Esto es una normalización cíclica de las condiciones de crédito, no una crisis. El crédito privado es un pilar clave en la formación de capital global, pero es menos transparente que sus equivalentes en los mercados públicos. Su rápido crecimiento y expansión invitan a un escrutinio que, sin duda, es necesario. Sin embargo, no creemos que las preocupaciones sobre la disrupción por inteligencia artificial o el riesgo de impago deban definir la clase de activo en su conjunto.
Junto con los bancos y el crédito público, el crédito privado desempeña un papel importante en la financiación de empresas y de la economía real. Pero los activos privados son ilíquidos, los prestatarios son compañías privadas y no existe una cotización diaria. En ausencia de datos en tiempo real, otras narrativas pueden llenar ese vacío.
Últimamente, esas narrativas se han centrado en el miedo a la disrupción impulsada por la IA y en las preocupaciones sobre riesgo de impago y liquidez. Estos desarrollos pueden generar baches en el camino, pero no cambian el rol que el crédito privado desempeña en la economía ni el valor que puede aportar a las carteras de los inversores. El crédito —público y privado— es cíclico. Cuando la liquidez se ajusta y los fundamentos económicos se debilitan, emergen los créditos más débiles. Eso no es inusual.
En los mercados privados, los ciclos de crédito siguen siendo relevantes
En los últimos meses se han registrado algunas pérdidas aisladas y algunas quiebras mediáticas en empresas financiadas con crédito público, privado y bancario. Algunos casos involucraron acusaciones de fraude y mal uso de garantías. Pero estos fenómenos no son exclusivos del crédito privado ni del ciclo económico en general.
A nuestro juicio, lo que estamos viendo es una normalización cíclica de las condiciones de crédito. A medida que la liquidez se ajusta y los fundamentos económicos se moderan, los fallos en la concesión de créditos más débiles salen a la luz. Eso, en nuestra opinión, no evidencia problemas estructurales; tiene más que ver con la posición actual en el ciclo de crédito.
Los estándares de concesión tienden a debilitarse en las etapas finales de un ciclo. Esto no es nuevo, ni exclusivo del crédito privado. Los riesgos vinculados a la disrupción por IA, la incertidumbre geopolítica y el panorama de políticas económicas inciertas aumentan la preocupación de los inversores. Sin embargo, el crédito privado está, en parte, diseñado para ayudar a gestionar este tipo de riesgos.
Un análisis cuidadoso y la capacidad de estructurar adecuadamente los acuerdos financieros pueden otorgar ventaja a los prestamistas privados, ya sea que los acuerdos se den con empresas medianas propiedad de private equity, originadores de préstamos no bancarios o inversores inmobiliarios privados.
En el direct lending, por ejemplo, los préstamos suelen situarse en la parte superior de la estructura de capital, lo que ofrece mitigación de riesgo incorporada y permite a los inversores abordar proactivamente los problemas. Además, pueden beneficiarse de un amplio colchón de capital que absorbe primero las pérdidas vinculadas a la depreciación del valor del prestatario. En conjunto, creemos que las estructuras de préstamo negociadas, las protecciones sólidas del prestamista y otras características hacen que el crédito privado sea especialmente resiliente.
Poniendo el riesgo en contexto
Esto no significa que no existan riesgos potenciales. En los mercados, siempre los hay. La clave es saber cómo invertir en torno a ellos y estructurar las inversiones de manera que ayuden a limitar ese riesgo. En la financiación basada en activos, por ejemplo, la capacidad de minimizar el riesgo de impago mediante una selección disciplinada de activos y una estructuración efectiva es un elemento clave.
La IA generativa puede ser tanto un riesgo como una oportunidad. Tomemos como ejemplo las empresas de software como servicio (SaaS), muchas propiedad de sponsors de private equity y financiadas con crédito privado. Los mercados se han centrado intensamente en la capacidad de la IA para alterar los modelos de negocio del sector. Para algunas empresas, probablemente lo hará.
Pero los mercados suelen aplicar un mismo juicio a industrias enteras. Creemos que las empresas de SaaS más sólidas, que ofrecen servicios “críticos para la misión” de sus clientes corporativos, seguirán siendo socios esenciales. Además, muchas de estas compañías están adoptando la IA de manera que puede aumentar su potencial de crecimiento y rentabilidad.
Para las empresas que cumplen estos criterios, vemos vientos favorables a corto plazo. Estas compañías tienden a especializarse en áreas clave, están integradas en los flujos de trabajo de los clientes y son difíciles de reemplazar.
Activos privados: iliquidez por diseño
La liquidez, por supuesto, suele ser limitada en los activos privados, y a menudo por diseño. Los activos privados a largo plazo no están pensados para ofrecer liquidez diaria. Parte de su propuesta de valor, según nuestra visión, es que los inversores son compensados por estas restricciones con mayores rendimientos, potencial de retorno más fuerte y mitigación de pérdidas mediante estructuración personalizada, relaciones sólidas prestamista-prestatario, control del prestamista y menor volatilidad.
Aun así, el ecosistema de activos privados está evolucionando para ofrecer herramientas de liquidez limitada, como mercados secundarios y opciones de financiación estructurada, facilitando la gestión de las exposiciones a lo largo del tiempo.
Es importante recordar que las narrativas mediáticas en los mercados financieros suelen enfatizar el riesgo sin contexto. Los impagos ocurren en todos los mercados de crédito —públicos y privados— y los riesgos a menudo involucran situaciones aisladas o tensiones relacionadas con prestatarios específicos, no fallos sistémicos. Creemos que las características estructurales, la disciplina en la concesión de créditos y la habilidad de los gestores determinan los resultados reales. Por eso, el crédito privado sigue siendo un componente clave en las carteras de los inversores y no esperamos que eso cambie.
Tribuna de opinión firmada por Matthew D. Bass,




