Última actualización: 04:46 / Martes, 25 Mayo 2021
Tribuna de IASE

Profesionalismo en ESG y sostenibilidad, garantía de valor

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Es importante comenzar por diferenciar la cualificación profesional en sostenibilidad del profesionalismo en sostenibilidad. 

Cuando hablamos de cualificación profesional nos estamos refiriendo a la adquisición de una serie de conocimientos y capacidades técnicas relacionadas con una determinada materia. Cuando hablamos de profesionalismo en sostenibilidad, el campo de visión se dimensiona y aparecen términos como la estandarización de competencias para un reconocimiento internacional, la excelencia sobre la base de la responsabilidad con el aprendizaje continuo y un elemento esencial, y absolutamente diferenciador, el compromiso indeclinable con la ética ‘profesional’.

El profesionalismo en sostenibilidad trasciende como esperanza para la recuperación y prosperidad económica y de progreso social, presente y futuro. Y por su intrínseca naturaleza global, tiende al establecimiento de estándares respetuosos con la diversidad cultural, la particularidad de las problemáticas y con las diferentes dinámicas de los distintos mercados. Si bien, el compromiso ético del profesionalismo ESG solo es admisible bajo una única óptica como sello de garantía a escala mundial. 

Bajo estos parámetros, el profesionalismo ESG, acreditado y certificado con reconocimiento internacional, es el único capaz de garantizar la responsabilidad con la recuperación y el progreso, a las organizaciones, a sus profesionales, al resto de grupos de interés, incluidos los clientes y consumidores, y a la sociedad en general. 

Así, el profesionalismo en ESG y sostenibilidad se traduce en garantía de recuperación y progreso económico para la sociedad, de éxito de su estrategia sostenible para la corporación, y de empleabilidad y desarrollo de su carrera para el profesional.

El profesionalismo ESG, certificado y acreditado, habla de nuevas mentalidades profesionales para innovar en modelos de negocio más resilientes, más respetuosos y con visión a largo plazo. Habla de propósito, de conseguir un aporte de valor compartido, esto es, de rentabilidad por el impacto en la cuenta de resultados y por el efecto positivo y real en la sociedad y el entorno. Del cumplimiento de la materia regulatoria y de las buenas prácticas del mercado con foco en la transparencia y en la honestidad, así como en la generosidad de acompañar a los proveedores en un proceso compartido hacia cadenas más sostenibles. 

Habla de percepción positiva por parte de los clientes y demás grupos de interés. De eficiencia y sensibilidad, de alineación de valores con sus empleados, dotándolos de la formación necesaria para favorecer su desempeño. Habla de cultura corporativa sustentada en principios y valores éticos. Finalmente, habla de singularidad, de diferenciación y de ventaja competitiva frente a entidades no comprometidas con el profesionalismo en ESG y sostenibilidad.

De manera similar, para la empleabilidad y el desarrollo profesional, el profesionalismo en ESG y sostenibilidad, certificado y acreditado internacionalmente, significa en grandes palabras “abanderar el estatus profesional”, desde la excelencia técnica y el compromiso ético. Una ética ‘esencial’, sustentada en valores como la integridad, la honestidad, la responsabilidad o el compromiso. Y la confianza, la de uno mismo en la dimensión más personal, y en la social, la que los demás depositan en cada uno de los profesionales y en las organizaciones para las que trabajan, lo que, en último término, significa la generación de confianza de la sociedad en el valor de los estándares del profesionalismo ESG, cuyo resultado es la ampliación del alcance de las oportunidades laborales.

No es nuevo el contexto de necesidades formativas y cualificaciones profesionales para una economía verde de transición, ni la identificación de un nuevo perfil verde demandado por la sociedad y las empresas. Lo que sí es nuevo es que la demanda y la oferta han ampliado el alcance de las necesidades formativas, no solo en materia ambiental, sino también en criterios sociales y de gobernanza corporativa. Por otro lado, los nuevos perfiles emergentes son variados y, cada vez más, exigentemente especializados. Las oportunidades de empleo se abren exponencialmente en cualquier sector, no solo en los identificados como ecológicos; en la industria y en los servicios; en la grande y en la pequeña empresa; en el ámbito nacional y en el internacional.

La excelencia del profesionalismo se hace exigible en consejos de administración y la alta dirección, también en los mandos intermedios y en todas las personas de la organización. Profesionales internos, consultores externos y profesionales independientes. Profesionales de otras materias que refuerzan sus conocimientos y complementan sus competencias configurando nuevas ópticas, que amplían las expectativas.

El profesionalismo en sostenibilidad y ESG es clave de empleabilidad, por su capacidad de crear empleo y de aportar valor por cuenta ajena o propia. Es clave de emprendimiento, porque afianza la actitud de emprender. Es clave de reinvención profesional constante. Y es clave de talento, como capacidad de compromiso en el contexto adecuado. 

Para finalizar, un pequeño apunte. La sensibilización, la formación continua en excelencia, la acreditación internacional y el compromiso ético indeclinable, pilares de la profesionalización en ESG y sostenibilidad, sugieren la generación y creación de redes de conexión, de intercambio, de crecimiento y de fomento del profesionalismo como garantía para construir una sociedad en valores, y creer en ello.

 

Tribuna de Cristina M. Ruiz Pérez, consejera de IASE (International Association for Sustainable Economy) España

Acerca de Cristina M. Ruiz Pérez

Cristina M. Ruiz Pérez es consejera de IASE.

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