Viendo el panorama económico mundial, ¿quién querría ser líder empresarial hoy en día? En toda Europa, las empresas están sufriendo el impacto de los aranceles, los vientos en contra de la economía global y el elevado coste fiscal del empleo. El entorno empresarial nunca ha sido tan complejo, especialmente cuando se trata de afinar al máximo para no solo sobrevivir, sino también prosperar.
Para los equipos financieros, este último año puede haberse sentido como una auténtica prueba de resistencia preparándose para cualquier escenario inesperado que pudiera surgir. Pero para aquellos líderes que aspiran a algo más que simplemente salir airosos de los próximos 12 o 24 meses, que, dicho sea de paso, es mucho tiempo para mantenerse en modo defensivo, ha llegado el momento de detenerse y pedir al equipo de Finanzas que tome el volante.
Durante generaciones, el área financiera fue vista como una especie de red de seguridad glorificada. Se encargaba del cumplimiento normativo, mantenía los costes bajo control y garantizaba que los gastos estuvieran en orden. Sin embargo, no se le atribuía un papel activo en la toma de decisiones inteligentes de gasto, en la definición de inversiones estratégicas o en hacer que el exceso de liquidez jugara realmente a favor del negocio (o, al menos, no se percibía así). En definitiva, Finanzas miraba al retrovisor más que a la carretera.
Aunque esta visión está hoy en gran medida superada, los CFO y sus equipos todavía no son vistos como los auténticos motores de cambio que pueden ser. Y ahí está la última pieza del rompecabezas: consolidar definitivamente su evolución, pasando de guardianes del riesgo a gestores activos de oportunidades.
Por qué Finanzas puede llevarte a donde necesitas ir
Para empezar, los líderes financieros están en una posición única para proporcionar una visión panorámica del negocio. Finanzas no es un complemento, es el corazón del negocio. Y en un contexto como el actual, la visibilidad sobre los riesgos, el flujo de caja y las métricas de rendimiento se ha convertido en un factor claramente diferenciador.
Es cierto que hay que gastar dinero para ganar dinero, pero igual de importante es saber cómo gestionarlo.
Esto no significa que los líderes financieros sean los únicos que deban tener acceso a esta visibilidad. Al contrario, su papel va un paso más allá y pasa por impulsar un cambio cultural en el que las finanzas se democraticen. No se trata solo de que las personas conozcan mejor las políticas de gasto (aunque eso ayuda), sino de que toda la empresa esté capacitada para gastar de forma responsable y con mayor confianza, tomando decisiones mejor informadas. Trasladar esa confianza a todo el negocio (a personas que toman decisiones financieras sin ser expertas en finanzas) es clave para dirigir una empresa eficaz, sólida y segura de sí misma.
Para que esto funcione, sin embargo, no basta con conocimientos técnicos. Hace falta talento financiero con otro tipo de competencias. Perfiles híbridos, verdaderos agentes del cambio, capaces de entender la estrategia y comunicarla con claridad. Los equipos financieros actuales ya no son solo contables o analistas; son, en parte, estrategas, en parte tecnólogos y en parte comunicadores. Esa combinación es la que añade contexto a los números y convierte los riesgos en oportunidades.
Cómo capacitar a los líderes financieros para convertirse en agentes del cambio
No es fácil para los líderes empresariales ceder realmente las riendas a Finanzas. Incluso cuando lo hacen, existe el riesgo de acabar actuando como copilotos excesivamente controladores. Pero, en lugar de microgestionar a sus CFO, deberían centrarse en empoderarlos. Y en el entorno empresarial actual, esto pasa, sobre todo, por cómo se toman las decisiones.
En Europa, el 65 % de los CFO afirma que hoy toma más decisiones de alto nivel que hace un año. Sin embargo, casi la mitad (44 %) reconoce no contar con las herramientas o la tecnología necesarias para extraer los datos y los insights que les permitan decidir con eficacia. El resultado es un escenario preocupante, líderes financieros que dudan de sus propias decisiones por falta de información y contexto o, peor aún, que optan por no decidir.
La solución pasa por invertir en la tecnología adecuada para impulsar a los equipos financieros. Herramientas que ahorren tiempo mediante la automatización, reduzcan errores y utilicen la inteligencia artificial para extraer insights basados en datos. En la práctica, lo más habitual es que hagan todo esto a la vez.
Esto no implica que la tecnología sustituya a los equipos financieros, sino que los transforma. Los libera de la elaboración de informes puramente retrospectivos y los orienta hacia análisis predictivos y escenarios futuros. Un cambio en el que los datos dejan de ser solo números y se convierten en un lenguaje común para toda la empresa.
Lograr este equilibrio empodera a Finanzas porque empodera una toma de decisiones más rápida, informada y eficaz.
Un entorno que avanza rápido exige decisiones igual de rápidas. Si tu empresa está en plena senda de crecimiento, necesitas mantener la vista en la carretera, sin perder de vista las posibles salidas.
Dejar a Finanzas en el asiento de atrás no es la solución. Los líderes deben ser proactivos y situarla en primera línea para ayudar a navegar un entorno en constante cambio. Esto implica evolucionar todo dentro del área financiera, desde las tarjetas hasta la gestión del flujo de caja, y todo lo que hay entre medias. Solo así los equipos serán lo suficientemente ágiles y estarán realmente empoderados para mantener el motor en marcha y detectar cualquier bache en el camino con la antelación necesaria.
Tribuna de Soren Westh Lonning, CFO en Pleo




