Abante y atl Capital avanzan en el proceso de integración acordado en el pasado mes de julio, tras haber obtenido en enero la autorización de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Se desarrollará a lo largo de los próximos 18 meses y da lugar a un grupo con más de 13.000 millones de euros en activos gestionados y un patrimonio total gestionado y asesorado superior a 18.000 millones, con datos a cierre de 2025. En una presentación con periodistas esta mañana en Madrid, los responsable de Abante han vislumbrado un horizonte en el que ven realista alcanzar los 50.000 millones en los próximos cinco años.
“Creo en la evolución que está teniendo Abante en los últimos cinco años y, con este precedente, el crecimiento va a ser espectacular, se podrán alcanzar los 50.000 millones en los próximos años, y va a ser la primera compañía de gestión patrimonial en España, el proyecto de banca privada más importante tras los grandes bancos, es decir, una entidad de referencia para todos aquellos con capacidad de ahorro”, comentaba Jorge Sanz, presidente de atl Capital, que se retira tras la operación.
Para Santiago Satrústegui, presidente de Abante, la prueba está en ver lo que ha ocurrido en el último año, en el que la entidad ha incrementado su patrimonio en más de 4.000 millones –de los que unos 2.300 millones han sido aportados de forma inorgánica, vía atl Capital- , una cifra que apenas dibujaban cuando se mudaron en 2018 a sus recientes oficinas en la madrileña Plaza de la Independencia. El crecimiento, orgánico e inorgánico de los últimos años y tras la alianza con Mapfre, les ha situado en este camino casi inimaginable: “No se trata tanto de la cifra sino de la propuesta de valor de Abante y de que hay muchos clientes con necesidades de inversión a los que vamos a dar una alternativa única. Hay que tener ambiciones no numéricas, queremos ser un referente porque hacemos algo que no pueden copiar los grandes bancos. Vamos a llegar a los 50.000 millones, también dependiendo de los mercados, pero podría ser más, porque la propuesta es tan diferencial que lo merece. Habrá que ir rompiendo techos de cristal”, explicaba el presidente, orgulloso también de los 25 años que cumple Abante el año que viene.
En su futuro camino de crecimiento, Satrústegui tampoco descartó nuevas operaciones corporativas, aunque aseguró que se sienten cómodos con la situación actual, tras la adquisición en los últimos años de C2 Asesores, 360ºCorA, Dux Inversores y Welzia, en el marco de la alianza estratégica establecida con Mapfre en 2019. “De momento estamos bien pero las oportunidades surgen cuando surgen. Al principio no pensábamos que había tantas alternativas como luego hemos encontrado. Ahora seguiremos con una posición estratégica, si surge una oportunidad más grande lo miraremos, pero parece menos probable; eso sí, seguirá habiendo oportunidades geográficas de no tanta dimensión. Nos hemos convertido en un proyecto capaz de integrar otros proyectos independientes”, añadió.
De cara a la compra de atl Capital y como planes más inmediatos en los próximos meses, los expertos explicaron que la marca acabará fundiéndose bajo la marca Abante, y que ahora trabajan en la integración de las figuras y los vehículos de atl Capital de la forma más eficiente posible, como han hecho en el pasado con sus anteriores adquisiciones –dejando fuera la agencia de valores y gestora de Dux (que han quedado autónomas con la idea de construir una plataforma que cobije a nuevas entidades de asesoramiento o gestión que quieran ser independientes), el resto se han ido integrando en la EAF, agencia de valores o gestora de Abante, de forma progresiva-.
Para dar cabida en el capital de Abante a los profesionales de atl Capital, indicaron que tanto los ejecutivos de Mapfre como los de Abante han hecho esfuerzos proporcionales para integrar a los 15 nuevos socios que se incorporarán desde la entidad (no todos ellos, pues algunos se retirarán, como Sanz). Así, los socios de Abante pasarán de los 36 actuales a los 51. “Todos hemos estado muy involucrados en la operación corporativa, especialmente los socios de atl, que vamos también a la ampliación de capital para financiar también la parte de los socios que se van”, añadía Guillermo Aranda, socio de atl Capital.
La entidad, que ha desarrollado con fuerza el área de asesoramiento inmobiliario y también en corporativo, también se plantea dar servicio de forma específica a los clientes internacionales, especialmente latinoamericanos. “Están llegando muchos latinoamericanos a España y podemos jugar un papel. Nos parece muy interesante de cara a futuro, tenemos que tener conversaciones y estudiar posibles acuerdos”, añadía el presidente de Abante, que no obstante, se mostraba crítico con la regulación española, que impide que los grandes patrimonios muevan sus patrimonios de otras jurisdicciones como Miami, más allá de invertir en España sobre todo en el sector inmobiliario.
Abante y atl Capital: un proyecto común
La operación supone la unión de dos firmas independientes de referencia en el asesoramiento financiero en España, con un origen común en AB Asesores, una cultura empresarial alineada y más de dos décadas de trayectoria convergente centrada en el cliente. Y, durante la presentación, quedó clara esa alineación. Aunque no desvelaron el precio, Sanz dejó claro que no se decantó por el comprador por ese factor, sino por esa afinidad: “A lo largo de los años vemos operaciones contra natura y otras muy naturales y ésta es una de ellas. Surge de una relación de hace 30 años, de una misma manera de ver el negocio, poner al cliente en el centro de todo y una manera de tratar a los profesionales. Para atl lo era importante eran las personas, tanto los clientes como los empleados. Desde el punto de vista de los clientes, no podíamos ofrecer mejor opción que Abante, con el mismo sistema de trabajo y enfoque. Desde el punto de los empleados, tampoco”, decía Sanz, explicando que, a diferencia de otras integraciones que causan «víctimas», esta dará a la plantilla la oportunidad de integrarse.
También les movió la necesidad de tener tamaño en un contexto como el actual, con presiones derivadas de la legislación o la tecnología. “Los ahorradores piensan en los bancos y aquí hay que explicar primero quién eres pero ese techo de cristal se rompe con tamaño”, añadía Aranda. Para Satrústregui, “las dinámicas y necesidades de tamaño se dan más ahora y lo hemos descubierto a lo largo del tiempo: solo puedes ser independiente de verdad y a largo plazo si eres suficientemente grande. Parece al revés pero solo por ser pequeño no eres independiente, y las dos firmas lo hemos elegido serlo todos los días durante 25 años. La independencia se confirma, se consolida, la consolidamos a futuro a la vez que empezamos a empezar un espacio indiscutible como líderes del sector”. Todo, con una visión crítica sobre el concepto de independencia instaurado por MiFID.
La entidad resultante de la integración con atl Capital cuenta con más de 17.000 clientes y un equipo de más de 400 profesionales, de los cuales cerca de 200 están dedicados directamente al asesoramiento a inversores, uno de los pilares estratégicos del modelo del grupo. Sobre nuevas contrataciones, con la IA de por medio, Satrústegui destacó un crecimiento que les hace necesitar a más personas, mientras la tecnología ayuda a tener más tiempo de calidad con los clientes. “Seguimos necesitando mucha gente porque tenemos muchos proyectos”. Desde el punto de vista geográfico, la operación permite a Abante ampliar su presencia con una nueva oficina en La Coruña y reforzar las de Madrid, Valencia y Zaragoza. Tras la integración, el grupo tendrá presencia en Madrid, Barcelona, Bilbao, Pamplona, Logroño, Málaga, Sevilla, Valencia, Zaragoza, La Coruña y Valladolid, consolidando una cobertura nacional con fuerte arraigo local.




Por Alicia Miguel Serrano