Última actualización: 13:15 / Lunes, 17 Febrero 2020
Columna de Francisco Padilla Catalán

Los claroscuros de la balanza comercial de México

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Durante 2019 la economía mexicana registró un superávit en la balanza comercial de 5.820,3 millones de dólares, lo cual significa que entraron más dólares de los que salieron por motivos comerciales. El último año en que México había registrado un superávit comercial fue 2012, que ascendió a 18 millones de dólares. Si analiza uno las causas del superávit comercial, la noticia no es tan favorable, se trata de un claro oscuro de la economía.

Las ventas al exterior no crecieron gran cosa, en 2019 las exportaciones totales aumentaron en 2,3%, que se compara desfavorablemente con el crecimiento de 10,1% de 2018. El menor dinamismo de las exportaciones se explica en buena medida por la reducción en las exportaciones petroleras (-15,1%) resultado de una baja en el precio de la mezcla mexicana del petróleo y la reducción de 6,7% en el volumen de exportaciones de crudo. 

De cada dólar que generan las exportaciones, solamente 5 centavos provienen del petróleo, su importancia como generador de divisas se ha disminuido sustancialmente. Las exportaciones no petroleras aumentaron en 3,6%, que también es menor del 8,9% que se registró en 2018. El sector más dinámico en las ventas al exterior fue el agropecuario, sus exportaciones crecieron en 9,7%, casi tres veces más que el año anterior, lo cual nos indica que la política agropecuaria debería enfocarse a fortalecer los cultivos que se exportan en lugar de estar buscando la autosuficiencia alimentaria.

Las exportaciones automotrices crecieron en 3,9%, una tercera parte de lo que habían registrado en 2018, como consecuencia de la desaceleración de dicho sector a nivel mundial.  Las exportaciones del resto de las manufacturas crecieron en 3,1%, la mitad que en 2018.

Como las exportaciones totales crecieron muy poco, el superávit comercial se debe más bien a una reducción de las importaciones, las cuales en 2019 disminuyeron en 1,9%.  La baja se debe a la reducción de 12,3% de las importaciones petroleras y a la contracción de 0,6% de las importaciones no petroleras.  Las menores importaciones petroleras se debieron a que el volumen de ventas de productos petrolíferos de Pemex disminuyó en 7,8%, el cual incluye el volumen de gasolinas que se contrajo en 5,7%

Las importaciones de bienes de capital disminuyeron un 8,9%, que es el resultado de la disminución en las inversiones. Mientras no haya inversión no se comprarán maquinaria y equipo, ni siquiera para reponer el que se va desgastando.  Las importaciones de bienes de consumo e intermedios no petroleros se mantuvieron casi estables, aumentaron 0,5%.

El dinamismo de las importaciones registrado en 2019, es un fiel reflejo de la falta de inversión en la economía y a la baja en los gastos de consumo de la población.  Las cifras son totalmente consistentes con la contracción en la producción de bienes y servicios de la economía, ya que el PIB de 2019 disminuyó en 0,1%.

Columna de Francisco Padilla Catalán

 

Acerca de Francisco Padilla Catalán

Francisco Padilla Catalán es consultor en inteligencia de negocios y planeación estratégica. Ha trabajado como economista en los sectores público y privado y en Naciones Unidas. Tiene una amplia experiencia en el sector financiero, fue director ejecutivo de un Grupo Financiero y director general de una Afore y de una Operadora de Sociedades de Inversión. Estudió Licenciatura de Economía en el ITAM, Maestría en Economía en Yale University, Maestría en Política Económica y Doctorado en Economía en Boston University. Tiene más de 35 años de actividad docente. Puede contactarlo en franciscopadillac@yahoo.com.mx
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