Novedades en Andbank Wealth Management SGIIC, la gestora del grupo Andbank. Según ha podido saber Funds Society, la entidad se ha reforzado con el fichaje de Gaspar Ariño, que se ha unido como gestor de renta variable.
Ariño trabajará, desde Madrid, dentro del equipo de Rodrigo Utrera, al que reportará. Gestionará carteras de renta variable con un enfoque fundamental y a largo plazo centrado en la preservación del capital y la capitalización.
Cuenta con 20 años de experiencia invirtiendo en acciones cotizadas europeas, con un enfoque tradicional en empresas de pequeña y mediana capitalización de alta calidad. Llega a la entidad procedente de Montanaro Asset Management, gestora en la que ha trabajado casi 10 años en Londres, como analista de inversiones, cubriendo pequeñas y medianas empresas europeas.
Anteriormente fue también analista en GO Investment Partners LLP, también en Londres, durante algo más de un año. Y también trabajó durante más de siete años en Allianz Popular, como gestor de renta variable y también como gestor de Asset Allocation, contribuyendo dar forma a fondos de inversión y de pensiones de renta variable europea.
«Mi experiencia abarca el análisis fundamental de empresas, la construcción de carteras y la rigurosa due diligence en materia de inversiones en los mercados cotizados», explica en su perfil de LinkedIn.
Posee las titulaciones CFA, CAIA y FRM, un MBA de la IESE Business School y una licenciatura en Economía de la Universidad Autónoma de Madrid.
El mercado global de M&A comienza 2026 con un fuerte impulso, tras un año marcado por mega-acuerdos, una actividad transfronteriza récord y una robusta inversión en inteligenciaartificial y energía, según el Informe Global Anual de Fusiones y Adquisiciones 2026 de JP Morgan. Según el documento, la entidad anticipa que los actores del mercado seguirán buscando la escala y la claridad estratégica mientras navegan por un entorno económico y regulatorio en constante cambio.
El año 2025 se caracterizó por una serie de eventos históricos y geopolíticos, incluidos cambios políticos y aumentos en las inversiones en áreas clave como la IA y la defensa, lo que provocó una fuerte actividad en el mercado de M&A. J.P. Morgan destaca que, en este contexto, el volumen global de fusiones y adquisiciones alcanzó los 5,1 billones de dólares, un incremento del 42% respecto al año anterior y el nivel más alto en dos décadas, solo superado por el récord de 2021.
Entre los aspectos más destacados de 2025, se registraron 71 mega-acuerdos (transacciones superiores a 10 mil millones de dólares), que representaron un volumen combinado de 1,5 billones de dólares. El cuarto trimestre fue especialmente activo, con 23 acuerdos por un total de 570 mil millones de dólares, marcando un volumen récord tanto en cantidad como en valor.
A pesar de que el número total de acuerdos cayó un 4%, las transacciones superiores a 250 millones de dólares aumentaron un 13%, lo que refleja una tendencia hacia acuerdos de mayor escala. A nivel internacional, las fusiones y adquisiciones aumentaron un 49%, con Estados Unidos destacándose como líder tanto en adquisiciones como en objetivos de compra. Según Rafael Muñoz, jefe de Fusiones y Adquisiciones de América Latina en J.P. Morgan, “la resiliencia de América Latina frente a la incertidumbre global ha sido notable. La región continuó con una actividad robusta en M&A, cerrando 2025 con volúmenes aproximadamente un 34% más altos que el año anterior. Nuestros clientes siguen enfocados en el crecimiento estratégico y la creación de valor, y somos optimistas respecto a las oportunidades que traerá 2026″.
JP Morgan señala que las condiciones que impulsaron la actividad en la segunda mitad de 2025 seguirán presentes en 2026, lo que debería mantener la fortaleza del mercado de fusiones y adquisiciones. Entre los factores que definirán el futuro de M&A se encuentran:
La era de los mega-acuerdos
El mercado continuará favoreciendo las transacciones de gran escala. En 2025, se registraron 71 mega-acuerdos, que representaron un volumen combinado de 1,5 billones de dólares, lo que resalta el apetito por transacciones transformadoras. El cuarto trimestre fue el más dinámico, con 23 acuerdos que aportaron más de un tercio del volumen total de mega-acuerdos del año.
El informe subraya que la importancia de la escala está en su punto más alto, ya que las grandes empresas siguen disfrutando de primas de valoración más altas, menores costos de financiamiento y calificaciones crediticias más fuertes. La diferencia en las valoraciones es significativa, con el múltiplo EV/EBITDA del S&P 500 alcanzando los 13,5x, frente a 9,6x en el S&P 600, lo que refleja el valor que el mercado otorga a las empresas más grandes.
En 2025, los niveles de activismo de los accionistas alcanzaron cifrasrécord, impulsados por reformas en la gobernanza corporativa. J.P. Morgan espera que este fenómeno continúe en 2026, con los activistas presionando para conseguir salidas estratégicas, revisiones de la estrategia corporativa y desinversiones.
Las transacciones innovadoras, como las adquisiciones de empresas privadas y la venta de participaciones minoritarias, aumentaron significativamente. En 2025, se alcanzaron los 381 mil millones de dólares en acuerdos de toma privada, un incremento del 33%, mientras que las ventas de participaciones minoritarias superaron el billón de dólares, con un aumento del 40% interanual.
El informe de J.P. Morgan también destaca que las firmas de capital privado continúan liderando el crecimiento en M&A, con un aumento del 47% en las transacciones patrocinadas. Además, el mercado secundario está en auge, alcanzando los 110 mil millones de dólares en la primera mitad de 2025, lo que representa un incremento del 60% en comparación con el año anterior.
Tendencias regionales y sectores de crecimiento
Estados Unidos sigue siendo el líder en el mercado de M&A, registrando primas de valoración récord. Por su parte, las regiones de EMEA (Europa, Oriente Medio y África) y Asia-Pacífico también experimentaron un crecimiento notable. En América Latina, el volumen de fusiones y adquisiciones creció un 34% interanual, con Brasil a la vanguardia y un aumento significativo en las transacciones transfronterizas.
En cuanto a los sectores, la tecnología y las industrias diversificadas fueron los principales motores de la actividad de M&A, representando casi el 45% del volumen global de transacciones. La innovación digital, la transformación tecnológica y la resiliencia ante la incertidumbre económica y geopolítica impulsan el crecimiento de estos sectores.
El auge de la IA y la transición energética
J.P. Morgan anticipa que los flujos de capital hacia IA, centros de datos y la infraestructura energética experimentarán un auge en los próximos años, con una inversión estimada de entre 5 y 7 billones de dólares en los próximos cinco años. Este crecimiento impulsará una nueva ola de fusiones y adquisiciones, especialmente en los sectores de energía renovable y tradicional, que están atrayendo capital debido al aumento de la demanda energética global.
El crecimiento del capital privado y nuevas oportunidades de financiación
El capital asegurador y el uso creciente del apalancamiento han «despreocupado» el capital minoritario a costos inferiores al capital corporativo tradicional, abriendo nuevas vías de financiación para adquisiciones, inversiones en infraestructura y estrategias de desapalancamiento.
Un entorno regulatorio en transformación
El informe también destaca que las crecientes tensiones geopolíticas y los cambios regulatorios están fomentando la desglobalización. Las empresas están buscando autonomía y un mayor control sobre activos estratégicos, lo que podría redefinir las cadenas de suministro y las dinámicas del mercado global.
El cambio de régimen en Venezuela traerá consigo una reconfiguración política en Latinoamérica, según Robeco. Los países de la región se enfrentarán a una crucial disyuntiva: permanecer dentro del «sur global» o alinearse con una renovada esfera comercial y de seguridad estadounidense. Para los inversores en mercados emergentes, las oportunidades a largo plazo en este periodo de transformación son reales y, según la gestora, inminentes.
El impacto geopolítico derivado de la detención de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 por fuerzas de operaciones especiales estadounidenses en Caracas ha alterado de manera significativa el panorama político y económico de Sudamérica. Este evento representa el cambio más importante en la dinámica de poder del hemisferio occidental desde el final de la Guerra Fría, con el resurgir de la doctrina Monroe para el siglo XXI.
Revalorización del escudo amazónico: Impactos en la dinámica electoral sudamericana de 2026
El operativo de Estados Unidos en Venezuela marca el inicio de una posible influencia estadounidense en el país, mientras que tres economías clave de Sudamérica —Perú, Colombia y Brasil— se preparan para elecciones generales que definirán su alineación geopolítica y su relación con Washington en los próximos años. Robeco destaca que, aunque México no celebrará elecciones en 2026, sigue siendo una pieza central dentro de la nueva configuración regional, jugando un papel crucial tanto como crítico diplomático como nodo económico en el nuevo orden regional.
México enfrenta una difícil posición, equilibrando su compromiso constitucional de no intervención con su integración económica con Estados Unidos, en un contexto de creciente polarización y tensión regional.
La hora de la verdad en Colombia
En Perú, las elecciones de abril de 2026 se celebrarán en un contexto de fragmentación política y creciente preocupación por la seguridad. La ascensión de figuras como Rafael López Aliaga, quien propone políticas duras para contrarrestar la influencia bolivariana, podría fortalecer los lazos con Estados Unidos. La estabilización de Venezuela, que podría aliviar la presión migratoria, también influirá en la política interna peruana.
Por su parte, Colombia será el país más directamente afectado por la caída de Maduro. Las elecciones legislativas y primarias, programadas para marzo y junio de 2026, se perciben como una verdadera encrucijada sobre la relación del país con Estados Unidos, especialmente en temas de seguridad. Una victoria de la derecha podría consolidar la relación con Washington y significar un fin del conflicto interno, mientras que una victoria de la izquierda, representada por figuras como Iván Cepeda, podría fortalecer la soberanía nacional, pero podría tensar los lazos con Estados Unidos.
¿Podrá Lula resistir la marea derechista?
En Brasil, las elecciones generales de octubre de 2026 representarán un punto de inflexión en la orientación geopolítica del país. El presidente Lula, cuyo mandato ha sido criticado por su postura contra el unilateralismo estadounidense, se enfrenta a la presión de una creciente polarización política interna. En el ámbito económico, la oposición de centroderecha propone un giro hacia una mayor disciplina fiscal y una mayor integración con Estados Unidos, lo que podría atraer inversiones necesarias para la modernización industrial del país.
El papel de México
México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, se ha posicionado como un crítico firme de la intervención estadounidense en Venezuela, defendiendo la soberanía del país y rechazando las políticas unilaterales. No obstante, según Robeco, el país continúa siendo un eje clave en la relación comercial con Estados Unidos, especialmente en el contexto de la «salida de China» y la reubicación de cadenas de suministro. México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos, lo que refuerza su papel estratégico en la región.
Repercusiones para el sector de los recursos
La destitución de Maduro ha reconfigurado el mapa de los recursos naturales en la región. Según Robeco, la reactivación de las reservas de petróleo venezolano bajo la administración estadounidense podría generar presión a la baja en los precios del crudo. Mientras tanto, el triángulo de litio y cobre (Argentina, Chile y Perú) se está posicionando como una zona estratégica para los intereses de Estados Unidos, dada su relevancia en las redes energéticas y la industria tecnológica. Brasil, por su parte, se mantiene como líder en recursos naturales, especialmente en petróleo, cobre y tierras raras, lo que refuerza su influencia en la región.
La influencia de China frente al nearshoring estadounidense
En términos de influencia económica, Robeco señala que la incursión estadounidense en Venezuela pone a prueba la posición de China en Sudamérica, especialmente en sectores clave como la energía y las infraestructuras. Con el regreso de 300.000 millones de barriles de crudo venezolano al mercado, China pierde terreno frente a la creciente influencia estadounidense, que se está consolidando como el principal garante de la seguridad energética y comercial en la región.
A medida que los países de la región se alinean con Washington, la competencia con China podría intensificarse, especialmente en proyectos de infraestructura a largo plazo, como el puerto de Chancay en Perú o la expansión del sector automovilístico en Brasil. Los recursos naturales de México, además de su integración con la economía estadounidense, siguen siendo fundamentales para la seguridad energética del continente.
Posicionarse ante la nueva era
La incursión de 2026, en opinión de Robeco, marca el final de una década de estancamiento regional. Si bien las consecuencias inmediatas podrían incluir volatilidad monetaria y debates sobre la soberanía, la trayectoria a medio plazo podría ser un cambio estructural hacia un clima de inversión favorable a EE.UU. que fomente el crecimiento. Si las próximas elecciones en Colombia, Perú y Brasil confirman este giro hacia la derecha que ya se ha observado en Argentina y Chile, la región podría experimentar un ciclo económico más constructivo en los próximos años.
Robeco mantiene una posición estratégica en toda Latinoamérica en sus estrategias de mercados emergentes, a través de una exposición diversificada a Chile, México, Perú y Brasil. La gestora tiene posiciones en empresas que pueden verse afectadas por los acontecimientos actuales, entre las que se incluyen activos de infraestructura en México, empresas mineras de cobre, litio y oro en Sudamérica, así como empresas de energía y servicios públicos en Brasil. La región sigue presentando un valor atractivo en comparación con otros mercados emergentes.
Según el informe anual sobre migración de riqueza de Henley & Partners, el Reino Unido perderá 16.500 millonarios a lo largo de 2025, más del doble de los 7.800 que se prevé que abandonenChina, país que hasta este año encabezaba la lista de salidas durante diez años consecutivos.
Este dato representa un gran salto con respecto al estudio del año pasado, elaborado por esta firma de asesoría especializada, que preveía que el Reino Unido perdería 9.500 millonarios en dólares en 2024, definidos por los autores como personas con más de 1 millón de dólares (740.500 libras) en activos líquidos e invertibles. Por otro lado, se prevé que los Emiratos Árabes Unidos sean el país que más individuos con alto poder adquisitivo (HNWI) atraerán este año, ganando 9.800 nuevos en total, mientras que Estados Unidos e Italia completan el podio con 7.500 y 3.600 respectivamente.
«Desafortunadamente, estas cifras no sorprenden. Desde el Presupuesto de Otoño y la eliminación de las protecciones del impuesto de sucesiones (IHT) sobre los activos en el extranjero, hemos sido testigos de una fuga significativa de capital, y seguimos viendo que muchos consideran cada vez más opciones internacionales. La salida de no domiciliados y personas con grandes patrimonios del Reino Unido beneficiará a países como los Emiratos Árabes Unidos e Italia, que han construido regímenes fiscales atractivos que seducen a individuos de alto poder adquisitivo con movilidad internacional», ha comentado Marc Acheson, Global Wealth Specialist at Utmost Wealth Solutions.
Además, para finalizar ha añadido: «Aunque se informó de que el Canciller está considerando revertir la decisión de aplicar el impuesto de sucesiones británico a los activos globales de los no domiciliados, llevará mucho tiempo recuperar la confianza y la estabilidad».
Según indica el Barómetro de Cooperación Mundial 2026 del Foro Económico Mundial, la cooperación internacional muestra resiliencia a pesar de las grandes dificultades que afronta el multilateralismo. No obstante, esa cooperación es insuficiente para abordar los principales desafíos económicos, de seguridad y medioambientales. En un contexto geopolítico más complejo e incierto, mantener un diálogo abierto y constructivo es un factor crucial para encontrar posibles sendas de colaboración que permitan avanzar en los intereses comunes.
En su tercer año de publicación, el Barómetro de Cooperación Mundial 2026, elaborado en colaboración con McKinsey & Company, utiliza 41 indicadores para evaluar el nivel de cooperación internacional en cinco pilares: comercio y capital; innovación y tecnología; clima y capital natural; salud y bienestar, y paz y seguridad.
El Barómetro 2026 señala que el nivel general de cooperación se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, si bien se aprecia un cambio en la composición de dicha cooperación. El deterioro de la cooperación a través de vías multilaterales ha propiciado la creación de acuerdos de colaboración innovadores y más reducidos, a menudo dentro de las regiones y entre ellas. El mayor avance en las prioridades mundiales se da cuando estas coinciden con los intereses nacionales, siendo relativamente notable el aumento de la cooperación en los ámbitos de clima y capital natural, e innovación y tecnología. Los pilares de salud y bienestar, y comercio y capital, han mantenido niveles estables de cooperación, mientras que el mayor descenso se observa en el área de paz y seguridad.
“La cooperación ha mostrado resiliencia en uno de los períodos de mayor volatilidad e incertidumbre de las últimas décadas”, señala Børge Brende, presidente y CEO del Foro Económico Mundial. Añade que, aunque la cooperación pueda parecer distinta a la de tiempos pasados, los enfoques colaborativos son fundamentales para lograr un crecimiento racional de las economías, acelerar la innovación de manera responsable y prepararse para los retos de una era más incierta. Los enfoques flexibles, ágiles y con propósito tienen más probabilidades de soportar las turbulencias actuales y de ofrecer resultados.
Tal y como señala Bob Sternfels, socio director global de McKinsey & Company, “los líderes están concibiendo una nueva colaboración internacional”. Puede que en la actualidad la cooperación parezca distinta y que los socios sean diferentes, pero lo más importante es que sigue siendo un instrumento para abordar prioridades comunes de gran importancia. A pesar de las divisiones mundiales, se puede seguir avanzando mediante la colaboración.
La cooperación mundial se está reinventando
La dinámica de cambio se observa en cada uno de los cinco pilares del Barómetro. Por ejemplo, la cooperación en comercio y capital se mantiene estable, aunque cambia su composición. Crecen los bienes y servicios, con flujos orientados a socios más alineados, y destacan iniciativas como la FIT Partnership. Además, aumenta la cooperación en innovación y tecnología, pese al endurecimiento de controles. Crecen los flujos digitales y surgen nuevas modalidades de cooperación en IA, 5G y tecnologías de vanguardia.
Por otro lado la cooperación en clima y capital natural avanza, pero sigue siendo insuficiente. Se alcanzan niveles récord en tecnologías limpias y surgen alianzas regionales que combinan descarbonización y seguridad energética. En el caso de la cooperación en salud y bienestar también se mantiene estable, aunque con una creciente fragilidad debido a los recortes en ayuda al desarrollo, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Por su parte, la cooperación en paz y seguridad continúa descendiendo, con más conflictos y desplazamientos forzosos, aunque crece la cooperación a través de mecanismos regionales.
El Barómetro de Cooperación Mundial muestra que los países están redefiniendo la forma de involucrarse en la cooperación. Para crear nuevas modalidades serán necesarias nuevas estructuras, desde acuerdos comerciales hasta alianzas normativas y asociaciones público-privadas. El informe concluye destacando la importancia de reconstruir un diálogo efectivo que permita identificar intereses comunes y avanzar en ellos.
Las tensiones se han calmado por ahora, pero el desorden controlado en el frente geopolítico ha llegado para quedarse, lo que también aporta una nueva mirada sobre el papel de algunos activos financieros. Según algunos expertos, mientras que el oro gana tracción entre los inversores, los bonos del Tesoro estadounidense -otro de los activos refugio por excelencia- parece estar sufriendo una aparente pérdida de relevancia como activo de inversión.
La tendencia que observan los analistas es que los inversores utilizan cada vez más el oro como cobertura contra el riesgo de renta variable, desplazando los bonos del Tesoro de larga duración.“Este cambio refleja un colapso estructural en la relación tradicional entre renta variable y renta fija: desde 2022, las correlaciones se han mantenido cercanas a cero, lo que ha erosionado la eficacia de los bonos como diversificador. Históricamente, la exposición a la duración amortiguó las caídas en los activos de riesgo. Sin embargo, episodios recientes, como la caída posterior al Día de la Liberación, donde la renta variable y los bonos a largo plazo se vendieron simultáneamente, han socavado la confianza en los bonos como una cobertura fiable”, apunta Lale Akoner, analista Global de Mercados de eToro.
Los flujos muestran que los inversores están asignando a renta variable y oro simultáneamente, al tiempo que reducen la exposición a los bonos a largo plazo. Para Akoner, esta tendencia refleja algo más que la cobertura contra la inflación y una reasignación de la gestión del riesgo de la cartera. “Si la correlación entre bonos y acciones se mantiene inestable, el papel del oro como amortiguador de volatilidad podría afianzarse, redefiniendo la forma en que las carteras cubren el riesgo bajista a lo largo del ciclo”, matiza.
La pérdida del trono
Desde mediados de la década de 1990, los bonos emitidos por el gobierno estadounidense se han convertido en el activo de reserva más utilizado del mundo, destronando al que reinaba hasta entonces: el oro. Según explica Enguerrand Artaz, estratega en La Financière de l’Échiquier, paradójicamente, esa corona que han ostentado se la debían sobre todo a Europa. “Mientras que la deuda estadounidense ganaba presencia de forma gradual en los activos de reserva, el peso del oro disminuía con rapidez y los bancos centrales europeos vendían sus reservas de oro para prepararse para el advenimiento del euro. Así, el metal amarillo cayó del 60% de las reservas mundiales a comienzos de los años 1980 hasta el 10% a comienzos de la década de 2000. En paralelo, los bonos del Tesoro estadounidense pasaban del 10% al 30%. Estos niveles se mantuvieron estables en líneas generales durante dos décadas. Sin embargo, la situación se ha invertido otra vez. De hecho, después de desbancar al euro en 2024, el oro ha vuelto a superar a la deuda estadounidense en las reservas mundiales desde septiembre de 2025”, relata Artaz.
En su opinión, este cruce se explica por dos dinámicas subyacentes. La primera es la erosión progresiva del volumen de deuda estadounidense en manos de inversores extranjeros desde mediados de la década de 2010. Y, la otra dinámica en marcha es el fuerte incremento de las compras de oro desde 2022 en un contexto de mayor incertidumbre geopolítica sustanciado en el conflicto entre Rusia y Ucrania.
El experto consideran que existen buenas razones para que estas dos dinámicas continúen: “El retorno de los conflictos geopolíticos y una tendencia gradual, pero poderosa, de vuelta a la regionalización del mundo favorecen el uso del oro como activo de reserva: el oro no depende directamente de un Estado y es prácticamente el único activo con la capacidad de absorber los flujos que abandonan los bonos estadounidenses”.
Un dato que ayuda a contextualizar esta reflexión es que los mercados de oro y de deuda estadounidense tienen tamaños comparables, alrededor de 25 y 30 billones de dólares, respectivamente, y muy superiores al resto de clases de activos. Según el análisis del experto de LFDE, “este fenómeno se ha acelerado durante los últimos meses de forma paralela al fuerte aumento del precio del oro (un 139% desde finales de 2023), pero también de forma estructural: la agresiva política comercial de la Administración Trump ha acrecentado la propensión de los bancos centrales y los inversores a abandonar el dólar como activo refugio preferente”.
En una última reflexión, Artaz apunta que las dudas sobre la “salud de las finanzas públicas en EE.UU.”, aumenta la desafección por la deuda estadounidense puedan hacer perder al dólar su estatus de moneda de reserva. “No hay más que un paso, pero no sería muy conveniente darlo. Sumando todos los instrumentos, el dólar sigue siendo el primer activo de reserva mundial y, aunque el oro lo destronase, seguiría siendo una referencia. Por el contrario, el mercado de la deuda estadounidense, que está en un 30% en manos de inversores fuera de EE.UU., podría convertirse en un campo de batalla geopolítico. Eso posibilitaría que el oro siguiera brillando”, concluye.
Fuera de la batalla geopolítica
La conclusión que lanza Artaz merece unas líneas: ¿podría acabar los grandes tenedores de deuda estadounidense sus bonos como un “arma”? Por ejemplo, entre la comunidad inversora ha llamado la atención que, la semana pasada, dos fondos de pensiones daneses y uno sueco anunciaron que estaban vendiendo activamente bonos estadounidenses.
Además, cabe recordar que China, en particular, ha reducido sus compras de bonos estadounidenses casi un 40% desde 2013. Este movimiento ha sido replicado por varios bancos centrales del sudeste asiático, cada vez más propensos a vincularse al yuan chino que al dólar en el plano monetario. En cambio, Japón, que sigue siendo el primer tenedor extranjero, ha mantenido el valor de su cartera en términos absolutos, pero el porcentaje ha caído con fuerza, ya que ha pasado del 10 % del total de la deuda estadounidense negociable en 2010 a menos del 5 % en la actualidad. Por su parte, el resto de países desarrollados ha mantenido en términos globales sus porcentajes, pero sin aumentarlos, y únicamente el Reino Unido ha incrementado de forma efectiva sus inversiones en deuda estadounidense.
Es inapropiado afirmar que detrás de estos movimientos haya una intención geopolítica, pero sí podemos analizar qué probabilidades tiene un escenario de este tipo. Por ejemplo, Eiko Sievert, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, considera poco probable que la UE.“La posible venta y reequilibrio de las reservas en otras divisas o activos sería gradual y poco probable como resultado de un acto legislativo o de la persuasión moral de las autoridades de la UE frente a las represalias de Trump. Además, los inversores privados tendrán mucho cuidado de no perjudicar el valor de sus carteras, lo que podría ocurrir si vendieran grandes cantidades de deuda estadounidense en un breve periodo de tiempo”, explica.
Según el análisis de Sievert, una venta de este tipo de activos conllevaría también riesgos en mayor o menor medida, dependiendo del ritmo y la magnitud de la venta. Y dada la interdependencia, a menos que quienes vendan deuda estadounidense compren deuda de la UE o de los Estados miembros, se producirá un efecto contagio también en los diferenciales de la UE. “Las implicaciones podrían ser de gran alcance, ya que la reducción de la demanda del dólar estadounidense también podría provocar un fortalecimiento del euro, lo que podría debilitar el crecimiento económico de los Estados miembros de la UE centrados en las exportaciones. De hecho, a nivel global, una venta masiva probablemente generaría volatilidad, un aumento de los diferenciales y afectaría al mercado monetario, con posibles implicaciones en términos de liquidez a nivel mundial, lo que podría provocar la intervención de las autoridades monetarias”, concluye, describiendo un escenario del que estamos bastante lejos.
El Consejo de Administración de BlackRock ha elegido a Gregg R. Lemkau, actual Co-CEO de BDT & MSD Partners, para incorporarse a este órgano como consejero independiente. Desde la gestora destacan que la composición de su Consejo subraya la importancia de contar con una sólida experiencia sectorial, así como con perspectivas únicas de distintos ámbitos para respaldar el crecimiento futuro de la firma.
A raíz de este nombramiento, Laurence D. Fink, presidente y CEO de BlackRock, ha señalado: “Gregg se ha consolidado a lo largo de su carrera como un asesor de confianza y un inversor de gran nivel, con una experiencia excepcionalmente amplia y profunda a lo largo de distintos mercados y ciclos. A lo largo de su trayectoria, Gregg ha sido un socio a largo plazo para emprendedores y para algunas de las organizaciones más grandes y complejas del mundo en sus momentos más críticos. Su amplia experiencia financiera, de inversión y en mercados de capitales será inestimable para ayudar a BlackRock y al Consejo a ejecutar su próxima fase de crecimiento”.
Con la elección de Lemkau, el Consejo de BlackRock pasa a estar formado por 19 miembros, incluidos 16 consejeros independientes, con seis nuevos consejeros independientes incorporados desde 2020.
Reconocido profesional
Gregg Lemkau es codirector ejecutivo (Co-CEO) de BDT & MSD Partners, un banco mercantil que presta servicio a fundadores, propietarios de empresas familiares e inversores estratégicos de largo plazo. También es presidente de DFO Management, la oficina de inversión del fundador de Dell Technologies, Michael Dell, y su familia, y anteriormente fue consejero delegado (CEO) de MSD Partners, firma predecesora de BDT & MSD.
Antes de incorporarse a la firma, fue coresponsable de la División de Banca de Inversión de Goldman Sachs y miembro del Comité de Dirección de la entidad. A lo largo de sus 28 años de trayectoria, asesoró a clientes en operaciones que sumaron más de 1 billón de dólares en valor agregado de transacciones, trabajando en oficinas de Estados Unidos y Europa.
En la actualidad, Gregg ejerce como presidente del Patronato (Board of Trustees) de Dartmouth College, donde obtuvo una licenciatura (B.A.) en Gobierno y Economía.
2025 fue un año de crecimiento para la industria europea de fondos. Según los datos publicados por Morningstar, el ejercicio cerró con 696.300 millones de euros en flujos, frente a los 612.700 millones de 2024, y un patrimonio de 15,4 billones de euros, desde 14,3 billones en 2024. Una fortaleza presente hasta el último trimestre, cuando los fondos europeos captaron 139.000 millones de euros.
Frente a estas cifras José García Zarate, Senior Principal, Manager Research en Morningstar, señala: “El mercado europeo de fondos en 2025 mostró una interesante dualidad ante el aumento de la volatilidad y el cambio en las prioridades de los inversores. Mientras que los fondos de renta variable pasiva continuaron su crecimiento de la última década y se consolidaron como la vía rápida para ejecutar la reasignación fuera de la exposición a EE.UU., los 310.000 millones de euros, récord, que entraron en estrategias activas de renta fija reflejan una clara preferencia por la gestión directa para navegar condiciones económicas inciertas. Los inversores han valorado la experiencia y la flexibilidad, con firmas como Pimco beneficiándose de esta demanda”.
Un dato que muestra esta dualidad es que los fondos activos de renta variable registraron salidas por 40.800 millones de euros en 2025, el cuarto año consecutivo de desinversión. En contraste, los fondos pasivos de renta variable captaron 227.400 millones, prolongando una tendencia de crecimiento de una década.
“El mercado de ETFs y ETCs alcanzó nuevos máximos con 337.500 millones de euros en flujos, impulsados por la demanda de exposición a renta variable de bajo coste y el creciente atractivo de los ETFs activos. Hitos como el dominio de iShares y el auge de los ETFs activos reflejan un mercado maduro, cada vez más alineado con las necesidades diversas de los inversores y con oportunidades estratégicas”, apunta García.
Si miramos esta misma relación en el caso de la renta fija, se observa que ocurrió justo lo contrario: la gestión activa dominó, con 310.000 millones de euros en flujos, frente a 259.000 millones en 2024. Según explican desde Morningstar, se trata del mayor nivel de la década. “Los fondos pasivos de renta fija obtuvieron 49.900 millones, menos que los 80.900 millones de 2024”, matizan. Además, los inversores de renta fija buscaron diversificar su exposición al dólar, beneficiando a los bonos de mercados emergentes y las estrategias con cobertura a dólares. También aumentó la asignación a fondos de duración más corta.
Último trimestre de 2025
Una tendencia llamativa, según Morningstar, es que en el cuarto trimestre, “los inversores europeos comenzaron a volver tímidamente a la renta variable estadounidense, con 6.900 millones en entradas en estrategias de gran capitalización estilo blend, revirtiendo las salidas de 6.700 millones del tercer trimestre. Aun así, persiste la cautela con la exposición al dólar. De hecho, el gran tema del año en renta variable fue la rotación hacia Europa”.
Por último, añaden que los fondos temáticos registraron salidas de 37.000 millones en 2025. En los últimos tres años, han perdido 112.000 millones en activos. “Los fondos temáticos de defensa fueron una de las pocas excepciones positivas”, concluyen.
Una de las máximas más repetidas en el mundo de la inversión es “diversifica y vencerás”. Y aunque el consenso es casi unánime, esta recomendación se vuelve vacía y casi imposible de aplicar cuando hablamos de incorporar activos alternativos a una cartera convencional y, en particular, de Private Equity.
En este ámbito, nos encontramos principalmente con dos grandes barreras: las limitaciones patrimoniales y la dificultad real para diversificar.
La normativa establece que los inversores minoristas solo pueden destinar hasta un 10% de su patrimonio financiero a fondos de Private Equity, siempre que este supere los 100.000 euros. En la práctica, esto implica una inversión mínima de 10.000 euros. Si distribuimos ese compromiso a lo largo de los aproximadamente cinco años que suelen durar las llamadas de capital, hablamos de unos 2.000 o 2.500 euros al año. Es decir, apenas un 2% del patrimonio total termina expuesto de manera anual a Private Equity.
Esta limitación contrasta con el hecho de que un inversor pueda destinar el 100% de su cartera a una única acción o incluso a una sola criptomoneda, asumiendo riesgos mucho más concentrados.
A esta restricción se suma un segundo problema: la falta de incentivos para diversificar. Tras varios años de mercados alcistas, muchos inversores están sobreexpuestos a renta variable. Sin embargo, no siempre ven clara la diversificación, ya que suele implicar renunciar a parte de las ganancias acumuladas debido al régimen fiscal que afecta a las plusvalías. Diversificar, paradójicamente, se percibe como un coste de oportunidad grande en lugar de como una herramienta de generación de valor a largo plazo.
Desde Crescenta llevamos meses trabajando para corregir esta ineficiencia del ahorro, fomentando una diversificación más inteligente y accesible. Fruto de este camino, hace apenas una semana lanzamos nuestro primer Fondo de Inversión Libre: Crescenta Private Equity Multistrategy Access I, FIL.
Este vehículo nace con el objetivo de dar respuesta a ambos retos. Por un lado, permite acceder con una sola inversión a una cartera diversificada de Private Equity, invirtiendo en sus tres principales estrategias: Buyouts, Growth y Real Assets. De este modo, incluso aquellos inversores que solo tengan una oportunidad de invertir en Private Equity —por ejemplo, quienes cuentan con un patrimonio de 100.000 euros— pueden hacerlo de forma diversificada y eficiente.
Por otro lado, al tratarse de un Fondo de Inversión Libre, el vehículo se acoge al régimen de traspasos. Esto significa que un inversor que haya obtenido plusvalías en un fondo de renta variable puede traspasarlas a nuestro fondo con diferimiento fiscal. Además, mientras el compromiso se va desembolsando, ese capital puede seguir trabajando en otros productos, optimizando así la gestión del ahorro.
Con este lanzamiento damos un paso más en nuestro propósito: acercar el Private Equity de forma más eficiente, diversificada y accesible a un mayor número de inversores.
Seguimos trabajando en ser más especialistas y pioneros. Nuestro compromiso de democratizar la inversión en Private Equity sigue evolucionando.
Tribuna de Ramiro Iglesias, CEO y cofundador de Crescenta
A través de la Directiva 2024/927 se modifican las directivas UCITS y la AIFMD, las cuales configuran el marco normativo esencial de la industria de vehículos regulados en la UE. Si bien la Directiva 2024/927 no supone una “revolución” normativa, sí que introduce elementos novedosos en el régimen normativo de los gestores de FIA y UCITS que merecen ser analizados.
Las directivas UCITSy AIFMD, tenían como principal finalidad configurar un marco regulador de la actividad desarrollada por las sociedades gestoras de vehículos de inversión en la UE. Tras el tras curso de una década de su entrada en vigor, el legislador europeo había identificado la necesidad de realizar una revisión de ambas con el propósito de garantizar que dicho marco regulador se adapta correctamente a las necesidades actuales de los principales participantes de la industria de fondos.
El reseñado proceso de revisión abril de 2026. Si bien dicha directiva no supone una ruptura del régimen aplicable a los gestores de UCITS y FIA, ni modifica de forma sustancial el contenido de la Ley 35/20033ni de la Ley 22/20144, introduce ajustes significativos en el marco jurídico de la gestión de fondos en la UE que merecen ser analizados.
1. Incremento de las actividades que pueden acometer los gestores de FIA y UCITS
La Directiva (UE) 2024/927 amplía el conjunto de servicios auxiliares que pueden prestar los gestores de FIA y UCITS. En particular, se adicionan al elenco de servicios que pueden desarrollar dichas entidades (i) la administración de índices de referencia, actividad regida por el Reglamento 2016/10115y (ii) las actividades de administración de créditos, es decir, las funciones de servicers, que podrán desarrollar en los términos previstos en la Directiva (UE) 2021/2167 del Parlamento Europeo y del Consejo6.
Asimismo, la Directiva (UE) 2024/927 reconoce la posibilidad de que las gestoras de FIA y UCITS puedan conceder préstamos por cuenta de un FIA, administrar vehículos de titulización y prestar a terceras entidades las mismas funciones que ya desarrollan para los fondos que gestionan, incluyendo servicios de soporte corporativo, TI, gestión de carteras y riesgos.
En paralelo, la Directiva (UE) 2024/927 suprime una exigencia poco coherente que conformaba el articulado de las Directivas UCITS y AIFMD: para que una gestora preste servicios consistentes en el asesoramiento en materia de inversión, custodia y administración de participaciones y acciones de FIA y UCITS y la recepción y transmisión de órdenes de clientes en relación con uno o varios instrumentos financieros ya no será condición previa indispensable que esté autorizada para la gestión discrecional de carteras, eliminación que alinea mejor la regulación con la naturaleza diferenciada de estos servicios.
«Sin prejuicio del incremento en el elenco de actividades que pueden desarrollar los gestores de FIA y UCITS, la reforma no agota la demanda de la flexibilidad que, en nuestra experiencia como abogados de este tipo de entidades, pide el sector»
Sin perjuicio del incremento en el elenco de actividades que pueden desarrollar los gestores de FIA y UCITS, la reforma no agota la demanda de flexibilidad que, en nuestra experiencia como abogados de este tipo de entidades, pide el sector. A diferencia de lo previsto para las empresas de servicios de inversión en el artículo 127 de Ley 6/2023, de 17 de marzo, la Directiva (UE) 2024/927 no consagra de forma expresa la posibilidad de que las gestoras prolonguen su modelo de negocio mediante el desarrollo de actividades accesorias que no desvirtúen su objeto social. Esta circunstancia supone una traba para fomentar las economías de escalade los gestores de FIA y UCITS y diversificar sus fuentes de ingreso, cometidos que, según establecen sus expositivos, pretende lograr la Directiva (UE) 2024/927.
2. Reforzamiento de los requisitos correspondientes a la dirección efectiva y gobierno de las gestoras
Con la finalidad de potenciar la organización interna de los gestores de FIA y UCITS y evitar la proliferación de estructuras “empty box” (entidades que carecen de la estructura de gobernanza interna y los medios humanos requeridos para llevar a cabo de forma real y en condiciones de idoneidad las actividades de gestión) se exige que, al menos, dos personas físicas, a tiempo completo y domiciliadas en la UE, dirijan la actividad de la gestora.
A este respecto es relevante indicar que, sin perjuicio de que el referido requisito pueda constituir una novedad en el marco de la normativa comunitaria, su impacto en nuestro ordenamiento nacional será muy reducido en la medida en que, tanto la Ley 35/2003 como la Ley 22/2014, ya prevén en su articulado la obligación de que la administración central de las SGIIC y SGEIC se encuentre en España.
3. Modificaciones en el régimen de delegación de funciones
La Directiva (UE) 2024/927 incrementa el elenco de actividades principales y accesorias que las sociedades gestoras pueden delegar. En particular, además de la gestión de carteras y riesgo, las gestoras podrán delegar todas las funciones auxiliares que pueden prestar, lo que incluye también aquellas actividades “nuevas” referidas en el apartado 1 del presente artículo.
Asimismo, se endurecen los requisitos de información y supervisión del régimen de delegación, con la finalidad de que la delegación de funciones en terceras entidades no su ponga una desvinculación absoluta del gestor respecto a la actividad delegada.
Dado que la Ley 35/2003 y la Ley 22/2014 prevén esencialmente la obligación de informar a la autoridad regulatoria competente de forma previa a formalizar la delegación y no con carácter recurrente una vez efectuada la misma, las obligaciones de reporte periódico reseñadas constituyen una importante novedad respecto al régimen actual.
4. FIA prestamistas: concepto, obligaciones y límites
Uno de los principales desafíos que han tenido que enfrentar los gestores y promotores de vehículos de inversión en España radica en las escasas alternativas existentes de vehículos regulados que puedan destinar la totalidad de su activo in vertible en la adquisición o en el otorgamiento de instrumentos de deuda y que, a su vez, sean comercializables entre inversores profesionales y minoristas7. Ante este contexto normativo, la Directiva (UE) 2024/927 incorpora la figura de los llamados FIA prestamistas, considerándolos vehículos que pueden ser distribuidos tanto entre inversores profesionales como minoristas, cuya estrategia de inversión se centra principalmente en la concesión de préstamos o en aquellos casos en los que el valor nominal de los préstamos origina dos constituye, al menos, el 50% del valor liquidativo del fondo. Para ello, la directiva analizada prevé que sus sociedades gestoras deben disponer de políticas, procedimientos y procesos eficaces para la concesión, evaluación del riesgo de crédito, ad ministración y seguimiento de la cartera de créditos.
Aunque la normativa española ya establece esta obligación en el artículo 73.5 del RIIC8para las IICIL que invierten en instrumentos de deuda, y en el artículo 4 bis de la Ley 22/2014 para las Entidades de Inversión Colectiva de Tipo Cerrado de Préstamos la Directiva (UE) 2024/927 añade una nueva exigencia: las gestoras deberán revisar dichos procedimientos al menos una vez al año.
«La introducción en el ordenamiento comunitario de los FIA prestamistas merece una valoración positiva, ya que permitirá dar respuesta a la creciente demanda de la financiación alternativa y dota de mayor seguridad jurídica a estos vehículos»
Los principales requisitos que introduce la Directiva (UE) 2024/927 aplicables a los FIA prestamistas son los siguientes: (i) en materia de diversificación, los FIA no podrán otorgar préstamos a favor de un único prestatario que supere el total del 20% del patrimonio del FIA cuando el prestatario sea una empresa financiera, un FIA o un UCITS con ciertas excepciones; (ii) los FIA prestamistas deben tener una estructura cerrada, salvo que se justifique ante la autoridad regulatoria competente que, siendo abiertos, cuentan con sistemas de liquidez acordes con su política de inversión y de reembolsos; (iii) el apalancamiento de un FIA prestamista no puede superar más del 175% cuando tenga carácter abierto, y más del 300% cuando tenga naturaleza cerrada; (iv) se introducen determinados requisitos relativos a la retención del riesgo de las financiaciones otorgadas y (v) se reconoce el derecho de los Estados miembros a no permitir por imperiosas razones de interés público la concesión de préstamos a los consumidores por parte de los FIA.
La introducción en el ordenamiento comunitario de los FIA prestamistas merece una valoración positiva, ya que, previsiblemente, permitirá dar respuesta a la creciente demanda de financiación alternativa y dota de mayor seguridad jurídica a estos vehículos, impulsando un desarrollo más ordenado y eficiente del merca do de la deuda privada en la UE.
5. Flexibilización del régimen de designación de depositarios para los FIA
Para paliar la insuficiencia de oferta depositaria en determinados mercados, los Estados miembros podrán autorizar la designación de un depositario situado en otro Estado miembro, previa evaluación motiva da de la autoridad competente que acredite la inexistencia de servicios adecuados en el país de origen del FIA.
Sin perjuicio de que cabe valorar positivamente la flexibilización del régimen de designación de entidades depositarias reseñado, en ordenamientos jurídicos como el español, donde existe un ecosistema de proveedores de servicios de depositaría capaz de atender la demanda existente, el efecto previsible de esta flexibilización será moderado.
6. Mecanismos de gestión de liquidez para FIA abiertos y UCITS
La Directiva (UE) 2024/927 prevé la obligación de que los gestores incorporen en la documentación constitutiva del vehículo como mínimo dos herramientas de gestión de liquidez en la documentación de los vehículos, con la salvedad de los fondos del mercado monetario, que podrán limitarse a una.
El elenco incluye (i) suspensión de suscripciones y reembolsos, (ii) lími te máximo en los reembolsos (“gates”); (iii) plazos de preaviso; (iv) comisión de reembolso; (v) ajuste del valor liquidativo (“swing pricing”); (vi) régimen de precios dobles; (vii) gravamen de protección contra la dilución; (viii) reembolsos en especie; y (ix) cartera separada de activos ilíquidos (“side-pockets”).
Al comparar los nuevos mecanismos de gestión de la liquidez establecidos en la Directiva (UE) 2024/927 con los ya previstos en la Guía Técnica 1/2022 sobre gestión y control de la liquidez de las instituciones de inversión colectiva, se puede afirmar que, salvo por la opción de realizar reembolsos en especie, los demás instrumentos de liquidez ya estaban contemplados en la referida Guía Técnica.
Margen para futuras revisiones
Del análisis realizado cabe concluir que la Directiva (UE) 2024/927 supone un avance en la modernización y convergencia del régimen de gestores de UCITS y FIA, con medidas que, en conjunto, fortalecen la competitividad, el control de riesgos y la protección del inversor.
En España, su trasposición no augura transformaciones de gran calado porque muchos elementos ya estaban presentes en nuestro ordenamiento. Las principales aportaciones a la normativa española residirán en la armonización del marco de los FIA prestamistas —clave para acompañar el crecimiento del “direct lending”—, en el refuerzo del régimen de delegación de funciones de los gestores y en el ligero incremento de funciones auxiliares que pueden acometer.
Queda, sin embargo, margen para una futura revisión más decidida que habilite a las gestoras a ampliar de forma explícita su modelo de negocio en términos equiparables a las empresas de servicios de inversión, favoreciendo la concurrencia de economías de escala y logrando una mayor diversificación de sus ingresos, sin comprometer su objeto social ni los estándares de protección del inversor.
Tribuna de Luis de la Peña Fernández-Nespral, socio responsable del área de Regulación Financiera de Garrigues