Última actualización: 21:23 / Jueves, 9 Septiembre 2021
La columna de Ana Karen Mora, directora de Sostenibilidad, FIBRA UNO

El Sector de Bienes Raíces en México está en la línea de fuego del cambio climático y el TCFD es su mejor defensa

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El reporte de los riesgos climáticos, en consonancia con las recomendaciones del Task Force on Climate-Related Financial Disclosures (TCFD), es fundamental para todo el sector empresarial y financiero mexicano.

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) nos ha dejado un crítico recordatorio este 9 de agosto. Su último informe nos confirma la verdadera dimensión de la emergencia climática a la que nos enfrentamos: un código rojo para la humanidad.  

A menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan rápidamente y a gran escala, limitar el calentamiento global a 1,5 ºC será un objetivo inalcanzable. Los expertos nos advierten que tal incremento en la temperatura podría alcanzarse ya en 2040, si no antes. 

En tal escenario, fenómenos meteorológicos y climáticos extremos afectarán a todas las regiones del mundo sin excepción. Desde Cancún, afectado por 2 huracanes en 2020, Turquía, recientemente asolada por incendios y la vecina Texas, donde las tormentas invernales provocaron la crisis energética de febrero. 

Las empresas de bienes raíces vivimos estos riesgos de manera directa, puesto que afectan nuestra operación y los ingresos que de ella derivan. Nuestro portfolio de 661 propiedades y 10 millones de metros cuadrados, no se escapa a la adversidad de los fenómenos meteorológicos extremos y tenemos identificados los riesgos a los que nos enfrentamos que son riesgos físicos y riesgos de transición.

En estos diez años de existencia hemos visto muchos cambios en nuestra industria. Hemos comprobado en nuestra propia piel que la ciencia climática no se equivoca. Sin embargo, en México no siempre se cae en la cuenta de que todo riesgo climático también ofrece oportunidades.

Así nos lo demuestran las recomendaciones del TCFD, creado en el seno del Financial Stability Board y con el apoyo de Michael Bloomberg. Si las empresas de Bienes Raíces alineamos nuestro reporte financiero al marco conceptual del TCFD podrán identificar qué bienes de su portfolio están bajo más presión y priorizar qué medidas deben emplear al respecto.

De este modo, no solo podemos mitigar los impactos climáticos en el portfolio sino también cuantificar y monetizar otros riesgos derivados como la reparación o el lucro cesante por potenciales cierres de actividad económica.  

El sector de las FIBRAS, aparte de riesgos físicos, está sometido también a riesgos de transición o regulatorios. La infraestructura que ya está construida, es responsable del 40% de las emisiones globales, lo cual implica una mayor presión regulatoria para mejorar la eficiencia energética y la huella de carbono de los edificios. Tales riesgos pueden gestionarse mejor con la ayuda del TCFD.  

Entre las oportunidades que ofrece el reporte alineado con el TCFD está el análisis de vulnerabilidades. Por ejemplo, cuando adquirimos nuevas propiedades. El TCFD puede beneficiar el proceso de decisión y negociación de forma crítica, pues ayuda a entender mejor el precio y valor en la compraventa de bienes.   

Inicialmente han sido los inversionistas internacionales quienes han hecho más hincapié en el uso del TCFD para integrar la cuestión climática en los estados contables de las empresas. No obstante, los actores nacionales también han empezado a incrementar su nivel de exigencia, incluidos los organismos supervisores. 

El proceso de adopción e implementación del TCFD no está exento de desafíos, pero la perseverancia acaba por traer recompensas, al ser la empresa de bienes raíces más grande de Latinoamérica, tenemos inversionistas que evalúan nuestras prácticas de sostenibilidad y TCFD nos ha permitido responder a sus necesidades y lo que a ellos les interesa en términos de cambio climático. Durante este proceso, nuestra experiencia nos dice que los equipos de sostenibilidad y los equipos financieros suelen tender puentes y crear un lenguaje común que cohesiona internamente a las organizaciones.

Las empresas de bienes raíces estamos inmersas en la década de la acción climática y para estar a la altura de las circunstancias una estrategia empresarial alineada con el TCFD puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso.  

Por Ana Karen Mora, directora de Sostenibilidad, FIBRA UNO

Acerca de Ana Karen Mora Gonzalez

Directora de Sostenibilidad de Fibra UNO, la Fibra más grande de América Latina; presidenta del comité de sostenibilidad de AMEIFBRA, la Asociación Mexicana de Fibras. Formó parte del equipo que desarrolló la primera línea de crédito revolvente vinculada a la sostenibilidad en América Latina, y ha participado en la estructuración de planes de conservación de humedales en Japón y Filipinas. También ha ejercido sobre el ecofeminismo y la agricultura sostenible en la India. Tiene un máster en gobernanza medioambiental por la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio, así como una especialización en finanzas sostenibles por la Universidad de Oxford. Su formación es en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de México.
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