Última actualización: 14:07 / Jueves, 19 Noviembre 2020
La columna de Ernesto R. Scardigno

 “Kosoryoku”

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Estábamos en nuestra aldea global anticipando la postpandemia cuando la realidad sin el menor pudor nos muestra y demuestra con insoslayables evidencias que permanecemos aún en plena pandemia y entonces, observando lo sanitario, lo social, lo económico, lo laboral y lo financiero, seguramente  necesitemos preguntarnos:  ¿cuáles serán las mejores estrategias personales, familiares, empresariales, gubernamentales, nacionales, regionales y globales..?

En su libro “El próximo escenario global”, Kenichi Ohmae (1943), que es especialista en estrategias empresariales, hace referencia al concepto japonés que da título a mi presente columna de opinión, se trata de “kosoryoku” y en cita textual del autor nos expresa: “Esto es lo que necesitamos para desarrollar una estrategia. Kosoryoku es algo parecido a visión, pero también encierra las ideas de concepto e imaginación. Sin embargo, a diferencia de la imaginación, que en ocasiones evoca cierto significado de soñar despierto, kosoryoku es la capacidad de ver lo que es invisible y de dar forma a lo amorfo. Es la habilidad de crear una visión que es necesaria y, al mismo tiempo, implementarla hasta lograr el éxito”.

Estamos rodeados de relatos y es menester poder advertir aquellos datos concretos que apoyan y dan contenido a los mismos y no es sino a través de los datos presentes, como podemos tejer una visión futura y una estrategia a tal fin.

En la actual coyuntura, mientras navegamos en cambios de impacto estructural que nos trae nuestro renovado, creciente y acelerado entorno digital podemos advertir, entre otras, tres áreas y tres desafíos con enorme necesidad de estrategias que nos incluyan en la gestión de lo cotidiano. Ellas son:

  • Alfabetización emocional
  • Alfabetización financiera
  • Alfabetización ciberseguridad

Respecto a la primera área, alfabetización emocional, cada día es más reconocida nuestra necesidad para lograr plasticidad en nuestra gestión emocional. Recientemente Yuval N Harari, mencionó como indispensable lograr estabilidad mental e inteligencia emocional para poder reinventarnos repetidamente, ya como verdadero proceso de inercia propia a lo largo de nuestra vida. Entendernos y asumirnos en estado beta de aprendizaje constante y continuo nos  abre la ventana a la innovación, que involucra varios aspectos de nuestra vida, que obviamente incluye lo laboral, profesional, comercial y financiero. Hay un aspecto muy personal y que requiere lo podamos advertir para gestionar, me refiero a nuestro tan emocional, personal e íntimo vínculo con el dinero.

Ya es cada vez más notorio el énfasis que se pone en remarcar la indispensable que significa incorporar procesos de alfabetización financiera desde la misma niñez. Ello incluye reconocer el valor del dinero y del ahorro, respecto al ahorro, no como aquella idea que lo asimila al concepto de excedente en nuestros flujos de ingresos.

Hoy es menester entender que, si hay ingresos, del nivel que sean, lo primero es un ahorro hormiga, por goteo, constante y creciente. El ahorro es la estrategia fundacional de nuestras finanzas personales, luego el resto: los gastos, los consumos, los créditos, las deudas, y las tan necesarias inversiones. La tecnología hoy es un aliado inmejorable para aportar instrumentos y herramientas tales como wealth tech, de enorme potencial de crecimiento por delante y con característica abarcativa intergeneracional.

Seguramente ya no son los tiempos de los modelos de acumulación e inversión del tipo CGP (comprar, guardar, prosperar) Hoy las estrategias de carteras requieren una visión de aquellas contingencias que la pandemia impacta en ramos específicos de actividades (industria aérea, oficinas, gastronomía, turismo, salud) y en empresas cotizantes. Del mismo modo es observable la cuestión fiscal de los Estados y sus bonos soberanos.

Por ello es necesario el rol del “portfolio delegado”, profesionales certificados del tipo CFA (Chartered Financial Analyst).  En ellos podemos delegar la gestión de nuestros ahorros de mediano y largo plazo. También y como en otras oportunidades lo he mencionado, hay instrumentos que claramente aportan gestión de ahorro, protección y prevención, me refiero a los seguros de vida con ahorro y seguros de retiro.

Un área que toma cada vez mayor relevancia y que nos comprende a todos individualmente, a comerciantes, a pequeñas y grandes empresas, a los estados provinciales y nacionales es el referido a ciberseguridad. Seguramente nos iremos familiarizando con conceptos tales como: ransomware, correos falsos, phishing, etc.

Hoy ya es una contingencia a la que se requiere prestar toda la atención posible, sea con mecanismos de cobertura de seguros disponibles, sea con mecanismos de protección tecnológica, o ambos. En todos los mecanismos financieros digitales es de suma sensibilidad estar advertidos y protegidos para poder operar sin quedar expuestos, por ello es necesaria una masiva alfabetización en ciberseguridad.

Este contexto actual como continuidad de pandemia global, nos requiere ejercitar nuestra capacidad de imaginación para elaborar una visión, y de acuerdo a ella una estrategia adecuada y necesaria, quizás la peor de las estrategias sea, navegar este tiempo sin ninguna estrategia. No importa tu edad, especialmente en finanzas personales siempre estás a tiempo para desarrollar tu propia “kosoryoku”.

Decía Albert Einstein (1879-1955): “El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación”.

El futuro de nuestras finanzas personales, se gestionan, se construyen y se cuidan a diario, es cada día, ya que…. somos responsables de lo que hacemos y nunca víctimas de aquello que nos sucede.

 

 

Ernesto R. Scardigno

Coaching en Finanzas Personales, Asesoramiento en protección familiar y ahorro para etapa de retiro, Productor Asesor de Seguros Matriculado SSN, ICF Membership, Miembro AAPAS, Magíster en Políticas Públicas

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