T. Rowe Price puede ser la próxima firma global de inversión activa en entrar en el mercado europeo de ETFs, en rápido crecimiento.
“Tras el éxito y la expansión constante de nuestra oferta de ETFs en Estados Unidos, ahora estamos estudiando la posibilidad de lanzar ETFs activos cotizados en Europa a mediados de 2026”, declaró un portavoz de la firma a Funds Society.
T. Rowe Price estableció sus primeros fondos cotizados en Estados Unidos en 2020 y ha ampliado progresivamente su gama hasta alcanzar los 28 productos, todos ellos gestionados de forma activa, que suman 20.600 millones de dólares. Actualmente no tiene ETFs domiciliados en otras regiones.
Los vehículos de inversión con sustrato inmobiliario están viviendo un boom gracias a una mayor flexibilidad del regulador y a un apetito creciente de inversión por parte de family offices y bancas privadas, en busca de sofisticar su oferta para grandes patrimonios.
En el marco del IV evento de Capital Privado organizado por Caceis a finales de noviembre en Madrid, tres socios de KPMG —José Luis López Hermida, responsable de Cliente Privado y Family Offices; Pedro Ruiz Correas, socio de Fiscalidad del Sector Financiero; y Leo Domene Velázquez de Castro, socio y abogado— analizaron las razones detrás del auge de este tipo de vehículos para la inversión en activos alternativos y estudiaron las ventajas e inconvenientes que representan cada uno desde el punto de vista fiscal y patrimonial.
Su mensaje fue claro: la evolución regulatoria, las nuevas necesidades de los inversores y la reinterpretación fiscal del concepto de “actividad económica” han generado un contexto más favorable para este tipo de estructuras.
Tendencias que explican la demanda creciente
El interés por los activos inmobiliarios no es nuevo, pero sí su sofisticación. Según el II Estudio de Family Office de KPMG en la Península Ibérica, este tipo de inversores destina de media un 44% de su patrimonio al real estate. Ese peso estructural se ve reforzado por varias tendencias:
La búsqueda de renta estable y diversificación por parte de las bancas privadas. Los expertos subrayan que las entidades “están incorporando estrategias alternativas que encajan mejor con las expectativas de rentabilidad del inversor de alto patrimonio”. Joint ventures, acuerdos estratégicos y plataformas especializadas se multiplican para atender esta demanda.
El dinamismo del sector hotelero y turístico. España continúa siendo uno de los destinos más atractivos para la inversión hotelera. Los fondos internacionales siguen adquiriendo activos premium, invirtiendo más de 500 millones en el sur de Europa solo en el último año, impulsados por el tirón del turismo pospandemia.
Madrid y Barcelona consolidan su rol como polos de valor añadido. La rehabilitación energética y la sostenibilidad han elevado el interés por activos capaces de generar plusvalías mediante transformación. Los inversores “están dispuestos a pagar primas muy elevadas por edificios con potencial de reposicionamiento”.
Un marco fiscal que necesita avances, pero ofrece oportunidades. La normativa remite aún a definiciones antiguas de actividad económica —especialmente la exigencia de un empleado a jornada completa en actividades de alquiler—, pero varias consultas recientes han reconocido como actividad económica determinadas explotaciones inmobiliarias estructuradas profesionalmente. Este matiz resulta clave para que determinados vehículos puedan beneficiarse de exenciones en patrimonio y sucesiones.
Clasificación de vehículos: cuáles son y qué aportan
Los expertos estructuraron su análisis en torno a cuatro grandes categorías de vehículos, que hoy concentran el interés de los inversores profesionales y, especialmente, de los family offices. Su idoneidad varía según la estrategia, el tipo de activo y el objetivo fiscal del inversor.
1. FCR y SCR: la opción más utilizada en 2024
Los fondos y sociedades de capital riesgo se han convertido en los vehículos más registrados en España: 387 FCR y 512 SCR en 2024. Los ponentes recordaron que, durante años, la CNMV mantuvo “una posición férrea que prácticamente desincentivaba levantar determinados vehículos ligados al inmobiliario”. Sin embargo, el regulador ha ido flexibilizando criterios, sobre todo en lo relativo a la consideración de actividad económica. En el caso de estos vehículos, recuerdan que son relevantes para la inversión siempre que exista una actividad de explotación subyacente, como por ejemplo coliving, residencias de ancianos, residencias de estudiantes y otros modelos en los que hay una actividad económica real y continuada.
En cambio, los expertos explicaron que “con el alquiler puro la CNMV no se siente cómoda”, lo que limita su uso para activos patrimoniales sin explotación.
Atractivo fiscal y patrimonial
Los FCR y SCR pueden acogerse al régimen especial de entidades de capital riesgo: – Exención del 25% en transmisiones de participaciones cualificadas (más del 5% y más de un año de tenencia). – Exención del 99% en casos no cualificados si se cumplen ciertos requisitos.
Esto les otorga eficiencia en la fase de desinversión, aunque no se trata de vehículos orientados únicamente a ventajas fiscales. Su atractivo patrimonial es menor que el de otros formatos, pero destacan por su flexibilidad, su baja complejidad para el inversor retail y su adaptabilidad al modelo de asesoramiento.
2. Socimis: eficiencia fiscal y utilidad en estructuras familiares
Las socimis siguen siendo uno de los vehículos más potentes para canalizar inversión inmobiliaria patrimonial. Tributan al 0% en el Impuesto de Sociedades, lo que las convierte en una alternativa extremadamente eficiente. A cambio, deben distribuir como dividendo: – al menos el 80% de las rentas de alquiler, – y el 50% de las plusvalías derivadas de la venta de inmuebles.
Los expertos recordaron que “aunque el vehículo es muy eficiente, el socio no lo es tanto”, ya que los dividendos tributan de forma íntegra en el IRPF o en el Impuesto sobre Sociedades. Sin embargo, desde el punto de vista patrimonial, puede considerarse activo afecto si se cumplen los requisitos, permitiendo exención en patrimonio y bonificaciones en sucesiones.
Atractivo adicional para family offices
La utilización de vehículos de inversión inmobiliaria por parte de los family offices ha evolucionado significativamente en los últimos años, impulsada por la necesidad de gestionar grandes patrimonios de forma eficiente, transparente y alineada con los intereses de varias generaciones. En este contexto, los expertos destacan varios factores que refuerzan el atractivo de estos vehículos para estructuras familiares:
– Objetiviza valoraciones internas. – Aporta liquidez de forma ordenada entre miembros de la familia. – Encaja bien en estructuras con múltiples herederos.
Los costes de salida al mercado se han reducido y ya no es obligatorio un free float amplio, lo que ha facilitado el uso de Socimis familiares.
3. FCREs: una vía que gana tracción gracias a la CNMV
Los fondos de capital riesgo europeos (FCRE) surgieron para impulsar la inversión en pymes, pero su evolución reciente los está acercando al inmobiliario, especialmente al alquiler sostenible. La CNMV ha empezado a permitir su uso como vehículos monoinversión, cuando se destinan a vivienda asequible o proyectos de alquiler social.
Esto los convierte en una opción interesante para estrategias con un único activo o para modelos públicos-privados.
Atractivo fiscal y patrimonial
– Aplicación del régimen del capital riesgo (según confirmó la DGT). – Posibilidad de beneficiarse de la exención en patrimonio cuando adoptan forma societaria adecuada.
Los expertos anticipan que “veremos más FCRE de lo habitual”, gracias al bajo consumo de capital y la simplicidad operativa que ofrecen estos vehículos.
4. ELTIF: idóneo para el minorista, pero con retos fiscales
El último gran vehículo comentado por el trío de expertos fueron los ELTIFs, de los que afirmaron que, tras la reforma introducida con ELTIF 2.0., se han convertido en “uno de los vehículos mejor diseñados para canalizar la inversión minorista hacia activos reales”, gracias a que el nuevo marco ha eliminado ambigüedades sobre qué se considera activo real, ampliado su capacidad de inversión y flexibilizado el acceso al minorista al no exigir mínimo de entrada.
Desde el punto de vista regulatorio, el ELTIF tiene un coeficiente obligatorio similar al de las SCR: al menos un 55% del patrimonio debe invertirse en activos reales o empresas no cotizadas.
Atractivo fiscal y patrimonial
Esta es la parte en que los expertos consideraron que están los principales retos para la inversión en ELTIFs, ya que este tipo de vehículo: – no es traspasable, – no tiene un régimen fiscal específico, – y no cuenta con beneficios patrimoniales equiparables a otros vehículos.
Un ecosistema en transformación
La conclusión de los ponentes de KPMG fue unánime: el auge de los vehículos con sustrato inmobiliario es el resultado de la convergencia entre demanda inversora, innovación regulatoria y reinterpretación fiscal. La CNMV ha dado pasos importantes y el mercado responde con un ecosistema cada vez más variado, donde cada vehículo ocupa un nicho distinto. Sin embargo, de cara a 2026, demandaron “mayor claridad fiscal” para seguir incentivando la inversión hacia activos privados reales.
Los family offices, tradicionalmente orientados al ladrillo, han encontrado nuevas formas de entrar en activos operativos, de mejorar su estructura patrimonial y de diversificar a través de vehículos más profesionales y sofisticados. El resultado: un mercado inmobiliario más dinámico, más institucional y con vehículos cada vez más adaptados a las necesidades del inversor profesional.
La historia sugiere que las grandes ventas del dólar tienden a producirse en años consecutivos. Esta es la conclusión a la que ha llegado Bank of America tras analizar el comportamiento de la divisa estadounidense desde la década de los 80. De cara a este año, la entidad argumenta que los análogos históricos más cercanos apuntan una bajada adicional del 8% en el índice Dólar (DXY Index) en 2026.
“2018 fue la excepción, pero coincidió con subidas de tipos de la Fed, la guerra comercial y un débil crecimiento europeo. Por ahora, el dólar sigue en amplias tendencias bajistas frente a las divisas del G10. El hecho de que la renta variable global esté superando a la estadounidense al inicio de 2026 merece seguimiento”, argumentan.
Referencia a 1995
Si nos centramos en las caídas del dólar en 2025, la entidad explica que, en los principales análogos históricos con mayor correlación de los movimientos del dólar respecto al año pasado, la debilidad del dólar continuó en el año siguiente en cuatro de cinco casos. “El promedio de los cinco mejores análogos implicaría un -8% adicional de caída del dólar en 2026. Entre estos análogos, 1995 puede ser el más relevante para 2026, dado que también contó con un aterrizaje suave de la economía estadounidense impulsado por la tecnología y recortes de tipos de la Fed en la segunda mitad del año. El dólar se debilitó un -4,2% en 1995, cercano a nuestra previsión de que el índice DXY caiga hacia el nivel de 95 en 2026”, señala el informe.
Además, destacan que 2018 fue un año atípico, en el que el dólar revirtió las pérdidas de 2017 y repuntó un 4,7% debido a las subidas de tipos de la Fed, los titulares sobre la guerra comercial entre EE.UU. y China, y una economía de la eurozona débil. Según argumentan, a pesar de un avance moderado hacia finales de 2025, el dólar sigue en amplias tendencias bajistas frente a las divisas del G10. “Los mercados bursátiles globales también comenzaron 2026 superando a EE.UU. Este factor merece atención, ya que los flujos hacia renta variable y las coberturas podrían convertirse en un detonante claramente bajista para el dólar en 2026”, añaden.
Años “similares” a 2025
El dólar cayó un 9,4% en 2025 frente a las divisas del G10, según el índice DXY, lo que lo convierte en el segundo mayor año de caídas del dólar en las últimas dos décadas. Al buscar los años históricos con mayor correlación con la evolución del dólar en 2025 y extraer posibles implicaciones para 2026, la entidad destaca 2005, 1995 y 1975.
“Desde 1975, los cinco principales años análogos históricos presentan una correlación media del 81% con la evolución del dólar en 2025. En estos cinco años, el dólar se debilitó de media un 10,5%, concentrándose la mayor parte de la caída en la primera mitad del año, de forma similar a lo ocurrido en 2025. Y, en los cinco principales análogos históricos, la caída del dólar continuó en el año siguiente salvo en 2018. De media, el dólar registró otro descenso del 8,3% en el año posterior”, señala el informe.
Además, argumentan que 1995 puede ser el análogo más relevante para 2026 entre los análogos imperfectos del DXY. Según el análisis de la entidad, el crecimiento impulsado por la tecnología permitió a la economía estadounidense lograr un aterrizaje suave en lugar de una recesión. Además, la Fed procedió a recortar tipos en la segunda mitad de 1995, a pesar de que la inflación se situaba más cerca del 3% que del 2%.
A la luz de estos datos, su conclusión es que los años de fuertes caídas del dólar rara vez se producen de forma aislada: “Este resultado cuantitativo bajista respalda nuestra visión base de divisas para 2026, en la que esperamos mayor debilidad del dólar debido a la convergencia de tipos entre EE.UU. y el resto del mundo tras Powell, estímulos en la eurozona y China, y un aumento de las coberturas de divisa sobre activos en dólar”.
Previsión para 2026
De cara a este año, Bank of America espera que la economía estadounidense avance con dificultades tras un bache temporal en el cuarto trimestre de 2025 provocado por el cierre del gobierno, y que la Fed siga recortando tipos después de mediados de año. Bajo esta premisa, señala que el análogo de 1995 por sí solo implicaría un 4,2% adicional de caída del dólar, similar a su previsión de que el índice DXY caiga hacia el nivel de 95 en 2026.
Otra de sus observaciones es que la divergencia en los mercados de renta variable podría prolongar las tendencias bajistas del dólar en 2026. “Aunque los mercados bursátiles de EE.UU. han alcanzado nuevos máximos históricos al inicio de 2026, su comportamiento ha quedado por detrás del de la mayoría de los mercados bursátiles globales. Con los ciclos de recorte de tipos de los bancos centrales globales cerca de su fin, el régimen de divisas está pasando gradualmente de estar impulsado casi exclusivamente por los tipos —como se vio entre 2022 y 2024— a estar más influido por la renta variable. El comportamiento relativo de las bolsas entre países merece seguimiento, ya que cualquier persistencia de la divergencia observada hasta ahora en 2026 debería convertirse en un importante factor bajista para el dólar en 2026”, concluye el informe de Bank of America.
Siguiendo la tendencia de 2025, los diferenciales de crédito se encuentran en mínimos históricos. Según las gestoras internacionales, 2026 será complejo para la renta fija, lo cual también significa que habrá muchas oportunidades. El entorno en general es complicado desde el punto de vista de la deuda pública, tanto en Europa como en Estados Unidos; lo que hace que los inversores prefieran el crédito.
En opinión de Álvaro Peró, director de inversiones de renta fija de Capital Group, el posicionamiento de la cartera de renta fija puede beneficiarse de la atención a tres áreas clave: “Equilibrar la captura de rendimientos esperados atractivos como resultado de un alto carry; la gestión del riesgo a la baja mediante una selección prudente de valores y un posicionamiento de duración/curva; y diversificación dentro de las clases de activos y las zonas geográficas, en lugar de utilizar únicamente los bonos del Tesoro estadounidense como diversificador”.
Crédito investment grade
Por su parte, la gestora estadounidense Muzinich & Co considera que las perspectivas para los mercados de crédito en 2026 viene determinada por el escenario base de tipos de interés: “Según nuestro caso base, en el que el BCE mantiene los tipos en el 2% y la Fed realiza tres recortes más a mediados de 2026, los costes de cobertura podrían situarse entre el 1,25% y el 1,5%. Aunque es poco probable que esto por sí solo impulse grandes flujos de capital, combinado con una perspectiva constructiva para las empresas estadounidenses, deja poca justificación para mantener una infraponderación en el crédito investment grade estadounidense ahora que la prima de crédito del euro se ha desvanecido”, relatan desde Muzinich & Co.
Desde el punto de vista sectorial, la gestora reconoce que sus carteras seguirán limitando la exposición a los riesgos relacionados con los aranceles. Por lo tanto, sobreponderan los bancos de las carteras de mercados desarrollados y emergentes, así como en los servicios financieros diversificados y el sector inmobiliario. “Al mismo tiempo, estamos moderando nuestra infraponderación en los cíclicos, por ejemplo, añadiendo de forma selectiva energía estadounidense de nivel intermedio en IG y servicios públicos subordinados europeos”, explican desde Muzinich & Co.
Sin embargo advierten de que el sector químico europeo, según su visión, sigue siendo motivo de preocupación: “Dada su mala posición en términos de costes frente a sus competidores estadounidenses o chinos, los débiles indicadores de la actividad manufacturera en Europa y el exceso de capacidad china que podría inundar los mercados mundiales”, advierten desde la gestora.
En todo caso, la visión de Muzinich & Co para el año 2026 es optimista. “Esperamos que los aspectos técnicos sigan siendo favorables en 2026, aunque la oferta será menos predecible”, afirma Tatjana Griel-Castro, co directora de Mercados Públicos en Muzinich & Co.
Crédito high yield
Respecto al crédito high yield, Katy Glass, codirectora de High Yield nacional de Federated Hermes, el escenario para 2026 es un año de recorte de cupones, con un riesgo elevado de que la ampliación de los diferenciales ante el debilitamiento de la coyuntura económica genere un resultado “cupón negativo”. Según apunta Glass, cabe señalar que gran parte de los préstamos de mayor riesgo se han desplazado a los mercados de préstamos bancarios y de crédito privado, donde han comenzado a aparecer algunas fisuras muy notorias.
“El mercado laboral será un área clave a tener en cuenta en 2026 para garantizar que la economía pueda mantenerse en el buen camino. Por otro lado, la economía se está beneficiando de los efectos favorables de la riqueza del mercado bursátil y del aumento del valor de las viviendas. Los consumidores con ingresos más altos son compradores entusiastas, mientras que los de ingresos más bajos son más reservados. Moody’s informa de que el 10% más rico de los estadounidenses representa la mitad del gasto total de los consumidores, por lo que, mientras los bolsillos de este grupo sigan abiertos, la economía contará con un cierto nivel de apoyo”, afirma.
Para la experta de Federated Hermes, los diferenciales de alto rendimiento obligan a asumir que las condiciones son más benignas de lo habitual. “En esencia, estas restricciones limitan el potencial alcista y exponen a los inversores desprevenidos a un riesgo significativo, en caso de que las condiciones se deterioren. Con los recientes titulares sobre créditos problemáticos, seguimos creyendo que es apropiada una postura cautelosa, y que el posicionamiento defensivo se verá recompensado cuando los diferenciales se amplíen. La valoración es siempre una herramienta terrible para medir el momento oportuno. Pero la historia ha demostrado que, cuando los diferenciales se amplían, el movimiento es rápido y doloroso”, concluye.
Las autoridades europeas EBA y ESMA han publicado un informe conjunto de revisión del marco prudencial IFR/IFD –Reglamento sobre Empresas de Inversión (IFR) y Directiva sobre Empresas de Inversión (IFD) de la Unión Europea-, tras cuatro años de aplicación del régimen específico para las empresas de servicios de inversión (ESIs) en la Unión Europea.
El informe, presentado en forma de Technical Advice a la Comisión Europea, concluye que el marco es globalmente sólido y ha funcionado de manera adecuada, pero identifica áreas de mejora y propone 49 ajustes técnicos destinados a reforzar la proporcionalidad, la sensibilidad al riesgo y la armonización regulatoria entre estados miembros, según el análisis de Intermoney. El impacto potencial de estas recomendaciones alcanzaría a unas 5.600 empresas de inversión en la UE.
Un marco que se consolida, con ajustes relevantes
Desde una perspectiva regulatoria, EBA y ESMA consideran adecuado mantener la arquitectura actual de clasificación de las ESIs en Clases 1, 2 y 3, al reflejar de forma razonable las diferencias de tamaño, complejidad y riesgo sistémico entre entidades. No obstante, el informe pone de manifiesto la existencia de divergencias en la aplicación práctica de determinados umbrales, lo que ha generado enfoques dispares entre jurisdicciones.
Para corregir estas inconsistencias, las autoridades proponen armonizar la metodología de cálculo y el alcance de los umbrales clave, con el objetivo de mejorar la coherencia del marco y reducir posibles arbitrajes regulatorios, especialmente en grupos con actividad transfronteriza.
Proporcionalidad y alivio regulatorio para entidades de menor tamaño
Uno de los elementos más relevantes del informe es el refuerzo explícito del principio de proporcionalidad. En este contexto, destaca la propuesta de elevar los umbrales que permiten a una entidad calificarse como pequeña y no interconectada (Clase 3).
De materializarse, este cambio permitiría que un mayor número de ESIs acceda aregímenes prudenciales y de reporting más simplificados, reduciendo la carga administrativa para aquellas entidades con menor impacto sistémico. Desde un punto de vista estratégico, esta medida podría influir en decisiones relacionadas con el dimensionamiento del balance, la estructura operativa o el perímetro de actividad de algunas firmas.
Ajustes en los K-factors y mayor alineación con el riesgo real
El informe dedica una parte sustancial a la revisión de los K-factors, que constituyen el núcleo del enfoque de capital basado en riesgos introducido por IFR/IFD. Aunque el sistema se considera adecuado en términos generales, EBA y ESMA identifican áreas donde la definición y calibración actual podría no reflejar plenamente el perfil de riesgo subyacente.
Las recomendaciones apuntan a mejorar el tratamiento de factores vinculados a la gestión de órdenes de clientes, los activos bajo asesoramiento o gestión, el riesgo operacional y determinadas exposiciones de concentración. Asimismo, se plantea facilitar el uso de métodos de cálculo alternativos o simplificados para entidades con actividad limitada en negociación, reforzando la proporcionalidad y reduciendo la volatilidad de los requerimientos de capital.
Riesgos emergentes y coherencia con el marco regulatorio europeo
La revisión del marco IFR/IFD también responde a la evolución reciente de los mercados financieros. El informe aborda la necesidad de incorporar de forma más clara determinados riesgos emergentes, como las exposiciones fuera de la cartera de negociación y las posiciones en criptoactivos, cuyo tratamiento prudencial cobra cada vez mayor relevancia.
Además, EBA y ESMA subrayan la importancia de asegurar la coherencia entre IFR/IFD y otras iniciativas regulatorias europeas, como el Banking Package o el marco MiCA, con el fin de evitar solapamientos y garantizar una aplicación consistente del conjunto del sistema prudencial.
Una hoja de ruta para la planificación regulatoria
Aunque las recomendaciones no implican cambios normativos de aplicación inmediata, el informe marca de forma clara la dirección regulatoria de los próximos años. Para las ESIs, este ejercicio de revisión ofrece una oportunidad para anticipar posibles ajustes en sus modelos de capital, procesos de reporting y estructuras de cumplimiento normativo.
En este sentido, el Technical Advice de EBA y ESMA se configura como referencia para la planificación regulatoria a medio plazo de las empresas de servicios de inversión.
Banco Santander ha dado un nuevo impulso a la educación financiera en España en 2025 y cierra el año con la cifra récord de 1.831 sesiones formativas a través del programa Finanzas para Mortales, un 10% más que en 2024. Los talleres están dirigidos a los colectivos financieramente más vulnerables –niños, jóvenes, personas mayores, con discapacidad intelectual y colectivos de ONG en riesgo de exclusión-.
La entidad, a través de 470 profesionalesvoluntarios de la entidad, ha logrado formar a casi 45.000 personas a través de sus sesiones presenciales, a las que se suman los contenidos digitales que el programa ofrece también a través de su web.
La actividad continúa incrementándose año tras año con decenas de actividades semanales en colegios, institutos, asociaciones, centros de mayores, centros penitenciarios y entidades sociales de todo el país; una actividad que se desarrolla gracias al compromiso de los voluntarios, que se mantiene como una de las claves del éxito del programa.
Para Marta Aisa, directora de Sostenibilidad de Santander España, “la educación financiera sigue siendo una demanda real en la sociedad y una palanca clave de inclusión y bienestar. En Santander damos respuesta a esa demanda con un modelo único que combina conocimiento, proximidad y compromiso: una red con gran capilaridad territorial y el trabajo de nuestros profesionales, que permiten transformar esa necesidad social en impacto real”.
Formación para todos los colectivos, con especial impulso a los jóvenes
En 2025 se ha reforzado especialmente la actividad dirigida al colectivo más joven, que ha alcanzado 1.400 sesiones en colegios e institutos y más de 36.900 beneficiarios. El programa Finanzas para Mortales dispone de contenidos específicamente diseñados para escolares de Primaria con su edición Junior bajo el título ‘Financieros del Futuro’ y materiales adecuados y adaptados a las demandas y necesidades de los estudiantes de ESO, Bachillerato o Formación Profesional.
También aumentan de forma notable los talleres dirigidos a ONG y asociaciones, con un crecimiento de más del 30%; las sesiones para personas con discapacidad intelectual, que crecen más del 60%; y la formación en centros penitenciarios, con un aumento del 26%.
La ola internacional de ajustes de plantilla vinculados a automatización e inteligencia artificial (IA) ha reactivado el debate sobre el futuro del trabajo, qué tareas se automatizan, qué funciones se redefinen y qué empleo cualificado gana peso. En sectores regulados como banca y seguros, el reto no es solo tecnológico, sino operativo y reputacional: ¿cómo incorporar IA en procesos críticos sin erosionar la confianza del cliente y garantizando control y trazabilidad?
En este contexto, Qaracter, consultora tecnológica española especializada en el sector financiero y asegurador, advierte de que el impacto real de la IA en el empleo no se mide únicamente en recortes, sino en la reconfiguración de funciones: menos ejecución repetitiva y más demanda de perfiles capaces de gobernar datos y modelos, supervisar decisiones y asegurar cumplimiento. Este cambio ya se refleja en iniciativas de eficiencia operativa y automatización inteligente en ambos sectores.
Banca: eficiencia medible y cambio del mix de empleo
La IA ya está impactando en métricas duras de productividad en banca. Según los ratios incluidos en la documentación aportada, el coste por transacción pasa de €1,00–€1,50 a €0,60–€1,00, lo que equivale a una reducción del 30% al 40% asociada a automatización con IA.
Este avance no implica “menos personas” de forma automática, sino una reasignación de la carga de trabajo: disminuye el volumen de tareas repetitivas (operativa, soporte y back-office) y gana peso el empleo cualificado en funciones críticas como calidad y gobierno del dato, supervisión de modelos, prevención del fraude, ciberseguridad, cumplimiento, gestión del cambio y atención experta en casos complejos.
Seguros: automatización con rendición de cuentas y reto de talento
En seguros, la IA se está desplegando precisamente en los procesos con mayor carga operativa: valoración automática de daños mediante análisis de imágenes, asistentes 24/7 para atención y triaje, y detección de fraude en tiempo real.
El resultado combina más velocidad y más capacidad, pero también un cambio directo en el empleo: no solo se automatiza parte de la ejecución, sino que se vuelve imprescindible definir con claridad el nuevo “mapa” de responsabilidades: quién valida decisiones, quién audita modelos, qué casos requieren escalado humano y quién asume la rendición de cuentas ante errores.
El reto principal ya no es técnico, sino organizativo. La documentación aportada apunta a escasez de talento especializado en IA y ciencia de datos y a la necesidad de transformación cultural, lo que obliga a priorizar upskilling y modelos de trabajo híbridos (personas + IA) para capturar productividad sin comprometer calidad, equidad y cumplimiento.
Más automatización, más control: el empleo cualificado que exige la IA
En banca y seguros, la IA está elevando el listón del trabajo cualificado: a medida que se automatiza la ejecución, crece la importancia de los equipos que garantizan control, confianza y cumplimiento. Para evitar que la productividad se traduzca en ajustes “ciegos” de plantilla, las entidades necesitan gestionar esta transición como un proyecto de organización, definir qué funciones se automatizan, cuáles se rediseñan y qué nuevos roles se consolidan alrededor del dato y de la supervisión de decisiones. Y medirlo con indicadores simples, tiempo liberado, reubicación real de tareas, calidad/errores y capacitación, para demostrar que la eficiencia se convierte en mejor servicio y empleo sostenible. En sectores regulados, no basta con que la IA funcione, tiene que ser auditable y confiable.
Enrique Galván, CEO de Qaracter, afirma que “la inteligencia artificial está cambiando la forma en que operan banca y seguros y, con ello, el empleo. Procesos que antes llevaban días hoy se resuelven en minutos y eso se traduce en mejoras. Por eso insistimos en que la innovación no consiste en reemplazar personas, sino en potenciarlas: en sectores regulados, la IA debe implantarse con gobernanza y capacitación”.
Inflación generalmente contenida (con el matiz de EE.UU.) y tipos de interés a corto plazo bajos: es el punto de partida del informe de tendencias 2026 de iCapital, en el que Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital y autor, habla, por cuarto año consecutivo, de riesgos y oportunidades en los mercados financieros y apunta cuáles serán las circunstancias que marcarán el funcionamiento de la economía global en 2026. “Entramos en 2026 con un escenario de base razonablemente benigno, pero con tres variables capaces de cambiar el guion: las valoraciones en EE.UU., la inflación estadounidense y la disciplina fiscal”, señala el autor.
El informe identifica tres focos de riesgo a vigilar: las ambiciosas valoraciones de la renta variable estadounidense, la posibilidad de sorpresas al alza en la inflación en EE.UU. y la debilidad presupuestaria en economías como Francia y, de nuevo, Estados Unidos.
En el frente geopolítico, los acontecimientos recientes en Venezuela están teniendo por ahora un impacto limitado en los mercados, sin repuntes relevantes de volatilidad en bonos ni en bolsas. Los principales focos a vigilar son el petróleo (efecto inmediato acotado); una eventual recuperación de producción que podría reducir costes energéticos para la UE y China (con efecto desinflacionista y apoyo a los bonos soberanos); las entradas en metales preciosos como activo refugio (que podrían moderarse si no aumentan las tensiones); y el posible beneficio para compañías españolas expuestas en la zona, como Repsol y Mapfre. En todo caso, precisa Guillermo Santos, “en iCapital recomendamos prudencia y seguimiento antes de extraer conclusiones”.
Emergentes: el gran foco de oportunidad del año
En paralelo, iCapital ve 2026 como un año con potencial especialmente favorable para los mercados emergentes, tanto en renta fija como en renta variable, apoyados por divisas más estables, menor peso de deuda, baja inflación y un diferencial de crecimiento reforzado por la expectativa de tipos de interés a la baja. “Los emergentes vuelven a ofrecer una combinación difícil de ignorar: crecimiento diferencial, inflación más contenida y soporte de tipos. En 2026, el binomio riesgo–oportunidad se desplaza a su favor”, añade Santos Aramburu.
EE.UU. y Europa: dos ritmos del ciclo
En Estados Unidos, el documento describe una economía “razonablemente sana”: no aprecia una debilidad clara del mercado laboral, con ahorro estable y renta disponible al alza. En este contexto, el ritmo de futuras bajadas de tipos podría verse condicionado por el relevo en la presidencia de la Reserva Federal, mientras las expectativas de inflación se sitúan entre el 2% y el 12%a 12 meses.
En Europa, el informe apunta a una mejora del ciclo: PIB en torno al 1,5%, aumento de la renta disponible y de la fuerza laboral, descenso del paro y balances familiares sólidos con una tasa de ahorro aún elevada, sin anticipar presiones inflacionistas relevantes.
De la macro a la cartera: cómo invertir en 2026
En renta variable, iCapital recomienda seguir contando con bolsa, pero con menos sesgo tecnológico y más exposición a Europa, debido a valoraciones relativamente más atractivas, y elevar el peso de forma progresiva si se decide aumentar el riesgo. A corto plazo, el informe ve mejores señales en sectores de valor (consumo básico, sanidad, autos y biotecnología), mientras que la tecnología muestra debilidad y mantiene atractivo en los emergentes —especialmente en Asia— por valoración.
En renta fija, el informe la sitúa como núcleo de cartera (según el perfil del inversor) y propone salir del muy corto plazo, priorizando high yield global en plazos de 1–2 años, sumando deuda emergente (divisa local y fuerte) y, en crédito corporativo, centrarse en el grado de inversión con vencimientos de 3–5 años. En estrategia, iCapital mantiene una posición larga de duración en los soberanos, con la intención de incrementarla especialmente en Francia, España e Italia en repuntes de la curva y de conservar una duración neutral en EE.UU.
Diversificación real: divisa, alternativos y materias primas
En divisas, iCapital sugiere infraponderar el dólar, vista la posible continuidad del proceso de bajada de tipos estadounidenses. En alternativos, recomienda sobreponderar retorno absoluto no direccional —en particular estrategias event driven— y en ilíquidos infraestructuras así como acumular otras inversiones ligadas a la economía real (private equity/buy outs, inmobiliario, deuda privada) que podrían beneficiarse de la valoración de un entorno de crecimiento global y tipos bajos.
En materias primas, mantiene una visión neutral en oro y metales preciosos y negativa en petróleo y derivados.
La modernización y fin de los sistemas fragmentados, la calidad por encima de la cantidad en normativas como KYC y AML, la armonización entre pagos fiduciarios y digitales o la puesta en práctica de la IA son algunas de las tendencias en los servicios financieros y la banca privada para este año. Estefanía Vázquez, Regional Vice President for Spain FSI, Portugal & Middle East en Appian, ofrece sus predicciones en el campo de servicios financieros para 2026 y cómo laIA y los activos digitales están reescribiendo la banca privada.
Calidad por encima de cantidad para las normativas KYC y AML
Como resultado, las cuestiones normativas relacionadas con KYC, AML y, en general, todo el ciclo de vida de la gestión de los delitos financieros seguirá siendo prioritarias, ya que las instituciones intentan mantenerse al día frente a las amenazas que están en constante cambio. Por su parte, los reguladores ya no aceptan grandes volúmenes de alertas como sinónimo de control eficaz. Exigen precisión, transparencia y programas de KYC impulsados por señales reales de riesgo, en lugar de revisiones programadas y estáticas.
«Desde Appian observamos una transición clara hacia modelos de KYC perpetuo y event‑driven, en los que los controles se activan por eventos significativos (cambios en el comportamiento, en el perfil de riesgo o en la estructura de propiedad). El objetivo ya no es “producir más alertas”, sino generar menos señales, pero mucho más relevantes y de alta calidad, reduciendo al mínimo los falsos positivos que saturan a los equipos de cumplimiento», explican en un comunicado.
Puesta en práctica de la IA
Otro tema importante que se mantendrá en 2026 es el uso de la IA. En 2025 se demostró que la IA dejó se ser un experimento para ponerse en práctica gestionando documentos, clasificando revisiones, distribuyendo casos y reduciendo el esfuerzo manual repetitivo. La IA generativa ha facilitado especialmente tareas manuales como el procesamiento y entendimiento de documentos complejos.
Sin embargo, este avance trae consigo nuevos riesgos y responsabilidades. En 2026, las empresas necesitarán marcos de gobernanza que integren la IA directamente en los flujos de trabajo con los controles, la responsabilidad y la transparencia adecuados. «Desde nuestra experiencia en Appian, trabajando con entidades financieras en múltiples geografías, vemos con claridad que la cuestión ya no es si usar IA o no, sino cómo y dónde integrarla. De hecho, la IA solo genera valor cuando está integrada donde realmente se realiza el trabajo», defiende.
Por eso, las entidades están definiendo marcos de gobernanza donde la IA se incrusta en procesos concretos (onboarding, KYC, gestión de alertas, expedientes de cliente…), con mecanismos de explicación de decisiones, supervisión humana y auditoría. Las organizaciones que combinan IA con una plataforma de orquestación como Appian están logrando mejoras medibles en tiempos de respuesta, calidad de los controles y experiencia de cliente, sin perder de vista el cumplimiento regulatorio.
Modernización y fin de los sistemas fragmentados
En paralelo, la modernización tecnológica seguirá siendo decisiva. Los sistemas fragmentados alcanzaron su punto de inflexión en 2025, impulsando a las instituciones financieras hacia capas de orquestación unificadas que conectan los núcleos heredados, carriles de activos digitales y datos de terceros en una única vista operativa.
«En Appian vemos una convergencia clara entre la IA operativa, la tecnología de contabilidad digital y presiones socioeconómicas más amplias. En muchos casos, la clave ya no es sustituir todos los sistemas legados, sino orquestarlos de forma inteligente sobre una plataforma que permita definir procesos, reglas y controles de manera centralizada y adaptable», añade Vázquez.
Hacia la armonización entre pagos fiduciarios y digitales
El sistema financiero del futuro requerirá una coordinación fluida entre los libros de contabilidad digitales y las monedas fiduciarias tradicionales. Los clientes esperarán poder realizar transacciones seguras con ambas sin percibir la complejidad que hay detrás. Desde la perspectiva del usuario final, estas transacciones de estos tipos de monedas deberían ser simples y transparentes, pero lo cierto es que se trata de dos ecosistemas totalmente separados y que construir puentes seguros entre ellos es extremadamente complejo. Aun así, algunos pioneros ya están demostrando que es posible. Towerbank, en Latinoamérica, ya está facilitando el movimiento entre monedas fiduciarias y criptoactivos, un proceso que actualmente requiere navegar por dos ecosistemas separados.
Este modelo crecerá de forma significativa. Los activos tokenizados introducirán nuevas obligaciones operativas en materia de conciliación, valoración, tratamiento fiscal y liquidación multicanal. Iniciativas como la petición de NASDAQ a la SEC para tokenizar su mercado acelerarán la adopción. A medida que se vayan concretando regulaciones sobre las stablecoins, como la ley GENIUS de EE.UU. y los nuevos marcos normativos de la UE, las instituciones irán construyendo el ecosistema operativo al mismo tiempo que se definen las normas. «Vemos que aún no existe un camino único y claro, lo que obliga a las empresas a construir este camino sobre la marcha, por lo que la flexibilidad tecnológica y la capacidad de rediseñar flujos rápidamente se convierten en factores críticos», dice la experta de Appian.
Por último, el cambio hacia los pagos en tiempo real y los flujos de transacciones más dinámicos seguirá transformando el sector. La liquidación transfronteriza avanza hacia el tiempo real, lo que reduce el margen para la evaluación de riesgos y ejerce una presión adicional sobre los controles obsoletos. A medida que estos cambios se aceleren, las empresas necesitarán mucha más flexibilidad en la gestión de riesgos y la adaptación de procesos en tiempo real.
En 2026, el cumplimiento eficaz ya no se medirá por el número de alertas generadas, sino por la capacidad de combinar IA gobernada, orquestación de procesos y una integración fluida entre el mundo fiduciario y el digital para ofrecer controles más inteligentes, menos invasivos y mucho más efectivos, apostilla Vázquez.
Diaphanum SV, entidad de asesoramiento independiente en España, empieza el año de su décimo aniversario superando la barrera de los 4.000 millones de euros en activos bajo gestión a cierre de 2025, con un crecimiento 100% orgánico.
3.600 millones de euros corresponden a activos asesorados y gestionados de manera independiente, a través de su equipo de más de un centenar de profesionales y cuya fuerza comercial representa el 60% de la plantilla total, lo que confirma la apuesta estratégica realizada por Diaphanum desde su nacimiento por la tecnología como factor determinante en esta industria. Además, se suman al total los 400 millones de euros y 3.600 clientes procedentes de su agente financiero IronIA Fintech (canal online).
De este modo, Diaphanum crece en 2025 un 21% frente al ejercicio anterior en activos bajo gestión y un 25% en clientes, consolidándose como la entidad no bancaria líder en asesoramiento financiero y gestión discrecional independiente.
A lo largo del pasado ejercicio, Diaphanum alcanzó plenamente los tres objetivos estratégicos que se había marcado.
Diversificación del negocio
El ejercicio 2025 ha sido clave en el desarrollo de la estrategia de diversificación de Diaphanum. Durante el último año, la entidad puso en marcha Diaphanum Real Estate, una división especializada en asesoramiento y gestión inmobiliaria, con el objetivo de complementar los servicios financieros del grupo y ofrecer a los clientes una visión holística de su patrimonio.
Esta división ya ha lanzado distintos vehículos de inversión junto a algunas de las compañías de referencia en la industria, destinados al desarrollo de proyectos residenciales de diferente tipología en diversas localizaciones de España.
Apertura de una oficina en Barcelona para dar servicio a Cataluña
Además, Diaphanum ha logrado consolidar en tiempo récord su modelo de asesoramiento financiero independiente puro en Cataluña con un equipo de cinco profesionales. En su primer año de actividad, tras la apertura de la oficina de Barcelona en noviembre de 2024, Diaphanum Cataluña alcanzó su objetivo inicial y cerró 2025 cerca de los 200 millones de activos bajo gestión.
Consolidación de una herramienta tecnológica propia
A lo largo de 2025, Diaphanum ha cumplido con la segunda fase del desarrollo e implementación de Omnia, su herramienta tecnológica propia, diseñada inhouse específica para los clientes de Diaphanum y dar soporte a todas las soluciones que ofrece la entidad, características del modelo como son el multiproducto y la multijurisdicción. Esta plataforma garantiza un sistema eficiente de reporting interno y externo, permite la agregación de activos financieros líquidos e ilíquidos -incluido Private Markets e inmobiliario-, y reduce significativamente los tiempos de ejecución en las operaciones con clientes.
Rafael Gascó, presidente de Diaphanum, señala que “2025 ha sido un ejercicio excepcional para la entidad, en el que hemos visto cómo la apuesta que realizamos hace una década por el asesoramiento independiente da sus frutos arrojando unos resultados excelentes en todas las carteras. Hemos demostrado que el asesoramiento financiero independiente es más rentable para el cliente final que el convencional (no independiente), en cualquier escenario de mercado, con un crecimiento totalmente orgánico y manteniendo un enfoque diferencial dentro de la banca privada en España”.
De cara a su décimo aniversario, que se celebrará a lo largo de 2026, Diaphanum continúa desarrollando la hoja de ruta definida para seguir impulsando su proyecto de asesoramiento financiero diferencial, fiel a los principios con los que nació la entidad: pago explícito por el asesoramiento, libertad de elección del depositario por parte del cliente y compromiso de no vender producto propio a los clientes, para evitar los conflictos de interés habituales en la industria.