Quedan lejos los tiempos cuando el tesorero tenía que llamar a los bancos para conocer los saldos para preparar la posición de tesorería. Sus funciones de gestión del dinero, los procesos y el riesgo siguen vigentes y prioritarios, pero ha cambiado radicalmente su operativa. Desde hace décadas dispone de herramientas de gestión muy útiles.
Excel sigue siendo un socio imprescindible del tesorero, sobre todo de la pyme. Junto a la facilidad que ofrece para automatizar modelos inteligentes, analizar datos y calcular, aporta funciones valiosas. Por ejemplo, ofrece ayuda para lograr un objetivo o ayuda a preparar planes financieros flexibles, resolviendo fácilmente modelos complejos. Para preparar el presupuesto de tesorería o un plan financiero se puede aplicar la función Solver al modelo en Excel para maximizar una variable, respetando los objetivos financieros de la empresa. Lo que para el tesorero puede ser complicado de resolver, para Solver es una rutina.
Ahora, además, el tesorero dispone de las nuevas herramientas de la revolución digital. La IA se le ofrece como una buena aliada para analizar operaciones complejas sin ser un experto. En muchos casos basta darle los datos de entrada para que la IA lo ayude a decidir.
La revolución digital ofrece ya muchas áreas de apoyo al tesorero que le facilitan que su trabajo sea fiable. La robotización de procesos, la posición de tesorería, la conciliación bancaria, las mejores operaciones de financiación e inversión, el control interno o la prueba periódica de resistencia financiera. Casi todo al alcance de un clic del tesorero experto.
Las nuevas tecnologías apoyan cubrir los tres principales objetivos del tesorero: asegurar la disponibilidad de fondos, prestar servicios a las operaciones para contribuir a su rentabilidad y proteger el beneficio del negocio, mitigando los riesgos relevantes y sin especular. Todas son un buen aporte para mejorar la gestión eficaz y eficiente de la liquidez, el servicio a las áreas operativas y el riesgo.
El tesorero no puede cometer errores de bulto porque sus consecuencias pueden ser fatales. Al igual que un pequeño agujero hunde un barco, la tesorería puede provocar la muerte súbita de la empresa si incumple sus obligaciones de pago. La actividad puede prolongarse durante años, aunque se sucedan las pérdidas, pero las operaciones se interrumpen casi de inmediato cuando falta el efectivo. No money no business o cash is King, nos recuerdan con insistencia.
Una empresa sin liquidez para pagar a sus acreedores en plazo está abocada a la suspensión de pagos. Sobre todo, si incumple las condiciones (covenants) de un préstamo: la deuda financiera puede pasar a ser exigible casi de inmediato.
Además, la tesorería es un área muy dinámica ya que se ve afectada por los mercados, las operaciones internas de la empresa, la continua innovación de los productos financieros, y de las plataformas tecnológicas de comunicación y gestión. Más ahora, con el creciente protagonismo de la geopolítica en el mundo empresarial.
Como el contenido de la función tesorera es particularmente amplio, complejo y especializado, el tesorero debe ser un experto en una amplia variedad de materias que afectan a su responsabilidad como, por ejemplo, en los instrumentos de financiación, las operaciones bancarias, la gestión de los riesgos, los medios de cobro y pago y los productos derivados. Además, el tesorero debe entender de otras materias que repercuten sobre la gestión tesorera. Cabe resaltar los aspectos jurídicos y fiscales, la variedad de instrumentos con los que trabaja, la tecnología de procesos, el control interno y de gestión, así como la amplia y cambiante normativa bancaria y mercantil de su ámbito de responsabilidad.
Igualmente, el tesorero debe aportar un criterio propio para enfrentarse y resolver los problemas y una capacidad de relación con terceros. Sobre todo, con el resto de la organización, para que comprendan que la liquidez es cosa de todos. Además, ha de contar con el temple necesario para dirigir la tesorería en tiempos convulsos, sin incurrir en riesgos catastróficos.
En breve, toda empresa, al margen de su tamaño, actividad y características, debe contar con un tesorero experto, que esté al día de una gestión tan delicada en un contexto tan agitado e impredecible como el actual.
Tribuna de Juan Pérez-Carballo Veiga, miembro del claustro y profesor del curso de Experto en Gestión de Tesorería de la Escuela FEF del Instituto Español de Analistas.




