempleo que a menudo acompaña a los programas de desinflación’, pero no ofreció explicación para ello”, comenta Boivin.
Por último, lo que Mahmood Pradhan, Head of Global Macro Economics de Amundi Investment Institute, destaca de la reunión de ayer es el grado de cautela que Powel ha introducido. Según argumenta, “la Fed señaló a unas perspectivas económicas más inciertas y a una inflación que se mantiene elevada. Junto con un probable cambio en la dirección de la política bajo la nueva administración, esperamos un ritmo más incierto y moderado de relajación monetaria el próximo año”.
Luces y sombras
Para Martin van Vliet, Investment Strategist de Robeco, con este movimiento, queda claro que «dado que las condiciones del mercado laboral se han relajado en general», la última recalibración de la política monetaria está principalmente orientada a prevenir riesgos para lograr el objetivo de la Fed de máximo empleo.
En su opinión, es también destacable que se eliminó la referencia a un «mayor» progreso en la inflación, y se reiteró que la inflación [subyacente] «se mantiene algo elevada». “Tras este recorte, la política monetaria aún se considera restrictiva, y la Fed parece decidida a reducir el grado de restricción. Dado que Powell sugirió que una desaceleración de los recortes sería apropiada una vez que nos acerquemos a niveles de tasas de política que sean neutrales o cercanos a neutrales, creemos que un recorte adicional de 25 puntos básicos en diciembre es más probable que no suceda”, afirma Vliet.
Desde Janus Henderson reconocen que siempre ha sido probable que la Fed señalara una vuelta a recortes más modestos de 25 puntos básicos, “ya que trata de equilibrar la resistencia de la economía estadounidense y sus consumidores con un mercado laboral que se está enfriando gradualmente, pero que se mantiene a flote”, apunta Kareena Moledina, responsable de Gestión de carteras de clientes de renta fija (EMEA) y Renta fija ESG de Janus Henderson.
Según la experta, no podemos olvidar que la Fed siempre puede responder con una mayor relajación si se produce un repunte del desempleo o una debilidad económica significativa. En concreto a Modelina le preocupa el fantasma de la inflación: “Puede ser prematuro reclamar la supremacía en la batalla contra la inflación. Asumir que la inflación está en el retrovisor entraña un riesgo. Creemos que la Fed se mantendrá firme a la hora de asegurar que la inflación se ha desplomado realmente. Mientras la inflación sigue cayendo, el banco central estadounidense ha vuelto a recortar los tipos de interés, reduciendo el tipo de la Fed en 25 puntos básicos. Ahora se valora un ritmo más razonable de relajación, con los mercados alineados con la Fed”.
La sombra de Trump
Este miedo se ha acrecentado tras la victoria de Trump, ya que, según argumenta Moledina, podrían producirse posibles presiones inflacionistas derivadas de las políticas favorables al crecimiento y los aranceles prometidas por Trump. “El déficit fiscal estadounidense podría dispararse aún más con las políticas favorables al crecimiento de Trump, mientras que los aranceles podrían desembocar en una guerra comercial que crearía perturbaciones en la oferta y vientos en contra temporales para la inflación”, afirma.
Sin duda, cuando se le preguntó directamente sobre el resultado de las elecciones y las posibles implicaciones políticas, Powell se mostró diplomático, diciendo que no adivinan ni especulan sobre los resultados, pero reconociendo que esos resultados -una vez conocidos- podrían afectar a sus decisiones políticas.
Según recuerda Christian Scherrmann, Economista Jefe de EE.UU. para DWS, en 2016, los banqueros centrales sí debatieron el impacto de posibles cambios en la política comercial en su reunión posterior a las elecciones, según la transcripción publicada. “Desde esa perspectiva, es razonable suponer que quizás otros factores también estén entrando hoy en el pensamiento de los banqueros centrales. Sin duda, estas consideraciones implican una gran incertidumbre, ya que el calendario y la magnitud de los posibles cambios en la política comercial y fiscal siguen siendo desconocidos en este momento. Pero, en cualquier caso, esto no debería ser motivo de preocupación a muy corto plazo”, apunta Scherrmann.
Desde AllianceBernstein, el economista Eric Winograd, destaca que “Powell dijo que a corto plazo los posibles cambios de política relacionados con las elecciones no tendrán ningún impacto en la política de la Fed. ‘No adivinamos, no especulamos y no suponemos’, lo que significa que hasta que los cambios de política sean claros, no hay nada a lo que la Fed pueda responder. A medio plazo, si se producen cambios significativos en la política que afectarán a las previsiones de la Fed, esos cambios se tendrían en cuenta en ese momento”.
En este sentido, otro de los debates sobre el regreso de Trump a la Casa Blanca es qué pasará con el mandato de Powell que expira en mayo de 2026. “A preguntas de los periodistas, Powell negó la posibilidad de una dimisión anticipada. Asegurar la independencia de la Fed es crítico para la estabilidad de los mercados, y dado que el presidente no puede, legalmente, forzar cambio alguno, parece que eso al menos está garantizado unos meses más. Trump propondrá, eso sí, al siguiente presidente, algo que podría inquietar a los mercados, pero que no debería suceder antes de finales del 2025”, destaca David Macià, director de Inversiones y Estrategia de Mercados de Creand Asset Management en Andorra.
Previsión para diciembre
Sobre cuál será el siguiente paso, la mayoría de las firmas de inversión ven probable que la Fed realice un nuevo recorte de 25 puntos básicos, pero son cautas porque la institución monetaria haya dado pistas sobre ello. Según reconocen desde Fidelity International, para diciembre la condicionalidad de los datos se elevó un escalón, ya que Powell se alejó de cualquier orientación sobre el ritmo y el tamaño. “En conjunto, creemos que diciembre está muy cerca y que es probable que los tipos finales toquen fondo a un nivel más alto de lo previsto, dado el margen para una política fiscal reflacionista el año que viene. De hecho, si vuelve el impulso de la reflación y la inflación impulsada por la política arancelaria, es posible que haya que plantear subidas”, afirma Ahmed.
Por su parte, Gilles Moëc, economista jefe de AXA IM, reconoce que un recorte de 25 puntos básicos en diciembre sigue siendo probablemente la “pendiente natural” de la Fed, pero su nivel de confianza es menor después de esta conferencia de prensa. “No haría falta mucho en los próximos datos de inflación y empleo para poner en pausa al FOMC. En cualquier caso, si el FOMC recorta en diciembre, esperamos una pausa en enero y bajo nuestro escenario central para la implementación de las políticas de Trump, creemos que la Fed se detendrá en el 4,25% en marzo. Esto, por supuesto, podría generar una discrepancia con la Administración republicana entrante, dejando al FOMC abierto a acusaciones de parcialidad después de su recorte de 50 puntos básicos de septiembre. Sin embargo, parece que Jay Powell se está preparando para la pelea”, afirma Moëc.
Con todo este contexto, James McCann, economista jefe adjunto de abrdn,ve probable que la Fed trate de mantener abiertas sus opciones, señalando que las medidas políticas dependerán en gran medida de los datos y que el banco central no tiene un rumbo preestablecido. “Este fue un mensaje que se transmitió claramente tras la reunión del FOMC, que sigue señalando la incertidumbre en torno a las perspectivas y la necesidad de que la Fed vigile una amplia gama de información entrante”, concluye McCann.
Foto cedidaEntrega becas de la Fundación Arquia 2024
La Fundación Arquia ha celebrado la XXV edición dearquia/becas, en una ceremonia en Madrid, en la que han entregado un total de 51 becas a estudiantes y jóvenes arquitectos que gracias a este programa estarán respaldados por la institución en sus primeros años de ejercicio profesional. En concreto la Fundación les ayudará a realizar prácticas profesionalesen algunos de los más prestigiosos estudios de arquitectura de España, Europa y Estados Unidos. La convocatoria tuvo un notable alcance, recibiendo un total de 449 solicitudes procedentes de España y Portugal.
La ceremonia contó con las conferencias de Jacob van Rijs (MVRDV), jurado de la modalidad por concurso de la XXV edición arquia/becas con el tema: “Antimonumentos: repensar la conservación de edificios”; y del arquitecto Roger Tudó, (HARQUITECTES), jurado de la modalidad por concurso de la próxima edición, con el tema “Extra y Ordinario”.
Durante el acto, tres reconocidos arquitectos y ex–becarios, entre los primeros en beneficiarse de este programa, compartieron sus experiencias con los asistentes. Ignacio Borrego Gómez-Pallete realizó su estancia el año 2000 en el estudio MVRDV, en Róterdam; Javier Jiménez Iniesta en 2006, con Carme Pinós, en Barcelona y Begoña De Abajo Castrillo en 2009, con Álvaro Siza, en Lisboa.
El evento concluyó con una mesa institucional con la participación de Javier Navarro, presidente de la Fundación Arquia; Alberto Alonso, vicepresidente primero de la Fundación Arquia; y Montserrat Nogués, vicepresidenta segunda de la Fundación Arquia, y con los invitados de excepción Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura del MIVAU y Marta Vall-llosera, presidenta del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España; para finalizar con la esperada entrega de diplomas.
Con una inversión de más de 550.000 euros este año, y casi siete millones de euros en total desde su creación, el programa arquia/becas colabora con más de 30 prestigiosos estudios de destino para realizar las prácticas, entre los que se encuentran Foster + Partners, RCR, Álvaro Siza, Rafael Moneo, Lacaton & Vasal o Carme Pinós, entre otros. Destacan entre ellos ocho estudios que han recibido el premio Pritzker, así como estudios cuyas obras han sido acreedoras al Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe y galardonados con el Premio Nacional de Arquitectura. Los becados también pueden elegir realizar prácticas en instituciones de renombre como la Royal Academy of Arts en Londres o el Museo Reina Sofía en Madrid.
Este programa impulsa la trayectoria profesional de los jóvenes talentos, al mismo tiempo que promueve la movilidad como un factor enriquecedor para su desarrollo personal. Por ello, los becados realizan estancias en países o regiones distintas a su lugar de residencia. Para participar en la convocatoria de arquia/becas existen dos modalidades de presentación: por expediente académico y por concurso, lo que hace el proceso más abierto e inclusivo. Con esta iniciativa, la Fundación Arquia continúa su compromiso de fomentar el talento emergente y contribuir al futuro de la arquitectura a través de experiencias y prácticas en entornos de excelencia.
BNP Paribas ha anunciado el nombramiento de Juan de Gonzalo como CEO de BNP Paribas Wealth Management en España, con efecto a partir del 18 de noviembre de 2024. En su nuevo rol, Juan de Gonzalo impulsará el plan estratégico de BNP Paribas Wealth Management en España, que se centra en proporcionar a las familias Ultra High Net Worth (UHNW) y empresarios soluciones a medida de financiación, inversiones, inmobiliario y planificación patrimonial. Para los clientes de este segmento, el área de wealth management proporciona un servicio personalizado de máxima calidad y el acceso a las capacidades de todo el Grupo BNP Paribas.
Juan de Gonzalo cuenta con casi veinticinco años de experiencia en banca internacional, habiendo ocupado varios cargos de responsabilidad en el área de wealth management a lo largo de su carrera. Anteriormente, lideró el área Bank for Entrepreneurs de Deutsche Bank, que agrupa los equipos de banca patrimonial (private banking y wealth management) y banca de empresas (business banking).
Entre 2001 y 2022, trabajó para UBS, donde ocupó diversos cargos ejecutivos, siendo su última posición la de Global Segments Head, en la que cubrió los segmentos UHNW y FIM (intermediarios financieros), así como el Corporate Advisory Group y los servicios de brokerage inmobiliario.
Juan de Gonzalo tiene una doble titulación en Derecho y Dirección y Administración de Empresas (E-3) por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) y es Certified Wealth Management Advisor por la Swiss Association for Quality (SAQ). Asimismo, tiene una amplia experiencia docente como profesor en universidades y escuelas de negocios.
«BNP Paribas Wealth Management es ya líder en la eurozona y estamos buscando acelerar nuestro desarrollo comercial, especialmente entre los grandes empresarios y familias», explica Vincent Lecomte, CEO de BNP Paribas Wealth Management. «El conocimiento profundo de Juan de Gonzalo sobre el mercado local y su fuerte background internacional serán claves para ampliar aún más nuestro negocio en España, donde ya tenemos bases sólidas, combinando nuestra franquicia internacional y las fuertes líneas de negocio del Grupo», añadió.
Por su parte, Cecilia Boned, presidenta del Grupo BNP Paribas en España, aseguró que nuestro país «es un mercado clave para BNP Paribas con una fuerte presencia local a través de 14 líneas de negocio y una de las ofertas más completas en el sector bancario español. El desarrollo de nuestra franquicia de wealth management forma parte de nuestro plan estratégico dirigido a incorporar clientes UHNW capitalizando el enfoque ‘One Bank’ del Grupo y trabajando junto a otras líneas de negocio como BNP Paribas Real Estate y la división de Investment Banking, que tiene una larga trayectoria en España».
Foto cedidaJuan Salerno, partner y jefe de Inversiones para Argentina de Compass Group
El pasado mes de agosto, durante una conferencia de inversores montevideanos, Juan Salerno, partner y jefe de Inversiones para Argentina de Compass Group, anunciaba la necesidad de un levantamiento rápido, quizá para fines de este año o principios del que viene, de los controles cambiarios que ponen un corsé a la economía de Argentina.
La noticia merecía un examen más detallado porque, finalmente, la salida del cepo es la salida de 20 años de fracasos de la economía política del país. Lo que está en juego es un verdadero cambio de régimen en la potencia sudamericana. De momento, el giro radical es la llegada a la presidencia de Javier Milei, pero está por ver cómo termina este “experimento”.
Tanto el gobierno argentino como los expertos coinciden en que no se dan las condiciones para que, en este agosto de 2024, se retiren los controles cambiarios que rigen desde 2011. Juan Salerno piensa lo mismo y, básicamente, ofrece los mismos argumentos que los demás: falta de reservas, riesgo país todavía muy alto, stocks en pesos en exceso en la economía e inflación todavía alta…
Pero un ruido de fondo ha empezado a escucharse en Argentina y el socio de Compass lo baja a tierra, con todas las precauciones y reservas del caso: el cepo se podría levantar rápido, dice Salerno, pero no totalmente.
“Actualmente no veo un levantamiento al 100% de las regulaciones. Pero un sendero que podría ser recomendable es que el gobierno levante poco a poco no sólo restricciones para el tipo de cambio oficial sino también para lo que sucede con el tipo de cambio libre. Y esto es conveniente para los flujos comerciales, lo que tiene que ver con importaciones, exportaciones y pagos de servicios, pero fundamental para los planes de inversión de jugadores externos que han estado afectados por las restricciones para girar dividendos o pagar sus deudas”, explica Salerno.
De darse algunas condiciones el gobierno tendría una ventana a comienzos del 2025 año electoral porque de otro modo la salida quedaría probablemente a posteriori del proceso electoral. A partir de finales de este año y el inicio de 2025 los cambios deberían llegar no tanto en función de los sectores como de los tipos de flujos monetarios que puedan alimentar la economía.
“Argentina tiene que levantar este año todas las restricciones que afectan a los sectores económicos pujantes: el sector agropecuario, energía (petróleo y gas). Dar la vuelta la matriz exportadora”
“Si bien no están dadas las condiciones para un levantamiento total de los controles de cambio, no es indispensable que Argentina tenga niveles de reservas netas millonarias, el país puede acumular reservas de manera gradual. Tampoco es necesario que haya un riesgo país a 700 puntos, con que baje de 1.500 a 1.000 y continúe en esa senda también se pueden dar condiciones para que el gobierno empiece a eliminar restricciones”, dice Salerno.
Con mucha pericia, el gobierno argentino podría empezar a diferenciar los stocks (de deuda, de pagos atrasados, etc…) de los nuevos flujos: “Por ejemplo, todavía hay importaciones pendientes de pago, a pesar de que el gobierno trató de regularizarlo con la emisión de bonos para que las compañías pudieran comprar y vender para regularizar esos pagos. Así, ese stock se fue normalizando, pero todavía queda un remanente. Hoy todavía existe la calendarización de las importaciones y se pagan por tramos. Respecto de los dividendos, se podría flexibilizar los pagos venideros e ir trabajando sobre los stocks. Entonces, de esa manera se va atacando primero el flujo y se va trabajando poco a poco el stock. Adicionalmente podría allanarse el camino si gobierno avanza con la renegociación del acuerdo con el FMI, que podría derivar en otros préstamos puente con países o multilaterales, y junto a un buen resultado de la amnistía fiscal, alivianarían las necesidades financieras de corto plazo”.
Entonces, levantamiento de los controles para algunos flujos, pero no para la economía en general. El principal temor para ir manejando el asunto gradualmente es que los jugadores del mercado se adelanten a las decisiones y la desregulación quede con sabor a poco. En el caso de hacerlo de un día para el otro, podría convertirse en un salto al vacío sin amortiguadores, por ende, un esquema intermedio y no por ello menos audaz podría ser una salida conveniente. Es clave manejar la comunicación y la narrativa de este proceso.
Los argentinos tienen ahorros externos (declarados o no) en más de un PBI (más de 400 millones de dólares) y Argentina es una economía poco monetizada por su historia inflacionaria, por ende, de tener los fundamentales alineados y los incentivos, la salida puede darse de manera rápida y con efectos positivos para la economía.
Si hay dólares, se podría entonces pensar que sacar el cepo no tendría mayores consecuencias, pero la respuesta es no, porque existe todavía una relevante masa de deuda en pesos y una inflación, que está en descenso, pero todavía se mantiene alta. Lo cierto es que el actual gobierno ha tratado de ocuparse de los pasivos remunerados del banco central (con éxito) pero también, en contrapartida, emitió deuda en moneda local (que todavía en parte está en manos de privados). Entonces, un levantamiento de un día para el otro de los controles cambiarios significaría el riesgo de que esos pesos corran contra reservas. Tener un tipo de cambio ultra alto tampoco sería la solución, por ello el gobierno aspira a que la inflación continúe convergiendo a la baja, para que la quita de controles no produzca otro impacto en los precios.
Lo cierto es que la nueva administración ha aumentado la deuda en moneda local, aunque haya saneado la deuda que tenía el Banco Central, que por ende requiere que el Tesoro continúe con su superávit financiero para que esa deuda sea manejable.
Puente de la mujer, Buenos Aires
Salerno piensa que con el levantamiento de las restricciones cambiarias habría que elevar las tasas de interés en términos reales, para no incentivar una corrida hacia el dólar. El pilar de toda esa maniobra sería la confianza y el equilibrio fiscal.
“Para Argentina sería conveniente levantar a fines de este año o principios del que viene las restricciones cambiarias que afectan a todos los sectores económicos, pero principalmente a los que pueden marcar una salida rápida de la recesión como el sector agropecuario, energía (petróleo y gas). Existen proyectos relevantes que pueden dar la vuelta la matriz exportadora. Entonces, tiene que llevar a cabo una desregulación manteniendo el apoyo popular, no es una jugada fácil… “, dice el experto.
El pez se muerde la cola, y a largo plazo el equilibrio fiscal depende de que la economía crezca. “Si los fundamentales de la economía están ordenados y, por ejemplo, el gobierno tiene superávit fiscal, no debería haber un riesgo de corrida”, piensa Salerno.
El presidente Javier Milei ha prometido bajar los impuestos y ha empezado a dar pasos hacia una reforma fiscal. Pero sin gasto público ni recaudación, ¿de dónde vendrían los recursos? La pregunta equivale a preguntarse cuál es el “Nuevo Régimen” que busca el gobierno.
En un mundo ideal, sería un estado reducido, un país con baja presión impositiva, una regulación que no entorpezca el funcionamiento de la sociedad, ningún control cambiario y facilidades para la inversión tanto nacional como extranjera. Semejante cambio de régimen no parece factible a corto plazo, pero se están sembrando las condiciones para que exista este escenario de largo. Según Salerno, sin equilibrios macro y apoyo político y social en el proceso resultaría difícil.
“Argentina necesita un cambio sociocultural después de 20 años de fracasos económicos consecutivos. La elección de Javier Milei responde a la búsqueda de otra vía, en medio de una frustración y degradación general del país. Hemos tenido un ajuste fiscal muy fuerte que Mauricio Macri (presidente de 2015 a 2019) no se atrevió a hacer de entrada por temor a perder apoyo social. La administración Milei lo ha llevado adelante y por ahora los sondeos muestran que sigue teniendo apoyo. Argentina tiene hoy otro tipo de gobierno, es claramente un experimento y, por ahora, la población le quiere dar una oportunidad”, señala el analista.
¿Es Javier Milei la encarnación del “Nuevo Régimen” que busca Argentina?
Lo que parece claro es que mientras exista el “cepo” nadie sabrá lo que vale realmente la economía argentina en el mundo y el país seguirá sometido a enormes distorsiones que pesan no sólo sobre su población, sino sobre todo el desarrollo de Latinoamérica. Acosados por la inflación y las crisis tanto políticas como económicas, tanto Brasil como México y Chile encontraron un camino hacia la estabilidad manteniendo la soberanía monetaria. La historia de Argentina está en curso.
La historia del último cambio de moneda que vivió Chile, como tantas otras a lo largo de América Latina, tiene la hiperinflación como telón de fondo. En las casi cinco décadas que han pasado desde entonces, la divisa ha logrado mantener su solidez, pese a los frecuentes episodios de turbulencia de los últimos años.
El fin del reino del escudo, la anterior moneda del país andino, llegó en un contexto de crisis económica. La inflación alcanzó su punto álgido, con datos de tres dígitos nunca antes vistos, durante el gobierno de Salvador Allende, que terminó con el golpe de Estado de 1973 que sumió a Chile en una dictadura militar de 17 años.
Unas de las reformas que implementó el régimen de Augusto Pinochet, en el golpe de timón con el que redirigió el grueso de la economía chilena, fue la instalación de una nueva moneda. “A partir del 29 de septiembre de 1975, la unidad monetaria de Chile será el ‘peso’ cuyo valor y poder liberatorio será igual a unos mil escudos de la moneda en actual circulación. Su símbolo será la letra S sobrepuesta con una o dos líneas verticales y se antepondrá a su expresión numérica”. Esa fue su presentación formal, en decreto de ley 1.123 del Ministerio de Hacienda.
El cambio de moneda no fue pacífico. La inflación siguió hirviendo y, una vez que se liberó el tipo de cambio, el dólar empezó a escalar frente al recién instalado peso. Un hito clave, con la crisis económica idiosincrática que azotó al país austral a partir de 1982, la peor que había vivido desde los años 30, se dio luego de que las turbulencias económicas de los primeros años de la dictadura llevaron a la intervención de distintos bancos en el país austral entre noviembre de 1981 y enero de 1983. En ese contexto, el gobierno decidió devaluar la divisa en un 18%.
Siguiendo el ritmo de los altos y bajos de la economía local, el peso chileno pasó un buen puñado de años depreciándose. A veces paulatinamente, a veces con menos gentileza. El precio fijo determinado –de 39 pesos por dólar– se hizo insostenible en 1982. Hacia delante, el peso se fue devaluando, pasando la barrera de los 100 pesos por dólar en 1984, según cifras del Banco Central de Chile (BCCh).
Siguiendo el ritmo de los altos y bajos de la economía local, el peso chileno pasó un buen puñado de años depreciándose. A veces paulatinamente, a veces con menos gentileza. El precio fijo determinado –de 39 pesos por dólar– se hizo insostenible en 1982
En medio de ese período, el régimen que dio luz al peso llegó a su fin tras el plebiscito de 1988, que determinó la transición hacia la democracia y dio paso al gobierno de Patricio Aylwin, que se extendió entre 1990 y 1994. Ese período se caracterizó por un crecimiento económico relativamente fuerte y como el inicio del fenómeno llamado por algunos como “el milagro chileno”.
Cifras del Banco Mundial ubican la expansión anual del PIB en 7,3% para 1988, saltando a 9,9% el año siguiente y marcando un máximo de 11,2% en 1992. Descontando la contracción de 1999 –mientras el país lidiaba con los coletazos internacionales de la crisis asiática–, los años 90 oscilaron entre el 4% y 5%, sin embargo, el peso se seguía depreciando, aunque más paulatinamente. A inicios de octubre de 1988, el mes del plebiscito, la paridad cambiaria se ubicaba en torno a 245 pesos por dólar; al cierre de 1990, ya se ubicaba sobre los 330 pesos.
Desde ese punto, siguió subiendo a lo largo de los años hasta un peak sobre los 750 pesos entre finales de 2002 y principios de 2003. Luego, vino un período de recuperación para la divisa andina, con el dólar bajando gradualmente hasta los 440 pesos en el primer trimestre de 2004.
Un presente sacudido
La siguiente década fue de relativa estabilidad, con el tipo de cambio transitando entre los 450 y los 700pesos hasta que la volatilidad se encendió nuevamente a finales de 2019, cuando se iniciaron las protestas contra el alza del costo de vida en octubre de ese año. Este fenómeno, conocido como el “estallido social”, llevó al dólar por primera vez sobre los 800 pesos, gatillando una intervención por parte del Banco Central, entre diciembre de 2020 y enero de 2021. En esa ocasión, se vendieron 2.550 millones de dólares en spot, además de distintos programas de liquidez.
Desde ese punto, el peso ha tenido distintos episodios de desvalorización. Las condiciones globales adversas de la pandemia de COVID-19 y los eventos geopolíticos, sumado a la incertidumbre política en el país –incluyendo dos proyectos fallidos de nueva constitución, de distinto color político–, llevaron al tipo de cambio a superar los 1.000 pesos por primera vez en la historia, en julio de 2022.
Imagen de la junta militar que gobernaba en 1975
En ese momento, llegó una segunda intervención cambiaria, que se extendió hasta finales de septiembre de ese año. En esa ocasión, el BCCh enajenó 6.150 millones de dólares en el mercado spot.
Más recientemente, los nubarrones en el mercado cambiario local se han visto apoyados por un desajuste entre la política monetaria del país y el resto del mundo. El BCCh inició en julio del año pasado una ambiciosa campaña de normalización monetaria, inaugurada con un recorte de 100 puntos base de la Tasa de Política Monetaria (TPM).
Recientemente –y en parte por la volatilidad que le inyectó al tipo de cambio–, el ente rector ha ido moderando la bajada de los tipos de interés, pero suma una caída de más cinco puntos porcentuales, pasando de 11,25% a 5,75% en doce meses. Esto, comentan en la plaza local, ha ayudado a mantener la paridad sobre los 900 pesos por dólar, donde seguía al momento de escribir este artículo.
Pese a los episodios de volatilidad a lo largo de los años –olvidados en las décadas más recientes, pero incrustados firmemente en la historia económica del país–, el peso ha logrado mantener su credibilidad como una moneda consolidada. Y la clave, según destacan economistas, viene de la institucionalidad que refleja.
Una materia de instituciones
¿Qué ha permitido que el peso chileno subsista por casi 50 años? Economistas de la plaza santiaguina apuntan a la consolidación institucional como un ingrediente clave.
“Probablemente uno de los elementos que caracteriza a la evolución del peso chileno y el desarrollo de su economía y su mercado de capitales, tiene que ver con las instituciones”, comenta Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, en entrevista con Funds Society. En el caso chileno, esta institucionalidad es algo que se ha ido reforzando a lo largo de los años.
Desde Fynsa, el economista jefe Nathan Pincheira concuerda con el diagnóstico. Dos períodos en particular, indica, representaron hitos de solidez para la divisa: la crisis bancaria de 1982 y la crisis asiática de 1998. En el caso de la primera, explica el profesional, la turbulencia trajo consigo una serie de reformas enfocadas en el mercado. “Eso llevó a que, en la década de los 90, sumado al retorno de la democracia y las altas tasas de crecimiento, el peso se consolidara como una moneda relativamente estable”, señala.
A finales de los 90, la crisis llevó a la consolidación de algunos procesos institucionales a inicios de los 2000. “Eso sentó las bases principales para que hoy, independiente de los movimientos de los últimos años, tenga la estabilidad relativa frente a otras monedas en Latinoamérica”, acota. Una institución en particular ha jugado un rol fundamental en esta historia: el Banco Central de Chile. Para Lehmemann, la señal de una institucionalidad sólida es un ente rector de corte autónomo, técnico e independiente porque, “al final, la moneda está muy ligada con la institución del propio banco central” del país que la emite.
El economista también enfatiza en que el BCCh adquirió su autonomía relativamente temprano –en 1989, específicamente–, pero que incluso antes “había consciencia de que era necesario ir implementando una política monetaria responsable, que no generara desequilibrios o presiones que provocaran mayor inestabilidad”.
Los factores fiscales también son algo que ha apoyado el afianzamiento del peso en el país austral. Pincheira, de Fynsa, destaca la incorporación de una meta de balance estructural de la evaluación del presupuesto, lo que sentó una regla para el gasto público, mientras que Lehmann enfatiza en que las monedas actúan como “termómetros” para medir la visión del mercado de una economía. Y un ingrediente relevante de esto es el manejo de las finanzas nacionales.
Un tercer pilar, para el economista de Bci, es la institucionalidad del regulador financiero. Este pilar también es sólido, señala, perfeccionándose con la creación de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Esta entidad reemplazó a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) y la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) a partir de diciembre de 2017.