Última actualización: 06:56 / Miércoles, 22 de Mayo de 2019
Por Manuel Garcia Ospina

Acumulación China y efectos colaterales

Photo: Wikipedia / Wikimedia Commons CC-BY-3.O.
Por Manuel García Ospina , Bogotá

Se conoció el dato de acumulación de reservas internacionales de China para el tercer trimestre del año, que arrojó una cifra, nada despreciable, de 163.000 millones de dólares. Como lo leen: 163.000 millones; los cuales, sumados a los 177.000 y 46.000 millones del primer y segundo trimestre, respectivamente, dan, según los entendidos, la tercera mayor acumulación de reservas en el año corrido por parte de China en la historia.  Y eso que China está desacelerándose.

Lo más interesante de todo esto, es que China logra acumular reservas internacionales con base en los superávit comerciales, en medio de un mundo que, según la información económica que nos ha llegado, le estaría comprando menos a China, lo que explica la desaceleración del gigante asiático. Este dato de reservas, nos confirma que quizá esta percepción no es lo suficientemente cierta.

Y esto, de forma adicional, nos debe llevar a análisis de las implicaciones que esto tiene, y lo que realmente significa. Por un lado, significa que China sigue siendo el proveedor mundial de muchos bienes, lo que explica que la industria en otras partes esté desacelerándose. Ya sé que me vuelvo altamente repetitivo, pero algunos países emergentes, están sufriendo de enfermedad holandesa: sus sistemas productivos están marchitándose, y China se ha vuelto el que suple las necesidades de muchos bienes, mientras vivimos, la ilusión de economías boyantes por nuestros recursos naturales. Grave error.

Lo siguiente, es que parte de esta acumulación de reservas irá necesariamente a parar a Tesoros norteamericanos, aunque los datos publicados muestran que parte de las ganancias del trimestre en las reservas de China, se dio por la diversificación que tiene en monedas como el euro y la libra esterlina. Y esto quizá continúe hacia el futuro, lo cual parece garantizar que las monedas del Viejo Continente, pueden verse beneficiadas aún por un tiempo adicional.

Pero más importante es el rol que jugará un verdadero gigante: la CIC (China Investment Corporation), el brazo de inversión del gobierno chino, que con base en el exceso de reservas, está buscando oportunidades productivas de inversión en cualquier parte del mundo. Ya en el pasado hemos visto lo que la CIC es capaz de hacer: invertir en petróleo, agricultura, sector automotor, bancos, etc. Incluso, en momentos en que la liquidez de los bancos era extremadamente baja (por la restricción de 2011), la CIC invirtió en los propios bancos chinos, convirtiéndose, de esta forma, en el principal accionista.

Es sabido que el ICBC (Industrial and Comercial Bank of China), el banco más grande del mundo por activos, está en pleno proceso de expansión y que, para referencias cercanas, ya incursionó en Brasil. Aquí lo importante de entender es que un banco como ICBC (o Bank of China, ABC o Bank of Communications; por mencionar los cuatro grandes), se quieren convertir en jugadores de primer nivel incluso, en temas como banca de inversión. Y con el músculo financiero que tienen de respaldo, es muy probable que empecemos a ver mayor competencia proveniente de Asia en los próximos años.

Es interesante ver las implicaciones que tiene una sencilla noticia. Hay muchas más, eso es seguro, pero esta que conozco de primera mano, no debe pasar desapercibida, especialmente para los jugadores locales, que si bien se han fortalecido en años recientes, podrían ver aún mayor competencia en los años venideros. Quizá sería interesante buscar alianzas con estos bancos, antes que ellos decidan entrar a LATAM con fuerza. 

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