Vivimos un punto de inflexión. Una era donde la transformación digital dejó de ser una opción para convertirse en una obligación. Y el sector bancario, tradicionalmente cauteloso, estructurado y altamente regulado, ya no puede darse el lujo de ir a la zaga.
La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa de ciencia ficción. Está acá. Y está cambiando las reglas del juego. No solo impacta en cómo operan las organizaciones, sino en cómo venden, cómo compiten y, sobre todo, cómo diseñan experiencias para sus clientes. ¿Está la banca realmente lista para aprovechar esta revolución?
La democratización tecnológica llegó
Hoy, la tecnología nunca fue tan accesible, tan barata, tan poderosa. La barrera de entrada cayó. La oportunidad ya no es exclusiva de los grandes bancos internacionales: también está al alcance de fintechs locales, cooperativas de crédito, e incluso PyMEs financieras que quieran competir en serio. La velocidad con la que Meta está adoptando IA, con proyecciones que indican que el 80% de su código será generado por inteligencia artificial en apenas un año. Es solo una muestra del cambio tectónico en marcha.
Y si bien el sector bancario viene invirtiendo en digitalización desde hace tiempo, la verdadera transformación va mucho más allá de lanzar apps o chatbots. Se trata de una reconfiguración profunda de procesos, mentalidades y estrategias.
El riesgo de subirse sin rumbo
Pero atención: aplicar IA sin una estrategia clara puede salir caro. El caso de Air Canada, donde un chatbot generó respuestas erróneas que la empresa debió asumir legalmente, nos deja una lección clave: si no estás preparado, la IA puede ser más un problema que una solución.
En el sector financiero, donde la confianza y la precisión son vitales, este riesgo se multiplica. No se trata de “jugar con herramientas”, sino de construir una hoja de ruta que contemple desde la gobernanza de datos hasta la ética algorítmica.
De la eficiencia a la experiencia
La IA puede ayudar a optimizar procesos internos, detectar fraudes en tiempo real, ofrecer asesoramiento financiero personalizado, reducir riesgos y mejorar la toma de decisiones. Pero lo más potente es su capacidad para transformar la experiencia del cliente.
Los consumidores de hoy quieren más que seguridad y eficiencia. Buscan empatía, personalización y conveniencia. Quieren sentir que el banco los conoce, los entiende y los acompaña. La IA bien implementada permite justamente eso.
Estamos viviendo en los “años de perro”: lo que antes tomaba siete años, ahora ocurre en uno. No es una metáfora: es una advertencia. El futuro no es lineal. Es exponencial. Y adaptarse requiere mucho más que adquirir software: requiere liderazgos estratégicos, humildes, capaces de leer señales débiles y fuertes, de anticiparse y actuar a tiempo.
Hoy, el 90% de las empresas ya compró herramientas de IA. Pero solo el 1% logró integrarlas con éxito. ¿Cuál es la diferencia? La estrategia. La cultura. La visión.
¿Está tu banco listo? La gran pregunta ya no es si vas a usar IA, sino cómo. ¿Tu organización tiene un plan de higiene de datos?. ¿Está integrando la inteligencia artificial con su modelo de negocio? ¿O simplemente está “probando cosas” sin un norte claro? Porque esperar el “momento perfecto” es una decisión. Y en este contexto, puede ser una decisión costosa.
En síntesis
La transformación digital ya no es una promesa, es una urgencia. La inteligencia artificial no es solo una herramienta, es una palanca de reinvención. Y la banca, como tantas otras industrias, debe actuar ahora, o resignarse a ver cómo otros lideran el cambio.
¿Vos cómo lo ves? ¿Tu banco ya está tomando acción o sigue esperando?
Tribuna escrita por Marcos Lovera, Co Founder en Mangata Customer Development y docente en diversas cátedras para Escuelas de Negocios en LATAM y Madrid.




