El regulador y supervisor del sistema financiero español, esto es, la Comisión Nacional de los Mercados de Valores, ha publicado a comienzos de este año un Documento de Trabajo muy relevante, el N.º 94, titulado «Informe sobre el estado de los activos digitales», en el que hace un repaso exhaustivo de la evolución, regulación aplicable, riesgos y retos de estos activos.
En este informe se pone de relieve la creciente importancia de estos activos. Así, en 2025, el valor de mercado total de los criptoactivos siguió aumentando respecto de años anteriores llegando a alcanzar los cuatro billones de dólares a principios del mes de agosto, crecimiento que se debe, en parte, al aumento en el valor de mercado de bitcoin, de otros criptoactivos nativos y de proyectos como Chainlink o XRP, que representaron conjuntamente más del 90% del valor total del mercado.
Respecto de las stablecoins, esto es, de las criptomonedas referenciadas a un activo, se espera una gran expansión en el futuro puesto que, por un lado, representan un papel clave para conectar el mundo cripto con el sistema financiero tradicional y, por otro lado, destaca el incremento de su uso como medio de pago, de remesas y ahorro en algunas jurisdicciones. Ahora bien, tal y como se refleja en el informe, existe una gran brecha entre las stablecoins que están respaldadas por el dólar como moneda de referencia, las cuales, tienen prácticamente el dominio exclusivo, frente a las respaldadas por valores europeos ya que suponen menos del 1% del total.
Cuando hablamos de criptoactivos debemos mencionar, necesariamente, el Reglamento MICA, el cual, desde que entró en vigor, ha venido a proporcionar en mi opinión un entorno jurídico y reglas de juego claras tanto para emisores de criptoactivos como para proveedores de servicios de criptoactivos, lo que sin duda favorece que ya existan cuatro bancos españoles con licencia para operar en el mundo cripto y más de un centenar de proveedores de servicios de criptoactivos autorizados para operar en la Unión Europea. A este respecto, es importante señalar que este año finalizará el periodo transitorio establecido para poder obtener autorización como proveedor de servicios de criptoactivos, por lo que aquellas entidades que a partir del próximo mes de julio no cuenten con autorización no podrán ofrecer servicios con criptoactivos en la Unión Europea.
Desde el punto de vista de emisiones de instrumentos financieros tokenizados, tanto de acciones como de bonos emitidos de forma nativa en tecnología de registros distribuidos (blockchain), hemos ido viendo un incremento sustancial del número de emisiones desde febrero de 2025, momento en el que se produjo la primera de ellas. En este sentido, a la fecha, ya se han producido ocho emisiones de este tipo, de las cuales, seis se corresponden a emisiones de obligaciones tokenizadas y dos se corresponden a emisiones de acciones. Desde mi punto de vista, esto es un claro reflejo de que la emisión de instrumentos financieros tokenizados se está abriendo camino como nueva vía de captar financiación, por ahora, en mercados primarios.
Lo anterior hay unirlo con la creación y autorización de nuevas bolsas de valores construidas íntegramente mediante tecnología blockchain y destinadas, justamente, a la negociación de instrumentos financieros tokenizados (acciones, bonos y fondos UCITS). En la Unión Europea, actualmente, hay cinco infraestructuras de mercado basadas en blockchain y autorizadas bajo el Reglamento del Régimen Piloto, siendo una de ellas española.
Ahora bien, estos nuevos mercados de valores en blockchain, autorizados bajo el Reglamento del Régimen Piloto, presentan algunos retos ya identificados y en los que se va a trabajar para solventarlos próximamente y potenciar su uso. Algunos de ellos son las dificultades para implementar métodos innovadores de pago con dinero de banco central, incluida su forma tokenizada; o las limitaciones en cuanto al valor total de mercado de los instrumentos financieros tokenizados admitidos a negociación o registrados en estos mercados, que no puede exceder de los seis mil millones de euros; así como las limitaciones en cuanto al tipo de instrumentos financieros admisibles. El pasado mes de mayo, la European Securities Markets Authority emitió un informe dirigido a la Comisión Europea en el que le pedía reconsiderar estos límites, entre otros aspectos. También se trabaja en la ampliación a nuevos instrumentos financieros.
En conclusión, durante este año 2026 las entidades van a tener que afrontar nuevos retos regulatorios para seguir operando en el entorno de los activos digitales bajo MICA pero, al mismo tiempo, existen nuevas oportunidades de financiación a través de emisiones de activos digitales e instrumentos financieros tokenizados y la posibilidad de que los inversores puedan comprar y vender estos últimos a través de los nuevos mercados de valores en blockchain autorizados.
Tribuna de Gonzalo Navarro Ruiz, socio de regulatorio financiero & mercados de capitales en Crowe España.




