Su dulce acento caribeño, sus innatos pasos de baile o el contundente sabor de sus –reivindicadas- arepas le delatan. Aunque ahora haya vuelto la mirada hacia su país de origen -tras la intervención estadounidense con la detención de Nicolás Maduro hace más de dos semanas-, la comunidad venezolana en España no ha dejado de crecer en los últimos 25 años, si bien su presencia se aceleró notablemente tras 2014–2015, con la profundización de la crisis económica y política en el país. Ya son más de 400.000 los ciudadanos venezolanos que viven en España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, una cifra que se ha multiplicado por 10 en las últimas décadas y que muestra también un perfil evolutivo del migrante.
“Los venezolanos que empezaron a llegar a España entre 2010 y 2013 eran patrimonios altos, empresarios se segunda o tercera generación y vinieron con la idea de diversificar su patrimonio ante la amenaza de la situación política, buscando un refugio a sus inversiones. Después han ido llegando cada vez más inversores y personas de clase trabajadora que han encontrado en España un gran país de acogida en el que prosperar. Llama la atención el carácter emprendedor del venezolano», relata Jorge Martínez, Counsel de Andersen Iberia en Miami.
El fenómeno ha sido una constante en este siglo pero ha tomado velocidad de crucero en los últimos años como respuesta al deterioro institucional en Venezuela, en un ejercicio de búsqueda de estabilidad y seguridad. Más allá de centros offshore como EE.UU. o Suiza, los venezolanos han encontrado en España un refugio no solo para su residencia, sino también para su patrimonio, mostrando preferencia por activos seguros, lo que ha impulsado el movimiento de capital hacia el sector del real estate y ha implicado a la industria nacional de servicios financieros.
“España, y en particular ciudades como Madrid, se han convertido en destinos clave para estos inversores, no solo por su atractivo financiero, sino también por su calidad de vida o por las oportunidades de inversión inmobiliaria. Además en muchos casos establecen su residencia”, corroboran en BBVA. En la entidad calculan que “gran parte de los residentes en países como Colombia, Perú o México tienen, de media, el 50% de su patrimonio fuera de su país de origen, buscando diversificación”. Y una parte de este «pastel», aunque sea modesta, está en España.
Los profesionales del wealth management en Madrid reconocen que ofrecer asesoramiento a clientes venezolanos presenta obstáculos añadidos con respecto a otras comunidades latinoamericanas, relacionados con la seguridad o el compliance: “En los últimos años, el asesoramiento a dichos clientes ha estado dificultado por cuestiones de seguridad física (restricciones en el viaje a Venezuela) o de cumplimiento normativo (origen de los fondos)”, explica Nicolás San Román, responsable del desarrollo de negocio latinoamericano de iCapital AF. Asimismo advierten de que se trata de un capital en algunos casos opaco –ante la intensa circulación del patrimonio fuera de sus fronteras desde la llegada del chavismo, en plazas como EE.UU. o Suiza, antes del aterrizaje en España-, y explican que los venezolanos invierten en España normalmente solo una pequeña parte de su patrimonio, por lo que estimar la riqueza que mueven se convierte un ejercicio especulativo.
Lo que sí hay son datos corporativos: según el ICEX, la inversión empresarial latinoamericana alcanzó los 66.844 millones de euros en 2025, lo que supone una subida del 103% desde 2010. Esto incluye inversiones corporativas, la presencia de más de 600 compañías latinoamericanas y la generación de 44.000 empleos directos en España. Este dato no mide la riqueza personal de los ciudadanos residentes venezolanos ni latinoamericanos, pero sí refleja el impacto económico del capital latino instalado en nuestro país.
Pese a la dificultad de poner cifras a los inversores, los expertos hablan de algunos vectores que dan pistas para perfilar, en concreto, al cliente venezolano y trazar las claves de su estrategia patrimonial, como son la diversificación en plazas como España (tras mover también su dinero en EE.UU. o Suiza), atraídos por las oportunidades de inversión pero también por un componente cultural y lingüístico, además de un marco de seguridad; la preferencia por los activos reales e ilíquidos –puesto que para sus inversiones financieras suelen priorizar otras plazas como la estadounidense- ; o el valor que le dan a la fiscalidad y a la sucesión familiar.
Apetito por activos reales
“No hay cifras públicas que reflejen el patrimonio total (mobiliario e inmobiliario) de ciudadanos latinoamericanos en España, pero pensamos que la inversión financiera es mucho menor proporcionalmente a la que se ha realizado en activos reales, dada la onerosa fiscalidad española, que no incentiva el traslado de activos”, explican Borja Durán y Jorge Coca, fundadores de Wealth Solutions. Los expertos destacan la atracción del mercado español gracias a que “su exposición a Norteamérica era muy elevada, y España es un destino más por la afinidad cultural y lingüística. Por otro lado, encontraron aquí un mercado que ofrecía oportunidades inmobiliarias comparativamente muy atractivas frente a otros mercados europeos”.
Felipe Ocampo, director de Inversión en Lucas Fox (del grupo Dils), coincide en esa preferencia por los activos reales por encima de los financieros: “Tienen una sensibilidad diferente: las bolsas locales en países como Colombia o Venezuela no son tan sofisticadas como las europeas o estadounidenses. Y muestran una preferencia clara, una cultura, por la inversión en real estate”. Y también, de forma creciente, por otros activos reales: “Más allá del inmobiliario, comienzan a ganar relevancia sectores alternativos como infraestructuras y energías renovables —donde España se sitúa entre los líderes europeos—, así como tecnología, fintech e innovación, que se consolidan como una vía complementaria de diversificación para el capital latinoamericano”, añade Ligia Sandoval, responsable del desarrollo de negocio latinoamericano de iCapital AF.
Los expertos de la EAF Creuza -parte del grupo homónimo con origen en Perú- descartan que el patrimonio financiero de los venezolanos que se han establecido en Madrid les haya acompañado a España, porque estos inversores –venezolanos, colombianos, peruanos, chilenos o mexicanos- piensan en dólares, no en euros, es decir, cuentan con una “mentalidad dolarizada” e invierten con la premisa de que pueden obtener mayores retornos en EE.UU. Eso sí, están de acuerdo en su apetito por los activos inmobiliarios, aunque descartan que se posicionen de forma relevante en otros activos alternativos como el capital privado, las infraestructuras o la deuda privada, inversiones que canalizan a través de fondos. “Esas inversiones las hacen sobre todo con gestoras norteamericanas, porque la profundidad del mercado y la liquidez es mayor, y existe un mayor apetito por el riesgo”, añaden.
“Su sector favorito es el inmobiliario: al inversor latinoamericano le seduce mucho tener una propiedad en Madrid/España, bien para reformar y vender, para alquilar o en la mayoría de los casos para disfrutar durante los periodos de vacaciones, aprovechando mientras tanto su revalorización; es un patrimonio que se va apreciando con el simple paso de los años”, destaca Martínez desde Andersen, firma que presta servicios legales y fiscales principalmente, pero también ayuda a los HNW en sus necesidades financieras y de trámites variados en España, y les asesora en operaciones de inversión.
Fiscalidad, seguridad y sucesión familiar
Cuando pedimos a los asesores que perfilen a estos inversores, apuntan a la importancia del asesoramiento en activos inmobiliarios o capital privado, además de otros como la transmisión patrimonial o la fiscalidad: “Estas familias buscan asesoramiento integral sobre sus patrimonios, líquidos e ilíquidos, en las jurisdicciones relevantes. Ello incluye sus carteras de inversión, sus inversiones en inmobiliario, capital riesgo e infraestructuras, la optimización fiscal de las mismas, la sucesión en la empresa familiar y transmisión de su patrimonio a próximas generaciones”, explica San Román.
“Son clientes que solo mantienen una parte muy minoritaria de su patrimonio, especialmente en el caso de activos líquidos, en España. En esa parte les preocupa la protección de capital, la diversificación y poner atención a los aspectos fiscales. Dependiendo del volumen global de su patrimonio y su situación personal, les ayudamos también en asuntos de gobernanza y sucesión familiar y la continuidad generacional del patrimonio”, añaden Durán y Coca.
Sin olvidar la preservación y la seguridad jurídica: “El periodo posterior a la pandemia ha supuesto un punto de inflexión en el posicionamiento de España como destino estratégico de capital. Dentro de este universo destaca el segmento de alto y muy alto patrimonio (HNW/UHNW), cuyo objetivo prioritario es la preservación del capital, la diversificación internacional y la seguridad jurídica. A estas motivaciones se suman factores como la planificación sucesoria, la obtención de la residencia o el establecimiento de una base familiar en Europa”, explica Sandoval. Y añade: “Para los grandes patrimonios, resulta clave contar con asesoramiento fiscal y patrimonial especializado, así como con despachos con experiencia en estructuración internacional, especialmente en materia de fiscalidad del patrimonio, de renta y de sucesiones. El inversor latinoamericano no llega a España únicamente en busca de activos, sino también de seguridad, confianza y acompañamiento integral, estableciendo relaciones de largo plazo”.
Aunque en Value Tree no tienen clientes venezolanos, desde la agencia de valores su socio Santiago Antón nos cuenta su experiencia con mexicanos, en parte extrapolable. “Históricamente han tenido su patrimonio (mobiliario) en EE.UU. (Miami, Texas) pero desde hace unos años han empezado a ver posibilidades de diversificar en euros en Europa (sobre todo abriendo cuentas en Suiza y Luxemburgo) bajo una gestión en España y sobre todo, por no decir exclusivamente, en Madrid. Las razones culturales, de idioma y diversificación en euros está haciendo que empiecen a invertir en Europa pero con un porcentaje más bien pequeño de su patrimonio que podría ser de alrededor del 10%”, explica. Al igual que en Venezuela, la incertidumbre política les está haciendo ver Europa –a través de España- con otros ojos, hasta el punto de quedarse a vivir con sus familias.
“Los clientes latinoamericanos buscan en España inversiones financieras pero también financiación, inmuebles o inversión empresarial y en general estabilidad financiera, inversiones en euros y aprovechar todas las oportunidades y vehículos de inversión que podemos ofrecerles en España, a través de nuestra unidad de Banca Privada y Altos Patrimonios”, explican desde BBVA. En Banca Privada España lanzaron en abril del año pasado una nueva Unidad de Banca Privada Internacional para atender a clientes globales que desean invertir en el país. Para los latinoamericanos, ponen a su disposición, además de banqueros privados altamente especializados en sus países de origen, especialistas en planificación patrimonial y análisis estratégico. Destaca el área de Global Wealth Planning, con presencia en España, México y Suiza, que permite ordenar el patrimonio de forma personalizada. Y colabora con firmas internacionales, así como con despachos locales en cada país, para ofrecer una cobertura completa en aspectos legales y fiscales.
En Santander también dan servicio a clientes internacionales con un centro de banca privada específico.
En modo espera
De momento, la población venezolana está en modo espera ante los últimos acontecimientos, sin cambios relevantes en sus carteras, dicen los expertos, porque la incertidumbre es alta, sin estar claro el cambio político. Aunque reconocen que su país ofrece muchas oportunidades, el proceso de cambio, de producirse, sería largo. “Los venezolanos son personas muy emprendedoras, acostumbrados a viajar, de muchas culturas, pues son resultado de la migración hacia el país durante el siglo XX; son gente muy trabajadora a la que gusta vivir muy bien; son exigentes y muy cercanos y generosos al mismo tiempo”, les perfila Martínez desde Andersen. Algunos clientes siguen teniendo sus inversiones, patrimonio y sus empresas en Venezuela, por lo que los cambios en la situación del país les afectan directamente. Otros tuvieron que salir y reinventarse fuera, y llevan años sin volver, “por lo que los cambios abren una ventana de oportunidad para invertir en el país que tanto aman”, añade.
La sensación es que todo mundo, venezolanos y no venezolanos, están a la espera de nuevos acontecimientos para actuar, nos cuentan los expertos, pero para eso el país debe tener todavía una estabilidad mucho mayor: «Es algo que va a pasar, pero no de manera inmediata”, apunta Martínez. Muchos, asegura, podrían apuntarse a la inversión, pero no a residir: “No se regresará todo el mundo, sobre todo porque hasta que Venezuela alcance el nivel de vida que se tiene en España, pasará mucho tiempo”.
En general, los profesionales latinoamericanos con los que hemos hablado creen que, mientras no exista estabilidad jurídica, es difícil que los capitales reviertan, y eso es algo que no será rápido. Y, en cualquier caso, creen que al menos gran parte del patrimonio financiero que ya salió no regresará, ni tampoco el inmobiliario, que se está revalorizando con fuerza en España.



Por Alicia Miguel Serrano