La reciente regularización del stock lending, o préstamo de valores, en España constituye uno de los movimientos más relevantes para el mercado financiero nacional en los últimos años. Esta práctica, ya consolidada en países como Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido o Suiza, permite a los propietarios de valores prestar temporalmente sus activos a otra entidad autorizada a cambio de una comisión. Para los prestamistas, supone una fuente adicional de ingresos sin necesidad de desprenderse de sus posiciones; para los prestatarios, una herramienta clave para ejecutar determinadas estrategias de mercado.
El impulso normativo era el paso que faltaba para que esta actividad se adoptara con garantías y transparencia. A nivel europeo, el marco está definido por varias directivas y guías de la European Securities and Markets Authority (ESMA) y la European Banking Authority (EBA), que fijan estándares comunes en gestión de riesgos, requisitos de garantías, estructuras de gobernanza, herramientas como el swing pricing y obligaciones de reporte. Ahora España se alinea con este entorno regulado: la nueva orden ministerial, publicada en el BOE el pasado 17 de octubre de 2025, permite a las Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) prestar valores, siempre bajo estrictos controles, límites de patrimonio, garantías líquidas y seguras, y obligaciones reforzadas de información a los inversores. El objetivo es claro: aumentar la competitividad del mercado de capitales español y mejorar la rentabilidad para los partícipes, pero sin renunciar a la máxima protección.
Este cambio llega en un momento estratégico. El préstamo de valores generó en 2024 unos ingresos de 9.640 millones de dólares en Estados Unidos, según el servicio de análisis de mercado DataLend, mientras que en España, algunas previsiones apuntan a que esta práctica permitirá a los fondos ganar entre un 2% y un 4% más en la próxima década. Pero para que este nuevo mercado funcione con eficiencia, seguridad y escala, se requiere un elemento esencial: la tecnología.
La innovación como habilitador de un mercado seguro, automatizado y eficiente
La implantación efectiva de esta práctica exige que los distintos actores financieros (banca corporativa y de inversión, aseguradoras, gestoras, grandes fondos institucionales, etc.) operen en un entorno altamente integrado, automatizado bajo el uso de AgenticAI y seguro. La coordinación entre bancos, entidades de custodia, plataformas intermediarias y clientes finales es compleja por naturaleza: requiere sincronización en tiempo real con entornos de utra-baja latencia, validación de garantías, monitorización y observabilidad proactiva del ciclo de vida completo del producto y del valor de los activos prestados bajo un esquema de tokenización de activos. Todo ello, asegurando el cumplimiento exhaustivo de los requisitos regulatorios e integrando mecanismos adicionales de seguridad avanzados, como por ejemplo el uso de Smart contract – Blockchain para terceros de confianza.
Aquí, la tecnología actúa como catalizador en cuatro áreas clave. En primer lugar, la automatización de procesos para reducir la carga operativa y los riesgos. El préstamo de acciones implica múltiples operaciones simultáneas: transferencia temporal de valores, actualización diaria del valor de las garantías, liquidaciones, reporting normativo o control interno por parte de las gestoras. Automatizar estos procesos no solo reduce errores, sino que disminuye riesgos operativos y mejora la velocidad de ejecución en un mercado que exige inmediatez.
Por otro lado, se requerirá la utilización de capacidades de AgenticAI para gestionar operaciones complejas en tiempo real. Estas permitirán monitorizar posiciones, recalcular garantías, anticipar incumplimientos de contrapartes, detectar anomalías operativas o preparar reportes regulatorios de manera autónoma. Esta inteligencia distribuida puede actuar como un asistente financiero que opera de forma segura dentro de los límites marcados por la regulación, equilibrando eficiencia y rigor en la supervisión.
En tercer lugar, será necesaria una infraestructura tecnológica robusta que pueda soportar un mercado de alto volumen sobre plataformas de ultra-baja latencia. Las transacciones de préstamos de valores involucran grandes cantidades de datos y requieren una infraestructura resiliente, escalable y con disponibilidad continua. Las entidades necesitan arquitecturas capaces de integrarse con múltiples sistemas bancarios, cámaras de compensación, custodios y agentes de préstamo, garantizando que todas las operaciones se ejecutan de forma ágil y sin interrupciones.
Por último, pero no menos importante, la ciberseguridad y protección de datos como condición indispensable. En un modelo en el que los flujos de información entre entidades son constantes, la seguridad no es un complemento: es un requisito estructural. Las operaciones deben estar protegidas frente a accesos no autorizados, manipulación de datos y riesgos de ciberataques y también con soluciones de prevención del fraude, especialmente cuando se manejan activos de alto valor y datos sensibles de inversores. Los estándares europeos de transparencia y control exigen entornos tecnológicos con medidas avanzadas de cifrado, autenticación, monitorización y trazabilidad.
Por ello, es necesario contar con un socio tecnológico de confianza, especializado en este sector de pagos y financiación, con equipos de consultores multidisciplinares de alto rendimiento, que entiendan el negocio y sean capaces de aportar soluciones para sistemas financieros y operaciones complejas. Estos deben estar preparados para ayudar a las entidades que gestionan y custodian fondos a diseñar, desplegar y operar soluciones que hagan posible este nuevo segmento de negocio con seguridad, agilidad y cumplimiento normativo.
Un mercado nuevo que exige tecnología de vanguardia
El nuevo marco regulatorio del préstamo de valores abre una oportunidad significativa para que los fondos españoles incrementen su rentabilidad y para que el mercado de capitales avance hacia estándares europeos más modernos y competitivos. Pero esta oportunidad solo podrá materializarse si se apoya en tecnología capaz de gestionar la complejidad operativa, integrar múltiples actores, automatizar procesos críticos y garantizar la máxima seguridad.
El éxito del stock lending en España dependerá de la capacidad de las organizaciones financieras para adoptar estas soluciones y construir un ecosistema sólido, transparente y orientado al crecimiento. La tecnología es, sin duda, el habilitador imprescindible para que este nuevo mercado no solo sea viable, sino también sostenible y seguro.
Tribuna de Jean Ferdinand Botet de Lacaze, Head of Payments & Specialized Finance en Kyndryl España.




