En este 2026, la economía global se encontrará en una situación bastante óptima y esto probablemente se reflejará en la evolución de la renta variable, que esperamos genere rentabilidades de alrededor del 5% en 2026. En líneas generales, prevemos que el PIB mundial crecerá un 2,6% coincidiendo en gran medida con su tasa tendencial a largo plazo, lo cual limitará las presiones inflacionistas. De hecho, los inversores se han vuelto más optimistas en lo que respecta al crecimiento y menos pesimistas en cuanto a la inflación. Al mismo tiempo, aproximadamente el 85% de los bancos centrales están flexibilizando sus políticas en un contexto de aumento de la provisión de crédito por parte del sector privado. La conclusión es que el sólido crecimiento y las inyecciones de liquidez constituyen una potente combinación para las clases de activos de más riesgo.
Sin embargo, deben tenerse en cuenta un par de matices. El primero es que, aunque los tipos de interés seguirán bajando, el ritmo de la relajación monetaria se ralentizará, por lo que los inversores deberían contar con que el año próximo habrá menos estímulos de liquidez que en 2025. El segundo es que la economía de EEUU se quedará rezagada con respecto a muchas de sus homólogas. Prevemos que, en dicho país, el crecimiento se situará ligeramente por debajo de su potencial, mientras que la inflación se mantendrá en niveles incómodamente elevados durante los primeros meses del año para posteriormente moderarse en el segundo semestre. Nuestros economistas pronostican que el crecimiento del PIB estadounidense caerá desde el 1,8% en 2025 hasta el 1,5% en 2026, y prevén que la inflación aumentará desde el 2,9% hasta el 3,3%. Esto podría constituir un freno para los mercados de renta variable.
Las perspectivas poco prometedoras de EEUU vienen impuestas por las políticas del presidente Trump en materia de comercio e inmigración. Esperamos que la Reserva Federal responda aplicando menos recortes de los tipos de interés de los esperados por los mercados, a pesar de los esfuerzos de Trump por socavar su independencia. Nuestros economistas prevén que se producirá tan solo un recorte más del tipo de los “Fed funds” hasta el 3,75% de aquí a finales de 2026. Esto podría provocar cierta decepción en el mercado de renta fija, donde el consenso espera que los tipos bajen hasta el 3,0% durante ese mismo periodo. Esto también podría desestabilizar la renta variable, sobre todo porque las valoraciones de los mercados de EEUU están caras.
Las valoraciones de la deuda pública y del crédito corporativo tampoco parecen atractivas. De hecho, nuestro cálculo de la prima de riesgo compuesta de EEUU, que incluye renta variable, deuda pública y crédito, es el más bajo desde el año 2000 y, antes de esa fecha, desde 1974. Esto apunta claramente a la posibilidad de que las rentabilidades de todas las clases de activos principales se sitúen por debajo de la media en los próximos años.
Además, aunque no creemos que las acciones de IA se encuentren aún en territorio susceptible de burbuja, pensamos que hay motivos para preocuparse por un conjunto de títulos de megacapitalización que se sitúan un peldaño por debajo de los Siete magníficos: el grupo al que llamamos los “Veinte fantásticos”. Sus valoraciones se dispararon en 2025 sin estar respaldadas por un crecimiento proporcional de sus beneficios, lo que los vuelve vulnerables en caso de adversidad repentina y drástica.
Por otro lado, creemos que existe una probabilidad ligeramente mayor, del 25% frente al 20%, de que se produzca una fiebre alcista del mercado que de que se produzca una corrección importante. Aún queda margen para una última oleada de euforia minorista por las perspectivas del sector de la IA que, a juzgar por episodios anteriores, podría impulsar aún más al alza al mercado.
En cuanto a la renta fija, parece que el largo mercado bajista de los bonos ha llegado a su fin, aunque existe la posibilidad de que se produzca cierta presión alcista sobre los rendimientos en EEUU, la zona euro y el Reino Unido. No cabe duda de que los “US Treasuries” siguen siendo una posición fundamental para los inversores, pero también son vulnerables a posibles impactos negativos si la inflación estadounidense se dispara. Esperamos que los inversores sigan utilizando el oro como cobertura frente a imprevistos.
Pese a nuestra falta de certeza sobre algunos de los acontecimientos en los mercados desarrollados, somos mucho más optimistas en lo que al universo emergente se refiere.
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Tribuna de Luca Paolini, chief Strategist y Arun Sai, senior Multi Asset Strategist; ambos de Pictet AM Strategy Unit
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