Qaracter analiza las previsiones del sector financiero en 2025: digitalización, sostenibilidad y transformación geopolítica

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

Qaracter, consultora tecnológica española especializada en el sector financiero y asegurador, ha elaborado un análisis sobre las perspectivas del sector financiero para 2025. En un contexto de reconfiguración del orden global, con una creciente competencia entre bloques geopolíticos y el resurgir de estrategias neoimperialistas, el sector financiero deberá adaptarse no solo a la digitalización y la sostenibilidad, sino también a nuevas dinámicas internacionales que afectarán a la estabilidad macroeconómica.

Según las previsiones económicas, España experimentará un crecimiento del PIB del 2,6% en 2025, impulsado por el incremento de la inversión y la demanda interna. Sin embargo, este crecimiento estará condicionado por la evolución de las relaciones entre Estados Unidos, China y Rusia, con un impacto en la volatilidad de los mercados financieros y en la estabilidad de los flujos de inversión globales.

Neoimperialismo económico y digitalización

Las potencias económicas refuerzan su control sobre la banca, los mercados de capitales y los recursos estratégicos. China avanza en la desdolarización, Rusia fortalece su sistema financiero tras sanciones, y EE.UU. adopta un enfoque más proteccionista con una regulación bancaria más flexible. Europa debe decidir entre adaptarse a un sistema multipolar o reforzar su autonomía financiera. La banca de inversión seguirá explorando fusiones y adquisiciones, aunque con mayores restricciones regulatorias.

Respecto a la digitalización del sector, la inteligencia artificial (IA) y la automatización seguirán desempeñando un papel clave en el sector. Se estima que el 70% de las entidades bancarias integrarán IA en su operativa diaria. Asimismo, el uso de blockchain seguirá expandiéndose en áreas como la gestión de identidad digital, pagos transfronterizos y tokenización de activos, en un contexto en el que las monedas digitales de bancos centrales (CBDCs) comienzan a redefinir la soberanía financiera de los Estados.

La sostenibilidad como eje estratégico

La Unión Europea ha endurecido las normativas ESG, exigiendo mayor transparencia en la financiación sostenible. Sin embargo, la creciente competencia por recursos esenciales como el litio introduce incertidumbre en la planificación financiera global.

En este contexto, el sector bancario europeo desempeñará un papel crucial, canalizando capital hacia proyectos alineados con los ODS. Se prevé un aumento en la emisión de bonos verdes y préstamos sostenibles, aunque bajo una supervisión regulatoria más estricta. El reto radica en la fragmentación del mercado financiero: mientras Europa impulsa un modelo regulado de finanzas sostenibles, China y Rusia priorizan la inversión en infraestructuras energéticas tradicionales, lo que genera asimetrías competitivas y podría frenar la descarbonización.

A esto se suma la presión de los inversores institucionales, que exigen compromisos más firmes en la reducción de la huella de carbono. De cara a 2025, se espera que el 80% de los fondos de inversión globales integren criterios ESG, abriendo nuevas oportunidades para la financiación sostenible.

En resumen, el 2025 será un año decisivo para la banca y el sector financiero no solo en España, sino a nivel global. La adaptación a un mundo multipolar, el aprovechamiento de tecnologías avanzadas y la consolidación de estrategias sostenibles determinarán el éxito de las entidades en un mercado cada vez más competitivo y geopolíticamente complejo.

«El sector financiero español está en una encrucijada clave. Las entidades que logren anticiparse a los cambios del mercado global, integrar de forma efectiva los criterios ESG y aprovechar las oportunidades de la revolución digital serán las que marquen el futuro de la banca en España», concluye Enrique Galván, CEO de Qaracter.

Ontier incorpora a Israel Gómez-Caro para su área de Financiero

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedidaDe izquierda a derecha, Israel Gómez-Caro, Cristina Camarero, socia directora de Ontier España, Raúl Da Veiga, y Pedro Rodero, Presidente de Ontier España.

Ontier, despacho global de referencia, continúa consolidando su apuesta por el talento de primer nivel con la incorporación de Israel Gómez-Caro como socio de Banking&Finance, y Raúl Da Veiga en el área de litigación y arbitraje.

Este movimiento subraya el firme compromiso de la firma por seguir fortaleciendo su equipo con perfiles estratégicos que aporten valor a los clientes y refuercen su posición en el mercado nacional e internacional.

Israel Gómez-Caro cuenta con una amplia trayectoria profesional de más de 25 años asesorando a entidades financieras, fondos de deuda y a sponsors y está especializado en operaciones de financiación sindicada, estructurada (Project Finance) y corporativa y en operaciones de refinanciación de proyectos de los sectores de las energías, infraestructuras y telecomunicaciones así como en la estructuración y negociación de todos los aspectos transaccionales vinculados a proyectos energéticos tanto en la fase de desarrollo como de construcción, operación y gestión (incluyendo PPAs y BPAs).

Raúl Da Veiga cuenta con una amplia experiencia en el asesoramiento a grandes compañías nacionales y multinacionales del sector de la energía y telecomunicaciones, en numerosos procedimientos judiciales en materia de derecho de la competencia, competencia desleal, responsabilidad de administradores y también, en disputas derivadas de operaciones de M&A y conflictos societarios.  

Ambos han desarrollado sus carreras profesionales en destacados despachos nacionales e internacionales y fueron socios fundadores de Gold Abogados en 2008. Esta boutique legal se ha consolidado como un referente en el mercado español, destacando por su alto nivel de especialización en operaciones y asuntos complejos, en los ámbitos de derecho bancario y financiero, litigios y transaccional de energía. Su compromiso con la excelencia y la proyección internacional ha sido reconocido en directorios internacionales como Chambers y Legal 500 EMEA. Esta trayectoria se alinea perfectamente con los objetivos de Ontier y su enfoque estratégico que busca fortalecer su posición en el mercado global mediante la integración de talento altamente especializado y reconocido en el sector jurídico.

Cristina Camarero, socia directora de Ontier España, comenta que «la incorporación de Israel y Raúl refuerza nuestra apuesta por el talento y la especialización, pilares fundamentales de nuestra estrategia de crecimiento. Su experiencia y profundo conocimiento del sector financiero y litigioso aportarán un gran valor a nuestros clientes y fortalecerá aún más nuestra posición en el mercado. Estamos encantados de darles la bienvenida a Ontier y convencidos de que su incorporación contribuirá al éxito de nuestros equipos y de la firma”.

En la misma línea Israel Gómez-Caro ha manifestado que “es un orgullo y un privilegio poder unirme a un despacho tan prestigioso como Ontier y formar parte de este proyecto tan ilusionante y ambicioso, ayudando a potenciar el crecimiento de la práctica de Bancario y Financiero así como de otras áreas intrínsicamente vinculadas a mí carrera profesional como son las áreas de Energía y Regulatorio, para la consecución de los objetivos estratégicos de la firma. Estoy convencido de que mi incorporación a Ontier redundará de manera muy positiva en el asesoramiento de calidad que nos marcamos como objetivo tanto en España como en otras jurisdicciones desde el departamento de Bancario y Financiero”.

Por su parte Raúl Da Veiga ha reconocido que “nuestra incorporación nos permite ampliar significativamente la oferta de servicios a nuestros clientes, siendo Ontier una de las firmas con mayor prestigio en el mercado, no sólo en materia de litigación donde cuenta con un excelente equipo, sino en otras muchas áreas de la abogacía de los negocios”

Las ocho medidas necesarias para impulsar el sector fintech en España

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

Después de la crisis financiera de 2008, el surgimiento de nuevas empresas tecnológicas, conocidas como fintech, revolucionó la forma en que se ofrecen productos y servicios financieros. Estas empresas, caracterizadas por su agilidad, innovación y capacidad de adaptación, han contribuido a derribar barreras tradicionales del sistema bancario, acercando servicios como pagos digitales, inversión automatizada y financiación participativa a un público cada vez más amplio.

El Libro Blanco de fintech 2.0, publicado recientemente por la asociación, recoge de manera exhaustiva el estado actual del ecosistema fintech y presenta una serie de recomendaciones estratégicas para superar las barreras existentes. La AEFI ha elaborado un documento que resume algunas de las medidas que, con carácter general, serían de necesaria aplicación para impulsar aún más la innovación y el crecimiento de la industria en España. 

Simplificar los procesos de obtención de licencias y autorizaciones

Un aspecto crucial es la simplificación de los trámites administrativos para la obtención de licencias y autorizaciones, por lo que resulta necesario que las entidades regulatorias, en estrecha colaboración con el supervisor financiero, definan criterios claros y homogéneos para el registro y la concesión de licencias. Este paso permitiría reducir tiempos y costes, eliminando trabas burocráticas que dificultan la entrada de nuevos actores en el mercado. Una mayor agilidad en este ámbito contribuirá a que las empresas fintech puedan concentrar sus recursos en la innovación y el desarrollo de soluciones disruptivas.

Mejorar la educación financiera

Muchos problemas de sobreendeudamiento, compra de productos de alto riesgo o desconocimiento al hacer la declaración de la renta u otros temas que afectan a todos los ciudadanos se podrían solventar si se estableciera un programa educativo desde edades tempranas en los centros educativos para formar a las futuras generaciones desde la perspectiva de la gestión responsable de sus finanzas y promover la comprensión de sus riesgos y beneficios.

Una buena medida será la creación de una asignatura desde el Ministerio de Educación en colaboración con el Ministerio de Economía y el Ministerio de Transformación Digital en la que se impartan conceptos y materia educativa sobre economía y gestión de las finanzas en los cursos de la Educación Secundaria Obligatoria. Además, debería incluir formación bien clara sobre las amenazas y riesgos que existen en la publicidad en redes sociales y creadores de contenido sin conocimientos o experiencia financiera. 

Facilitar la colaboración público-privada en materia de servicios financieros

La colaboración entre el sector público y el privado es esencial para crear un ecosistema fintech robusto, con lo que es necesario establecer mecanismos que permitan una interacción fluida entre las entidades financieras, los reguladores y las administraciones públicas. Esto incluye, por ejemplo, la apertura de canales de comunicación directa que faciliten el acceso de los proveedores de servicios a procesos como el pago de impuestos o la contratación de servicios públicos a través de plataformas digitales. La integración de estas iniciativas contribuirá a una mayor inclusión financiera y a la consolidación de un mercado unificado y competitivo.

Eliminar barreras para la constitución de entidades colaboradoras

Una de las medidas más importantes sería eliminar las barreras que impiden que tanto entidades nacionales como extranjeras se constituyan como “entidades colaboradoras”. Actualmente, la normativa limita el acceso a ciertas facilidades operativas, lo que restringe la participación de actores innovadores en el mercado. La eliminación de estas barreras permitiría que más empresas fintech accedan directamente a sistemas de pago y a infraestructuras clave, como el Sistema Nacional de Compensación Electrónica (SNCE). Este cambio no solo ampliaría el abanico de servicios disponibles, sino que también favorecería la competencia y la diversificación de ofertas en el sector.

Garantizar una regulación que asegure la correcta identificación y protección de los usuarios

El avance tecnológico trae consigo importantes retos en materia de seguridad y protección de datos. Para impulsar el fintech en España, es imprescindible desarrollar un marco regulatorio que garantice la correcta identificación de los usuarios en todos los sectores implicados, desde las plataformas de pago hasta los servicios de inversión, lo que implica la integración de tecnologías de verificación avanzada, como la autenticación biométrica y sistemas de validación digital, que aseguren una experiencia de usuario segura y confiable. Una regulación robusta en este ámbito no solo protegerá a los consumidores, sino que también incrementará la confianza en los servicios fintech, estimulando su adopción masiva.

Impulsar un marco regulatorio que respalde la transformación digital

La transformación digital es el motor que impulsa la innovación en el sector financiero. Por ello, es necesario desarrollar un marco regulatorio que no solo se adapte a las nuevas tecnologías, sino que las fomente. Esto implica la creación de normas que respalden la adopción de tecnologías disruptivas como el blockchain, la inteligencia artificial y el big data. Una regulación flexible y actualizada permitirá que las empresas fintech exploren nuevas oportunidades de negocio sin comprometer la seguridad del sistema financiero. Este enfoque contribuirá a modernizar el sector, haciendo que España se convierta en un referente en innovación tecnológica y digital.

Revisar y ajustar los costes regulatorios para que sean proporcionales

Otro aspecto determinante es la revisión de los costes asociados a la regulación. Las medidas actuales pueden representar una carga financiera que, en muchos casos, desincentiva la entrada de nuevos actores al mercado. Es fundamental que los costes regulatorios se ajusten a la realidad de las empresas fintech, permitiendo que la inversión en innovación no se vea opacada por elevados gastos administrativos. Es recomendable una revisión de estos costes, orientada a garantizar la proporcionalidad, que favorecerá la competitividad y permitirá un uso más eficiente de los recursos, tanto por parte de las startups como de las empresas consolidadas.

Promover la transparencia y la comunicación entre fintech, legisladores y supervisores

Por último, la transparencia y la comunicación son pilares esenciales para el desarrollo del sector. La creación de un diálogo abierto y constructivo entre los actores del ecosistema, incluyendo empresas fintech, instituciones financieras, reguladores y legisladores, es fundamental para identificar problemas y desarrollar soluciones conjuntas. En este sentido, la AEFI cree necesario establecer mecanismos de retroalimentación y coordinación que permitan una supervisión más especializada y adaptada a las necesidades del mercado. Un modelo de supervisión basado en principios como el de “Twin-Peaks”, que separa la supervisión prudencial de la de conducta, podría ser una herramienta eficaz para lograr una regulación más precisa y coherente. 

«El sector fintech en España tiene un gran potencial para seguir creciendo y consolidándose como un referente en Europa. La aplicación de estas ocho medidas permitiría eliminar barreras, fomentar la innovación y fortalecer la seguridad y confianza en los servicios financieros digitales. La AEFI continuará trabajando con el ecosistema fintech, las administraciones y los organismos reguladores para impulsar un entorno más competitivo y dinámico que beneficie a empresas y consumidores», asegura en su comunicado.

Unicaja organiza encuentros con clientes de banca privada para analizar las perspectivas de 2025

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

El Grupo Unicaja ha iniciado una serie de encuentros con clientes de banca privada con el objetivo de trasladarles su visión de mercado, hacerles partícipes de las perspectivas económicas y financieras para 2025, y presentarles los fondos de inversión que más pueden adecuarse a sus necesidades.

Con estas jornadas, denominadas «De ahorrador a inversor-Unigest & Banca Privada 2025» y que se irán desarrollando de forma periódica a lo largo de la geografía española, la entidad pretende informar a sus clientes de banca privada de los riesgos y oportunidades que en este ámbito presenta el actual ejercicio, así como conocer sus objetivos y metas de ahorro para contar con el fondo más adecuado.

Estos encuentros, que responden a un modelo de relación directa con el cliente, han pasado ya por ciudades como Cádiz, Cáceres, Sevilla, Madrid, Cuenca, Málaga, Toledo, Salamanca y Valladolid y han contado con la participación de representantes de Unigest y de Banca Privada de Unicaja.

A estas jornadas se irán sumando otras en distintas ciudades de Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha y Castilla y León. 

Los encuentros se enmarcan en la agenda habitual de acciones que la entidad impulsa de forma regular con el propósito de ofrecer un asesoramiento integral, personalizado y especializado a sus clientes a la hora de gestionar su patrimonio, y, de este modo, poder adaptarse a las necesidades y preferencias de cada uno de ellos.

Así, a través de un exhaustivo análisis y selección de inversiones, ofrece a los clientes estrategias adaptadas a su perfil de riesgo, objetivos y preferencias.

Cifra histórica

En el caso de Unigest, gestora del Grupo Unicaja, logró suscripciones netas de más de 1.500 millones de euros en 2024, alcanzando un récord en el ejercicio y situándose como la gestora, entre las entidades cotizadas con red bancaria, con mayor crecimiento en el año, con un incremento del 18,8% frente al 7,7% del conjunto del sector.

Este crecimiento (un 11% superior a la media sectorial) se suma a la revalorización de los fondos gestionados, cuyo patrimonio ha crecido 2.000 millones de euros. Esta cifra representa un crecimiento del 24% respecto al cierre del año anterior, porcentaje que sitúa a Unigest entre las mejores gestoras en este apartado.

A cierre de 2024, alcanzó una cifra histórica de patrimonio bajo gestión, superando los 10.000 millones de euros, hecho que refleja la confianza de los inversores y la eficiencia de su estrategia de crecimiento. 

Además, el pasado mes de enero Unigest se situó entre las gestoras con más suscripciones netas contabilizadas en España. En concreto, casi cuadruplicó las registradas el mismo mes de 2024.

En concreto, contabilizó 371 millones de euros en suscripciones netas, frente a los 95 millones de enero de 2024. Estos datos representan una cuota del 10,4% del total de suscripciones netas llevadas a cabo por el sector.

 

Estrategias para diversificar con los distintos tipos de inversiones alternativas

  |   Por  |  0 Comentarios

Pixabay CC0 Public Domain

Las inversiones alternativas llevan varios años en el punto de mira. Actualmente, el crecimiento que han alcanzado a nivel global se sitúa en los 13,1 billones de dólares, un mercado todavía bastante reducido si lo comparamos con otros activos como, por ejemplo, la renta fija (103,2 billones de dólares) o la renta variable (101 billones de dólares). Y puede ir a más, ya que un informe de Preqin -entidad especializada en datos, herramientas y perspectivas sobre activos alternativos- calcula que en 2029 se espera que el sector de las inversiones alternativas alcance los 29,2 billones de dólares en activos gestionados, con una tasa de crecimiento anualizada del 9,7% en el periodo de 2023 a 2029.

Javier Alonso, socio y director de Middle office y productos alternativos en Abante, explica que este crecimiento responde a que cada vez hay menos compañías que quieren “hacerse públicas y cotizar. Cuando formas parte de esto tienes una serie de necesidades de reporting a nivel regulatorio muy exigentes”. ¿Cómo beneficia al inversor invertir en empresas no cotizadas? Los expertos de Abante responden que invirtiendo en mercados privados o en empresas que no cotizan complementa los activos tradicionales, proporcionando acceso a inversiones directas en empresas y proyectos vinculados a tendencias que darán forma al futuro y a activos reales que el inversor puede «tocar» o «consumir».

La iliquidez es su característica principal, y aunque pueda tener cierta connotación negativa por no poder acceder al dinero siempre, obliga al inversor a estar comprometido con el largo plazo, evitando errores de comportamiento humano. “No hay precio y eso hace que no puedas vender o comprar en mal momento”, subraya Alonso.

Universo de inversiones alternativas: ¿en cuál es más adecuado invertir?

El tipo de inversión alternativa depende del perfil de riesgo, horizonte temporal, situación financiera y objetivos del inversor. Esto será lo que marque la inversión, la estrategia y cuánto porcentaje del patrimonio se pueden destinar a estos activos.

“Los fondos de private equity son imprescindibles en cualquier cartera que tenga un horizonte temporal que permita aguantar la iliquidez y que tenga un patrimonio suficiente como para poder complementarlo con esa parte ilíquida”, asegura Marta Campello, socia y gestora de fondos en Abante.

Los mercados privados ofrecen multitud de tipos de inversión. La más conocida es la del capital privado o private equity, que implican inversiones en el capital de empresas no cotizadas con el objetivo de mejorar operativamente e impulsar el crecimiento de los negocios. Esta fórmula de inversión cuenta con distintas categorías: buyouts, growth capital o venture capital.

Para entender cómo se distribuyen las categorías hay que pensar en el ciclo básico de una compañía. El inicio -start up- es donde menos recursos y más riesgos hay (venture capital). Tras esto, viene el crecimiento (growth equity), la madurez o compañías estables en el mercado (buyouts) y estabilidad o declive (special situation). “Por ejemplo, cuando hablamos de los fondos de buyouts, principalmente hablamos de invertir en empresas que están consolidadas en el mercado, con un nicho controlado”, destacan desde la firma.

“Los fondos suelen entrar con la mayoría del capital para poder ejercer derecho de voto en las decisiones de la empresa e incluso con la totalidad del capital”, dice Alejandra Pérez, del equipo de Productos alternativos de Abante. Son compañías con trayectoria y con planes de negocio a futuro. “Tras la inversión, los fondos suelen mejorar la eficiencia de la compañía, hacer cambios estratégicos, reestructurar una línea de negocio o expandirse”, añade Pérez. Una vez alcanzada su rentabilidad objetivo, inician el proceso de venta, que puede ser a otro private equity, a otro socio industrial o una salida a bolsa.

Por su parte, el venture capital invierte en compañías en fase incipiente o en una etapa muy temprana. “La gran diferencia con los buyouts es que hablamos de inversiones minoritarias en las que el gestor no quiere arriesgarse a invertir mucho capital en una compañía que está por formarse con ingresos negativos”, dice la experta. La estrategia operativa del gestor consiste ayudar a estabilizar el negocio y crecer. La salida, una vez alcanzado el objetivo es igual que en los buyouts.

En segundo lugar, y un activo que está en crecimiento en el mercado, está la deuda privada, caracterizada por invertir en compañías a través de la financiación mediante préstamos. “Pero ¿qué es la deuda privada? Cuando hablamos de crédito privado, nos referimos a deuda proporcionada por entidades no bancarias. En función del tipo de compañía en la que desarrollemos esta estrategia, podemos encontrar distintas opciones: deuda senior / direct lending, deuda mezzanine, deuda infra o deuda inmobiliaria”, explican desde Abante.

Las principales características son los covenants o términos que deben cumplir los prestatarios y que incluyen aspectos como limitaciones en el nivel de deuda de la compañía, solicitar permiso de los prestamistas antes de llevar a cabo operaciones corporativas y utilizar fondos únicamente para los fines acordados. Con esto consiguen proteger el riesgo de crédito y a los inversores.

También están la deuda garantizada o colateral, en la que el gestor la solicita si cree que un prestatario no puede devolver el préstamo. En este caso, tendría derecho a quedarse con ciertos activos, minimizando así el riesgo de pérdida. Y, por último, los tipos de interés flotantes (tipo base más spread). Las inversiones en crédito privado suelen cerrarse con este término, lo que ayuda a respaldar los rendimientos cuando los tipos de interés están en aumento, aunque podría reducir los rendimientos cuando las tasas de interés están disminuyendo.

“También destacamos las infraestructuras o activos reales. Se trata de invertir en compañías que proveen de un servicio esencial para la sociedad. Y podemos invertir en este sector a través de capital o de deuda. Las compañías de infraestructuras se consideran más defensivas, aunque podamos ver en ellas diferentes tipos de riesgo: super core, core, core-plus, value-add y opportunistic”, explican desde Abante Asesores.

Los beneficios que ofrecen las infraestructuras para la cartera son la capacidad de generar retornos consistentes, la cobertura frente a la inflación, la diversificación que proporcionan ya que, son activos con baja correlación de los tradicionales y menos volatilidad frente a los mercados cotizados. Sin embargo, las barreras de entrada son fuertes, tienen un coste elevado, hace falta una experiencia previa técnica y son activos regulados.

Por último, están los activos inmobiliarios. Suelen ser inversiones más intensivas en capital y se trata de la financiación de inmobiliario mediante deuda o capital. Depende del tipo de riesgo que asumamos podemos hablar de core, value-add y opportunistic.

La ESMA pone a consulta las directrices sobre competencias del personal que informa o asesora sobre criptoactivos

  |   Por  |  0 Comentarios

Pixabay CC0 Public Domain

La Autoridad Europea de Valores y Mercados (AEVM o ESMA, en siglas inglesas) ha puesto a consulta el borrador de las directrices para evaluar los conocimientos y competencias del personal que asesora e informa sobre criptoactivos. Según explican desde finReg360, estas directrices desarrollan el reglamento MiCA con unos criterios muy similares a los que se exigen para el personal que informa o asesora en el ámbito de la normativa MiFID, pero más estrictos.

Los expertos de la consultora destacan sobre el ámbito de aplicación de estas directrices que las entidades tendrán que asegurar que todo el personal que informe o asesore sobre criptoactivos o servicios relacionados con criptoactivos posea los conocimientos y las competencias necesarios para cumplir la normativa.

Además, les hará considerar, entre otros aspectos, el nivel y profundidad de los conocimientos y competencias del personal que asesore tiene que ser mayor de los que solo informan. Y, en segundo lugar, cuando la información o el asesoramiento se proporcione de forma automatizada o semiautomatizada, las directrices se aplicarán al personal que determine el contenido de la información o el asesoramiento y que defina los parámetros y decida los ajustes de esa información o asesoramiento. «Esto supone una novedad respecto de las directrices del ámbito de MiFID II en las que esta previsión no se contiene», apuntan.

Conocimientos y experiencias requeridos

Sobre los conocimientos y experiencias requeridos para el personal que informe sobre criptoactivos, apuntan que el contenido mínimo de los conocimientos de este personal ha de incluir ámbitos como: las características y riesgos de los criptoactivos, el funcionamiento de los mercados, los costes, la fiscalidad, la prevención del blanqueo de capitales, y el abuso de mercado.

Por tanto, ha de contar con una cualificación profesional mínima según alguna de estas dos opciones: La primera es que al menos 80 horas de formación y una experiencia adecuada de al menos 6 meses bajo supervisión; o bien experiencia adecuada de al menos 1 año bajo supervisión. En ambos casos, tendrán que superar un examen organizado por los propios proveedores de servicios de criptoactivos o por otras organizaciones especializadas.

«Las entidades podrán considerar que el personal que ya viniera proporcionando información sobre criptoactivos, antes de la entrada en vigor de las directrices, tiene las competencias necesarias si demuestran satisfactoriamente su capacidad para ello en un período mínimo de 1 año a tiempo completo, con o sin supervisión», añaden desde finReg360.

Para el personal que asesore sobre criptoactivos

El personal que asesore deberá cumplir con todos los requerimientos del personal que informe y, además, comprender otra serie de cuestiones adicionales relacionadas con el servicio de asesoramiento como las obligaciones sobre evaluación de idoneidad, los fundamentos de la gestión de carteras, y las necesidades de diversificación.

Este personal deberá contar con alguna de las siguientes cualificaciones: un título universitario o equivalente (de al menos 3 años de estudio) en  campos como la economía, el derecho o la administración de empresas, y experiencia de al menos 1 año en la prestación de servicios sobre criptoactivos bajo supervisión; un título de enseñanza secundaria y una formación profesional de al menos 3 años de estudio junto con experiencia de al menos 1 año bajo supervisión; una formación profesional de al menos 160 horas y experiencia adecuada de al menos 1 año bajo supervisión. Llama la atención que este requisito es superior al de MiFID II que fija las horas de la formación para el personal que asesora en 150; una experiencia profesional de al menos 2 años en la prestación de asesoramiento requerido para las normativas MiFID o IDD antes del inicio de la prestación de asesoramiento sobre criptoactivos y experiencia de al menos 6 meses en la prestación de servicios sobre criptoactivos bajo supervisión.

Las entidades podrán considerar que el personal que viniese prestando asesoramiento sobre criptoactivos, antes de la entrada en vigor de las directrices, posee conocimientos y competencias si demuestra satisfactoriamente su habilidad para asesorar en un período mínimo de 1 año a tiempo completo, con o sin supervisión.

Formación continuada

Las entidades determinarán el número mínimo de horas de desarrollo profesional continuo que debe realizar anualmente el personal que informe o asesore en función de la naturaleza de los criptoactivos, de los servicios que presten y de la posición profesional o categoría del empleado.

Este número no debería ser menor de 10 horas anuales para el personal que informe ni de 20 horas para el personal que asesore.

Esta formación continuada podrá obtenerse mediante cursos organizados por las propias entidades o por otras entidades de reconocido prestigio.

Las autoridades competentes podrán publicar una lista de entidades reconocidas que proporcionen estas cualificaciones.

Requisitos organizativos para evaluar los conocimientos y competencias

Las directrices también recogen que las entidades que prestan servicios de criptoactivos van a tener que supervisar al menos anualmente la competencia del personal con procesos de evaluación y actualización internos. Le atribuye esta competencia al propio consejo de administración sobre el que recae la responsabilidad última de la formación de sus empleados y la tarea de subsanar cualquier deficiencia identificada al respecto; mantener registros detallados sobre los conocimientos y competencias del personal; facilitar la revisión por las autoridades competentes, y asegurar que el personal que no tenga los conocimientos y competencias necesarios no preste los servicios o solo pueda prestarlos bajo supervisión adaptada a su nivel de experiencia y limitada a un máximo de 4 años.

Ejemplos de personal fuera del ámbito de aplicación

El borrador de directrices incorpora en anexo una serie de ejemplos entre los que se incluye algunos sobre personal que quedaría fuera del alcance de las directrices: empleados que solo indiquen a los clientes dónde pueden encontrar información; empleados que distribuyan o den en mano folletos o documentos similares a los clientes sin dar información adicional sobre su contenido ni prestar ningún servicio de seguimiento de criptoactivos; empleados que realicen funciones de back-office sin relevancia directa para los clientes ni con contacto directo con estos.

Período de consulta y aplicación

Según apuntan desde finReg360, la fecha límite para responder a la consulta es el 22-4-2025. «Como suele ser habitual en este tipo de documentos de la ESMA, una vez publicadas las traducciones oficiales de las directrices definitivas, las autoridades competentes de los Estados miembros contarán con un plazo de 2 meses para notificar si las seguirán o no», matizan.

Visión sobre emergentes y la oportunidad en deuda de corta duración

  |   Por  |  0 Comentarios

Canva

BECON IM y Neuberger Berman comienzan temprano el 2025 convocando a diferentes eventos virtuales y presenciales. Para este primer webinar contarán con Jennifer Gorgoll, PM de Neuberger Berman Short Duration EMD Fund para disertar sobre mercados emergentes y en particular sobre las oportunidades en deuda de corta duración. La fecha será el 26 de febrero via Zoom para todo Latinoamérica

 Jennifer Gorfoll, PM del fondo NB Short Duration EMD Fund, disertará sobre diferentes temas actuales tanto a nivel económico como temas geopolíticos actuales y las medidas de la administración Trump en Estados Unidos.

El equipo de Neuberger Berman de deuda de mercados emergentes esta compuesto por 40 integrantes con presencia en 5 países y mas de 25B en activos bajo administración entre 10 estrategias diferentes de bonos emergentes.

NB Short Duration Emerging Market Debt, en su versión offshore, es una estrategia lanzada en 2013 con un AUM actual de casi 4.000 millones de dólares. Su cartera está compuesta por bonos corporativos y soberanos en dólares, con una duración promedio de alrededor de 2 a 3 años. Mantiene una calificación promedio de Investment Grade, por mandato, con baja rotación de cartera y 5 estrellas en Morningstar.

Moderarán Florencio Mas, managing partner de BECON IM, y Lucas Martins, partner de BECON IM.

 

La fecha será el 26 de febrero via Zoom para todo Latinoamérica, a las 11 AM Argentina/Uruguay

 

Para inscribirse al seminario contactar a info@beconim.com

Razones para apostar por la gestión activa en 2025 y más allá

  |   Por  |  0 Comentarios

Pixabay CC0 Public Domain

En la vida real, a menudo confundimos los síntomas con sus causas subyacentes, lo que nos lleva a veces a tratar los efectos y no las causas reales de los problemas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando un médico receta un medicamento tópico con efectos secundarios negativos para tratar una afección cutánea en lugar de abordar lo que puede ser el problema de fondo: un estilo de vida poco saludable y una dieta inadecuada.

Una pauta similar puede observarse en los mercados financieros actuales. Con las concentraciones de los índices en máximos históricos, a menudo leo y oigo decir a los inversores activos que la culpa es del crecimiento de la inversión pasiva. Sin embargo, el hecho de que tanto la concentración de los índices como la propiedad pasiva hayan alcanzado máximos históricos es el resultado de la misma causa subyacente: la demanda por parte de los inversores de acciones de empresas con un enorme crecimiento de los beneficios.

Los precios de todos los activos financieros reflejan las expectativas globales de los inversores en relación con los flujos de caja futuros. Pensemos en la renta variable. Aunque cada sector es diferente, en general todos giran en torno a los beneficios, los beneficios por acción, los ingresos netos, el flujo de caja libre y demás. Por tanto, cuando una empresa de un gran sector consigue materializar una parte desproporcionadamente elevada de los beneficios, sus acciones pasan a tener una representación desmedida en un índice bursátil. Es lo que sucedió con AT&T, General Motors, IBM y otros valores en las décadas de 1950 y 1960.

De forma similar, hoy observamos esto con los valores de inteligencia artificial (IA) de megacapitalización, cuyas expectativas de crecimiento de los ingresos netos superan con creces las de otras empresas del S&P 500 (gráfico 1). En 2023, las perspectivas de crecimiento de los valores de IA eran 20 veces superiores a las del resto del S&P. Son precisamente las expectativas y los diferenciales de beneficios los factores que determinan principalmente la ponderación de sus índices.

Sin embargo, la concentración de los índices y la consiguiente toma de participaciones por parte de los inversores pasivos afecta a los 495 valores distintos de los «5 de la IA». La liquidez no aumenta, y cada dólar que se retira de las carteras discrecionales y se asigna a las no discrecionales ejerce una presión a la baja sobre el coste del capital propio de estas empresas.

La concentración de los índices no terminará con la reversión de los flujos de los inversores pasivos. De hecho, cualquier cambio en la concentración del mercado bursátil constituye un síntoma. La causa es un cambio en las expectativas de beneficios. Los analistas de Wall Street han rebajado considerablemente sus expectativas de ingresos netos de los «5 de la IA» para 2025 y 2026 (gráfico 1). La delta entre las dos cohortes pasó de 20x en 2023 a menos de 2x en 2026. Aunque sigue resultando una diferencia notable (y los beneficios nominales de los «5 de la IA» son enormes), lo que importará para los precios de las acciones será el ritmo de cualquier cambio frente a lo que se habrá descontado en las cotizaciones.

La volatilidad representa los ajustes del mercado ante nueva información que corrige supuestos incorrectos relacionados con los beneficios. Uno de los riesgos para los inversores pasivos, o para cualquier inversor excesivamente indexado a los «5 de la IA», estriba en que los precios se ajusten en función de las estimaciones a la baja realizadas por los analistas respecto de las expectativas de beneficios.

Cuando surge una tecnología nueva y de amplia aplicación, la oferta es baja pero la demanda de los clientes es alta. El desequilibrio se traduce en un rendimiento del capital excesivo para los pioneros. Esos elevados rendimientos atraen capital de forma natural, ya que otros emprendedores quieren participar en la acción. Las cotizaciones bursátiles de esas empresas también suben, lo que crea un bucle de retroalimentación y, de hecho, invita a que entren más empresas en el sector. Aumenta la competencia, lo que aporta oferta al mercado. Sin embargo, esa oferta casi siempre resulta superior a lo necesario y excede la demanda de los consumidores. Entonces, el ciclo empieza a revertirse: el precio y la rentabilidad caen, lo que supone una rebaja en las cotizaciones. El exceso de producción y la deflación de los rendimientos dan lugar a la consolidación del sector hasta que la oferta y la demanda alcanzan el equilibrio.

Aunque la economía carece de leyes inmutables y cada ciclo es diferente, el ciclo del capital se ha repetido a lo largo de la historia. Así pues, aunque no sabemos cuándo el ciclo del capital de la IA pasará del crecimiento a la consolidación, creemos que ocurrirá, como ya ha sucedido en el pasado. Un ejemplo reciente es la burbuja de Internet de la década de 1990. También podemos remontarnos a los ferrocarriles de mediados y finales del siglo XIX en Inglaterra y Estados Unidos. Y así ha ocurrido con todos los avances tecnológicos de los últimos 100 años, desde el automóvil hasta la radio, el teléfono o  el ordenador.

En los últimos 30 años, hemos comprado programas informáticos que nos ayudan a realizar tareas. Hoy en día, la IA está haciendo que el software deje de ser una herramienta para convertirse en algo que realiza tareas por sí mismo. Los agentes de la IA combinarán la recuperación de información, las capacidades de razonamiento y la autocodificación para hacer evolucionar cada pieza de software y proceso empresarial.

La IA está redefiniendo el SaaS de «software como servicio» a «servicios como software». A medida que los grandes modelos lingüísticos se conviertan en materia prima «comoditizada» en la cadena de suministro de software, serán los productos de software basados en IA los que acaben mejorando la funcionalidad del software existente. La capacidad de las empresas para asumir los precios dependerá de la rentabilidad de la inversión del cliente.

Los vectores de la competencia en el software, la IA y el panorama tecnológico en general se revelan poco menos que increíbles. Ahora bien, los fabricantes de muchas de las aplicaciones informáticas existentes pueden experimentar una enorme erosión de su poder de fijación de precios. En mi opinión, dado lo sobreindexados que están los índices de referencia con respecto a los activos con una competencia cada vez mayor debido al ciclo del capital, debería haber mucha más dispersión en el futuro, lo que se traduciría en que los mercados financieros redescubrieran las ventajas de la inversión activa.

A largo plazo es el rendimiento del capital lo que genera el valor final de las empresas, no el flujo de capital. Como inversores fundamentales bottom up, evaluamos dónde corren riesgo los rendimientos del capital debido al aumento de la competencia y dónde son duraderos debido a la falta de ella. En este entorno, a los valores, ya sean públicos o privados, que se enfrentan a una competencia creciente puede costarles mucho más cumplir las expectativas de beneficios, lo que plantea un paradigma diferente en el valor de la construcción de carteras.

 

Tribuna de Rob Almeida, director de inversiones y estratega global de MFS Investment Management

Por qué apostar por la gestión activa en 2025 y más allá

  |   Por  |  0 Comentarios

Pixabay CC0 Public Domain

En la vida real, a menudo confundimos los síntomas con sus causas subyacentes, lo que nos lleva a veces a tratar los efectos y no las causas reales de los problemas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando un médico receta un medicamento tópico con efectos secundarios negativos para tratar una afección cutánea en lugar de abordar lo que puede ser el problema de fondo: un estilo de vida poco saludable y una dieta inadecuada.

Una pauta similar puede observarse en los mercados financieros actuales. Con las concentraciones de los índices en máximos históricos, a menudo leo y oigo decir a los inversores activos que la culpa es del crecimiento de la inversión pasiva. Sin embargo, el hecho de que tanto la concentración de los índices como la propiedad pasiva hayan alcanzado máximos históricos es el resultado de la misma causa subyacente: la demanda por parte de los inversores de acciones de empresas con un enorme crecimiento de los beneficios.

Los precios de todos los activos financieros reflejan las expectativas globales de los inversores en relación con los flujos de caja futuros. Pensemos en la renta variable. Aunque cada sector es diferente, en general todos giran en torno a los beneficios, los beneficios por acción, los ingresos netos, el flujo de caja libre y demás. Por tanto, cuando una empresa de un gran sector consigue materializar una parte desproporcionadamente elevada de los beneficios, sus acciones pasan a tener una representación desmedida en un índice bursátil. Es lo que sucedió con AT&T, General Motors, IBM y otros valores en las décadas de 1950 y 1960.

De forma similar, hoy observamos esto con los valores de inteligencia artificial (IA) de megacapitalización, cuyas expectativas de crecimiento de los ingresos netos superan con creces las de otras empresas del S&P 500 (gráfico 1). En 2023, las perspectivas de crecimiento de los valores de IA eran 20 veces superiores a las del resto del S&P. Son precisamente las expectativas y los diferenciales de beneficios los factores que determinan principalmente la ponderación de sus índices.

Sin embargo, la concentración de los índices y la consiguiente toma de participaciones por parte de los inversores pasivos afecta a los 495 valores distintos de los «5 de la IA». La liquidez no aumenta, y cada dólar que se retira de las carteras discrecionales y se asigna a las no discrecionales ejerce una presión a la baja sobre el coste del capital propio de estas empresas.

La concentración de los índices no terminará con la reversión de los flujos de los inversores pasivos. De hecho, cualquier cambio en la concentración del mercado bursátil constituye un síntoma. La causa es un cambio en las expectativas de beneficios. Los analistas de Wall Street han rebajado considerablemente sus expectativas de ingresos netos de los «5 de la IA» para 2025 y 2026 (gráfico 1). La delta entre las dos cohortes pasó de 20x en 2023 a menos de 2x en 2026. Aunque sigue resultando una diferencia notable (y los beneficios nominales de los «5 de la IA» son enormes), lo que importará para los precios de las acciones será el ritmo de cualquier cambio frente a lo que se habrá descontado en las cotizaciones.

La volatilidad representa los ajustes del mercado ante nueva información que corrige supuestos incorrectos relacionados con los beneficios. Uno de los riesgos para los inversores pasivos, o para cualquier inversor excesivamente indexado a los «5 de la IA», estriba en que los precios se ajusten en función de las estimaciones a la baja realizadas por los analistas respecto de las expectativas de beneficios.

Cuando surge una tecnología nueva y de amplia aplicación, la oferta es baja pero la demanda de los clientes es alta. El desequilibrio se traduce en un rendimiento del capital excesivo para los pioneros. Esos elevados rendimientos atraen capital de forma natural, ya que otros emprendedores quieren participar en la acción. Las cotizaciones bursátiles de esas empresas también suben, lo que crea un bucle de retroalimentación y, de hecho, invita a que entren más empresas en el sector. Aumenta la competencia, lo que aporta oferta al mercado. Sin embargo, esa oferta casi siempre resulta superior a lo necesario y excede la demanda de los consumidores. Entonces, el ciclo empieza a revertirse: el precio y la rentabilidad caen, lo que supone una rebaja en las cotizaciones. El exceso de producción y la deflación de los rendimientos dan lugar a la consolidación del sector hasta que la oferta y la demanda alcanzan el equilibrio.

Aunque la economía carece de leyes inmutables y cada ciclo es diferente, el ciclo del capital se ha repetido a lo largo de la historia. Así pues, aunque no sabemos cuándo el ciclo del capital de la IA pasará del crecimiento a la consolidación, creemos que ocurrirá, como ya ha sucedido en el pasado. Un ejemplo reciente es la burbuja de Internet de la década de 1990. También podemos remontarnos a los ferrocarriles de mediados y finales del siglo XIX en Inglaterra y Estados Unidos. Y así ha ocurrido con todos los avances tecnológicos de los últimos 100 años, desde el automóvil hasta la radio, el teléfono o  el ordenador.

En los últimos 30 años, hemos comprado programas informáticos que nos ayudan a realizar tareas. Hoy en día, la IA está haciendo que el software deje de ser una herramienta para convertirse en algo que realiza tareas por sí mismo. Los agentes de la IA combinarán la recuperación de información, las capacidades de razonamiento y la autocodificación para hacer evolucionar cada pieza de software y proceso empresarial.

La IA está redefiniendo el SaaS de «software como servicio» a «servicios como software». A medida que los grandes modelos lingüísticos se conviertan en materia prima «comoditizada» en la cadena de suministro de software, serán los productos de software basados en IA los que acaben mejorando la funcionalidad del software existente. La capacidad de las empresas para asumir los precios dependerá de la rentabilidad de la inversión del cliente.

Los vectores de la competencia en el software, la IA y el panorama tecnológico en general se revelan poco menos que increíbles. Ahora bien, los fabricantes de muchas de las aplicaciones informáticas existentes pueden experimentar una enorme erosión de su poder de fijación de precios. En mi opinión, dado lo sobreindexados que están los índices de referencia con respecto a los activos con una competencia cada vez mayor debido al ciclo del capital, debería haber mucha más dispersión en el futuro, lo que se traduciría en que los mercados financieros redescubrieran las ventajas de la inversión activa.

A largo plazo es el rendimiento del capital lo que genera el valor final de las empresas, no el flujo de capital. Como inversores fundamentales bottom up, evaluamos dónde corren riesgo los rendimientos del capital debido al aumento de la competencia y dónde son duraderos debido a la falta de ella. En este entorno, a los valores, ya sean públicos o privados, que se enfrentan a una competencia creciente puede costarles mucho más cumplir las expectativas de beneficios, lo que plantea un paradigma diferente en el valor de la construcción de carteras.

 

Tribuna de Rob Almeida, director de inversiones y estratega global de MFS Investment Management

Tres razones para invertir en bonos emergentes de corta duración: un análisis de Neuberger Berman

  |   Por  |  0 Comentarios

Bonos GSS y regulación en Europa
Canva

En vistas al webinar a realizarse el 26 de Febrero, a las 11 (horario de Argentina y Uruguay), junto a Jennifer Gorgoll para brindar perspectivas sobre mercados emergentes para 2025, el equipo de Neuberger Berman comparte tres razones para considerar bonos emergentes de corta duración para este entorno:

  1. El fortalecimiento de los fundamentos es una de las razones clave para considerar esta clase de activos en 2025. El crecimiento económico de los mercados emergentes sigue superando al de los mercados desarrollados, lo que brinda un entorno favorable para la inversión en deuda. Además, las calificaciones crediticias de estos países han mostrado una tendencia positiva, alcanzando su mejor nivel en la última década. Esta combinación de crecimiento y mejora crediticia hace que los bonos emergentes sean una opción atractiva frente a los de mercados desarrollados.
  2. Los rendimientos atractivos con menor volatilidad hacen que los bonos de corta duración en mercados emergentes sean una opción estratégica para los inversores. Estos instrumentos ofrecen rendimientos competitivos con un 40% menos de volatilidad en comparación con el mercado amplio de bonos hard-dollar. Esto permite a los inversores capturar ingresos estables sin exponerse a los altos niveles de volatilidad que pueden caracterizar a los bonos de mercados emergentes con larga duración en períodos de incertidumbre.
  3. La resistencia en diferentes escenarios de tasas de interés es otra ventaja clave de los bonos emergentes de corta duración. Su menor sensibilidad a los movimientos en las tasas de interés de EE.UU. y a los diferenciales de crédito de los mercados emergentes significa que, incluso en entornos de tasas fluctuantes, estos bonos pueden generar retornos positivos. Esto los convierte en una opción flexible y resiliente dentro de una cartera de inversión.

El equipo experimentado de Neuberger Berman está compuesto por 39 profesionales de inversión que gestionan más de $23 mil millones en activos con un enfoque diversificado y probado. Ofrece una gama completa de estrategias de deuda en mercados emergentes, abarcando moneda fuerte, moneda local, corporativa y renta fija en China. Su enfoque integral y especializado hace que el fondo NB Short Duration Emerging Market Debt sea una alternativa sólida para los inversores que buscan rendimiento con menor volatilidad.

NB Short Duration Emerging Market Debt, en su versión offshore, es una estrategia lanzada en 2013 con un AUM actual de casi 4000 millones USD. Su cartera está compuesta por bonos corporativos y soberanos en dólares, con una duración promedio de alrededor de 2 a 3 años. Mantiene una calificación promedio de Investment Grade, por mandato, con baja rotación de cartera y 5 estrellas en Morningstar.

 

Tribuna de opinión de Florencio Mas, managing partner de Becon IM; José Noguerol, managing partner de BECON IM; y Lucas Martins, partner de BECON IM.

 

Para mas información sobre las diferentes estrategias o participar del Webinar, contactarse con info@beconim.com