Última actualización: 12:53 / Viernes, 24 de Mayo de 2019
Columna de E. Scardigno

No rompamos el espejo

Palacio de Versalles / Flickr Creative Commons
Por Ernesto Scardigno

“El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”   Jorge Luis  Borges (1899/1986).  

Hace pocas semanas leía en el diario económico “El Cronista” una noticia según la cual Argentina ocupa el último lugar en un ranking que elabora la consultora Mercer, según su Índice Mundial de Pensiones, de acuerdo al nivel de sustentabilidad y sostenibilidad para hacer frente al envejecimiento poblacional.

La pregunta entonces es, ¿qué vamos a hacer de cara al futuro…? Podemos esgrimir cuestiones dogmáticas respecto a lo que debe ser sostener un sistema de reparto solidario, el punto incuestionable es…. ¿cómo se financia?  En Brasil con poco más de 4 aportantes por jubilado, trabajan en una reforma, en nuestro país, con 1.4 aportantes por cada haber previsional, el tema puede esperar….

El filósofo Coreano Buying-Chul Han (1959), en su libro “Hiperculturalidad” cita en su inicio a Carl Schmitt (1888/1985): “Sin embargo, el temor humano ante lo desconocido es, muchas veces, tan grande como su horror ante el vacío, aunque lo nuevo sea superación de ese vacío. Por eso, muchos ven solo desorden sin sentido donde en realidad un nuevo sentido está luchando por lograr un nuevo orden. Es verdad que el viejo nomos se hunde sin duda y con él todo su sistema de medidas, normas y proporciones tradicionales. Pero el venidero no es, sin embargo, ausencia de medida ni pura nada hostil al nomos… Incluso en la más encarnizada lucha de nuevas y antiguas fuerzas nacen medidas justas y se forman proporciones sensatas”.

Creo a esta altura de los acontecimientos, ya no es necesario abundar en detalles respecto a los profundos cambios que derrama sobre nosotros la 4ta revolución industrial tecnológica/digital, y que impactan en el empleo, en las formas tradicionales de empleabilidad, en las finanzas, en la economía y en una sociedad con nuevas formas de relacionarse, además de la familia tradicional, que fuera la manera de mis abuelos, de mis padres, la mía… ¿ y de mis hijos...?

Todo este amplio contexto nos requiere ya no capacidad de adaptación al cambio, sino una necesaria plasticidad para permanecer en el cambio, dado que muchas veces lo flexible, tiende a volver a las formas iniciales.

No se trata de interpretar desde una mirada fatalista todo el enorme entorno de cambios exponenciales, sino desde una mirada que nos permita vislumbrar las mejores oportunidades de cara a los nuevos desafíos.

El filósofo Nicholas Rescher (Alemania 1928) tiene una magnífica cita: “El hombre es una criatura condenada a vivir en una zona crepuscular de riesgo y oportunidad”. Es indudable que convivimos con el riesgo todo el tiempo, lo sensato es en nuestro devenir, en nuestro hacer, no dejar de ver aquellas oportunidades que surgen a partir del fluir de cambios permanentes.

Siempre podemos optar por lo dogmático, por el sostenimiento de sólo una misma respuesta a pesar de las evidencias de los cambios, por ejemplo, respecto al análisis del mejor sistema previsional para una sociedad en su conjunto.

En el mientras tanto el tiempo corre, su rutina es implacable, nunca se detiene y según la tradición que enmarca ciertas etapas de la vida, en un momento muy determinado, sean 60, sean 65 años, nos debemos jubilar. Ese punto de inflexión, ese tipping point, será reflejo, más allá de la cobertura que nos provea entonces el sistema previsional de turno, de nuestra capacidad de ahorro y previsibilidad durante todos los años de plena actividad.

Hay dos muy elementales cuestiones por analizar cuando pensamos en ahorro de largo plazo:

Una es, construir capital, es una muy concreta necesidad de todos y cada uno, desde nuestra juventud. Sea motivados por proyectos y sueños muy concretos, sea por la certeza de ocuparnos a tiempo de nuestra futura jubilación, sea por cuidado de nuestro entorno familiar, de la colaboración de la salud de padres y abuelos, de los estudios de nuestros hijos, necesitamos construir capital mediante una actitud responsable de ahorro como hábito permanente en nuestra vida.

La otra es el resguardo de capital, una vez que lo logramos acumular. En este caso se abren otro tipo de temas. Buscar los instrumentos idóneos a tal fin, asumiendo claramente riesgos, volatilidades, y según pasen los años, con un sesgo hacia posibilidades conservadoras para preservar el capital acumulado. Es menester conocer, de manera casi indispensables, las alternativas de planificación sucesoria. 

Tanto sea que estemos ante una de las alternativas precedentes, sea construir capital, sea conservar capital, incluso sean ambas a la vez, existen instrumentos, entre otros, hoy idóneos, como los seguros de vida con capitalización y seguros de retiro.

El economista Tomás Bulat (1964/2015) que nos dejara de manera muy temprana y se lo extraña mucho, en su libro “La economía de tu vida”, expresa: “Hay básicamente tres razones por las que ahorramos. La primera es el ahorro como consumo diferido, en este caso, es importante definir claramente el objetivo de tu ahorro ya que es indispensable para saber cómo dosificar el esfuerzo (una propiedad, un auto cero kilómetros, viaje de cumple de 15 de hija…). La segunda, es el ahorro como seguro ante la incertidumbre o ante riesgos eventuales. Por ejemplo, ahorrar por si perdemos el trabajo, o por una enfermedad, por ayudar a un familiar. Este ahorro funciona como un seguro ante eventuales incidentes que puedan poner en riesgo nuestro nivel de vida o de personas muy cercanas. El tercero, es el ahorro para el momento de retirarnos de nuestra actividad productiva y jubilarnos. Es decir que ahorramos para la llegada de un suceso que sabemos cierto”.

A manera de cierre, comparto esta cita de Warren Buffett, el oráculo de Omaha: “No ahorres lo que queda después de los gastos, gasta lo que queda después de ahorrar”.

Muchas veces cuando el espejo refleja algo que no nos gusta, podemos sentirnos tentados en culpar al espejo…. Enojarnos por lo que vemos… El día en que nos jubilemos… nos miraremos en un espejo y deberemos hacernos cargo de aquello que nos refleje….

Ernesto R.  Scardigno es experto en pensiones, Magíster en Políticas Públicas, Financial & InsuranceLife Coach, ICF Membership y Miembro de la Cámara Internacional de Conferencistas

 

 

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