Pixabay CC0 Public Domain. Encontrar crecimiento en un mundo de bajo crecimiento
Cuando el crecimiento macroeconómico se ralentiza, los inversores se ponen nerviosos. Pero la economía no es el único factor que impulsa el crecimiento de ingresos y ganancias para las empresas. Algunas industrias están bien posicionadas para expandirse a un ritmo rápido incluso si el crecimiento del PIB es moderado o se desacelera, destaca AllianceBernstein en un artículo.
La economía global está creciendo, pero no demasiado rápido. En Estados Unidos, se pronostica que el crecimiento del PIB avanzará un 2% en 2019, seguido por la zona euro con un 1,2% y Japón con un 0,6%. “No es de sorprender que los inversores estén preocupados”, apunta.
En este contexto, la gestora hace hincapié en que algunas industrias no están realmente vinculadas al ciclo económico y “se están beneficiando de la innovación tecnológica, los cambios en las preferencias del consumidor o las tendencias a largo plazo”.
En todo el mundo, las personas están utilizando menos efectivo y se están trasladando cada vez más hacia los pagos electrónicos. La cantidad de dispositivos conectados a Internet es enorme: los datos de salud digital y el tráfico de datos móviles están proliferando a tasas anuales de 36% y 46%, respectivamente.
“Por supuesto, incluso en una industria de rápido crecimiento, los inversores siempre deben prestar mucha atención al modelo comercial de una empresa, sus fuentes de ingresos y sus dinámicas de beneficios”, admite AllianceBernstein.
Aun así, considera que las empresas que operan en estos sectores cuentan con una clara ventaja en un entorno macroeconómico moderado. Hoy en día, es difícil lograr el crecimiento, “pero puede ser muy gratificante para los inversores que saben dónde encontrarlo”.
Desde las toxinas en el aire que respiramos hasta los metales pesados en nuestros ríos, no son pocos los desafíos medioambientales que debemos afrontar. Es indudable que la concienciación sobre estos problemas y el interés por solucionarlos está aumentando, pero a pesar de este avance, Ben Constable-Maxwell, director de Inversión sostenible y de impacto en M&G Investments, sostiene que una población creciente que consume más al subir su poder adquisitivo supone una carga cada vez mayor sobre el planeta.
Existe una tensión constante entre propiciar el desarrollo económico mundial y reducir el coste para el medioambiente. Abordar esta cuestión es un pilar fundamental de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que recogen los problemas de sostenibilidad más acuciantes del mundo.
Aquellas áreas donde las empresas sean capaces de desarrollar soluciones que posibiliten la economía moderna y reduzcan al mismo tiempo la huella medioambiental ofrecen grandes oportunidades para alinear el éxito de inversión con un impacto positivo en el entorno.
Innovar para tener impacto
El imperativo de abordar los desafíos medioambientales puede conllevar la necesidad de tomar medidas drásticas. No obstante, las mejoras incrementales —la evolución de las tecnologías y de cómo se utilizan, más que las tecnologías revolucionarias propiamente dichas— son a menudo las que tienen mayor impacto.
Así, avances modestos en la eficiencia de sistemas omnipresentes pueden comportar mayores beneficios materiales que soluciones radicales en nichos de mercado.
Las compañías que permiten a otras empresas tener un impacto positivo a través de los bienes o servicios que ofrecen pueden ser las catalizadoras de un cambio de amplio alcance.
Generar más con menos
Dada la creciente demanda global de energía, el progreso tecnológico es la clave para fomentar una industrialización inclusiva y sostenible.
Hasta ahora se ha concentrado —con razón— en cómo producimos electricidad, y se suele pasar por alto cómo se utiliza. Sin embargo, existe un gran potencial para reducir las emisiones desde la base industrial existente haciendo que nuestro consumo sea más eficiente.
Schneider Electric, un grupo industrial francés que lidera la transformación digital en el mercado de la automatización, ilustra el impacto potencial de la idea de «retroadaptar el mundo» usando tecnologías que reduzcan su consumo de energía.
Una de las formas en que esta compañía está teniendo impacto es el desarrollo de soluciones innovadoras que buscan aprovechar el valor de los datos para maximizar la eficiencia de los sistemas. Desde el aire acondicionado de las oficinas hasta las redes eléctricas, los sistemas que apuntalan la economía moderna están cada vez más automatizados y digitalizados. La conexión al llamado «internet de las cosas» permite recopilar datos vitales entre sistemas más inteligentes, analizarlos con información en tiempo real y utilizarlos para optimizar procesos.
Sistemas más eficientes que recorten el consumo de electricidad no solo ahorrarán dinero a los clientes de Schneider, sino que también comportarán enormes beneficios medioambientales. La empresa se ha puesto como objetivo reducir las emisiones de dióxido de carbono de sus clientes en 100 millones de toneladas entre 2018 y 2020, un volumen equivalente a las emisiones anuales de CO2 provenientes del uso de electricidad por parte de 17 millones de hogares.
La escala de la oportunidad de inversión a largo plazo que esto plantea está clara, al igual que su impacto positivo en el medioambiente. IHS Markit prevé que en 2025 habrá 73.000 millones de dispositivos conectados al internet de las cosas, cifra muy superior a los 27.000 millones de 2017.
Aspirar a un impacto más amplio
Este es solo un ejemplo ilustrativo de cómo una empresa puede comportar beneficios para el medioambiente más allá de sus propias operaciones. Para medir mejor el impacto de una compañía, los inversores pueden sopesar cómo permite a otras empresas conservar energía o agua, por ejemplo, o bien reducir su huella medioambiental de otro modo.
Es indudable que hay oportunidades milmillonarias para las empresas innovadoras que sean capaces de ofrecer productos y servicios que ayuden a solventar los desafíos medioambientales a los que se enfrenta el mundo.
Para sus accionistas, esto significa que pueden aspirar no solo a conseguir una rentabilidad financiera sostenible a largo plazo, sino también a contribuir al logro de un impacto positivo y demostrable en el entorno.
Información Importante
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Pixabay CC0 Public Domain. ODDO BHF Global Target 2026 el nuevo fondo high yield de ODDO BHF AM
ODDO BHF AM lanza su decimoprimer fondo: ODDO BHF Global Target 2026. Se trata de un fondo que invierte en bonos con calificaciones comprendidas entre BB+ y B-, y apuesta por los títulos especulativos (high yield), con vencimiento hasta el 1 de julio de 2027.
Según explica la firma, este fondo se beneficiará de una amplia diversificación geográfica, con la posibilidad de invertir hasta el 40% de su patrimonio fuera de los países de la OCDE. “Nuestro fondo high yield con fecha de vencimiento se comporta igual que un bono convencional, pero con las ventajas de una gran diversificación. La cartera representa una selección minuciosa de títulos emitidos por empresas, de tamaño medio y con perspectivas prometedoras”, explica Olivier Becker, gestor del fondo y responsable de gestión de convertibles y fondos con fecha de vencimiento de ODDO BHF Asset Management SAS.
La gestión sigue un enfoque «buy-and-mantain», por el que cada emisor representado en la cartera es objeto de un continuo seguimiento. Según ha añadido la forma, el fondo estará abierto a suscripciones hasta el 30 de diciembre de 2020.
El fondo anterior, ODDO BHF Haut Rendement 2025, cuyos activos superan los 1.000 millones de euros, se cerró a suscripciones el pasado 30 de septiembre.
. Natixis IM refuerza su equipo con dos nuevos fichajes
Natixis ha anunciado el nombramiento de Joseph Pinto como nuevo director general de operaciones de Natixis IM y el de Philippe Setbon para el cargo de director general de Ostrum Asset Management. Además, según ha señalado la gestora, ambos se convierten en miembros del comité ejecutivo de Natixis y del comité administrativo de Natixis IM.
Según ha explicado la firma, la creación del cargo de director general de Operaciones en Natixis IM y el nombramiento de Joseph Pinto, que asumirá el nuevo puesto en los próximos meses, refuerza al equipo directivo de Natixis IM y mejora su eficiencia operativa. Joseph Pinto reportará Jean Raby, director general de Natixis IM,y miembro del comité administrativo senior de Natixis, a cargo de la gestión patrimonial y de activos. Pinco tiene 27 años de experiencia en esta industria y se incorpora a Natixis desde AXA IM.
Por su parte, Philippe sustituye a Matthieu Duncan, quien deja su cargo como director general de Ostrum Asset Management con el fin de dedicarse a otros intereses. Philippe asumirá su puesto a finales de noviembre, periodo hasta el cual Matthieu continuará en el cargo. Cuenta con un dilatada experiencia que le ha llevado a ocupar cargos de responsabilidad en firmas como Barclays Bank o Groupama, compañía desde la que se incorpora. Además, es vicepresidente de la Asociación Francesa de Gestión de Activos (AFG).
A raíz de este anuncio, François Riahi, director general de Natixis, ha declarado: “Con la integración de Philippe Setbon y Joseph Pinto, recibimos en el comité ejecutivo de Natixis a dos profesionales líderes en la gestión de activos. Joseph Pinto, cuya experiencia internacional se adapta a la perfección a nuestra organización, contribuirá con un significativo y añadirá valor a nuestro modelo de afiliados en un momento realmente transformador para el sector. Philippe Setbon dirigirá una de nuestras iniciativas estratégicas clave; la creación y desarrollo en colaboración con La Banque Postale Asset Management, de una firma líder en Europa enfocada en la renta fija en euros en el sector asegurador.”
Por su parte, Jean Raby ha afirmado que “la reconocida experiencia y conocimientos de Joseph y Philippe impulsarán el crecimiento y eficiencia operativa de Natixis IM y Ostrum AM y contribuirán a un empoderamiento adicional del continuo desarrollo de nuestro negocio. Agradezco a Matthieu Duncan su contribución a la exitosa transformación y reposicionamiento de Ostrum AM, bajo su supervisión durante los últimos tres años.”
Foto cedidaImagen de la firma del acuerdo.. La Financial Academy de Riad y el CISI firman un acuerdo de asociación estratégica de cara a sus exámenes profesionales
La Financial Academy (FA) de Riad (Arabia Saudí) ha firmado un acuerdo con el Chartered Institute for Securities & Investment (CISI) para desarrollar y organizar sus exámenes profesionales del sector financiero. Se trata de una de las iniciativas de la organización saudí Capital Market Authority (CMA) para promover exámenes de cualificación para las personas inscritas en el programa Liderazgo Financiero 2020.
El acuerdo ha sido firmado por el director general de la FA, Mana Al-Khamsan, y Simon Culhane, CEO de CISI, en la sede de la FA en Riad. El propio Al-Khamsan explicó que, después de una extensa búsqueda de las mejores instituciones internacionales en el campo de la formación de equipos, CISI fue seleccionado para ser el socio estratégico de la FA para desarrollar y aumentar las habilidades en el sector de los mercados de capitales, por su larga experiencia, reconocimiento generalizado en todo el Golfo y experiencia en los mercados de capitales.
Además, Al-Khamsan declaró que este acuerdo es parte del rol asignado a la FA para incorporar las mejores prácticas internacionales y proporcionar protección para las actividades del Mercado de Capitales, lo que logra la voluntad de la CMA de mejorar la eficiencia del sector del mercado de capitales y crear un entorno de inversión atractivo en el que confíen inversores locales e internacionales. Agregó que este acuerdo también hará que la FA se convierta en el proveedor exclusivo en toda Arabia Saudita para todos los exámenes profesionales de CISI.
Además, la FA, de acuerdo con su función de proporcionar cursos preoperativos para estos exámenes profesionales mediante el acuerdo con las mejores instituciones regionales e internacionales, también preparará a los examinandos para muchos de estos exámenes.
A raíz de este anuncio, Simon Culhane dijo que este acuerdo asegurará que, con el tiempo, todos los que trabajan en los mercados de capital de Arabia Saudita estén cualificados de acuerdo con los estándares internacionales. Esto ayudará a elevar la profesionalidad de todos los participantes y, por lo tanto, proporcionará a los consumidores e inversores una mayor confianza y protección, lo que a su vez conducirá al desarrollo y crecimiento del sector.
CC-BY-SA-2.0, FlickrRockefeller Center in New York, home to one of WE Family Offices' locations. . ,,
WE Family Offices refuerza su equipo de inversiones con la contratación de Sam Sudame y Matt Farrell. Sudame se une como asociado senior de Inversiones y será responsable de los Mercados Públicos, Asset Allocation, Portfolio Construction y Risk Management. Por su parte, Farrel será senior investments manager y será responsable de Mercados Privados.
Joe Gutiérrez seguirá siendo el responsable de Macro y Santiago Ulloa el CIO de la firma.
Ferrell tiene más de 15 años de experiencia en la industria de servicios financieros. Antes de unirse a WE, Matt trabajó nueve años en Credit Suisse como especialista de inversiones alternativas, y antes de eso, trabajó varios años en banca de inversión donde asesoró a clientes en fusiones y adquisiciones, aumentos de capital e iniciativas estratégicas. Recibió su licenciatura de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y obtuvo su MBA de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Posee la certificación Chartered Alternative Investment Analyst (CAIA) y ha aprobado el Nivel 1 del programa Chartered Financial Analyst (CFA).
Sam Sudame cuenta con más de 25 años de experiencia en tanto activos tradicionales como alternativos. Cuenta con las designaciones CFA, CAIA y CFP, además de un MBA por Thunderbird International Graduate School. Antes de unirse a WE Family Offices, Sam era el director de Análisis en Singer Xenos Wealth Management. También trabajó en Asia durante una década, en bancos como Hypovereins Bank (HVB) y Lehman Brothers.
Roberto Bosch, Fixed Income Specialist de Aberdeen Standard Investments, analizará las oportunidades que muestra actualmente la renta fija emergente y de mercados frontera, en un encuentro que servirá también para mirar la situación política y económica en el Rio de la Plata, a pocos días de las elecciones en Argentina y Uruguay.
El equipo de LATAM ConsultUs organiza este evento que tendrá lugar el próximo 22 de octubre a partir de las 8:30 de la mañana en el Hotel Sofitel de Montevideo.
Foto cedidaAna Espárrago y Franco Guitart se unen a LIFT AM.. lift
La empresa de asesoramiento financiero independiente LIFT Investment Advisors ha celebrado en Madrid su primera Conferencia Anual de Inversores. La cita ha tenido lugar en el auditorio Rafael del Pino de Madrid y ha contado con la asistencia de cerca de 150 personas, entre las que se encontraban tanto inversores institucionales como particulares.
Durante el evento, el equipo de LIFT ha analizado el posicionamiento de su fondo DIP-LIFT Global Value que ya ha cumplido tres años desde su lanzamiento, en los cuales ha alcanzado una rentabilidad acumulada del 10,8% (más del doble de los fondos de su categoría con un 5,1%). El fondo también ha batido a su benchmark en cuanto a volatilidad con un 3,7% anualizado desde el inicio, frente al 5,5% del resto de fondos similares.
DIP-LIFT Global Value es un fondo UCITS mixto flexible global cuyo objetivo es proteger el capital invertido obteniendo un retorno superior a largo plazo y minimizando la volatilidad a corto plazo a través de una estrategia de inversión activa y flexible. Las inversiones se realizan en acciones, bonos y activos monetarios de todo el mundo. La selección de inversión se lleva a cabo siguiendo los principios de inversión del value investing combinados con el análisis profundo y el estricto proceso de inversión utilizado en private equity.
“Ante fuertes volatilidades en el mercado en el corto plazo, aparecen excelentes oportunidades de inversión, ya que muchas compañías se ven castigadas en el precio de cotización sin que sus fundamentales hayan cambiado”, comentó Francisco López Posadas, director de inversiones de LIFT Investment Advisors.
“Nuestra filosofía de inversión nos ha permitido obtener unos resultados muy descorrelacionados con el mercado, con nuestro fondo comportándose extraordinariamente bien ante las caídas del mercado, como ocurrió en el último y turbulento trimestre de 2018, cuando nuestro fondo consiguió mantener rentabilidades positivas”, añade.
LIFT Investment Advisors EAFI S.L., con sede en Madrid, es una empresa de asesoramiento financiero independiente registrada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) con el número 188, y asesor del fondo DIP – LIFT Global Value Fund.
En tiempos en los que la rentabilidad escasea y es preciso buscar fuentes alternativas de retorno para las carteras, la inversión sostenible es una de las grandes apuestas de futuro de la industria y ha encontrado unas grandes aliadas en las mujeres, tanto en su vertiente de inversoras como en la de la gestión de activos.
Los pasos adelante que da la UE, como la aprobación de la taxonomía verde, van en la dirección de unificar criterios pero, a juicio de Beatriz Barros de Lis, directora general para España de AXA IM, todavía es un mundo desconocido y complejo. «Es cierto que la UE está trabajando en ello y esto supone un avance, pero todavía es una historia muy bonita de contar a la que le falta concreción», afirma.
Sin embargo, siete de cada diez inversores aseguran que les gustaría invertir según sus valores y que en este escenario, las mujeres y los más jóvenes demuestran mayor sensibilidad a la ISR. “Es un movimiento imparable”, ha afirmado Sophie del Campo, directora general para Iberia y Latam de Natixis IM, durante un encuentro privado patrocinado por Natixis IM, AXA IM y Degroof Petercam AM.
Femenino y sostenible
Y tanto desde el lado de la industria de gestión de activos como desde la perspectiva de la inversión, lo femenino y lo sostenible parece que tienen más elementos en común de lo que parece. Amparo Ruiz,directora general para España y Latam de DPAM, cree que «no se trata de que las mujeres tengamos un mejor perfil de riesgo, pero sí somos tremendamente prácticas y tenemos menos prejuicios» a la hora de adentrarnos en la inversión bajo criterios sostenibles.
Para Marian Fernández, responsable de estrategia de Andbank, «la sensación de que lo que hagas queda plasmado para generaciones futuras es más acusada en las mujeres que en los hombres».
En opinión de Beatriz Alonso, directora de renta variable de BME, la clave de esta mayor implicación de las mujeres en la ISR es que «nosotras mismas formamos parte de estos criterios».
Por su parte, Sonsoles Santamaría, directora general de negocio de Tressis, reconoce que hay mayor receptividad a ese tipo de análisis de riesgos por parte de las gestoras. «Cuando gestionamos los recursos tenemos más sensibilidad hacia cómo se utiliza ese dinero», asegura.
La medición del impacto: de la huella de carbono a los fondos de impacto
Incorporar criterios extrafinancieros a la hora de seleccionar empresas en las que invertir es ya una práctica común a todas las gestoras, si bien «es difícil decir que esos criterios son iguales para todas», señala Del Campo.
Y cuando hablamos de concreción, uno de los aspectos a los que hay que referirse es a la medición del impacto real de las inversiones sostenibles. En la inversión socialmente responsable este impacto es, en palabras de Santamaría, algo parecido a una paleta de colores en la que cada color añade una capa de impacto en la sociedad.
Hay tres grandes bloques de aproximación: los criterios de exclusión, por los que se evita invertir en determinados sectores o empresas; los fondos sostenibles en los que, además de lo anterior, se invierte en negocios que sean positivos para el mundo (las llamadas compañías Best in class) y los fondos de impacto. «La inversión sostenible es una paleta de colores y se pueden ir añadiendo capas de impacto. No hay criterios mejores ni peores. Las gestoras nos tienen que ayudar en esa paleta de colores y que cada nivel nos permita ofrecer al cliente un informe del impacto de su inversión».
Para las redes de distribución esta información es clave a la hora de acercar al cliente final la inversión sostenible. «No me parece fácil medir el impacto salvo en private equity y microcréditos, pero esa información nos puede ayudar mucho porque al cliente final hay que convencerle y explicárselo bien. A las redes hay que formarlas y al cliente hay que informarle», explica Fernández.
Una información que cada vez las gestoras pueden proporcionar a sus distribuidores de manera más completa y eficaz. «Ya no hay excusa para no incorporar este tipo de criterios porque disponemos de mucha información. En nuestro caso publicamos un informe ESG y podemos decir cómo está medida la E, la S y la G además de la huella de carbono», señala Ruiz.
De hecho, las gestoras internacionales han recogido este testigo y ya lo asumen como un deber, como destaca Barros de Lis. «Las gestoras internacionales tenemos el deber de hacerlo fácil para la red de distribuidores y asesores», afirma.
Respecto a los fondos de impacto, aquellos que tienen un objetivo medible y cuantificable de impacto en la sociedad, Barros de Lis admite que «no prosperan, no acaban de funcionar». En opinión de Fernández, «la inversión de impacto es la evolución de la ISR y como linda más con la filantropia el cliente cree que lo puede hacer de otra manera. Las experiencias son muy pequeñas, pero gusta porque uno ve lo que se consigue».
¿Hay interés o es puro marketing?
La inversión socialmente responsable está tardando en llegar al inversor particular, pero es cada vez más cercana para los inversores institucionales. «Los clientes institucionales es algo que están incorporando gradualmente porque es útil para mejorar el riesgo retorno de las carteras», destaca Ruiz. Los fondos de pensiones son los grandes clientes de la ISR en la actualidad, fundamentalmente porque muchos incorporan la obligación de invertir una parte o la totalidad de su cartera bajo criterios de sostenibilidad.
Lo que sí preocupa, en opinión de Santamaría, es que se esté creando una moda y no una tendencia de inversión. «Los criterios ESG deben estar en el corazón del sistema financiero y la ISR no es un nuevo tipo de activo sino una nueva aproximación a la gestión del riesgo», afirma.
La próxima llegada del llamado «green MiFID» que obliga al asesor financiero a preguntar a su cliente si quiere que su inversión incorpore criterios de sostenibilidad será el siguiente paso y quizás determinante en la evolución de la inversión socialmente responsable. «Los clientes desconocen que exista esa posibilidad de añadir esa capa de “criterio personal” a sus inversiones y para mí la buena noticia es que la ISR es darle al cliente la oportunidad de que invierta como piensa», comenta Santamaría.
Al inversor tanto particular como institucional hay dos aspectos en los que sale ganando: rentabilidad y coste. «Nuestros fondos sostenibles el año pasado lo hicieron notablemente mejor que los que no tienen el apellido sostenibles», asegura Ruiz. Y en costes porque, como destaca Del Campo, «los fondos sostenibles no son más caros que los fondos tradicionales y es el único sector en el que el apellido sostenible no encarece el precio».
El universo de inversión y el engagement
El objetivo de la industria de gestión de activos de aumentar el porcentaje de activos seleccionados bajo criterios de sostenibilidad se enfrenta al riesgo de que el universo de inversión se reduzca de forma considerable. Es decir, que no haya suficientes empresas en las que invertir. Sin embargo, la tendencia parece ser justamente la contraria. «Lo que está sucediendo es lo contrario y las empresas se están poniendo las pilas», señala Ruiz.
En esto juega un importante papel el denominado «engagement» o el papel activo de las gestoras en las juntas de accionistas de las empresas en las que invierten. «Esto implica, además, un diálogo activo con las empresas para que hagan más sostenible su negocio», añade.
Para Beatriz Alonso, directora de renta variable de BME, «el voto activo en las juntas de accionistas lainteracción con las empresas son cada vez factores más importantes para las gestoras internacionales». El papel de BME como centro de atención de todos los players del mercado cobra cada vez más protagonismo. «Se nos pide no solo que hagamos índices sino también que el Ibex 35 y los índices que ya tenemos empiecen a cumplir con los criterios ESG con una calificación suficiente», destaca Alonso.
A raíz de la reciente implantación de la directiva MiFID II, a la hora de invertir en fondos, los inversores han empezado a poner el foco tanto en el lado de los ingresos (seleccionando aquel fondo/gestor que consideran mejor) como en el lado de los gastos (viendo qué fondos, de aquellos que parecen más atractivos, son menos costosos). Los gestores activos esperamos que no olviden la primera parte.
No vamos a aburrirles con un detalle pormenorizado de los costes que generalmente asume un fondo, pero, a modo de resumen, podemos indicarles que, como en la mayoría de compañías, los fondos asumen dos tipos de costes: fijos (principalmente auditorías y regulatorios) y variables (aquellos que dependen del patrimonio del fondo y que son la mayoría). A estas alturas, la mayor parte de los inversores están familiarizados con conceptos como la comisión de gestión, los gastos por intermediación o, más recientemente, los derivados del servicio del análisis financiero.
En buena parte de los fondos de gestión activa, unida a la comisión de gestión suele aparecer una sobre resultados o performance fee que las gestoras cobran cuando se producen resultados en los fondos. Su filosofía es clara: si usted gana, el equipo gestor también, pero el cómo se calcula esta comisión ofrece una importante información en cuanto al grado de alineación de intereses entre gestores e inversores.
La fórmula de cálculo más usual es un porcentaje sobre el rendimiento obtenido ese año, por encima de la marca de agua. De esta forma está asegurado que el fondo no paga dos veces por el mismo rendimiento. Pongamos un ejemplo:
Si la comisión de resultados fuera de un 10% de la ganancia obtenida en el año, el equipo gestor cobraría un 1% (10% de comisión sobre 10% de resultados, asumiendo que el 11% es antes de comisiones), que se carga sobre todo el patrimonio del fondo.
Pero, ¿qué ocurre cuando el fondo en el que hemos invertido tiene un índice de referencia? Utilicemos el mismo ejemplo anterior, pero añadiendo el rendimiento obtenido por el mercado (benchmark):
En este caso, si bien el fondo ha obtenido un rendimiento positivo (10%), cargaría la comisión de resultados a pesar de que realmente su gestión no haya sido exitosa (no lo hizo mejor que su índice de referencia, que subió un 15%), que a fin de cuentas es la razón por la que usted invirtió con ese gestor activo.
En Fidentiis Gestión, nuestro enfoque siempre ha sido el cliente. Por ello, tras un exhaustivo análisis, decidimos cambiar la forma de cálculo de la comisión sobre resultados para nuestros fondos de renta variable cuyo objetivo es batir a un índice de referencia. De tal manera que la comisión sobre resultados únicamente se genera en aquellos casos en los que, teniendo el fondo un rendimiento positivo, genere al inversor un exceso de rentabilidad (outperformance) sobre su índice de referencia.
Además, con el objetivo de no hacer pagar dos veces a nuestros inversores por lo mismo, guardamos un histórico del outperformance del fondo sobre su benchmark de tal manera que solamente cuando nuestra gestión le recompense con un verdadero exceso de rentabilidad, cobramos por ello. La siguiente tabla ilustra perfectamente nuestro sistema:
Como pueden ver, en el año 1 el exceso de rentabilidad sobre el índice de referencia es de un 5%, lo que implicaría el cargo de la comisión sobre dicho porcentaje. En el año 2, no batiríamos al índice por lo que no se cobraría (a pesar de que el inversor obtendría un rendimiento positivo). En el año 3, únicamente se generaría comisión por la mitad del exceso de rentabilidad sobre el índice (el primer 5% ya se cobró en el año 0) y, por último, en el año 4, solo por un 14% del outperformance (el restante 10% se cobró en los años 1 y 3).
Creemos que este sistema es la mejor manera de alinear nuestros intereses a los suyos, siendo únicamente remunerados cuando nuestra gestión así lo merezca.
Tribuna de Ricardo Seixas, CEO de Fidentiis Gestión SGIIC, y Kais Shehebar, responsable senior de gestión de riesgos en la misma entidad