J.P. Morgan Private Bank ha hecho público su Informe Global sobre Family Offices 2026, un exhaustivo análisis de las prioridades, perspectivas y estrategias de los family offices más importantes del mundo. “Damos servicio a las familias más destacadas a nivel mundial a lo largo de generaciones y jurisdicciones, lo que nos permite tener una perspectiva única de sus mayores aspiraciones. Este informe refleja sus puntos de vista y prioridades, y ofrece una visión de cómo las family offices están dando forma a su futuro. A medida que las family offices se mueven en un mundo de una complejidad sin precedentes, nuestra función es ayudarles a convertir su ambición en un impacto duradero”, afirma William Sinclair, codirector global de Family Office Practice de J.P. Morgan Banca Privada.
“Este informe es más que una encuesta, es el resultado de nuestra colaboración con algunas de las family offices más sofisticadas del mundo. Aunque las family offices de todo el mundo se enfrentan a dificultades similares, su actividad varía según la región. Lo que destaca a nivel global es una clara disposición hacia el riesgo. No es de extrañar por ello que la inteligencia artificial sea el tema de inversión más importante, pero el 57% de las family offices encuestadas no tiene exposición al capital riesgo ni a la inversión en crecimiento, que es donde se produce gran parte de la innovación”, Natacha Minniti, codirectora global de Family Office Practice de J.P. Morgan Banca Privada.
La encuesta recoge las opiniones de 333 oficinas de inversión (conocidas como family offices) de 30 países, cada una con un patrimonio neto medio de 1.600 millones de dólares. El informe se centra en tres áreas clave: la asignación de carteras, la sucesión y el compromiso, y los fundamentos estratégicos y operativos.
Las ambiciones en materia de IA superan a la acción: la paradoja de la asignación de carteras
El informe destaca la oportunidad que ofrece un mayor alineamiento de las ambiciones con la ejecución en la inversión en tecnología. Aunque el 65% de las family offices tienen la intención de dar prioridad a la IA, esto aún no se refleja plenamente en sus carteras. Además de una exposición limitada a la inversión en crecimiento y al capital riesgo, más del 70% admite no tener actualmente inversiones en infraestructuras, a pesar de que el avance de la IA depende de los centros de datos y la infraestructura digital. Esto sugiere que existe un importante potencial para que las family offices optimicen aún más sus carteras en estas áreas clave.
“Para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la IA, los inversores deben mirar más allá de las grandes empresas líderes de la IA y enfocarse en los facilitadores (enablers) que están impulsando la cadena de suministro —desde los semiconductores y la infraestructura energética hasta las redes y los sistemas de refrigeración. Igualmente importante es la exposición al mercado privado, donde las diez principales empresas de IA ya están valoradas en alrededor de 1,5 billones de dólares, lo que subraya que gran parte del valor futuro de la IA todavía se está creando fuera de los mercados públicos”, afirma Christophe Aba, director internacional de Inversiones y Asesoramiento de J.P. Morgan Banca Privada.
La inflación y la geopolítica redefinen el riesgo y la rentabilidad
La inflación está llevando a las family offices a buscar alternativas, hasta el punto de que las más preocupadas asignan casi el 60% de su capital a esta categoría, aproximadamente un 20% por encima de la media mundial, decantándose por los fondos de cobertura y la inversión inmobiliaria.
Para el 64% de las family offices, la geopolítica es ahora el principal riesgo. Pero a pesar de la continua incertidumbre geopolítica, la mayoría de las family offices evitan las vías de protección, tanto las tradicionales como las emergentes: el 72% no tiene exposición al oro y el 89% no posee criptomonedas, prefiriendo activos tangibles y estrategias consolidadas.
Empresas familiares: la espada de doble filo de la sucesión y el compromiso
El informe de la banca privada de J.P. Morgan muestra que las familias propietarias de empresas están marcando el camino en materia de gobernanza, ya que el 48% ha establecido estructuras formales, frente al 40% de sus homólogas que no poseen empresas. También son casi dos veces más proclives a citar los conflictos internos como uno de los principales riesgos (41% frente a 23%). El informe también revela que menos de la mitad (48%) incluye su propia empresa entre sus inversiones.
“Los mayores riesgos para las family offices suelen derivarse de la pérdida de sinergias, unas plantillas excesivamente reducidas y la falta de una gestión integral del riesgo. Estos retos se acentúan aún más a medida que se aceleran las transiciones económicas y generacionales. Los propietarios de empresas familiares son muy conscientes de estos riesgos internos y están tomando medidas de forma activa para salvaguardar la continuidad y la eficiencia de sus family offices”, afirma Elisa Shevlin Rizzo, directora de Asesoramiento a Oficinas Familiares de J.P. Morgan Banca Privada.
La planificación de la sucesión sigue siendo una preocupación importante: el 53% de las familias propietarias de empresas la consideran una cuestión prioritaria, y el 86% de todas las family offices carecen de un plan de sucesión claro para los responsables de la toma de decisiones clave, lo que pone de manifiesto un área crítica que debe mejorarse a medida que se acerca el momento de las transiciones generacionales.
La creciente complejidad impulsa los cambios en la forma de organizarse
A medida que las family offices se enfrentan a una complejidad cada vez mayor, la competencia por el talento y la necesidad de habilidades especializadas incrementan los costes operativos y provocan un cambio hacia la contratación de profesionales externos, ajenos a la familia.
El coste operativo medio anual de una family office es de 3 millones de dólares, que se eleva a 6,6 millones de dólares en el caso de aquellas que cuentan con más de 1.000 millones de dólares en activos. El 40% de las oficinas gastan menos de 1 millón de dólares al año, y un 11% gastan más de 7 millones. Entre el 25% y el 28% de estos costes se destinan a servicios externos, como servicios jurídicos, comerciales y de ciberseguridad.
La externalización se ha convertido en una necesidad estratégica: el 80 % de las family offices externalizan algún aspecto de la gestión de carteras y más de un tercio de las que cuentan con activos por valor de 1.000 millones de dólares o más externalizan más de la mitad de sus carteras. Los servicios jurídicos (52%), el trading y la ejecución en el mercado (45%), junto con la ciberseguridad (38%) son las funciones que se externalizan con mayor frecuencia.
A medida que las family offices se digitalizan y agregan datos, las plataformas tecnológicas y la ciberseguridad se han convertido en las principales necesidades de servicio. Además, el 32% cita la ciberseguridad como su mayor prioridad.



